miércoles, 30 de octubre de 2013

La Trinidad 6 - La Revelación de Dios 2


4. Dios Revelado a los Apóstoles

Cristo es la suprema revelación de Dios en el Nuevo Testamento.

Al igual que Moisés y los profetas, los apóstoles y escritores continuaron recibiendo y transmitiendo revelaciones de Dios hasta Apocalipsis; convirtiéndose junto con Cristo en los canales de la revelación divina. 

Cristo, la Revelación Plena y Visible de Dios

Cristo es la mayor revelación de Dios al hombre.

Los primeros apóstoles recibieron directamente el impacto inicial de la revelación divina en persona.

Juan, por el Espíritu, presentó a Jesús como el Dios encarnado:

1 Juan 1:1-4
1  Lo que era desde el principio,  lo que hemos oído,  lo que hemos visto con nuestros ojos,  lo que hemos contemplado,  y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida
2  (porque la vida fue manifestada,  y la hemos visto,  y testificamos,  y os anunciamos la vida eterna,  la cual estaba con el Padre,  y se nos manifestó);
3  lo que hemos visto y oído,  eso os anunciamos,  para que también vosotros tengáis comunión con nosotros;  y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre,  y con su Hijo Jesucristo.
4  Estas cosas os escribimos,  para que vuestro gozo sea cumplido.

El apóstol Pablo, a quien Dios confió gran parte de la revelación divina del Nuevo Testamento dijo:

Colosenses 1:26-27
26  el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades,  pero que ahora ha sido manifestado a sus santos,
27  a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles;  que es Cristo en vosotros,  la esperanza de gloria.

Gálatas 1:11-12
11 Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre;
12 pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno,  sino por revelación de Jesucristo.


5. Revelado a la Iglesia  

Hebreos 1:1-2
1  Dios,  habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
2  en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo,  a quien constituyó heredero de todo,  y por quien asimismo hizo el universo.

El Agente revelador de Dios a la Iglesia

Cuando Jesucristo les dijo a sus discípulos que su ministerio terrenal estaba por terminar y que ya no estaría con ellos físicamente; les dijo que se pondría en operación el agente revelador del Padre y del Hijo, el Espíritu Santo.

Juan 14:16-17
16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
17 el Espíritu de verdad,  al cual el mundo no puede recibir,  porque no le ve,  ni le conoce;  pero vosotros le conocéis,  porque mora con vosotros,  y estará en vosotros.

Juan 14:26
26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

Juan 16:13-15
13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad,  él os guiará a toda la verdad;  porque no hablará por su propia cuenta,  sino que hablará todo lo que oyere,  y os hará saber las cosas que habrán de venir.
14 El me glorificará;  porque tomará de lo mío,  y os lo hará saber.
15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

El Espíritu Santo no habla de sí mismo, pero comunica a los santos lo que el Hijo desea revelar.

El misterio del Amado es Revelado

Pablo declara que el misterio (secreto) del Amado de Dios ha sido revelado ahora por el Espíritu Santo después de haber sido mantenido oculto.

1 Corintios 2:7-10
7  Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria,
8  la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció;  porque si la hubieran conocido,  nunca habrían crucificado al Señor de gloria.
9  Antes bien,  como está escrito: Cosas que ojo no vio,  ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.
10  Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu;  porque el Espíritu todo lo escudriña,  aun lo profundo de Dios. 

Efesios 1:6-9
6  Para alabanza de la gloria de su gracia,  con la cual nos hizo aceptos en el Amado,
7  en quien tenemos redención por su sangre,  el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,
8  que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,
9  dándonos a conocer el misterio de su voluntad,  según su beneplácito,  el cual se había propuesto en si mismo.

Efesios 3:3-11
3  que por revelación me fue declarado el misterio,  como antes lo he escrito brevemente,
4  leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo,
5  misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres,  como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu:
6  que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo,  y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio,
7  del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder.
8  A mí,  que soy menos que el más pequeño de todos los santos,  me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo,
9  y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios,  que creó todas las cosas;
10  para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,
11  conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor.
Los orígenes de la Iglesia están en el eterno pasado, conforme al propósito de Dios, pero su razón de ser y existir en el mundo se muestra claramente en la revelación de Dios sobre ella.

