miércoles, 10 de diciembre de 2014

No entendiendo como Dios nos hace justos

No entendiendo como Dios nos hace justos


Pues desconociendo e ignorando la justicia de Dios (por no entender la manera de Dios para alcanzar Su favor y aprobación) y procurando establecer su propia justicia por medio de las obras de la ley (es decir, aferrándose a sus propios medios para lograrlo), no se sometieron ni se sujetaron a la justicia de Dios (que es Su manera para alcanzar Su favor y aprobación).
- Romanos 10:3 (Biblia Expandida de Fe)

En este pasaje vemos como es que Israel no entendió cual era el plan de Dios para la justificación del hombre.

Ellos intentaban de alcanzar el favor y la aprobación de Dios por sus propias acciones mediante el cumplimiento de la ley mosaica.

Como dice la Nueva Traducción Viviente de este versículo; "Pues no entienden la forma en que Dios hace justas a las personas con él. Se niegan a aceptar el modo de Dios y, en cambio, se aferran a su propio modo de hacerse justos ante él tratando de cumplir la ley." 

La ley en si no es mala, pero se convierte en algo malo cuando tratamos de utilizarla para justificarnos delante de Dios.

Pero los judios no se dieron cuenta de lo que Romanos 3:20 nos explica: "Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado." 

El cumplir las obras de la ley no los hacía justos, Dios tenía otro plan para el hombre.

Romanos 3:21-25
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 
24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.

Dios tenía un plan, una manera de justificarnos, una manera que es aparte de la ley; es Su propia justicia que se recibe por medio de la fe en Jesucristo.

El plan de Dios era la obra de redención de Jesús en la cruz, Él tomando nuestro pecados y a cambio dándonos su justicia.

Como dice 2 Corintios 5:21: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él."

El plan de Dios nunca fue hacernos justos por medio del cumplimiento de las obras de la ley sino hacerlo por medio de la fe en Jesús.

Por eso, entendamos cual es el plan de Dios para recibir por la fe lo que Dios ya hizo por nosotros por medio de la obra de Jesucristo, nuestra justificación.

jueves, 27 de noviembre de 2014

¿Que nos justifica ante Dios? ¿La fe o la ley?

La pregunta de hoy es que nos justifica delante de Dios, ¿el cumplimiento de la Torah o la fe en Jesucristo?


En estos días varios mesiánicos me sacan el versículo Romanos 2:13 para tratar de justificar sus creencias en cuanto a la ley de Moisés.

Romanos 2:13 
13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. 

Lo que me dicen de manera invariable es que los hacedores de la ley son los que serán justificados, y yo les respondo que la Biblia se lee en contexto no sacando un versículo por ahí y otro por allá sin ver toda la idea de los que se habla.

Luego les digo que los dos primeros capítulos de Romanos demuestran la imposibilidad del hombre por salvarse mediante el cumplimiento de la ley.

De ahí pasamos al capítulo 3:

Romanos 3:9 
9 ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. 

Pablo dice aquí que ya demostró que tanto judíos como gentiles están en pecado, y esta por empezar el tema de la justificación del hombre.

Antes de continuar definamos brevemente lo que es la justificación:

La justificación es el acto legal por el cual el hombre es declarado inocente y hecho justo.

¿Como es que el hombre es justificado? ¿Por la Torah o por la fe?

Sigamos avanzando por Romanos 3:

Romanos 3:19-20
19  Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; 
20  ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. 

Algo que me llama la atención es que todo lo que dice la ley es para los que están bajo la ley.

¿Quienes estaban bajo la ley?

Dios le dio la ley al pueblo de Israel, las leyes y ordenanzas en cuanto al culto y la vida diaria se las dio a ellos.

Pero luego les dice que por las obras de la ley ningún hombre será justificado ante Dios.

Gálatas 3:10 
10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. 
11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;
12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.

Gálatas nos da un poco más de luz al respecto, todo el que quiera depender de las obras de la ley para su justificación está bajo maldición.

