miércoles, 25 de noviembre de 2020

Escuela de Sanidad Divina - Lección 10



 Lección 10
Dos Consideraciones Importantes
En Cuanto a la Sanidad Divina

 
Prim era Consideración
Debemos Ap render a Reconocer la
Diferencia Entre las Sanidades Iniciadas por Dios Y las Iniciadas por la Fe del Hombre
 
Mucha gente no logra recibir su sanidad porque no se da cuenta de la diferencia.
 
En  Juan  5:1­9  vemos  un  ejemplo  de  la  sanidad  iniciada  por  Dios: Después de  estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén.  Y  hay  en  Jerusalén,  cerca  de  la  puerta  de  las  ovejas,  un estanque, llamado en hebreo Betesda  (Misericordia), el cual tiene cinco pórticos. En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que  esperaban el movimiento del agua. Porque un ángel descendía  de tiempo  en tiempo en el estanque, y  agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. Y había allí un hombre que hacia treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta al agua cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día.”
 
Esta sanidad era empezada por Dios; cada cierto tiempo, enviaba un ángel al Estanque de la Misericordia para que moviera el agua, y el primero que se tiraba al estanque era sanado.
 
Esta sanidad no era iniciada por la fe de alguien, era una expresión pura de la misericordia de Dios. 
 
Esta sanidad no era iniciada por la fe del hombre, era iniciada de forma sobrenatural por Dios.
 
Los dones de sanidades son manifestaciones sobrenaturales del poder de Dios. En 1 Corintios 12:9,11 dice: . . . y a otro, dones de sanidades por el mismo  espíritu.  Pero  esta cosas  la  hace  uno  y  el  mismo  Esritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.”
 
Mucha  gente  esta  esperando  que  Dios  opere  siempre  de  la  misma manera.  Piensan que Dios siempre va ha iniciar las cosas siguiendo un patrón.
 
Si Dios obra de una manera en servicio, piensan que el siguiente hará lo mism pero las cosas no son así. Ellos pierden su milagro, esperando que Dios haga lo mismo que hizo antes.
 
Las cosas no son como nosotros queremos, las cosas ocurren como el
Esritu Santo desea.
 
En Hebreos 11:6 dice: Pero sin fe es imposible agradar a Dios. . . .”
 
Las sanidades no siempre son iniciadas por Dios; por lo general, son iniciadas por la fe de la persona que desea ser sanada.
 
En Marcos 5:34, Jesús le dijo a la mujer del flujo de sangre, luego de recibir su sanidad: Hija, tu fe te ha hecho salv ve en paz, y queda sana de tu azote.
 
Es
o es lo que Dios espera de ti, que te acerques en fe, y recibas lo que ha provisto para ti.
 
 
 
Segunda Consid eración
Debemos Ap render a Reconocer la Diferencia entre la Sanidad Y la Manifestación de la Sanid ad
 
Muchos creyentes no reciben su sanidad por no darse cuenta de esto. Quieren  recibir  la  manifestación de su sanidad  inmediatamente,  pero no siempre ocurre así. La Biblia dice que ya somos sanos, pero la manifestación a veces toma un tiempo. 
 
En Marcos 8:22­-25 vemos que Jesús tuvo que orar dos veces por un ciego: Vino  luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. Entonces tomando la  mano del ciego, le sa fuera de la alde y escupiendo en sus ojos, les puso las manos  encima, y le pregun si veía algo. Él, mirando, dijo: veo los hombres como árboles, pero  los veo que andan. Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que miras y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos.”
 
Jesús tuvo que orar dos veces para que el ciego recobrase la vista. La primera vez el ciego pudo ver, pero de manera borrosa. La segunda vez fue cuando recuperó la vista. Fue una sanidad gradual.
 
En  1988  estaba  en  la  ciudad  de  Huariaca,  en  la  sierra  del  Perú; realizando un seminario acerca de sanidad divina de cómo recibirla y como ministrarla a otros.
 
Un hermano llegó el día lunes  con una severa infección en el labio inferior; su labio estaba tan negro que parecía que tuviese brea. Esa noche lo guíe para que crea que recibía su sanidad. Al día siguiente cuando regreso, la mitad del labio estaba negro y la  otra rosado. El mrcoles llego con el labio totalmente rosado. Su sanidad fue gradual.
 
El me con que hacía tres meses que estaba con esa infección, y que aunque  había  ido  a  todo  tipo  de  tratamientos  y  recibido  toda  clase  de medicinas no había mejorado.
 
El recibir la Palabra de Dios fue lo que trajo sanidad para su vida.
 
En Lucas 17:11­14 vemos la historia de los diez leprosos: Yendo Jesús a Jerusalén,  pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando el los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.”
 
Los diez leprosos no fueron sanados al instante que Jesús les mando ir;
sino mientras iban caminando. Eso fue una sanidad gradual.
 
Esto me recuerda algo que suced en 1987 en mi iglesia local LPalabra de Fe, cuando se reunían en Miraflores, en la ciudad de Lima.
 
Al momento de la oración por sanida paso una mujer que tenia un prolapso en el estomago, el tumor era tan grande que parecía que la mujer estaba encinta. 
 
Cuando el pastor le impuso las manos, no se vio ninguna señal física, la mujer volvió a su asiento con el prolapso; quince minutos después termino el culto y ella seguía igual. Se quedo un rato en el local conversando con los hermanos, no había cambios en su cuerpo. Luego la hermana se despidió y se fue a su casa, tal como llegó.
 
De pronto escuchamos un grito en la calle; como a una cuadra de la iglesia, se le  había caído la falda a la hermana. ¿Qué había sucedido? El tumor había desaparecido  de  su cuerpo; el cuerpo de la hermana estaba normal, y la falda ya no le quedaba.
 
La hermana fue sanada de manera gradual. La manifestación de su sanidad ocurrunos cuarenta y cinco minutos después que oraron por ella.
 
Marcos 11:12­14,20­21 nos explica porque sucede esto: Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos. Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.”
 
Pedro  estaba  asombrado  de  lo  que  había  pasado;  el  había visto  la higuera el día anterior, y aparentemente nada había pasado. Sin embargo, al día siguiente estaba seca.

¿Qué había sucedido? Que la higuera se había secado desde sus raíces. Lo  mismo  sucede con  la  enfermedad,  Dios  trata  con  ella  desde  las
raíces. Por eso es que puede pasar un periodo de tiempo entre el momento que recibimos la sanidad, y el momento que se manifiesta en nuestro cuerpo.
 
Por eso, no te desanimes si han orado por ti y aparentemente nada ha sucedido. Mantente firme, creyendo que Dios ya te ha sanado.
 
Recuerda lo que dice Hebreos 6:11­12: Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que nos hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.”
 
S
i ya has orado, o han orado por ti, mantente firme, hasta que veas la manifestación de tu sanidad.

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