Dios le dio las siguientes responsabilidades a la iglesia:

1. Ser un lugar de habitación para Dios

Efesios 2:20-22
20  edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas,  siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,
21  en quien todo el edificio,  bien coordinado,  va creciendo para ser un templo santo en el Señor;
22  en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

1 Corintios 3:16
16  ¿No sabéis que sois templo de Dios,  y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

2. Dar testimonio de la Verdad

1 Timoteo 3:15
15  para que si tardo,  sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios,  que es la iglesia del Dios viviente,  columna y baluarte de la verdad.

3. Hacer conocer la Multiforme Sabiduría de Dios

Efesios 3:10
10  para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales.

4. Dar Gloria Eterna a Dios

Efesios 3:20-21
20  Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos,  según el poder que actúa en nosotros,
21  a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades,  por los siglos de los siglos.  Amén. 

5. Edificar a sus Miembros

Efesios 4:11-13
11  Y él mismo constituyó a unos,  apóstoles;  a otros,  profetas;  a otros,  evangelistas;  a otros,  pastores y maestros,
12  a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio,  para la edificación del cuerpo de Cristo,
13  hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios,  a un varón perfecto,  a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

6. Disciplinar a sus Miembros

Mateo 18:15-17
15  Por tanto,  si tu hermano peca contra ti,  ve y repréndele estando tú y él solos;  si te oyere,  has ganado a tu hermano.
16  Mas si no te oyere,  toma aún contigo a uno o dos,  para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.
17  Si no los oyere a ellos,  dilo a la iglesia;  y si no oyere a la iglesia,  tenle por gentil y publicano.

7. Evangelizar al Mundo

Mateo 28:18-20
18  Y Jesús se acercó y les habló diciendo:  Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
19  Por tanto,  id,  y haced discípulos a todas las naciones,  bautizándolos en el nombre del Padre,  y del Hijo,  y del Espíritu Santo;
20  enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;  y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo.  Amén.

Una Mayor Revelación

Si la revelación que Dios le dio a Israel de la ley por medio de Moisés; más grande es la revelación de Dios a través de Cristo y comunicada por el Espíritu Santo a la iglesia.

Esta revelación de Dios dada a la iglesia es la la capacita para testificar las grandezas de Dios a los hombres.

La marcha triunfal de la iglesia como columna y baluarte de la verdad es una prueba indiscutible de que Dios existe y anhela darse a conocer a los hijos de los hombres.


sábado, 26 de octubre de 2013

La Trinidad 5 - La Revelación de Dios 1

La Revelación de Dios


La palabra revelar en las lenguas originales tiene el sentido de descubrir, manifestar, descorrer una cortina. Por eso, cuando la Biblia habla de revelación divina, el concepto es Dios el Creador dando a conocer al hombre su poder y gloria, su naturaleza y carácter, su voluntad, caminos y planes, su gracia, su amor, su misericordia, y sobre todo a si mismo.

Desde la creación de la tierra, Dios se ha revelado al hombre a través de la naturaleza, es decir a través de todo lo que hizo: los cielos, las estrellas y cuerpos celestiales, los campos, los valles, los mares y ríos, los fenómenos naturales, el reino animal.

Dios se reveló a Israel a través del pacto que hizo con Abraham; se reveló cuando los libró de la cautividad de Egipto, conduciéndolo milagrosamente hasta que llegó a la tierra prometida.

Dios se reveló a los patriarcas y profetas de diversas maneras: la palabra profética, enseñanza particular, teofanías (apariciones de Jesús en el Antiguo Testamento). 

Dios se reveló en estos postreros tiempos a través de su Hijo Jesús, quien es su máxima expresión, como dice en Hebreos 1:

Hebreos 1:1-2
1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo,  y por quien asimismo hizo el universo.

Dios se ha revelado a la iglesia a través de Jesucristo, la Biblia, el Espíritu Santo y sus múltiples operaciones y ministerio.

Veamos los siguientes pasajes bíblicos que nos muestran esta revelación:

Mateo 13:16
16  Pero bienaventurados vuestros ojos,  porque ven;  y vuestros oídos,  porque oyen.

Mateo 11:25
25 En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.

Juan 14:26
26  Mas el Consolador,  el Espíritu Santo,  a quien el Padre enviará en mi nombre,  él os enseñará todas las cosas,  y os recordará todo lo que yo os he dicho.

Juan 15:15
15  Ya no os llamaré siervos,  porque el siervo no sabe lo que hace su señor;  pero os he llamado amigos,  porque todas las cosas que oí de mi Padre,  os las he dado a conocer.