¿Cuál es la maldición de la ley?

Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. 

Esta pasaje viene de la Torah que tanto aman los judaizantes:

Deuteronomio 27:26 
26 Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: Amén.

La maldición de la ley se recibía por no cumplir con ella de manera irreprensible, y nadie podía cumplirla, así que todos los hombres que intentaban depender de ella caían bajo maldición.

Luego Pablo dice que evidente que la ley no justifica al hombre porque el justo por la fe vivirá.

Este pasaje viene también del Antiguo Testamento de Habacuc 2:4, y se repite en el Nuevo Testamento en Romanos 1:17 y Hebreos 10:38.

Pero volvamos a Romanos 3.

En el versículo 20 dice: ". . . por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado."

Si las obras de la ley no nos justifican, ¿que lo hace?

Rom 3:21-24 
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo,para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 
24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 
26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. 

Aparte de la ley, Dios ha manifestado su justicia, la cual fue testificada a lo largo del Antiguo Testamento, esta justicia viene por medio de la fe en Jesucristo.

Aquí Pablo nos muestra claramente que es por medio de la fe en Jesús y que es para todo aquel que cree.

Pero, ¿cómo es esto?

No hay diferencia, tanto judíos que dependían de la ley como gentiles que no tenían ley habían pecado y estaban separados de Dios, pero Dios les dio una salida.

Dios justificó al hombre gratuitamente por Su gracia, mediante la redención, que es la obra completa de Cristo en la cruz.

Jesús fue el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo, a los ojos de Dios en esa cruz fueran satisfechas sus justas demandas y el pecado fue quitado.

¿Cómo es que el hombre recibe esta justificación que Dios le proveyó?

Romanos 3:27-28
27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 
28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. 

La justificación no viene por el cumplimiento de la ley, si hay una ley que nos justifica es la de la fe.

La conclusión final de Pablo es que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. 


miércoles, 26 de noviembre de 2014

¿Cual es la ley que Dios escribió en nuestros corazones?


Jeremías 31:31-33
31 He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.
32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.
33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.

Debatiendo con una mujer mesiánica acerca de la ley y la justificación ella me sacaba una y otra vez el versículo 33 de Jeremías 31, y decía que el hombre se justificaba por las obras de la ley porque Dios había escrito el Torah en sus corazones.

Bien le dije, ¿cual es la ley que Dios escribe en el corazón del creyente?

La llevé a Romanos 5:5

Romanos 5:5
5 y la esperanza no averguenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Lo que Dios derrama en el nuevo nacimiento en el creyente es Su amor.

¿Pero el amor es una ley?

1 Corintios 9:20-21
20 Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley;
21 a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley.

Aquí nos habla que hay una ley de Cristo.

Gálatas 6:2 
2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. 

Nos encontramos otra vez aquí con la ley de Cristo.

Pero, ¿que es la ley de Cristo?

Juan 13:34-35
34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.
35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

La ley de Cristo es el amor, ese amor que Dios derramó en nosotros.

Entonces, en el Nuevo Pacto, la ley que Dios escribió en nuestros corazones no es la Torah sino el amor.

jueves, 20 de noviembre de 2014

El Pecado Imperdonable y el Cristiano


Un joven creyente colocó esto hoy en un grupo de facebook:
Cual es la Blasfemia contra el Espíritu Santo? Es que yo aveces he tenido malos pensamientos... pero hay veces en que se me sale de la mente..... maldito es.... ya saben... y pues yo tengo mucho miedo de haber cometido el pecado imperdonable.
Me sorprendió lo rápido que son los cristianos para condenar a otros que están pasando por un momento de ansiedad.

Varios ya lo estaban mandando al infierno, así que coloqué lo siguiente:
Si hubieras cometido el "pecado imperdonable" Dios no estaría tratando contigo. Es el diablo quien te trae ese tonto pensamiento.
El asunto para entender el "pecado imperdonable" se encuentra en las Escrituras mismas.

