jueves, 30 de diciembre de 2021

El Nombre de Jesús - Clase 5 - El Nombre de Jesús y la Salvación


Clase 5
El Nombre de Jesús y la Salvación

Una de las frases que más vemos en la Biblia es: “. . .y todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo” (Joel 2:32; Hechos 2:21; y. Romanos 10:13).

De por si esto nos muestra la importancia que tiene el Nombre de Jesús para nuestra salvación.

Ya vimos la frase que dijo Pedro durante su discurso posterior a la sanidad del cojo que se sentaba en la puerta del templo llamado la Hermosa: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hechos 4:12).

Solo en el nombre el Jesús hay salvación, no hay otro nombre en el cual el pecador pueda acercarse a Dios.

Desde su misma concepción milagrosa ya se estaba declarando la salvación que venía por medio de Jesús:

Mateo 1:21-23
21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.
22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo:
23 He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.

La única manera de llegar al Padre es a través de Jesús; no hay otro modo, la religión no nos lleva al Padre, la naturaleza tampoco, no hay ningún otro modo aparte de Jesús.

Jesús fue muy claro cuando dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie viene al Padre sino por mi” (Juan 14:6).

Como hemos visto en Hechos 4:12: “Y en ningún otro hay salvación;  porque no hay otro nombre bajo el cielo,  dado a los hombres,  en que podamos ser salvos.”
           
Esa fue la predicación en la iglesia primera; eso fue lo que Pedro predicó en Pentecostés en Hechos 2; fue lo que predicaron Pedro y Juan en la puerta del templo llamada La Hermosa en Hechos 3 y 4; fue lo que predico Felipe en Hechos 8 y lo que predico Pablo en Hechos 9.

Veamos esto último: “Entonces Bernabé,  tomándole,  lo trajo a los apóstoles,  y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor,  el cual le había hablado,  y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús” (Hechos 9:27).

No debemos cambiar nuestra predicación, debemos predicar el nombre de Jesús para salvación.

Es lo que llevo haciendo por más de 40 años, predicando a la gente acerca de Jesús y dándoles la oportunidad que invoque su nombre para recibir salvación,


El Nombre de Jesús y los Bautismos

Para poder entender el bautismo en el nombre de Jesús debemos entender los bautismos en la Biblia, para de ese modo no caer en errores doctrinales como los “Solo Jesús” y otras sectas que colocan el bautismo en agua como requisito de la salvación.

En Hebreos 6:1-3 dice: “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la fe en Dios, DE LA DOCTRINA DE BAUTISMOS, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.

En este pasaje se habla de la doctrina de bautismos. No nos habla de un solo bautismo, sino de varios bautismos, por los que un creyente debería pasar.

En la Biblia nos habla de que hay 3 bautismos disponibles para los creyentes: el bautismo en agua del creyente, el bautismo del Espíritu Santo y el bautismo del creyente en el cuerpo de Cristo.

En todo bautismo hay tres elementos:

El bautizador

La persona bautizada

El elemento en que se es bautizado


El Bautismo en Agua del Creyente

El bautismo en agua del creyente se ve en Mateo 28:19, dentro de la Gran Comisión: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.”
           
Un ejemplo del bautismo de agua se ve en la predicación de Felipe al eunuco etíope:

Hechos 8:35-38
35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
36 Y yendo por el camino llegaron a cierta agua, y dijo al eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
38 Y mandó parar el carro; descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco y lo bautizó.

En este pasaje vemos en primer lugar el requisito para ser bautizado en agua: creer en Jesucristo; es decir, ser un creyente.
           
También vemos los tres elementos del bautismo: El bautizador es un discípulo, quien bautizaba en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; la persona bautizada es un creyente que ha oído y creído la Palabra; y el elemento es el agua.


El Bautismo del Espíritu Santo

El bautismo del Espíritu, también llamado la promesa del Padre se ve en Hechos 1:4-5: “Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

En el evangelio de Juan vemos quien es el que bautiza con el Espíritu Santo.
           
Juan 1:29-34
El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
30 Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí, porque era primero que yo.
31 Y yo no lo conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua.
32 También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu Santo que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.
33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ese es le que bautiza con el Espíritu Santo.
34 Y yo le vi, y he dado testimonio que este es el Hijo de Dios.

Jesucristo es el que bautiza con el Espíritu Santo, Él es el bautizador. El elemento es el Espíritu Santo.

¿Quiénes son los bautizados?
           
En Hechos 2:1-4 dice: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos (los ciento veinte hermanos – Hechos 1:13-15). Y de repente vino del cielo como un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu le daba que hablasen.”

De estos pasajes vemos que el que es bautizado es el creyente.
           
Entonces: Jesús es el que bautiza; el Espíritu Santo es el elemento en que se bautiza; y, el creyente en Jesucristo es el que es bautizado.


El Bautismo del Creyente en el Cuerpo de Cristo

Este es el punto que queremos ver          

En 1 Corintios 12:13 dice: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos (los creyentes) bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”

El Bautismo del Creyente en el Cuerpo de Cristo es aquel en el que el creyente nace de nuevo y es injertado en el Cuerpo de Cristo.
           
En Gálatas 3:27-28 dice: “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo,  de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús".

Este bautismo es diferente al bautismo en agua del creyente.

Aquí el bautizador es el Espíritu Santo; el bautizado es el creyente; y el elemento en que es bautizado es el Cuerpo de Cristo.