1. Dios Revelado en la Naturaleza

Salmo 19:1-6
1  Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
2  Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría.
3  No hay lenguaje,  ni palabras, ni es oída su voz.
4  Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol;
5  Y éste, como esposo que sale de su tálamo, se alegra cual gigante para correr el camino.
6  De un extremo de los cielos es su salida, y su curso hasta el término de ellos; y nada hay que se esconda de su calor.

Alguien escribió que la naturaleza es el primer embajador de Dios.

Isaías también habló de esto: “Levantad en alto vuestros ojos,  y mirad quién creó estas cosas;  él saca y cuenta su ejército;  a todas llama por sus nombres;  ninguna faltará;  tal es la grandeza de su fuerza,  y el poder de su dominio” (Isaías 40:26).

Job también nos habla de la naturaleza revelando a Dios: “Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán; a las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán; o habla a la tierra, y ella te enseñará; los peces del mar te lo declararán también. ¿Qué cosa de todas estas no entiende que la mano de Jehová la hizo?” (Job 12:7-9).

La Naturaleza: El Espejo de Dios.

Toda la creación revela a Dios.

Génesis 1 y el Salmo 104 muestran que Dios hizo la tierra con un fin determinado y colocándola en el lugar conveniente. 

La naturaleza se torna así en el espejo de Dios, el Único y Soberano. 

Tal como dice el Salmo 148, toda la naturaleza es un himno de alabanza a Dios; del mismo modo, el creyente debe siempre debe alabar a dios como su creador: “Señor,  digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder;  porque tú creaste todas las cosas,  y por tu voluntad existen y fueron creadas” (Apocalipsis 4:11).

Los pueblos paganos, vecinos de Israel, hacían divinidades de las fuerzas de la naturaleza a quienes les rendían culto en su ignorancia; pero Dios los uso como vehículos de revelación, tal como vemos en los Salmos 29 y 107.

En el Salmo 29:3 Dios llama al trueno como la voz de Dios; y en Habacuc 3:6 usa al terremoto como agente del  juicio de Dios; en otros pasajes usa al fuego, el agua y el viento con este mismo fin.

Los elementos de la naturaleza no manifiestan por si mismos la presencia divina; lo que sería confundir a Dios con la naturaleza. Ellos testifican de  Dios como Creador. 

En el pasaje de Elías en el Monte Horeb, la tempestad, el terremoto, el fuego y el sonido suave, eran solo precursores de la revelación personal de Jehová.

El Peligro de Rechazar esta Revelación  

En Romanos 1 se encuentra la denuncia divina contra los que habiendo contemplado las maravillas de la creación de Dios, no le glorifican como Dios, antes se vuelven sabios en su propia opinión.

Romanos 1:18-21
18  Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad;
19  porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto,  pues Dios se lo manifestó.
20  Porque las cosas invisibles de él,  su eterno poder y deidad,  se hacen claramente visibles desde la creación del mundo,  siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.
21  Pues habiendo conocido a Dios,  no le glorificaron como a Dios,  ni le dieron gracias,  sino que se envanecieron en sus razonamientos,  y su necio corazón fue entenebrecido. 

En 2 Pedro 3:5 dice: “Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste.”

Al contemplar la naturaleza, con su belleza, armonía y diseño, no es posible decir que Dios no existe; es tan absurdo como decir que hay un reloj sin un relojero que lo creara.

La naturaleza misma invita a los hombres a adorar al Creador de ella. 


2. Dios Revelado a Israel

Dios hizo al pueblo de Israel como el centro de su revelación en la tierra; ningún pueblo durante su historia ha tenido tanta certeza de que Dios operaba personalmente en él.

Dios testifica de ello en Romanos y Nehemías:

Romanos 3:2
2  Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios.

Nehemías 9:13-14
13 Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos,
14 y les ordenaste el día de reposo santo para ti, y por mano de Moisés tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley.

La Revelación de Dios en la Historia

A lo largo de la historia de Israel podemos ver la revelación como algo constante y patente; ella atestigua tanto del favor divino como su provisión por ser el pueblo escogido. 

Los milagros en la historia de Israel sea su liberación de Egipto, como su entrada a la tierra prometida o la fuga del ejército Asirio en el año 701 AC son prueba de la protección de Dios para su pueblo. 

La revelación de Dios a Israel fue de tal modo que incluso en una ocasión detuvo el sol (Josué 10:12) y en otra ocasión con Ezequías, el sol retrocedió 10 grados (Isaías 38:8).

