miércoles, 30 de marzo de 2022

Victoria Total en la Guerra Espiritual - Capítulo 7 - La Coraza de la Justicia


Capítulo 7
La Coraza de la Justicia

. . .y vestidos con la coraza de justicia.
- Efesios 6:14

La coraza era una parte vital en el armamento de todo soldado romano, debido a que protegía sus órganos vitales del ataque de los ejércitos con los que se enfrentaban.

Por lo general la coraza que cubría al soldado romano estaba hecha de bronce; pero si el soldado pertenecía a una clase próspera podía ser una cota de malla; un material mucho más fino. Una coraza hecha de estos materiales la perforaría fácilmente y la espada podría no solo penetrar sino hacer cortes hacia arriba y hacia abajo. Ese tipo de coraza protegía no solo de la espada pero también de los darnos que venían en diferentes direcciones. Hay en esto una verdad que debe ser afirmada. Si algo debe ser hecho con un material resistente es la coraza de justicia para confrontar el ataque del adversario.

Esta figura de la coraza de la justicia se ve también en el Antiguo Testamento; en Isaías 59:16-17 podemos ver que dice: “El vio que no había nadie, se sorprendió de que nadie interviniera. Entonces su brazo lo socorrió y su justicia lo sostuvo. El se puso la justicia por coraza y sobre su cabeza, el casco de la salvación; se vistió con la ropa de la venganza y se envolvió con el manto del celo” (Biblia del Pueblo de Dios).

La pregunta aquí es acerca de que justicia está hablando; ¿será acaso de nuestra propia justicia?

Definitivamente no, Porque en Isaías 64:6 dice: “Si bien todos nosotros somos como suciedad,  y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia;  y caímos todos nosotros como la hoja,  y nuestras maldades nos llevaron como viento” (Reina Valera 1960).

La versión Palabra de Dios para Todos nos da una visión más gráfica de lo que está hablando: “Todos nosotros nos volvimos como alguien impuro, todas nuestras obras justas son como una toalla higiénica sucia. Todos nosotros como una hoja nos marchitamos y caemos. Nuestros pecados nos arrastran como el viento.”

Para Dios todas nuestras justicias son algo sucio como el trapo donde caía la sangre muerta de una mujer que estaba menstruando.

La Biblia Amplificada nos da más luces de lo que dice este verso: “Porque todo nos hemos vuelto como alguien que es inmundo [ceremonialmente, como un leproso], y todas nuestras justicias (nuestras mejores obras de rectitud y justicia) son como sucios trapos de una tela contaminada, todos caímos como hojas, fuimos alejados como el viento [lejos del favor de Dios, corriendo hacia la destrucción].” 

Este pasaje nos muestra claramente que Dios no acepta nuestra propia justicia ni rectitud como un medio para poder justificarnos delante de él.

En Romanos 3:19-24 podemos ver esto de manera más clara: “Pero sabemos que todo lo que la ley dice,  lo dice a los que están bajo la ley,  para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él;  porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Pero ahora,  aparte de la ley,  se ha manifestado la justicia de Dios,  testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo,  para todos los que creen en él.  Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron,  y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia,  mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Reina Valera 1960).

Veamos este pasaje en la Biblia Expandida:

Romanos 3:19-24 (Biblia Expandida)
19 Ahora bien, nosotros sabemos que todo lo que dice la Ley es válido para los que están bajo la Ley, a fin de que toda boca se calle y nadie pueda alegar inocencia y todo el mundo sea condenado bajo el juicio de Dios.
20 Porque ante los ojos de Dios, ningún ser humano será justificado (declarado inocente y hecho justo) por medio del cumplimiento de las obras de la Ley, ya que la Ley se limita a hacernos conocer completa y conscientemente el pecado.
21 Pero ahora, aparte e independientemente de la Ley, se ha manifestado abiertamente la justicia de Dios que es testificada y confirmada por la Ley y los Profetas;
22 la justicia de Dios, que es por la fe en Jesucristo, para todos los que creen. Porque no existe ninguna distinción ni diferencia
23 porque todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, 
24 pero son justificados (declarados inocentes y hechos justos) gratuitamente por medio de su gracia (que es el favor y la buena voluntad de Dios hacia nosotros) provista por medio de la redención cumplida en Jesucristo (el Salvador Ungido).

No es nuestra justicia propia lo que nos declara inocentes y hace justos delante de Dios, sino la justificación gratuita que Dios nos dio basada en los méritos de la obra de Jesucristo por nosotros.

En 2 Corintios 5:21 dice: “Al que no conoció pecado,  por nosotros lo hizo pecado,  para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (Reina Valera 1960).

Veamos este pasaje en otras versiones para entender mejor lo que pasó en la cruz:

2 Corintios 5:21 (Versión de Arcas y Fernández)
21 Cristo fue del todo inocente; más, por nosotros, Dios le trató como al propio pecado, para que por medio de él experimentemos nosotros la fuerza salvadora de Dios.

2 Corintios 5:21 (Biblia al Día)
21 Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.

2 Corintios 5:21 (Biblia Latinoamericana)
21 Dios hizo cargar con nuestro pecado al que no cometió pecado, para que así nosotros participáramos en él de la justicia y perfección de Dios.

2 Corintios 5:21 (Biblia en Lenguaje Sencillo)
21 Cristo nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Cristo.

2 Corintios 5:21 (Biblia del Pueblo de Dios)
21 A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él.

2 Corintios 5:21 (Biblia Castillian)
21 Porque Dios tomó a Cristo, que de sí mismo no conocía el pecado, y le hizo cargar con el nuestro como si fuera suyo; de esta forma, a nosotros, libres ya de toda culpa, Dios nos declara justos.

Al ver todas estas versiones podemos tener una idea más clara de lo que sucedió.