Este bautismo ocurre cuando nacemos de nuevo. El Espíritu Santo nos injerta dentro del Cuerpo de Cristo. Pasamos a formar parte de la Iglesia. Nos convertimos en hijos de Dios.

El bautismo de agua, por otro lado, es una declaración pública de la fe que hemos tomado. Es decirle a Dios, a los hombres y Satanás que hemos decidido seguir a Jesucristo.
           
Por este motivo en Marcos 16:15-16 Jesús dije: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere (no dice el que no fuere bautizado) será condenado.
           
Vemos aquí que el creer es lo esencial para salir de la condenación. El bautismo en agua tiene su importancia, y todo creyente debería hacerlo; pero no es lo que nos salva; como hemos dicho, es por el creer.

Yo creo que todo creyente debería bautizarse en agua lo mas pronto posible; debido a que, al obedecer al Señor en esta ordenanza, su entrega al Señor tendrá mayor significado; pero debe entender que eso no le da la salvación.
           
En 1 Corintios Pablo es claro respecto a la misión de la iglesia:

1 Corintios 1:17
17 Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.

Dios nos envió a predicar el evangelio, esa es la misión de la Iglesia.
           
Yo recibí a Cristo el 4 de Noviembre de 1979, fui bautizado en el Espíritu Santo el 2 de Enero de 1980, y fui bautizado en agua en Mayo de 1982.
           
A finales de 1980 me repartieron un folleto de un grupo cristiano que se reunía cerca de mi casa. Decidí ir el domingo en la mañana; pues, yo me reunía en las tardes.
           
Ya tenía cerca de un año de creyente, había casi terminado de leer la Biblia por primera vez, oraba, estaba predicando el evangelio, siendo guiado y usado por Dios.
           
Pero llego a este lugar y me dicen que si no soy bautizado en agua no soy salvo. El confesar a Jesús como Señor de mi vida no había sido suficiente, necesitaba algo más.
           
Mi abuelita paterna recibió a Jesús a los 96 años, 3 días antes de morir. Una mañana ella empezó a gritar desesperada, estaba viendo el infierno, veía gente que se quemaba y no quería ir ahí. Mi esposa y yo la escuchamos y fuimos a su cuarto, mientras yo oraba en lenguas, ella la guiaba a Jesús, después de tres horas, la paz estaba en ella.
           
Todo cambió, cuando Cristo entró en su corazón ella tuvo otra visión, ella empezó a ver a mi abuelo, que había partido al cielo 20 años antes, y a otros familiares. Y le dijo a mi abuelo que pronto iba ha estar con él. Los días siguientes, ella decía, que Jesús era bello y maravilloso. A los tres días ella partió al cielo sin dolor.
           
No tuvo tiempo para bautizarse; había estado 6 meses en cama, y no se levantó. Sin embargo, nadie me va ha decir que se fue al infierno por no bautizarse. Eso no es bíblico. Ella creyó en Jesús y lo confesó como su Señor.
           
Este grupo estaba equivocado, el bautismo en agua no nos salva; ciertamente es una experiencia espiritual, pero no es requisito para la salvación.
           
Sin embargo hay un bautismo que entra en acción cuando nacemos de nuevo, el bautismo del creyente dentro del cuerpo.

Estos tres bautismos los hacemos en el nombre e Jesús.


Ricardo Botto

martes, 28 de diciembre de 2021

El Nombre de Jesús - Clase 4 - El Nombre de Jesús y la Primera Iglesia


Clase 4
El Nombre de Jesús y la Primera Iglesia

Como estamos viendo; toda la autoridad y todo el poder que estaba en Jesús esta en Su Nombre, y Él  le dio Su Nombre a la Iglesia.

Cuando nos paseamos por el libro de Hechos vemos que los primeros cristianos conocían acerca de la autoridad que hay en el Nombre y como lo utilizaban para la expansión del reino de Dios.

Un caso clásico es la curación del cojo que solía pedir limosna en la puerta del templo que se llamaba la Hermosa:

Hechos 3:1-8
1 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.
2 Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.
3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna.
4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.
5 Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.
6 Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
7 Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;
8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.

Quiero que notemos aquí la seguridad que tenía Pedro al ministrar a este hombre; él conocía la autoridad que tenía en el nombre de Jesús; la cuestión no era si iba a sanar o no, sabía claramente que al usar el nombre de Jesús ese hombre sería sano.

Pedro no esperó que el hombre se levante sino que lo tomó de la mano derecha y lo levantó y en ese mismo instante el cojo fue completamente sanado.

En las campañas de sanidad que he tenido no he tenido la menor duda que la gente recibiría su sanidad al declarar el nombre de Jesús con confianza, sin necesidad de gritar sino solo diciendo: “Sean sanos en el nombre de Jesús.

A veces me decían que no les diga que están sanos, y más de una vez me retaron, pero yo les decía que no tenía duda porque la sanidad no dependía de mi, cuando ministro yo dependo de la Palabra y del glorioso nombre de Jesús.

Esto fue lo que Pedro le explicó al pueblo de Israel que se congregó alrededor de ellos luego de este milagro:

Hechos 3:11-16
11 Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo,  atónito,  concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón.
12 Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste?
13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad.
14 Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida,
15 y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.
16 Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.

Pedro sabía claramente que no era él quien estaba sanando  a este hombre sino que la fe en el nombre de Jesús estaba trayéndole esta sanidad a. hombre cojo.