Relación y Revelación

El fundamento de la actitud religiosa de Israel era el pacto que Dios hizo con Abraham en Génesis 17.

Este pacto fue una imposición real con la cual Dios se comprometió ante los descendientes de Abraham que Él sería su Dios y por eso ellos podrían invocarlo como el Señor Todopoderoso.

El hecho de que Dios diese a conocer su nombre (Jehová) a Israel, es un testimonio de amistad y relación personal con Israel; este hecho, nos dice que les estaba mostrando todo lo que Él es en todo su poder y gloria, y que estaba dispuesto a comprometerse para cuidarlos.

Por ese motivo, Dios continuó revelándose a ellos a través de sus palabras, leyes y promesas.

El énfasis principal de la revelación de Dios a Israel se basa en Su fidelidad al pacto, Su paciencia y misericordia, y Su lealtad a sus propios propósitos, dando gracia a Su pueblo que estaba unido a Él por su pacto.


3. Dios Revelado a los Profetas

El hombre jamás conocerá a Dios a menos que a Dios le plazca dársele a conocer. 

Dios se revela según los siguientes términos:

Dios se revela; en Génesis 2:7 dice: “Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido."

Dios se deja ver; en Génesis 35:7, 13 dice: “Y edificó allí un altar,  y llamó al lugar El-bet-el,  porque allí le había aparecido Dios,  cuando huía de su hermano. . . Y se fue de él Dios,  del lugar en donde había hablado con él.”

Dios da a conocer su voluntad hablando como la prueba la expresión bíblica: “Así dice el Señor.” 

Dios Revelándose al Hombre

Dios se revela al hombre y el hombre debe buscar conocer a Dios.

El conocimiento de Dios, que Él comunica por Si mismo, es único en su objetivo.

Él emplea diversos medios para comunicarse, porque siendo el Señor de todo y de todos, se comunica como quiere.

A Quien se Revela Dios.

Por lo general, la revelación de Dios está reservada en primer lugar para Sus escogidos que lo buscan, sirven y tienen comunión con Él.

En Juan 14:21 dice: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.” 

En el Salmo 25:14 David escribió: “La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto.”

La revelación de Dios está condicionada a las limitaciones del hombre; Moisés vio el rostro de Dios solo bajo ciertas condiciones (Éxodo 33:17-23).

Los profetas del Antiguo Testamento registran la experiencia de un encuentro personal con la revelación de Dios:

En Isaías 6:1 vemos: “En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime,  y sus faldas llenaban el templo.” 

Jeremías relató así su experiencia: “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jeremías 31:3).

Daniel escribió; “Y alcé mis ojos y miré,  y he aquí un varón vestido de lino,  y ceñidos sus lomos de oro de Ufaz. Su cuerpo era como de berilo,  y su rostro parecía un relámpago,  y sus ojos como antorchas de fuego,  y sus brazos y sus pies como de color de bronce bruñido,  y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud.”

Podemos ver a los demás profetas contar la forma que Dios se reveló a ellos.

La Revelación Divina a través de la Palabra

Amós escribió: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.” (Amós 3:3).

Dios manifestó sus secretos no solo por medio de visiones sino por las palabras que les comunicó.

La palabra es la señal característica del ministerio profético.

Jeremías 18:18
18 Y dijeron: Venid y maquinemos contra Jeremías; porque la ley no faltará al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta. Venid e hirámoslo de lengua, y no atendamos a ninguna de sus palabras.

Cuando el profeta recibía la revelación de Dios, tenía plena conciencia de que era Dios quien le hablaba; sabía que no lo tomaba una fuerza o inspiración sino una persona viva, real y divina.

Ezequiel 33:2
33 Hijo de hombre habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere por atalaya.

jueves, 24 de octubre de 2013

La Trinidad 4 - Dios Estaba en Cristo

Dios Estaba en Cristo

2 Corintios 5:19
19  Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo,  no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados,  y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

En la persona de Cristo tenemos la máxima expresión de la existencia de Dios; la mayor revelación de si mismo que Dios podía dale al hombre.

Hebreos 1:3 dice respecto a Cristo que “el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.”

El apóstol Juan escribió por revelación divina acerca de la manifestación de Dios encarnado en la persona de Jesucristo:

Juan 1:1, 14
1  En el principio era el Verbo,  y el Verbo era con Dios,  y el Verbo era Dios.
14 Y aquel Verbo fue hecho carne,  y habitó entre nosotros  (y vimos su gloria,  gloria como del unigénito del Padre),  lleno de gracia y de verdad.