Jesús no conocía pecado, porque nunca había pecado, pero Dios lo trató como si fuera un pecador; y le hizo cargar nuestro pecado como si fuera suyo, el justo se identifico con los injustos y tomó nuestra propia naturaleza pecaminosa, para así poder liberarnos de toda culpa y de ese modo declararnos inocentes y hacernos justos delante Dios.

Hace años me dieron un ejemplo que muestra esta verdad.

Habían 2 hermanos gemelos en China que tenían caracteres totalmente opuestos, el uno era un delincuente, mientras que el otro era considerado una buena persona.

Un día el hermano malo llegó a la casa del hermano bueno con la ropa completamente ensangrentada, había asesinado a un hombre y estaba huyendo de la policía.

Este le dijo a su hermano: “Dame tu camisa ensangrentada y escóndete por unos días”. 

Cuando se fue el hermano malo, el otro se puso la camisa ensangrentada y se sentó esperando a la policía, cuando llegaron lo llevaron directamente a la prisión y a los pocos días lo llevaron ante el juez; el cual ante las evidencias y los testimonios lo condenó a la pena de muerte.

Luego de ser ejecutado, su hermano se enteró y arrepentido fue ante el juez, diciéndole: “Han ejecutado a un inocente, yo fui el asesino, ahora ejecútenme a mi.”

El juez le dijo: “No podemos, la ley dice que no se puede juzgar a dos personas por el mismo delito, tu hermano dio su vida por ti, eres completamente libre.

Eso fue lo que hizo Jesús, el pagó el precio del castigo de nuestro pecado, ahora somos justos delante de Dios, libres y completamente inocentes.

En Cristo Jesús hemos sido hechos la justicia de Dios.

Esta es la justicia a la que se refiere la coraza de la justicia; la obra de Cristo en la cruz para declararnos completamente inocentes y hacernos justos. No por nuestros propios méritos sino por la obra de Jesús.

Es en esta verdad que tenemos que pararnos, ya que el diablo quiere que coloquemos nuestros ojos en nosotros mismos, con todos nuestros pecados fracasos y errores en lugar de vernos en la obra de Cristo en la cruz; porque él sabe que cada vez que saquemos los ojos de Cristo seremos vencidos.

Debemos vernos como lo que somos, justos e inocentes delante de Dios.

Hay una vieja frase que es repetida constantemente por muchos cristianos; que parece muy correcta y humilde pero que no es más que una mentira del diablo para mantenernos atados: “Soy un pecador salvo por gracia.

¡No! Ya no somos pecadores, fuimos pecadores pero ya no lo somos.

Estaba predicando en una iglesia donde asistieron un grupo de ex drogadictos cristianos que decían: “Soy un drogadicto salvo por gracia.

Al final se me acercó uno que me dijo: “Ayúdeme, tengo ocho meses de cristiano pero aún continúa este sentimiento horrible de necesidad por las drogas, no se que me pasa.

Yo le respondí: “¿No has estado diciendo que eres un drogadicto salvo por gracia?” El me respondió que si. Por lo que le dije: “Mientras continúes diciendo que eres un drogadicto, te seguirás viendo como un drogadicto y ese deseo continuará en ti. Tu ya no eres un drogadicto salvo por gracia, eres un santo salvo por gracia.” 

Cuando se dio cuenta de esto pude ministrarlo y quedó completamente libre.

En 1 Corintios 6:9-11 dice: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (Reina Valera 1960).

Al decir “erais”, significa que ya no somos, no somos más pecadores porque ya hemos sido lavados, santificados y justificados.

Mientras el diablo los mantenga en el pasado podrá derrotarnos todo el tiempo, porque no sentiremos la suficiente confianza para resistirlo porque nos sentiremos “muy pecadores”.

Cada vez que quieras levantarte y caminar con Dios el diablo vendrá para engañarte y condenarte diciéndote: “¿Realmente piensas que Dios quiere usarte? ¿Recuerdas lo que hiciste ayer? No eres más que un pecador que no sirve para Dios.

Yo he estado ahí, lamentándome por las cosas que he hecho, sintiéndome deprimido y humillado, pensando que Dios nunca me usaría; sintiendo una fuerte condenación que me impedía levantarme; hasta que descubrí la verdad.

En Romanos 8:1-2 dice: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús,  los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Reina Valera 1960).

Ya no hay ninguna condenación en mi porque estoy en Cristo Jesús, la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Si la justicia de Dios dependiese de mis propias obras estaría en problemas, pero no es así, no depende de mi, depende de la obra de Jesús en mi; y puedo decir como el apóstol Pablo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado,  y ya no vivo yo,  mas vive Cristo en mí;  y lo que ahora vivo en la carne,  lo vivo en la fe del Hijo de Dios,  el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20, Reina Valera 1960).

Hemos sido justificados gratuitamente, hemos sido declarados y hechos justos, por eso es que libres ya de culpa podemos caminar en la vida victoriosa que Dios nos proveyó. 

En Romanos 5:17 vemos algo más de esta justicia: “En efecto, si por la falta de uno solo reinó la muerte, con mucha más razón, vivirán y reinarán por medio de un solo hombre, Jesucristo, aquellos que han recibido abundantemente la gracia y el don de la justicia” (Biblia del Pueblo de Dios).

Veamos la Biblia Expandida para poder explicar esto de manera más clara: “Porque si por la transgresión de un solo hombre (Adán) reinó la muerte, con mucha más razón, vivirán y reinarán como reyes en vida por medio de un solo hombre, Jesucristo (el Salvador Ungido), aquellos que han recibido superabundantemente la gracia y el don gratuito de la justicia (que los declaró inocentes e hizo justos).

El hecho de haber recibido superabundantemente la gracia y el don de la justicia nos capacita para vivir como reyes en esta vida.

La coraza de la justicia es importante tenerla puesta todo el día, no solo porque nos permite resistir todos los ataques que el diablo trae contra nosotros para hacernos sentirnos condenados y derrotados, sino porque nos permite caminar como reyes en esta vida.