Otra cosa que vemos es como Pedro aprovechó el milagro producido en el nombre de Jesús para testificar acerca de Jesucristo.

En Hechos 4:12 podemos ver la conclusión de su mensaje: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”

Pedro les esta diciendo otra cosa que el sabía que en ningún otro nombre hay salvación, solo en el nombre de Jesús.

Me parece sorprendente lo que dice mucha gente, que no les gustan las sanidades y que luego se predique, por que según dicen ellos la persona vendría por las “añadiduras.”

Pero como vemos Pedro siendo “un ignorante galileo” no conocía estas cosas, si tan solamente hubiera sido tan sabio como estos hermanos hubiera dejado al pobre hombre pidiendo limosna, en fin era su medio de vida.

Pero no hizo eso, sino que usó el nombre de Jesús, sanó al hombre y luego la multitud estaba lista para escuchar el mensaje y recibir a Jesús.

En 1988 viajamos un grupo de 120 personas entre estadounidenses y peruanos a la ciudad de Arequipa al sur del Perú.

Un día en la plaza de armas había una mujer que no solo estaba ciega sino que tampoco tenía ojos su piel se había pegado y tapado la cavidad donde habían estado antes los ojos.

Entonces mi amigo, el ahora Pastor Martín Valdez, le predicó y empezó a orar por ella, en ese momento la gente empezó hacer un círculo alrededor él viendo lo que pasaba con la mujer.

Y cuando oró por ella en el nombre de Jesús, 50 personas vieron como se formo primero una línea, luego pestañas, después se separó la piel y se empezaron a formar los ojos, finalmente la mujer empezó a ver.

Luego de esto 50 personas adultas vinieron a los pies de Cristo.

Y luego me encuentro con gente que me dice que no ore por los enfermos sino que solo les predique; perdónenme. . .pero, ¡no lo voy hacer!

Seguiré orando por los enfermos porque es parte del evangelio, y las sanidades llaman la atención de la gente para que luego acepten a Cristo.

Dejemos de lado las tradiciones y posturas religiosas y hagamos confiadamente lo que la Palabra dice; tengamos plena confianza en el poder del nombre de Jesús sobre todo nombre que se nombra.

Otra cosa que vemos en cuanto al Nombre es que los enemigos de la iglesia se dieron cuenta del poder que había en él.

Hechos 4:17-18
17 Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre.
18 Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús.

Es tal el poder de este nombre que los ancianos de Israel con tal de paralizar el crecimiento de la iglesia les prohibieron hacer uso de este glorioso nombre, cosa que no estaba dispuesto hacer la primera iglesia.

En los versos 19 y 20 vemos que Pedro y Juan decidieron no obedecer esta prohibición: “Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.”

En Hechos 4:30 vemos como es que ellos sabían claramente cual era la clave del poder en su predicación: “Mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús”.

Era bien claro para ellos que al usar el nombre de Jesús Dios extendería su mano en sanidades, señales y prodigios.

Cuanto más el uso del glorioso nombre el día de hoy nos permitirá ver este poder de Dios en acción.

Yo he visto con mis propios ojos la manifestación de sanidades, señales y prodigios al usar el nombre de Jesús.

Me acuerdo un seminario en que estaba gozándome al final de una reunión con el evangelista Gilmer Mucha Meza, cuando una hermana se nos acerca en silla de ruedas; yo le dije a Gilmer; “¿Quién la levanta? ¿Tu o yo?” el me respondió: “Los dos”. 

La tomamos cada uno de una mano, la sacamos de la silla de ruedas y solo me acuerdo que le gritaba una y otra vez mientras caminaba: “¡Camina en el Nombre de Jesús!

La misma autoridad que tenía la primera iglesia la tenemos hoy en el nombre de Jesús.

El primer evangelista, Felipe, sabía esto claramente:

Hechos 8:5-12
5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.
6 Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.
7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados;
8 así que había gran gozo en aquella ciudad.
9 Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande.
10 A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios.
11 Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo.
12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

Aquí está Felipe, predicándoles acerca del Nombre de Jesús y la gente convirtiéndose y siendo sanada.

Una cosa en particular es el caso del mago Simón, quien aparentemente tenía “el gran poder de Dios”, pero ellos se dieron cuenta donde estaba ese gran poder de Dios, estaba en el Nombre de Jesús.

Es por eso que al momento de predicar no debemos dejar de lado la predicación de tan glorioso nombre ya que si queremos tener los resultados de la primera iglesia debemos usar los mismos principios espirituales que ellos usaron ya que Dios no ha cambiado ni acortado su mano para dejar de hacer milagros.

En Hechos 9 vemos la importancia del nombre en la vida del Apóstol Pablo:

Hechos 9:10-16
10 Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí,  Señor.
11 Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora,
12 y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.
13 Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén;
14 y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.
15 El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste,  para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;
16 porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.

Venía un gran cambio en la vida de Pablo, de ser un perseguidor del nombre estaba por convertirse en un predicador del Nombre de Jesús.

Hechos 9:20-22
20 En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios.
21 Y todos los que le oían estaban atónitos,  y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?
22 Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.

Casi al instante de convertirse Pablo ya estaba predicando acerca de la salvación que hay en el Nombre de Jesús.

En Hechos 16 podemos ver que Pablo también conocía la autoridad que tenía sobre los demonios en el nombre de Jesús:

Hechos 16:16-19
16 Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.
17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.
18 Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.
19 Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades

Pablo no tenía problemas en usar la autoridad que le había sido delegada, el sabía que el demonio tenía que irse al usar el nombre de Jesús.