Cristo, la Expresión Humana de Dios

Mateo 1:23
23  He aquí,  una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.

La mayor revelación de Dios al hombre fue dada a través de la persona de Jesucristo; y aunque Dios se ha revelado de varias maneras del Padre, Cristo es la mayor revelación al hombre. 

En varios puntos del Nuevo Testamento, y principalmente en el Evangelio de Juan, Cristo declara que él es la revelación de la persona del Padre en cuanto a esencia, naturaleza y eternidad.

Cuando le testifico a la gente muchos me dicen que Jesucristo nunca dijo ser Dios, pero lo cierto es que él muchas veces afirmó que lo era; veamos algunas de estas declaraciones de Jesús acerca de si mismo:

Juan 10:30
30  Yo y el Padre uno somos.

Juan 8:19
19  Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre?  Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis,  ni a mi Padre;  si a mí me conocieseis,  también a mi Padre conoceríais.

Juan 5:19, 21, 23, 26
19  Respondió entonces Jesús,  y les dijo:  De cierto,  de cierto os digo:  No puede el Hijo hacer nada por sí mismo,  sino lo que ve hacer al Padre;  porque todo lo que el Padre hace,  también lo hace el Hijo igualmente.
21  Porque como el Padre levanta a los muertos,  y les da vida,  así también el Hijo a los que quiere da vida.
23  Para que todos honren al Hijo como honran al Padre.  El que no honra al Hijo,  no honra al Padre que le envió.
26  Porque como el Padre tiene vida en sí mismo,  así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo.

Juan 10:38
38  Mas si las hago,  aunque no me creáis a mí,  creed a las obras,  para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí,  y yo en el Padre.

Juan 14:9-11
9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros,  y no me has conocido,  Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
10  ¿No crees que yo soy en el Padre,  y el Padre en mí?  Las palabras que yo os hablo,  no las hablo por mi propia cuenta,  sino que el Padre que mora en mí,  él hace las obras.
11  Creedme que yo soy en el Padre,  y el Padre en mí;  de otra manera,  creedme por las mismas obras.


La Biblia Identifica a Jesucristo como Dios

A lo largo de la Biblia, Jesucristo es identificado como Dios, veamos estos pasajes:

En Hebreos 1:8 se le identifica como Dios: “Mas del Hijo dice: Tu trono,  oh Dios,  por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino.”

En Mateo 16:16-17 se le identifica como Hijo de Dios: “Respondiendo Simón Pedro,  dijo: Tú eres el Cristo,  el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.”

En Apocalipsis 1:8 se le identifica como El Primero y el Último; el Alfa y la Omega: “Yo soy el Alfa y la Omega,  principio y fin,  dice el Señor,  el que es y que era y que ha de venir,  el Todopoderoso.”

En Hechos 3:14 se le identifica como El Santo: “Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo,  y pedisteis que se os diese un homicida.”

En Marcos 2:5, 10 y 11 se le identifica como El que perdona pecados: “Al ver Jesús la fe de ellos,  dijo al paralítico: Hijo,  tus pecados te son perdonados. Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados  (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate,  toma tu lecho,  y vete a tu casa.

En Filipenses 3:21 se le identifica como El Dador de vida inmortal y de resurrección: “El cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra,  para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya,  por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”

En 2 Timoteo 4:1 se le identifica como El Juez de vivos y muertos: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo,  que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino.”


Conclusión

Cristo fue en la carne lo que Dios quiso revelar de Sí mismo al hombre, siendo Él la mayor prueba no solo de la existencia de Dios, sino también de su amor por la criatura humana.

martes, 22 de octubre de 2013

La Trinidad 3 - Evidencias de la Existencia de Dios

Evidencias Bíblicas de la Existencia de Dios


Desde el principio mismo de la Biblia, en su primer libro, capítulo y verso encontramos está inequívoca e indubitable afirmación:

Génesis 1:1
1  En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

La Biblia no se propone demostrar la existencia de Dios por medio de argumentos lógicos, da por sentado su existencia como un hecho plenamente razonable; que depende de la fe.  
La Biblia no responde todas las preguntas humanas acerca de Dios ya que Dios es.
Cuando Dios se revela a Moisés en el desierto le dice que Él es el que es:

Éxodo 3:13-14
13  Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel,  y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros.  Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?,  ¿qué les responderé?
14  Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY.  Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.es.