La falta de conocimiento de esta verdad ha hecho que los cristianos vivan en esclavitud durante mucho tiempo, pero al conocer la verdad de que son justos e inocentes delante de Dios, esa verdad los hace libres para caminar como reyes en esta vida.

En Isaías 51:7-8 dice: “Escuchadme, vosotros que conocéis la justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis el oprobio del hombre, ni os desalentéis a causa de sus ultrajes. Porque como a vestido se los comerá la polilla, y como a lana se los comerá la larva. Pero mi justicia durará para siempre, y mi salvación por todas las generaciones” (La Biblia de las Américas).

Nosotros hemos conocido la justicia de Dios, sabemos que hemos sido declarados inocentes y hechos justos, así que pongámonos nuestra coraza de justicia cada día y contrarrestemos toda mentira que el diablo use para condenarnos, derrotarnos  y volvernos inefectivos.


Ricardo Botto

martes, 29 de marzo de 2022

Victoria Total en la Guerra Espiritual - Capítulo 6 - El Cinturón de la Verdad


Capítulo 6
El Cinturón de la Verdad

Manténganse firmes,  ceñidos con el cinturón de la verdad. . . .
- Efesios 6:14 (Nueva Versión Internacional)


La Traducción Kadosh de la Biblia cita Efesios 6:13 de esta manera: “Tengan el cinto de la verdad abrochado alrededor de sus cinturas. . . .”

En este pasaje empezamos a ver las cosas que tenemos que hacer para mantenernos firmes, y lo primero es ceñir nuestros lomos con el cinturón de la verdad.

Un cinturón siempre es algo importante a la hora de vestirnos, pues permite que nuestro pantalón esté bien ajustado y no se caiga.

Como hemos visto en el estudio, la armadura de Dios representa el armamento con el que estaba vestido el soldado romano; una de las partes principales que tenía era el cinturón, el cual mantenía todas las partes de la armadura en su lugar para no tener problemas al marchar o al luchar, y además para sujetar la espada en su sitio correcto.

Lo primero que Pablo coloca en la lista de este equipo es el cinturón. Este cinturón no era un simple adorno para el soldado, sino una parte esencial de su equipo. Pasaba alrededor de su espalda y el final de la coraza (que era el apoyo de la espada), era de uso especial para el soldado porque mantenía las otras partes de la armadura en su lugar; y a la vez garantizaba la actitud correcta del soldado y le daba libertad de circulación.

En Isaías 11:5 podemos ver una referencia a este verso: “Y estará de justicia ceñido su lomo, y en verdad envueltos sus costados” (Septuaginta).

La referencia a la verdad es algo muy importante en este pasaje, ya que que la verdad nos habla tanto de Jesucristo como de la Palabra de Dios.

En Juan 14:6 dice lo siguiente: “Jesús le dijo: Yo soy el camino,  y la verdad,  y la vida;  nadie viene al Padre,  sino por mí” (Reina Valera 1960).

En Juan 17:17, por otro lado, podemos ver esto: “Santifícalos en la verdad;  tu palabra es la verdad” (Nueva Versión Internacional).

La Palabra de Dios es la verdad de Dios.

¿Cómo relacionamos a Jesucristo y la Palabra de Dios?

Debemos entender que Jesús y la Palabra de Dios son uno.

Juan 1:1,14
1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

En este pasaje la palabra verbo es logos que significa: palabra; lo cual podemos verlo en otras versiones de la Biblia:

Juan 1:1 (Arcas y Fernández)
1 Cuando todas las cosas comenzaron, ya existía aquel que es la Palabra. Y aquel que es la Palabra vivía junto a Dios y era Dios.

Juan 1:1 (Biblia Latinoamericana)
1 En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios, y la Palabra era Dios.

Juan 1:1 (Biblia del Pueblo de Dios)
1 Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.

Juan 1:1 (Biblia de Jerusalén)
1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.

Juan 1:1 (Nueva Biblia de los Hispanos)
1 En el principio ya existía el Verbo (la Palabra), y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.

Juan 1:1 (Reina Valera 2000)
1 En el principio [ya] era la Palabra, y [aquel que es] la Palabra era con el Dios, y la Palabra era Dios.

La Palabra hecha carne es un titulo del Hijo de Dios, el cumplimiento del titulo logos, es la manifestación personal de toda la deidad, no solo una parte de la naturaleza divina.

En 1 Juan 1:1 dice: “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida” (Reina Valera 1960).   

La Biblia del Pueblo de Dios lo pone de esta manera: “Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos.”

Aquí Jesús es llamado el logos o la Palabra de vida. 

Podemos concluir que Jesucristo y la Palabra de Dios son uno.

Entonces este cinturón de la verdad que mantiene unida toda la armadura de Dios son Jesucristo y la Palabra de Dios.

Esto es de suma importancia porque si queremos mantener unida toda la armadura de Dios debemos poner a Jesucristo y la Palabra de Dios como lo primero en nuestras vidas.

En Gálatas 3:27 dice: “Porque todos los que fueron bautizados en Cristo, de Cristo se han revestido” (Nueva Biblia de los Hispanos).

¿Cuándo fuimos bautizados en Cristo?

En 1 Corintios 12:12-13 podemos encontrarlo: “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (Reina Valera 1960).

Evidentemente no fue en el bautismo de agua, sino lo diría claramente, está hablando del nuevo nacimiento, el día que pasamos a formar parte del Cuerpo de Cristo.

Por eso en el nuevo nacimiento es que fuimos revestidos de Cristo; y por ese motivo es que el hecho de estar en Cristo permite que podemos usar esta armadura espiritual.

Pero hemos visto que hay otro aspecto de la verdad necesario para tener sujeta y poder utilizar la armadura de Dios y está es la Palabra de Dios.