Estos son parte de los pasajes que hablan acerca del Nombre de Jesús en el libro de los Hechos y que nos muestran claramente el uso que le dieron en esos tiempos iniciales de la iglesia.

Lo usaron para predicar el evangelio, para ministrar a los enfermos y lo usaron para echar fuera demonios; aprendamos de estos ejemplos y usemos el Nombre provechosamente.

domingo, 26 de diciembre de 2021

El Nombre de Jesús - Clase 3 - La Autoridad que hay en el Nombre


Clase 3
La Autoridad que hay en el Nombre

Tenemos autoridad en el Nombre de Jesús.  

Cuando Jesús se le  apareció a Juan en la isla de Patmos, le dijo: “Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas;  yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades” (Apocalipsis 1:18).

Todavía recuerdo la sensación que tuve cuando al cumplir los 15 años me dieron mi propio juego de llaves de la casa, en ese momento me sentí el dueño del mundo, tenía la autoridad de entrar y salir cuando quisiese de la casa.

Es un hecho que él que tiene las llaves tiene la autoridad; Jesucristo recibió las llaves de autoridad en el cielo y en la tierra.

En Mateo 28:18 el dijo: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.”

Una traducción más exacta de la palabra “potestad” es “autoridad”, veamos como tradujeron esta palabra en otras versiones:

Biblia Latinoamericana
Jesús se acercó y les habló así: "Me ha sido dada toda autoridad en el Cielo y en la tierra.”

Versión Castilian
Pero él, acercándose, les dijo:
Yo he recibido toda autoridad en el cielo y en la tierra.

La Biblia de las Américas
Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.

Reina Valera Actualizada
Jesús se acercó a ellos y les habló diciendo: "Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.

La persona que tiene las llaves es la persona autorizada. Jesús está diciendo aquí: “Yo soy la Persona autorizada, yo tengo la autoridad”.  

Poco antes de subir para sentarse a la diestra del Padre, Jesús dijo: “He recibido toda autoridad en el cielo y en la tierra.”

Y luego hizo esta poderosa declaración: “Y estas señales seguirán a los que creen: EN MI NOMBRE…” (Marcos 16:17).

En ese momento Jesús nos está autorizando para usar su nombre; nos da la autoridad para usar el nombre que es sobre todo nombre; ese nombre que esta por encima de cualquier otro nombre en los tres mundos, en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra.

Podemos juntar los dos versos, ya que ambos nos dan la idea total de lo que Jesús estaba diciendo, y ponerlo así: “He recibido toda autoridad en el cielo y en la tierra; por tanto, id. . .estas  señales seguirán a los que creen: EN MI NOMBRE, echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes; y si  bebieran cosa mortífera, no les hará daño alguno; sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán"  (Mateo 28:18-19; Marcos 16:17,18).

La iglesia primitiva conocía bien de esta verdad; en el libro de Hechos podemos ver una y otra vez como usaron ese nombre tan maravilloso.

En Hechos 16 podemos ver como Pablo usó el nombre de Jesús para echar fuera el demonio de una adivina que estorbaba la predicación de la Palabra:

Hechos 16:16-19
16 Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.
17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.
18 Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.
19 Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades.

Estamos autorizados para echar fuera demonios en el nombre de Jesús y ellos tienen que irse.

Innumerables veces he visto como la gente ha sido sanada sea usando el nombre de Jesús contra la enfermedad o imponiendo las manos en el nombre de Jesús.

En las campañas suelo usar la sanidad en masa para ministrar la sanidad divina, no hace falta dar un gran grito sino conocer el poder que respalda a este maravilloso nombre.

Sencillamente les explico lo que la Biblia enseña acerca de la sanidad divina y luego les pido que pongan su nombre en el lugar de la enfermedad y de la forma más simple y calmada les digo: “Sean sanos en el nombre de Jesús” y puedo ver como las sanidades empiezan a ocurrir.

Tenemos un nombre que es sobre todo nombre y tenemos la autoridad de usarlo contra el nombre de cualquier enfermedad.

En Mateo 8 podemos ver un ejemplo de la autoridad que tenemos:

Mateo 8:5-10
5 Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole,
6 y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.
7 Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.
8 Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra, y mi criado sanará.
9 Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
10 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

¿Qué dijo este centurión romano para dejar a Jesús tan admirado?

Dijo estas palabras: “Solo di la Palabra. Así como estoy sobre estos cien hombres que obedecen mis órdenes, Tú fuiste colocado sobre la enfermedad. Tú eres Señor sobre los demonios y las leyes de la naturaleza. Tienes autoridad sobre el dolor y la enfermedad. Solo debes hablar, y los dolores y las enfermedades te obedecerán”.

Debemos usar la autoridad que tenemos en el nombre de Jesús.


Ricardo Botto

martes, 21 de diciembre de 2021

El Nombre de Jesús - Clase 2 - Cómo nos llegó el Nombre de Jesús


Clase 2
Como nos llegó el nombre que es sobre todo nombre

Algunos hombres nacieron para tener un gran nombre.

Cuando el Rey Nabucodonosor, el gran rey del imperio babilónico nació, el llegó al mundo en medio de una familia real gobernante, no tuvo que hacer nada más que entrar al mundo que ya había un nombre preparado para él.

Otros  vuelven grandiosos sus nombres mediante sus logros.   