No hay más que decir, Dios 

Fe en la Revelación Divina

El creyente acepta por fe la verdad de Dios y su existencia de acuerdo a la revelación bíblica; es decir, no desde la perspectiva de una fe ciega, sino como una fe fundamentada en la Biblia como la Palabra inspirada por Dios.

En Hebreos 11:6 dice: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios;  porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay,  y que es galardonador de los que le buscan.” 

La Biblia nos revela la misma esencia y naturaleza de Dios.

En Génesis 1:1 lo muestra como creador de todas las cosas: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”

En Hebreos 1:2-3 lo muestra como el sustentador de todo: “En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo,  a quien constituyó heredero de todo,  y por quien asimismo hizo el universo; el cual,  siendo el resplandor de su gloria,  y la imagen misma de su sustancia,  y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder,  habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo,  se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.”

En el Salmo 22:28 lo muestra como el Señor del destino de individuos y naciones: “Porque de Jehová es el reino, y él regirá las naciones.”

En Efesios 1:11 dice que Dios hace todas las cosas según el designio de su voluntad, revelando gradual de su gran y eterno propósito de redención.

Efesios 4:11
11  En él asimismo tuvimos herencia,  habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.

Esta revelación de Dios en Su Palabra es el fundamento de nuestra fe en Su existencia; además, nuestra fe es edificada cuando aceptamos de corazón el contenido de la Biblia como inspirado por Dios.

Recordemos que Jesucristo dijo en Juan 7:17 que: “el que quiera hacer la voluntad de Dios,  conocerá si la doctrina es de Dios,  o si yo hablo por mi propia cuenta.”

Oseas tenía en mente esto cuando dijo: “Y conoceremos,  y proseguiremos en conocer a Jehová;  como el alba está dispuesta su salida,  y vendrá a nosotros como la lluvia,  como la lluvia tardía y temprana a la tierra” (Oseas 6:3), el intenso conocimiento que resulto de su íntima con Dios.


Evidencias Racionales de la Existencia de Dios 

Durante el paso de los siglos, los filósofos y pensadores han presentado argumentos racionales sobre la existencia de Dios.

Algunos de estos argumentos vienen de los filósofos griegos Platón y Aristóteles, quienes vivieron unos 300 años antes de Cristo; otros argumentos han sido formulados en los tiempos recientes por los estudiosos de filosofía y religión.

Veamos algunos de estos argumentos.

El argumento cosmológico

Viene del griego cosmología (cosmos, orden y logia, discurso), es el estudio a gran escala de la estructura y la historia del Universo  en su totalidad y, por extensión, del lugar de la humanidad en él.

Este argumento ha sido enunciado de varias maneras; en general encierra la idea de que todo lo que existe en el mundo debe tener una primera causa o razón de ser.

El filósofo alemán Emanuel Kant indicó que si todo lo que existe tiene razón de existir, debe tener su punto de origen en Dios. Es decir, debe haber un agente único que equilibre y armonice en sí todas las cosas.

El argumento teleológico

El término teleología viene del griego telos, fin, y logía, discurso; por eso es el estudio de los fines o propósitos de algún objeto o algún ser, o bien literalmente, a la doctrina filosófica de las causas finales.

Este argumento es prácticamente una extensión del anterior; demuestra que muchas cosas del mundo revelan inteligencia, orden y propósito. De ahí se deduce que su creador debe haber sido un ser sumamente sabio.

Por ejemplo, el hombre para vivir necesita inhalar el aire, del cual recibe oxígeno, pero exhala dióxido de carbono, el cual es inútil para el hombre. Por otra parte, las plantas consumen dióxido de carbono como un elemento esencial, y producen oxígeno, el cual a su vez es consumido por el hombre.

El argumento moral

Para este argumento, Kant partió del raciocinio de la existencia de un Supremo Legislador y Juez, con derecho absoluto de gobernar y corregir al hombre.

Este filósofo sostenía la opinión de que este argumento era superior a todos los demás para probar la existencia de Dios.

La teología moderna utiliza este argumento afirmando que el reconocimiento de un bien supremo por parte del hombre y su deseo de una moral superior, indican la existencia de un Dios que puede convertir ese ideal en realidad.