Para el uso correcto de esta armadura debemos edificar nuestras vidas sobre la Palabra de Dios.

Jesús nos mostró esto claramente en Mateo 7 cuando dijo la parábola de los 2 fundamentos:

Mateo 7:24-27
24  Cualquiera,  pues,  que me oye estas palabras,  y las hace,  le compararé a un hombre prudente,  que edificó su casa sobre la roca.
25  Descendió lluvia,  y vinieron ríos,  y soplaron vientos,  y golpearon contra aquella casa;  y no cayó,  porque estaba fundada sobre la roca.
26  Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace,  le compararé a un hombre insensato,  que edificó su casa sobre la arena;
27  y descendió lluvia,  y vinieron ríos,  y soplaron vientos,  y dieron con ímpetu contra aquella casa;  y cayó,  y fue grande su ruina. 

Jesús nos muestra aquí claramente que la clave para la victoria espiritual se encuentra en el fundamento sobre el cual edificamos nuestra vida; y el fundamento se encuentra en oír y hacer lo que dice la Palabra de Dios.

Pablo en su despedida a la iglesia de Éfeso les dijo estas impactantes palabras: “Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados” (Reina Valera 1960).

La Biblia del Pueblo de Dios lo dice de esta manera: “Ahora los encomiendo al Señor y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y darles la parte de la herencia que les corresponde, con todos los que han sido santificados.

Hay un edificio que debe ser construido que es nuestra propia vida, y esa es la importancia de la Palabra de Dios en nuestras vidas.

Hay dos aspectos de la Palabra de Dios que son el logos y el rhema; que son el aspecto legal y vital o experimental de la Palabra de Dios en nuestras vidas.

El logos es la parte legal de la Biblia, es toda la Biblia en conjunto, desde Génesis hasta Apocalipsis.

Nos muestra la verdad escrita de Dios, y las cosas que legamente nos pertenecen.

El rhema es la parte vital o experimental de la escrituras, es una porción específica de la Palabra de Dios, no toda la Biblia en su conjunto.

Nos muestra la verdad revelada de Dios a nuestras vidas acerca de asuntos específicos; es el apropiarnos de las cosas legales que Dios proveyó para nosotros.

Para entender el logos y el rhema imaginemos que vamos a una biblioteca para encontrar un libro específico de física.

Vas a la base de datos, buscas primeramente el tema de física, buscas el nombre del autor y finalmente el título del libro; de ahí recibirás el código del libro; entonces vas con el código donde el bibliotecario y le das la información para que pueda tráete el libro; finalmente va ha buscarlo entre todos los libros y te trae el ejemplar que necesitas.

Todos los libros de la biblioteca equivalen al logos; el libro específico que recibes equivale al rhema.

El rhema no es toda la información de la Biblia sino la específica que tú necesitas para enfrentar una situación determinada.

Necesitamos el logos y el rhema en nuestras vidas; el logos para saber todo lo que Dios nos ofrece, el rhema para poder disfrutarlo en nuestras vidas.

En particular, en el logos encontramos todos los versos e información necesaria para tener toda la armadura de Dios en su sitio; en el rhema nos apropiamos de toda esta información específicamente para el área en que la necesitamos.  

Necesitamos colocarnos este cinturón de la verdad para mantenernos firmes en la victoria que Dios proveyó para nosotros por medio de Cristo.


Ricardo Botto





domingo, 27 de marzo de 2022

Victoria Total en la Guerra Espiritual - Capítulo 5 - Resistiendo en el Día Malo


Capítulo 5
Resistiendo en el Día Malo

Por eso, pónganse (vístanse con) toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo (de peligro) puedan resistir, y habiendo terminado todo, mantenerse firmes.
- Efesios 6:13 (Biblia Expandida de Fe)

Existe un día malo en el creyente, es el momento que estamos en medio de la lucha espiritual, en el momento que estamos en medio del ataque del enemigo, y aunque tenemos la victoria en la mano, parece como que estuviéramos derrotados. Como decimos, tan solo parece.

Las tormentas de la vida vienen sobre todos los creyentes, cada uno de nosotros las va ha enfrentar, por eso es que debemos estar preparados para la batalla, para caminar en la victoria que Dios ya nos ha dado por medio de Cristo.

Hace algunos meses estaba en el hospital, en un ataque múltiple de gastritis, ulcera y varias cosas más, y todo se coronó con un ataque al corazón, estaba en cuidados intensivos, casi sin poder hablar, con dolores intensos, pero dentro de mi meditaba la Palabra, en mis pensamientos estaban las promesas de sanidad, las que me decían que ya estaba sano por las llagas de Jesús.

Una y otra vez repetía mentalmente: “Soy sano por las llagas de Jesús, Jesús tomó mis enfermedades y dolencias, de Jehová es librar de la muerte” (Isaías 53:4-5, Mateo 8:17, 1 Pedro 2:24, Salmo 68:20).

Externamente parecía que iba a morir, podía ver en la gente que me visitaba la preocupación y el dolor, era muy claro lo que ellos pensaban, pero la Palabra estaba haciendo su efecto.

Llego un pastor amigo y me pregunto: “¿Cómo está tu ánimo?” Yo escuché detrás de el la voz del Espíritu Santo diciéndome: “¿Vas a vivir o vas a morir?” 

La decisión era mía, yo decidía si iba a caminar en la victoria que Cristo me había dado o si me iba a ir al cielo derrotado por el ataque espiritual a mi cuerpo.

La Palabra había hecho efecto en mi así que dije: “Voy a vivir, quiero vivir, voy a cumplir mi carrera, completar el número de mis días y salir completamente sano del hospital.
 
En ese momento fue el cambio, había resistido el día malo y había vencido, al día siguiente salí de cuidados intensivos, al segundo día del hospital y al tercer día ya estaba siguiendo mi vida normal; dos semanas después empece un viaje misionero de 2 meses en el que prediqué en 9 semanas en otro país, donde viaje decenas de horas en autobús.