Einstein es conocido mundialmente como el hombre más sabio del mundo por sus logros, su teoría de la relatividad cambió el rumbo de la humanidad y nos dirigió hacia la era atómica.

Y otros reciben un nombre grandioso por sus conquistas.

Alejandro Magno (el Grande) obtuvo su nombre por sus grandes conquistas que abarcaron casi todo el mundo conocido.

El nombre mas excelente vino por estos tres medios.
 
El Nombre de Jesús es grandioso porque: Jesús heredó un nombre grandioso. Su Nombre es grandioso por causa de sus logros. Su nombre es grandioso porque le fue dado por sus conquistas.
           
En este capítulo examinaremos en profundidad estas verdades maravillosas.


Por Herencia
    
Dios, habiendo hablado de muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos últimos días  nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyo heredero de todo y por quien asimismo hizo el  universo.  Él, que es el resplandor de su gloria, la imagen misma de su sustancia y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación  de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles cuanto HEREDÓ MAS EXCELENTE NOMBRE que ellos.   ¿A cuál de los ángeles dijo Dios jamás: “Mi Hijo eres Tu, yo te he engendrado hoy”, ni tampoco: “Yo seré un padre para él, y él será un hijo para mí”?  Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: “Adórenlo todos los ángeles de Dios”
- Hebreos 1.1-6

Jesús heredó un  “Más excelente Nombre que el de ellos”.  Él heredó un Nombre mas grandioso que el de cualquier ser angelical.

Como Hijo, Él es heredero de todas las cosas. Él es la exacta expresión de Dios. Él es el resplandor de Dios. O según dice cierta traducción, Él brilla con el brillo del Padre. Él es Dios que nos habla. Y Él heredó el nombre más excelente.

¿Cuándo lo heredó?

No lo heredó cuando estaba en el cielo antes de venir a la tierra, porque Él ya lo poseía todo. No lo heredó cuando vino a la tierra, porque la Epístola a los Filipenses dice que Él se despojó de toda la honra y de toda la gloria.

Filipenses 2:5-7
5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres.

La versión The Message (El Mensaje) Coloca los versos 5 y 6 así: “Tenía el mismo status que Dios pero no pensó tanto en si mismo que tuviese que aferrarse a tomar ventaja de eso. En ningún modo. Cuando llegó el tiempo, él dejó de lado los privilegios de su deidad y tomó el status de un esclavo, ¡volviéndose humano!

Entonces, ¿Cuándo fue que Él heredó Su Nombre?  

Veamos los siguientes versos:

Hebreos 1.4, 5
4 Hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.
5 Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, Y él me será a mí hijo?

Hebreos 1:4-5 (Nueva Versión Internacional)
4 Así llegó a ser superior a los ángeles en la misma medida en que el nombre que ha heredado supera en excelencia al de ellos.
5 Porque, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: "Tú eres mi hijo;  hoy mismo te he engendrado"; "Yo seré su Padre, y él será mi Hijo"?

Aquí podemos ver claramente que Jesús heredó este Nombre más excelente. Fue cuando Dios le dijo: “Tu eres mi Hijo, hoy te engendre”. 

Podemos concluir que Jesús heredó Su Nombre el día que fue engendrado.

La gran pregunta ahora es ¿Cuándo es que Jesús fue engendrado?  

La mayoría de personas piensan que Jesús fue engendrado el día que entró al mundo, pero, ¿qué es lo que nos dice la Biblia?

Como sabemos engendrado significa nacido; pero sabemos que el Hijo de Dios no nació cuando tomó forma humana; Jesús preexistía con el Padre; Él simplemente tomó un cuerpo humano.

Hebreos 10.5
5 Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo.

Hebreos 10:5 (Biblia del Pueblo de Dios)
5 Por eso, Cristo, al entrar en el mundo, dijo: "Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo.

Hebreos 10:5 (La Biblia de las Américas)
Por lo cual, al entrar El en el mundo, dice: SACRIFICIO Y OFRENDA NO HAS QUERIDO, PERO UN CUERPO HAS PREPARADO PARA MI.

Jesús no nació cuando vino al mundo; él siempre preexistió con el Padre, veamos lo que dice en los siguientes versos:

Juan 1.1, 14
1  En el principio era el Verbo,  y el Verbo era con Dios,  y el Verbo era Dios.
14  Y aquel Verbo fue hecho carne,  y habitó entre nosotros  (y vimos su gloria,  gloria como del unigénito del Padre),  lleno de gracia y de verdad.

Jesús es el Verbo que ya existía, por eso es que no necesitaba ser engendrado; pero hemos visto en Hebreos que dice “Tu eres mi Hijo, Hoy te engendré”, y si no refiere al día que tomó un cuerpo para si mismo.  ¿A que se está refiriendo entonces?

En Hechos 13 encontramos la respuesta:

Hechos 13:32-33
32 Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres,
33 la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, RESUCITANDO A JESÚS; como está escrito también en el salmo segundo: MI HIJO ERES TÚ, YO TE HE ENGENDRADO HOY.

¿Cuándo fue entonces, que Jesús fue engendrado?

Cuando fue  resucitado

¿Por qué necesitaba ser engendrado?  

Porque se volvió como nosotros éramos; separados de Dios al probar la muerte espiritual por todos los hombres. Su espíritu se fue al infierno en nuestro lugar.

Hebreos 2:9
9  Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles,  a Jesús,  coronado de gloria y de honra,  a causa del padecimiento de la muerte,  para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.