El argumento de la creencia universal

La exposición principal de este argumento es el siguiente:

Entre todos los pueblos y tribus existe la evidencia común de que el hombre es un ser religioso en potencia. Siendo universal este fenómeno debe ser parte constituyente de la naturaleza del hombre. Y si la naturaleza del hombre tiende a la práctica religiosa, ésta solo encuentra explicación en la existencia de un ser superior.

Es por eso que millones ignoran al único y verdadero Dios pero practican alguna religión.

Conclusión

El estudio de estos argumentos puede fortalecer la fe de un creyente ya que le hace ver que su fe no está en contra de la razón.

Puede ayudarle a saber dialogar con personas que no aceptan la Biblia pero que están dispuestas a razonar acerca de los interrogantes filosóficos con respecto al origen del mundo.


El Testimonio del Espíritu Santo en la Vida del Creyente

1 Corintios 2:9-12
9  Antes bien,  como está escrito: cosas que ojo no vio,  ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.
10  Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu;  porque el Espíritu todo lo escudriña,  aun lo profundo de Dios.
11  Porque  ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre,  sino el espíritu del hombre que está en él?  Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios,  sino el Espíritu de Dios.
12  Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo,  sino el Espíritu que proviene de Dios,  para que sepamos lo que Dios nos ha concedido 
Para nosotros, los creyentes, nos es difícil como ciertas personas niegan tan fácilmente la existencia de Dios.

Maestros afamados, científicos, filósofos, pensadores y hasta teólogos refutan la idea de la existencia de un Dios Eterno, real y personal.

Esas personas han cerrado los ojos a las abundantes evidencias de la existencia de Dios contenidas en la Biblia y en la naturaleza; aceptando la mentira en lugar de la verdad.

¿Cómo probar la realidad de Dios?

No se puede probar la existencia de Dios por medios naturales tal como se prueba la exactitud de un teorema matemático o una realidad química, cuyos resultados son siempre los mismos.

En cuanto a la realidad de Dios, podemos apropiarla por fe, pero también por los rastros que el dejó en nuestro espíritu; tenemos la poderosa operación del Espíritu Santo que habita en nosotros para iluminarnos en nuestra búsqueda.

En Romanos 8:16 dice: “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu,  de que somos hijos de Dios.”

viernes, 18 de octubre de 2013

La Trinidad 2 - Acerca de la Existencia de Dios

La Existencia de Dios

Para nosotros, como creyentes, la existencia de Dios es el principio de toda sana teología.

El hablar de su existencia solo tiene sentido si creemos que Él existe; en este sentido la Biblia es muy abundante, clara y definida; ella no solo supone que hay algo, alguna idea, o tendencia a la que se le debe dar el nombre de Dios; sino que el testimonio innegable e irrefutable de la Biblia es que Dios existe.

Dios es el ser supremo que existe por sí mismo. Es un ser personal, vivo y activo, del cual depende todo en el espacio y en el tiempo. La Biblia lo revela como un Dios eterno, amoroso y poderoso.

La Biblia y el testimonio interno del Espíritu Santo son nuestra base principal para creer la existencia de Dios.

La Biblia fue destinada para toda la humanidad, incluso para las personas que niegan la existencia de Dios.

Los ateos afirman que no creen en la existencia de Dios porque no puede descubrirlo en el mundo material; pero no se dan cuenta  de que Dios siendo Espíritu no pertenece a la categoría de la materia y por eso no puede ser descubierto por la ciencia.

La Biblia revela desde Génesis hasta Apocalipsis a un Dios vivo, santo, omnipotente y amoroso que tiene sus ojos abiertos, oídos atentos y brazos extendidos hacia la humanidad.

En 2 Corintios 5:19 nos encontramos con una declaración asombrosa acerca de la existencia de Dios: “Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo,  no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados,  y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.” 

Esta misma verdad podemos verla en otros pasajes:

Hebreos 1:3
3 el cual,  siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.

Colosenses 1:3
3 Siempre orando por vosotros,  damos gracias a Dios,  Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Juan 1:18
18 A Dios nadie le vio jamás;  el unigénito Hijo,  que está en el seno del Padre,  él le ha dado a conocer.

Juan 14:9
9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido,  Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo,  pues,  dices tú: Muéstranos el Padre?

La existencia de Dios se ve también en las evidencias racionales o de la naturaleza que nos rodean, y el testimonio del Espíritu Santo al ser interior de cada creyente.


Argumentos en Contra de la Existencia de Dios

Los estudiosos de las religiones nos dicen que la creencia de la existencia de Dios es casi universal. Esta creencia se encuentra profundamente arraigada entre las naciones y las tribus menos civilizadas.