El día malo viene sobre todos, el asunto es como lo enfrentamos.

Veamos Efesios 6:13 en otras versiones:

Efesios 6:13 (Arcas y Fernández)
13 Por eso es preciso que empuñéis las armas que Dios os proporciona, a fin de que podáis manteneros firmes en el momento crítico y superar todas las dificultades sin ceder un palmo de terreno.

Efesios 6:13 (Biblia al Día)
13 Por lo tanto, poneos toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo podáis resistir hasta el fin con firmeza.

Efesios 6:13 (Biblia del Pueblo de Dios)
13 Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos.

Efesios 6:13 (Biblia Castillian 2003)
13 Empuñad, pues, las armas de Dios, para que podáis resistir en el día adverso y os mantengáis firmes tras vencerlo todo.

Efesios 6:13 (Reina Valera Actualizada)
13 Por esta causa, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haberlo logrado todo, quedar firmes.

Que poderoso es este pasaje y más cuando lo vemos en varias versiones que nos dan una idea más clara de lo que está hablando.

Aquí la palabra que se usa para “tomad, empuñad ó poneos” es “antilambano”; la idea es “pónganse para usar”; es decir, debemos ponernos toda la armadura de Dios para usarla.

Este verbo es un aoristo imperativo; que significa una orden militar que debe ser obedecida de una vez por todas. Es decir, el cristiano debe ponerse la armadura de Dios en un acto de una vez por todas y mantenerse con esa armadura durante todo el resto de su vida.

El relajarnos en la disciplina de ponernos esta armadura producirá el mismo efecto que producía en los soldados romanos, estaremos menos dispuestos y seremos menos capaces de soportar la fatiga para cumplir nuestro servicio y resistir el día malo.

Una cosa que debemos entender es que somos nosotros los que tomamos la armadura de Dios, la orden está, pero es nuestra decisión el hacerlo.

La palabra resistir es el término griego anthistemi, que según Vine significa: “Poner en contra (anti, contra, jistemi, poner en pie), utilizado en la voz media (o pasiva) y en el 2º aoristo intransitivo y en el activo perfecto, significando enfrentarse, oponerse, resistir.”

El propósito de ponernos está armadura es resistir el día malo, que como traduce Arcas y Fernández, es el momento crítico, el momento de adversidad en que viene la tentación y el ataque violento para sacarnos de nuestro lugar de autoridad y ser derrotados.

Siempre va ha llegar ese día, no estamos exentos de él; por eso el asunto no es si llega o no, el asunto es que cosa haremos cuando llegue ese día.

Por último vemos que después de resistir el ataque debemos de mantenernos firmes.

En Lucas 4:13 dice: “Cuando el diablo acabó toda tentación, se apartó de él por algún tiempo.

Cuando Jesús resistió la tentación, el diablo se fue, pero se fue solo por un tiempo, el diablo va a volver nuevamente, si no nos venció una vez lo volverá a intentar, por ese motivo es que habiendo acabado todo debemos mantenernos firmes.

Kenneth Hagin decía que la mayoría de las veces las personas pierden su sanidad en un contraataque del diablo que por cualquier otra cosa; y he visto en mi vida cristiana que eso no solo sucede en esas ocasiones sino en cada área de nuestra vida.

Ese es el motivo que no debemos descuidarnos en nuestra vida espiritual y mantenernos cada día de nuestras vidas con la armadura de Dios puesta.

El verso 14 dice: “Estad, pues, firmes...”; y luego de eso nos dice las cosas que debemos hacer para poder estar firmes.

En el siguiente capítulos veremos lo que debemos hacer para mantenernos firmes, caminando en la victoria que tenemos en Cristo.


Ricardo Botto

sábado, 26 de marzo de 2022

Victoria Total en la Guerra Espiritual - Capítulo 4 - Reconociendo a Nuestro Enemigo


Capítulo 4
Reconociendo a Nuestro Enemigo

Revístanse (pónganse, vístanse) con la armadura (fuertemente armada) de Dios, para que puedan pararse firmes y resistir exitosamente las estrategias (intrigas, asechanzas, insidias, artimañas) y engaños del diablo.
Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne (oponentes físicos), sino contra principados, contra potestades, contra los poderes (gobernadores) de este mundo (presente) de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes.
- Efesios 6:11-12 (Biblia Expandida de Fe)

Tenemos un enemigo que nos odia, porque somos lo más precioso para Dios.

Un buen ejército estudia y conoce bien a su enemigo. Estudia sus armas, la forma de sus aviones y barcos, sus tácticas, hasta su cultura porque sabe que esto le dará una ventaja en la batalla.

Nosotros ya tenemos la victoria y tenemos el comandante adentro, el Espíritu Santo. No tenemos que estudiar al enemigo continuamente. Pero si entendemos lo que Dios nos dice en Su Palabra, podemos estar listos cuando él (enemigo) trata de hacer algo contra nosotros.
Pablo nos dice  "Vestíos de toda la armadura de Dios".

La palabra armadura es el término griego panoplia.
 
Vine describe el término panoplia de esta manera: “Panoplia, de allí en castellano, panoplia; lit.: toda armadura, plena armadura (pas, todo; oplon, arma). Se usa: (a) de una armadura literal (Lucas 11:22); (b) de ayudas espirituales provistas por Dios para vencer las tentaciones del diablo (Efesios 6:11, 13). Entre los griegos, la panoplia era el equipo completo utilizado por la infantería pesada.

Entonces cuando nos habla de la palabra panoplia nos está hablando de la armadura en su totalidad, incluyendo cada una de sus partes.