Su muerte física no era suficiente para remover nuestros pecados. El tenía que probar la muerte espiritual por todos nosotros.

Jesús fue la primera persona que nació de nuevo, como dice la Biblia fue el primogénito entre los muertos.

Apocalipsis 1:5
5 Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.

La pregunta es ¿Por qué su espíritu necesitaba nacer de nuevo?  

Porque  quedó separado de Dios. 

Recordemos como es que Jesús exclamo en la cruz: “¿Dios mío, Dios mío, porque me has desamparado?” (Mateo 27:46).

Muchas personas no saben lo que la Biblia quiere decir cuando habla acerca de la muerte. La muerte, en la Biblia, no significa el fin de la existencia.

La Biblia nos habla de varias clases de muerte, pero son tres las que debemos conocer: La muerte espiritual; la muerte física; y la muerte eterna (También llamada segunda muerte, cuando las personas que rechazaron a Jesús sean lanzados en el lago que arde con fuego y azufre).

¿Qué es la muerte espiritual? Es lo opuesto a la Vida Espiritual, lo cual no significa el fin de la existencia.

Efesios 2:1 dice: “Él os dio  vida a vosotros, cuando  ESTABAIS VOSOTROS   MUERTOS  en vuestros delitos y pecados”; es decir: antes de que nosotros naciéramos de nuevo. 

En Efesios 2:5 dice: “Precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo ¡ustedes han sido salvados gratuitamente!” (Biblia del Pueblo de Dios).

El hecho de estar muertos espiritualmente no significa que hayamos estado muertos físicamente.

En I Timoteo 5:6 podemos ver esto más claramente: “En cambio,  la viuda que se entrega al placer ya está muerta en vida” (Nueva Versión Internacional).

El hecho que estas mujeres estuvieran muertas no significaba que habían dejado de existir.

Cuando decimos que un pecador está muerto espiritualmente, no queremos decir que su espíritu no exista. Su espíritu existe, de hecho, existirá eternamente, porque aquella parte del hombre; sea él salvo o no, es como Dios. El hombre es un espíritu eterno que posee un alma y vive en un cuerpo.
 
Pero el espíritu del pecador no esta en comunión con Dios.

En Génesis 2:17 Dios le dijo a Adán: “Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás;  porque el día que de él comieres,  ciertamente morirás”.

Es evidente que Dios no se refería a la muerte física, porque  Adán no murió físicamente cuando comió el fruto de ese árbol; lo que pasó en ese momento en que murió espiritualmente. Es decir, Adán no dejó de existir. Lo que en realidad sucedió es que inmediatamente rompió la relación y comunión con Dios.

Adán había andado y hablado con Dios, en comunión y relación con Él. Pero ese día, cuando Dios descendió en la mañana para comunicarse con y tener comunión con él, no lo encontró por ningún lado.  

Dios lo llamo: “¿Adán, donde estas?” Y Adán le respondió: “Tuve miedo y me escondí”. ¿Por qué? Porque pecó.

El pecado nos separa de Dios. La muerte espiritual significa la separación de Dios. En el momento en que Adán peco quedó separado de Dios.

Pero la muerte espiritual tiene un significado algo más profundo que estar separado de Dios. La muerte espiritual significa tener la naturaleza de Satanás.

En Juan 8 44 Jesús le dijo a los fariseos: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él.  Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”.

Los fariseos eran personas muy religiosas. Iban a la sinagoga los sábados, oraban, daban sus diezmos, ayunaban y hacían muchas otras cosas excelentes y buenas; pero mintieron al respecto de Cristo y lo asesinaron.

Jesús dijo que ellos eran hijos del diablo y por eso tenían las características del diablo.

Cuando  la  persona nace de nuevo, recibe la naturaleza de Dios y se deshace de la naturaleza del diablo.

Como hemos visto, Jesús probó la muerte; la muerte espiritual, por todos los hombres. 

El pecado no solo es un acto físico; es un acto espiritual.
  
Jesús se convirtió en lo que nosotros éramos, con el fin de que nosotros nos convirtiéramos en lo que Él es.

2 Corintios 5:21
21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado,  para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Jesús se hizo pecado. Su espíritu fue separado de Dios, y El descendió al infierno en nuestro lugar.  

Cuando Pedro estaba predicando en Pentecostés se refirió al Señor Jesucristo diciendo: “No dejarás mi alma en el infierno, ni permitirás que tu Santo vea corrupción.” En este pasaje Pedro resalta el hecho de que David estaba profetizando por el Espíritu de Dios en el Salmo 16:8-10.

Hechos 2:25-31
25 Porque David dice de El: VEIA SIEMPRE AL SEÑOR EN MI PRESENCIA; PUES ESTA A MI DIESTRA PARA QUE YO NO SEA CONMOVIDO.
26 POR LO CUAL MI CORAZON SE ALEGRO Y MI LENGUA SE REGOCIJO; Y AUN HASTA MI CARNE DESCANSARA EN ESPERANZA;
27 PUES TU NO ABANDONARAS MI ALMA EN EL HADES, NI PERMITIRAS QUE TU SANTO VEA CORRUPCION.
28 ME HAS HECHO CONOCER LOS CAMINOS DE LA VIDA; ME LLENARAS DE GOZO CON TU PRESENCIA.
29 Hermanos, del patriarca David os puedo decir confiadamente que murió y fue sepultado, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy.
30 Pero siendo profeta, y sabiendo que DIOS LE HABIA JURADO SENTAR a uno DE SUS DESCENDIENTES EN SU TRONO,
31 miró hacia el futuro y habló de la resurrección de Cristo, que NI FUE ABANDONADO EN EL HADES, NI su carne SUFRIO CORRUPCION.