Sin embargo, hay muchas personas que niegan la existencia del Dios de la Biblia; otros, aceptan la existencia de Dios pero no como lo enseña la Biblia, lo que es una forma de negar la existencia de Dios.

La negación de Dios ha sido muy variada durante la historia, así que veamos las principales corrientes:

1. El Ateísmo

Esta es una corriente que niega totalmente la existencia de Dios.

Hace un tiempo hablaba con un amigo ateo y le dije: “¿Sabes que la Biblia habla de ti?” Él me respondió, “No.” Le mostré el Salmo 14:1 y le leí: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios.”

Existen 2 clases de ateos; el ateo práctico y el ateo teórico.

El ateo práctico no reconoce a Dios en su vida diaria; como dice la segunda parte del Salmo 10:4, “No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.”

El ateo teórico es más de tipo intelectual; basan su negación de Dios en sus argumentos racionales. Intentan probar por medios que ellos consideran racionales y conclusivos que Dios no existe.


El profesor Flint distingue 3 clases de ateos teóricos:

1. El ateo dogmático, que desde el comienzo niega la existencia de un Ser divino

2. El ateo escéptico, que duda de la capacidad humana para admitir si es que hay Dios o no

3. El ateo capcioso, que sostiene que no existe prueba válida de la existencia de Dios.
El propósito del ateísmo es suprimir la persona de Dios del corazón y la mente del hombre.


2. El Agnosticismo

La palabra agnosticismo viene del término griego agnosis que viene de a (sin) y gnosis (conocimiento); que significa “no saber" o “no tener conocimiento”.

El agnóstico cree que ni la creación, ni los hechos prueban la existencia de Dios, ni puede revelarlo a Él; el adepto a esa teoría cree que solo hay que creer en lo que se puede ver o palpar.

Varias veces cuando le predico a este tipo de personas les pregunto: “Cómo sabes que tuviste antepasados si nunca los has visto.”

Estas personas creen que todo lo que no sea palpable o visible es relativo, lo cual incluye la fe en Dios; por eso, para ellos el hombre no puede saber nada acerca de Dios pues las pruebas de su existencia están fuera del dominio de las cosas materiales.


3. El Deísmo

El deísmo es una postura religiosa que acepta la existencia y la naturaleza de Dios a través de la razón y la experiencia personal pero niega por completo su revelación a la humanidad.

La mención de Dios para los deístas se refiere más a un Creador u Organizador (un demiurgo) que al Dios de la Biblia.

El deísmo es una religión natural que solo se basa en la razón humana.

El deísmo cobró notoriedad en los siglos XVII y XVIII durante la Ilustración, especialmente en Inglaterra, Francia y los Estados Unidos, principalmente entre aquellas personas educadas como cristianas que vieron que no podían creer ni en la Trinidad divina, la divinidad  de Jesús, los milagros ni en la infalibilidad de la Biblia; pero que sí creían en un solo dios.

El deísta es una persona que cree en Dios a su manera.


4. El Materialismo

El materialismo es una corriente filosófica que resuelve la cuestión fundamental de la filosofía dándole preeminencia al mundo material; resumidamente, El pensamiento es producto de la materia (el cerebro).

El materialismo declara que la única realidad es la materia; y que el hombre por ser solo un animal no es responsable de sus actitudes y hechos.

Enseña que el hombre no tiene porque ni a quien rendirle cuenta de sus actos porque sus diferentes conductas físicas y psíquicas son producto de la materia.

Esta forma de pensar niega la existencia de Dios por ser inmaterial.


5. El Panteísmo

El panteísmo enseña que en el universo Dios es todo y todo es Dios.

Dios no es solamente parte del universo sino que es el mismo universo.

El hinduismo y las religiones orientales enseñan esta doctrina.

El panteísmo confunde al creador con su creación.


Conclusión

Emery Bancroft escribe en su libro "Teología Elemental", hablando de estas formas de pensamiento que niegan la existencia de Dios:

Para aseverar categóricamente que Dios no existe, el hombre procura usurpar prerrogativas divinas como son la sabiduría y la omnipresencia de Dios. Tendría que explorar hasta los confines del universo para estar seguro de que Dios no está allí. También tendría que interrogar a todas las generaciones de la humanidad y a todas las jerarquías del cielo, para estar seguro que nunca han oído hablar de Dios.