Wuest describe así esta palabra: “’Toda la armadura’ es panoplia; formada de pas, ‘completo y hoplon, ‘arma’; literalmente ‘todas las armas’. La palabra viene de panoplos, ‘completamente armado, con toda la armadura’. Esto significa: ‘toda la armadura, armadura completa’. Escudo, espada, lanza, yelmo, calzados y cinturón. La palabra ‘panoplia’ se deletrea de la misma manera que la palabra en español. En el griego clásico, la palabra se usaba para la armadura completa o para un soldado fuertemente armado.”  

La palabra vestirse es enduo y según Vine significa: “Poner sobre. Se emplea en la voz media, de poner sobre uno mismo, o sobre otro, y se traduce con el verbo vestir.”

En ese sentido se utiliza esta palabra en Romanos 13:12: “La noche está muy avanzada y se acerca el día. Abandonemos las obras propias de la noche y vistámonos con la armadura de la luz” (Biblia del Pueblo de Dios).

Según el comentario de la Reina Valera 1995 este verso muestra “la imagen literaria de la armadura del soldado se desarrolla en Efesios 6.10-17.” 

También podemos encontrarlo en Efesios 4:24 donde dice: “Y poneros el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad” (Biblia al Día).

O como dice la Biblia Latinoamericana: “Revístanse, pues, del hombre nuevo, el hombre según Dios que él crea en la verdadera justicia y santidad.

Esta palabra muestra algo que nosotros tenemos que hacer, no algo que dependa de Dios, sino que nosotros somos los que debemos tomar la decisión de hacerlo.

No es lo mismo que sucede con el uso de esta palabra en Lucas 24:49. Donde no depende de nosotros sino que es Dios con lo hace:

Veamos este verso en algunas versiones

Lucas 24:49 (Biblia del Pueblo de Dios)
Y yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto.

Lucas 24:49 (La Biblia de las Américas)
Y he aquí, yo enviaré sobre vosotros la promesa de mi Padre; pero vosotros, permaneced en la ciudad hasta que seáis investidos con poder de lo alto.

Lucas 24:49 (Palabra de Dios Para Todos)
Ahora les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Pero quédense en Jerusalén hasta que hayan recibido ese poder del cielo.

Lucas 24:49 (Versión de Scio)
Y yo envío al prometido de mi Padre sobre vosotros. Mas vosotros permaneced aquí en la ciudad, hasta que seais vestidos de la virtud de lo alto".

Jesús les estaba diciendo que ellos serían revestidos (investidos, vestidos), es decir recibirían, el poder de lo alto, es decir el Bautismo con el Espíritu.

Entonces no es algo que dependa de Dios, es algo que depende completamente de nosotros; es nuestra responsabilidad como creyentes el ponernos cada día esta armadura de Dios que Él proveyó para nosotros; o lo que mejor aún, nunca quitárnosla.

La armadura de Dios no es una armadura física como era la que usaban los soldados romanos; son aspectos de nuestra vida diaria por el hecho de estar en Cristo; son realidades de la nueva creación que somos en Cristo Jesús.

Pablo continuamente utiliza términos militares para hablar de la vida cristiana; y en este caso en partículas no nos habla de solo una parte del equipo divino; nos está hablando del equipo divino en su totalidad, sin que nos falte ninguna de sus partes.

Para poder caminar en victoria en esta lucha espiritual, debemos vestirnos y echar mano de todas las cosas que Dios proveyó para nosotros, así no dejaremos ninguna puerta abierta.

Dios ya nos dijo lo que debemos hacer; ahora solo depende de nosotros; Dios ya proveyó la victoria para nosotros, solo debemos obedecerle y caminar en ella.

Entonces, la armadura de Dios, tal como era la armadura de un soldado romano, conste de diversos implementos de ataque y defensa, para caminar en la victoria que Dios nos dio.

Los implementos que Dios nos dio son los siguientes, que nombraremos ahora pero que en los siguientes capítulos veremos en detalle:

Veamos nuevamente Efesios 6:14-17 para definir estas partes: “Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos por la coraza de justicia, y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz .Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno. Tomen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Nueva Versión Internacional).

En primer lugar está el cinturón de la verdad, el cual mantiene cada parte de la armadura en su lugar.

En segundo lugar esta la coraza de la justicia, la cual protege nuestro pecho (y corazón) al hacernos entender que somos la justicia de Dios en Cristo.

En tercer lugar está el calzado del evangelio de la paz; el cual es la disposición para cumplir nuestra responsabilidad de predicar el Evangelio a todos los hombres.

En cuarto lugar está el yelmo o casco de la salvación, este casco protege nuestra mente al hacernos entender que nuestra salvación ya está completa.

En quinto lugar está el escudo de la fe; que es la fe que nos protege de todos los ataques que el  enemigo intenta enviar contra nosotros.

Finalmente, en sexto lugar está la espada del espíritu; esta es la parte ofensiva de la armadura y es la Palabra de Dios revelada o rhema que sale de nuestras bocas.

Como hemos visto, es necesario ponernos toda la armadura de Dios, no solo una parte de ella.

Es como ahora, cuando vemos a los policías rompe motines; ellos salen con todos sus implementos para cumplir su labor; no solo se ponen el uniforme; sino que también llevan su armamento, se ponen sus chalecos antibalas, su casco y llevan su escudo de fibra de vidrio, y así cumplen su labor.

Si llevan solo una parte del armamento quedan expuestos a ser heridos o muertos durante las manifestaciones.

Igualmente nosotros debemos andar vestidos con toda la armadura de Dios.

La pregunta es: ¿para que necesitamos ponernos toda la armadura de Dios?

Efesios 6:11 nos da la clave: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Reina Valera 1960).   

Para poder estar firmes contra todas las asechanzas del diablo.

Pero hemos visto antes que el diablo perdió todo su poder y autoridad. 

Si, eso es cierto, pero no perdió su poder para engañar; veamos esta palabra “asechanzas” para poder entender la naturaleza de nuestra batalla espiritual.