Pablo habla acerca de lo mismo en Hechos 13:33

Hechos 13:33 (Nueva Versión Internacional)
33 Dios nos la ha cumplido plenamente a nosotros, los descendientes de ellos, al resucitar a Jesús. Como está escrito en el segundo salmo: Tú eres mi hijo; hoy mismo te he engendrado.

Podemos ver claramente que tanto Pedro como Pablo hablan lo mismo. Jesucristo descendió al infierno y fue resucitado por Dios al tercer día engendrándolo como hijo.

No podemos entender la autoridad del Nombre de Jesús hasta comprender esto. Jesús tuvo que descender hasta el mismo infierno para satisfacer las demandas de la Justicia por cada uno de nosotros, porque El murió como nuestro sustituto.
  
Al tercer día conforme a las Escrituras Dios lo resucito. Sacó Su espíritu y alma del infierno; resucitó Su cuerpo de la sepultura; y le dijo: “Tú eres mi Hijo, HOY te engendré”.
  
¿Cuál día es hoy? El día en que Jesús fue engendrado. El día en que Jesús fue resucitado. Por lo tanto, ese fue el día, en que Jesús heredó el Nombre más excelente.


Por Logros

Por lo que también Dios lo exalto soberanamente y LE DIO UN NOMBRE QUE ES SOBRE TODO NOMBRE, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla, (de seres) de los  que están en los cielos,  (de seres) y en la tierra, y (de seres) debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
-Filipenses 2:9-11

Dios le dio un nombre que está por encima de todo nombre.  

Había un Nombre conocido en el cielo, pero desconocido en otros lugares, que estaba guardado para ser concedido a alguien que lo mereciera, y esa persona fue Jesús.

En Efesios 1, Pablo en su oración por los efesios, pidió que sus ojos espirituales fuesen iluminados para ver verdades que nunca se podrían haber imaginado.

Efesios 1:15-23 (La Biblia de las Américas)
15  Por esta razón también yo, habiendo oído de la fe en el Señor Jesús que hay entre vosotros, y de vuestro amor por todos los santos,
16  no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo mención de vosotros en mis oraciones;
17  pidiendo que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en un mejor conocimiento de El.
18  Mi oración es que los ojos de vuestro corazón sean iluminados, para que sepáis cuál es la esperanza de su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,
19  y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de su poder,
20  el cual obró en Cristo cuando LE RESUCITÓ DE ENTRE LOS MUERTOS y le sentó a su diestra en los lugares celestiales,
21  muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de TODO NOMBRE QUE SE NOMBRA, no sólo en este siglo sino también en el venidero.
22  Y todo sometió bajo sus pies, y a El lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,
23  la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que lo llena todo en todo. 

En este pasaje el Nombre de Jesús es mencionado en contexto con Su resurrección de entre los muertos.

Esta oración no solo fue por la Iglesia en Éfeso; sino que también fue hecha por todos los creyentes dondequiera que estén, porque esta es una oración dada por el Espíritu.

Es una oración para que los ojos de nuestro espíritu sean iluminados para que podamos recibir el conocimiento de la Palabra de Dios en nuestro espíritu, en nuestro corazón, bien en el fondo de nuestro interior. 

No es algo que se llega a entender con nuestra mente; Dios quiere que seamos iluminados en nuestro corazón acerca de las cosas espirituales.  

La traducción de Moffatt lo pone de esta manera:

Que el Dios de Nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les conceda el Espíritu de sabiduría y de revelación para el conocimiento de Él mismo, iluminando los ojos de su corazón a fin de que comprendan la esperanza a la cual Él nos llama, la riqueza de Su herencia gloriosa en los santos, y la suprema grandeza de  Su poder sobre nosotros, los creyentes; el poder que opera con el poder de la fuerza que ejerció al resucitar a Cristo de entre los muertos y al sentarlo a Su diestra en la esfera celestial, por encima de todos los soberanos, autoridades, dominios y Señores angelicales, por encima de todo  nombre que se pueda mencionar no solamente en esta era; sino también en la era venidera, colocó todo debajo de Sus pies, y lo colocó como cabeza sobre todo PARA LA IGLESIA, la Iglesia que es Su cuerpo, lleno de Aquel que llena el universo entero.

Dios no solo nos dio un Nombre ante el cual todo ser en los tres mundos debe inclinarse y confesar Su Señorío, sino que también sentó al poseedor de ese nombre en el lugar mas alto de autoridad del universo, a Su diestra, e hizo que fuese cabeza sobre todas las cosas para beneficio de la iglesia.

En el verso 22 dice: “Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia”.
  
Entonces, podemos concluir que Dios hizo esta grandiosa obra para beneficio de la Iglesia, es decir por nosotros.

Ahora tenemos el derecho de usar ese Nombre para suplir todas nuestras necesidades.

Dios nos dio el Nombre que contiene la plenitud de la Deidad, las riquezas de Su gloria, y el amor que sale del corazón de nuestro Padre Dios.

Ese nombre nos pertenece y tenemos el derecho de usarlo contra  nuestros enemigos. Tenemos el derecho de usarlo en  nuestras peticiones. Tenemos el derecho de usarlo en cualquier circunstancia que nos encontremos.