La palabra “asechanzas” es el término griego “methodeia” que Vine traduce de la siguiente manera: “denota astucia, engaño (meta, después, odos, camino), artimaña, asechanza, y se traduce «artimañas» del error en Efesios 4:14 (RV: «artificios»), lit.: «con vistas la astucia (singular) del engaño»; en 6.11: «las asechanzas (plural) del diablo»

Wuest traduce esta palabra así: “’Asechanzas’ es methodeia, ‘artes, astucia, engaño, artesanía, truco’. La palabra proviene de la forma verbal methodeuō ‘el método o plan establecido para un seguimiento o investigación, el seguir astutamente, marco de dispositivos, engañar." La palabra "estratagema’ se traduciría adecuadamente.”

Los estafadores por lo general preparan un plan de seguimiento para poder abordar a sus víctimas; hacen la investigación para poder encontrar los puntos débiles a la persona que quieren estafar.

Las asechanzas son las estratagemas o engaños que utiliza el diablo para sacarnos de nuestra posición de autoridad y poder vencernos; el sabe que no puede vencernos a menos que nosotros le cedamos nuestra autoridad.

En Mateo 4:1-11 podemos ver los intentos del diablo para sacar a Jesús de su misión:

Mateo 4:1-11 (Reina Valera 1960)
1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.
2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.
3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.
4 Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
5 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo,
6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti,  y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra.
7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.
8 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos,
9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.
10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.
11 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían. 

Aquí podemos ver la astucia del diablo, vio la debilidad de Jesús, que tenía hambre y por ahí empezó.

Satanás sabía bien que Jesús era el Hijo de Dios, sin embargo, desafía a Jesús a que lo compruebe. Si Jesús hubiera convertido las piedras en pan en respuesta al reto de Satanás, le hubiera dado reconocimiento a la autoridad del diablo.

Jesús utilizó la Palabra para responder a esta estratagema.

En la segunda tentación vemos a Satanás con la Biblia bajo el brazo y un pasaje en su boca, y por supuesto citando la Biblia a medias, pues el verso que citó estaba incompleto.

En el Salmo 91:11-12 dice: “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra” (Reina Valera 1960).

No dijo la parte que decía “que te guarden en todos tus caminos”, al citar la Escritura a medias le daba un sentido diferente al que estaba escrito.

El fin de esta tentación era apelar al orgullo de Jesús; le estaba diciendo: “Súbete a la parte más alta del templo y tírate para que todos te vean, y sepan que eres el Mesías al ver que los ángeles te sotienen en el aire.”

Jesús también utilizó la Palabra de Dios para vencerlo.

Luego llegó la tercera tentación; le pide adoración a cambio de riquezas.

La vieja historia de Fausto, le ofrece lo que desea a cambio de su alma.

Una vez un creyente se estaba apartando de Dios y le dijo al diablo: “¿Cuánto dinero me darías por mi alma?” En ese momento se le acerco un loco completamente desnudo y le dio una moneda de medio sol.

Esto ya era llegar al límite, Jesús usando nuevamente la Palabra lo echo fuera.

Y dice en Lucas 4:13: “Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo” (Reina Valera 1960).

Es decir, el diablo vuelve otra vez, puede que lo venzas una y otra vez pero él siempre volverá para ver si por casualidad puede vencerte.

Es por eso que nuestro verso 11 dice: “Vestíos de toda la armadura de Dios,  para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.”

El propósito de vestirnos con la armadura de Dios es poder estar firmes contra todas las estratagemas del diablo.

La frase “estar firme” es un término militar, que significa “pararse en su propio terreno.” 

Entonces, nos ponemos la armadura de Dios para “mantenernos firmes” en nuestro lugar a pesar de las estratagemas del diablo. 

En 2 Corintios 2:11 dice: “Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (Reina Valera 1960).

Veamos este verso en otras versiones:

2 Corintios 2:11 (Biblia al Día)
11 Para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas.

2 Corintios 2:11 (Biblia en Lenguaje sencillo)
11 Así Satanás no se aprovechará de nosotros. ¡Ya conocemos sus malas intenciones!

2 Corintios 2:11 (Biblia Latinoamericana)
11 Así no se aprovechará Satanás de nosotros, pues conocemos muy bien sus propósitos.

2 Corintios 2:11 (Biblia Castillian 2003)
11 Para no vernos engañados por Satanás, pues no ignoramos sus designios.

2 Corintios 2:11 (La Biblia de las Américas)
11 para que Satanás no tome ventaja sobre nosotros, pues no ignoramos sus ardides.

2 Corintios 2:11 (Nueva Biblia de los Hispanos)
11 Para que Satanás no tome ventaja sobre nosotros, pues no ignoramos sus planes.

Aquí vemos 7 maneras que se traduce lo que el diablo intenta hacer contra nosotros: “Maquinaciones, artimañas, malas intenciones, propósitos, designios, ardides, planes.”

Satanás tiene un plan para poder derrotarnos, y ese plan es a través de la mente, trayendo artimañas, maquinaciones, ardides, es decir el actúa en nuestra mente.

Como vimos antes el utiliza los planes de los estafadores, y va ha intentar hacernos caer en su trampa tal como lo intentó con Jesús.

Como vimos en 2 Corintios 10:3-5: “Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne; porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas; destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo” (La Biblia de las Américas).

Todo lo que hace el diablo no es más que un juego mental y psicológico para poder vencernos ya que sabe que en el área espiritual no puede vencernos, así que nos lleva a la arena de la mente para sacarnos del espíritu.

Todas estas maquinaciones, ardides, artimañas, planes y propósitos no son más que un intento para entrar en nuestra mente; y cuando las creemos es que se manifiestan en la realidad y somos derrotados.

En 1 de Pedro 5:8 dice: “Sed sobrios,  y velad;  porque vuestro adversario el diablo,  como león rugiente,  anda alrededor buscando a quien devorar” (Reina Valera 1960).

Veamos este verso en otras versiones para entenderlo mejor:

1 Pedro 5:8 (Nuevo Testamento de Arcas y Fernández)
8 No os dejéis seducir ni sorprender. Vuestro enemigo el diablo ronda como león rugiente buscando a quien devorar.

1 Pedro 5:8 (Biblia en Lenguaje Sencillo)
8 Estén siempre atentos y listos para lo que venga, pues su enemigo el diablo anda buscando a quien destruir, como si fuera un león rugiente.

1 Pedro 5:8 (Nueva Biblia de los Hispanos)
8 Sean de espíritu sobrio, estén alerta. Su adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar.

En estos pasajes vemos la obra del diablo en nuestra contra y cual debe ser nuestra actitud; me gusta la versión de Arcas y Fernández que dice: “No se dejen seducir no sorprender”.

Eso es exactamente lo que estamos viendo que hace el diablo, a través de sus maquinaciones, ardides, artimañas, planes y propósitos, lo único que hace es tratar de seducirnos y sorprendernos para sacarnos de nuestra posición y robar nuestra autoridad, y de ese modo poder devorarnos.

Su mismo nombre “diablo” nos revela no solo su naturaleza sino las tácticas que utiliza para vencernos.

La palabra diablo es el término griego diavolos y que según Vine significa: “acusador, calumniador (de diaballo, acusar, calumniar), es uno de los nombres de Satanás. De ella se deriva la palabra castellana «diablo», y debiera aplicarse exclusivamente a Satanás, como nombre propio.

Wuest hace la siguiente definición del término diablo: “La palabra "diablo" es la palabra utilizada en la Biblia “diabolos”, que proviene de la palabra “diaballo” que significa, literalmente, "tirar sobre o a través, para enviar más". Se utilizó en el griego clásico con los significados "traducir, calumniar, injuriar, acusar, difamar," y fue utilizado no sólo de aquellos que traen una falsa acusación contra uno, sino también de los que difunden la verdad sobre un hombre y hacerlo maliciosa, insidiosa, hostilmente. Todo eso está en el carácter del diablo y en sus acciones contra los santos."
.
Entonces vemos que el diablo está acusándonos constantemente con el propósito de penetrar a nuestra mente. Quiere romper nuestra resistencia para  después entrar y destruirnos.

Efesios 6:12 nos habla acerca de la naturaleza de esta mal llamada “guerra espiritual” y que se debe de llamar más correctamente “lucha espiritual”.

La Biblia Expandida lo traduce así: “Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne (oponentes físicos), sino contra principados, contra potestades, contra los poderes (gobernadores) de este mundo (presente) de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes.”

Otras versiones lo traducen de esta manera:

Efesios 6:12 (Arcas y Fernández)
12 Porque no estamos luchando contra hombres de carne y hueso, sino contra las potencias invisibles que dominan en este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales del mal habitantes de un mundo supraterreno.

Efesios 6:12 (Biblia en Lenguaje Sencillo)
12 Porque no luchamos contra gente como nosotros, sino contra espíritus malvados que actúan en el cielo. Ellos imponen su autoridad y su poder en el mundo actual.

Efesios 6:12 (Biblia Latinoamericana)
12 Pues no nos estamos enfrentando a fuerzas humanas, sino a los poderes y autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras, los espíritus y fuerzas malas del mundo de arriba.

Efesio 6:12 (Torres Amat)
12 Porque no es nuestra pelea solamente contra hombres de carne y sangre, sino contra los príncipes y potestades, contra los adalides de estas tinieblas del mundo, contra los espíritus malignos esparcidos en los aires.

Veamos esta palabra “lucha” para poder entender que cosa el la famosa guerra espiritual.

La palabra “lucha” es el termino griego “pale”, que según Vine significa lo siguiente: “Lucha cuerpo a cuerpo (relacionado con pallo, mecer, vibrar). Se usa en sentido figurado en Efesios 6:12, del conflicto espiritual en el que se hallan inmersos los creyentes.

La palabra “pale” no nos está hablando de una guerra donde se enfrentan dos ejércitos con todo su poderío bélico sino de una lucha cuerpo a cuerpo.

Wuest no da una idea más clara de esta palabra: “En la palabra ‘luchar’ (pale), Pablo utiliza un término griego de atletismo. Thayer define de la siguiente manera: ‘una competencia entre dos en el que cada uno se esfuerza por tirar el otro, y que se decide cuando el vencedor es capaz de presionar y mantener postrado a su antagonista, a saber, mantenerlo echado con  su mano sobre su cuello’."

Esto me hace recordar a las competencias olímpicas de la lucha libre o grecorromana, donde el vencedor es el que logra mantener de espaldas a su rival contra el suelo.

Esta es la figura que nos da este pasaje, no nos habla de una guerra espiritual donde tenemos que derrotar a un ejercito enemigo; no, ya hemos vencido por medio de Cristo, Jesús ya peleo por nosotros y nos dio la victoria.

Esta es una lucha enemigo espirituales que ya han sido vencidos, su única arma como hemos visto es el engaño y la autoridad que nosotros les entregamos al creer sus mentiras.

En este pasaje se lista 4 categorías de adversarios espirituales. 

Principados (arque): Los primeros, preeminentes o líderes. Se utiliza para los seres supramundanos que ejercen el gobierno

Potestades (exousia): Autoridades, poderes delegados, libertad para hacer lo que se quiere.

Gobernadores (kosmocrator): Gobernadores, señores del mundo, dominadores de este mundo

Huestes espirituales de maldad (pneumatikos poneria): Es un ejército espiritual invisible y poderoso de maldad.

Nuestra lucha espiritual es contra estos seres y en las siguientes lecciones veremos como mantenerlos derrotados.

Ricardo Botto