Por Conquista

Mi oración es que los ojos de su corazón les sean iluminados, para que sepan cuál es la esperanza de Su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de Su herencia en los santos, y cuál es la extraordinaria grandeza de Su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia (la energía) de la fuerza de Su poder.
Ese poder obró en Cristo cuando Lo resucitó de entre los muertos y Lo sentó a Su diestra en los lugares celestiales, muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo sino también en el venidero.
- Efesios 1:18-21 (Nueva Biblia de los Hispanos)

Aquí vemos claramente que cuando Dios resucitó a Cristo de entre los muertos, lo colocó a Su diestra en los lugares celestiales, muy por encima de todo principado, autoridad, poder, y dominio, y por encima de todo nombre que se nombra.

Fue por medio de esta conquista sobre los principados, autoridades, poderes y dominios,  que Jesús obtuvo este maravilloso Nombre.

Veamos Colosenses 2:15 en varias versiones para ver lo que sucedió ese día.

Reina Valera 1960
Y despojando a los principados y a las potestades,  los exhibió públicamente,  triunfando sobre ellos en la cruz.

Versión Moderna
Y habiendo completamente desarmado a los principados y a las potestades, los sacó a vista en público, triunfando sobre ellos en virtud de ella.

Dios Habla Hoy
Y después de derrotar a principados y potestades, y habiéndolos despojado de su poder, los exhibió públicamente en el cortejo triunfal de la cruz.

Castillian
Y después de derrotar a principados y potestades, y habiéndolos despojado de su poder, los exhibió públicamente en el cortejo triunfal de la cruz.

Biblia al Día
Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal.

Biblia Latinoamericana
Les quitó su poder a las autoridades del mundo superior, las humilló ante la faz del mundo y las llevó como prisioneros en el cortejo triunfal de su cruz.

La Biblia de las Américas
Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de El.

Biblia Expandida de Fe
Y después de derrotar, desarmar y despojar completamente a los principados y a las potestades, los expuso públicamente a la burla, incorporándolos a su desfile triunfal.

El Diccionario Siglo XXI comenta así este verso:

La palabra de la cruz era un mensaje de esperanza para aquellos que habían vivido con temor a los poderes malignos y sobrenaturales. Estos principados que habían sido poseedores de aquella “acta”, nos habían oprimido. Usando la figura de la procesión triunfal del conquistador en la que los cautivos de guerra eran exhibidos para magnificar la gloria del vencedor, Pablo dice que Dios derrotó y desarmó a los poderes de su autoridad. Al exhibirlos como espectáculo público, él (Dios más bien que Cristo) expuso ante el universo su total impotencia, conduciéndolos “en él” (es decir, “Cristo”, en vez de “en ella”, la cruz; ver nota de la RVA) en su procesión triunfal para que todo el mundo pueda ver la grandeza de su victoria.

Estos principados y potestades despojados y derrotados son los mismos de los que habla Efesios 6:12.

Efesios 6:12 (Reina Valera 1960)
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados,  contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo,  contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Estos principados y potestades contra los cuales luchamos son los mismos que Jesús venció, despojo, desarmó y quitó su poder; nos enfrentamos a enemigos sin poder ni armamento.

Por eso con toda confianza podamos echarlos fuera en el nombre de Jesús.

Jesús enfrentó a Satanás y sus legiones en su propio territorio y los venció.  La victoria que Jesús ganó contra el pecado, las dolencias y las enfermedades están incluidas en el Nombre. 

Y como el Nombre nos pertenece, cuando lo usamos, produce en nuestras vidas aquello que Jesús ya realizó.

Este es el principal motivo por el cual el diablo se esfuerza tanto para impedir que sepamos esto.

No es cuestión de repetir el nombre como si fuéramos loros.

Un hermano entrenó a su loro para que dijera frases cristianas; el loro gritaba: “Y a su nombre” para que la gente diga “¡Gloria!”; decía: “Aleluya, Gloria a Dios”, pero eso no lo hacía cristiano.

El repetir el nombre sin saber lo que hay detrás de él de nada nos sirve. Debemos saber todo lo que lo respalda y toda la autoridad que hay en él; debemos saber lo que ocurrió ese domingo de resurrección cuando Jesús triunfo sobre todo principado y autoridad y recibió el nombre que es sobre todo nombre.

En Colosenses 1:13 dice: “El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.”

En el momento en que Él despojó a los principados y a las potestades, cuando los redujo a nada, cuando los venció y los derroto, fue el momento en que Él nos liberto del “imperio de las tinieblas”; es decir, del poder o la autoridad de Satanás.

Satanás ya no tiene ninguna autoridad para dominar ni al cristiano ni a la Iglesia.

Cuando conocemos esta autoridad, y sabemos que el Nombre de Jesús nos pertenece, podemos hacer que Satanás huya  todas las veces que nos intente vencer.

Dios ya nos liberó del poder de las tinieblas, y de la autoridad del reino de Satanás; y ahora estamos en el reino de Su amado Hijo.

Confirmando esto, Pablo escribió en Efesios 2:4-6: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús".

Dios nos ha colocado en el lugar más alto de autoridad, donde estamos sentados juntamente con Cristo a la diestra de Dios, y por eso con toda confianza podemos usar ese nombre que es sobre todo nombre.

Así que usemos ese nombre que Jesús obtuvo por herencia, logros y conquista.