El término "Blasfemia contra el Espíritu Santo" aparece solo 2 veces en la Biblia durante el ministerio de Jesús en los evangelios de Mateo y Marcos.

Marcos 3:22-30
22 Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.
23 Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás?
24 Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer.
25 Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer.
26 Y si Satanás se levanta contra sí mismo, y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin.
27 Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa.
28 De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean;
29 pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno.
30 Porque ellos habían dicho: Tiene espíritu inmundo.

Esta misma historia la encontramos en Mateo:

Mateo 12:22-32
22 Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba.
23 Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será éste aquel Hijo de David?
24 Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios.
25 Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá.
26 Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?
27 Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.
28 Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.
29 Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa.
30 El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.
31 Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.
32 A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.

Veamos que es lo que está pasando en esta historia:

1. Jesús acaba de sanar un endemoniado mudo y sordo.

2. Como la gente estaba asombrada los fariseos y los escribas empiezan a decir que Jesús estaba echando los demonios por obra de Satanás.

3. Jesús les dice que Él echaba los demonios por el Espíritu Santo.

4. Jesús les dice que la Blasfemia del Espíritu Santo es el único pecado que no tiene perdón.

Entonces, ¿cuál era la blasfemia contra el Espíritu Santo?

Atribuirle al Satanás la obra del Espíritu Santo.

Los escribas y fariseos al hacer esto estaban rechazando al Mesías que Dios les había enviado, y al hacer esto lo que en realidad estaba sucediendo era que estaban rechazando su oportunidad de salvación.

Notemos que este pecado no se vuelve a nombrar en la Biblia, no se toca en ninguna Escritura respecto a la iglesia.

¿Un creyente puede blasfemar contra el Espíritu Santo? 

No hay ninguna evidencia en la Biblia, así que no puede sustentarse esa posición.

¿Hay algún pecado imperdonable?

Lamentablemente si, pero este pecado no es para el creyente en Cristo.

Al rechazar a Jesús una persona y no querer convertirse a Cristo está perdiendo su oportunidad de salvación.

Dios ya proveyó una salvación gratuita para todos los hombres, solo deben creer en Jesucristo, pero si rechazan su oportunidad de salvación, Dios ya no puede hacer nada por ellos.

Jesús lo colocó de esta manera:

Juan 3:16-18
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

La salvación está provista para todos los hombres, él cree en Jesús alcanza la salvación pero él que lo rechaza ya ha sido condenado por no creer en Jesús.

La buena noticia es que si aún no has creído en Jesús puedes hacerlo hoy recibir la vida eterna.

El apóstol Pablo lo escribió de una manera muy sencilla:

Romanos 10:8-10
8 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:
9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Solo debes creer que Jesús resucitó de los muertos y que es el Señor y declararlo con tu boca.

Has esta oración conmigo y recibe hoy a Jesús en tu corazón:
"Jesús, te doy las gracias por venir al mundo y morir por mi en la cruz; he decidido creer que resucitaste de los muertos y confesarte como mi Señor. Así que te recibo hoy como mi Salvador y declaro Señor de mi vida. Amén."







jueves, 13 de noviembre de 2014

Lo Que Cristo Hizo Por Nosotros en la Cruz

Lo Que Cristo Hizo Por Nosotros en la Cruz
En Romanos 3:21-26 encontramos 4 grandes palabras que definen lo que Cristo hizo por nosotros en la Cruz.
Romanos 3:21-26 (Biblia Expandida de Fe)
21 Pero ahora, aparte e independientemente de la Ley, se ha manifestado abiertamente la justicia de Dios que es testificada y confirmada por la Ley y los Profetas;
22 la justicia de Dios, que es por la fe en Jesucristo, para todos los que creen. Porque no existe ninguna distinción ni diferencia
23 porque todos han pecado y están privados de la gloria de Dios,
24 pero son justificados (declarados inocentes y hechos justos) gratuitamente por medio de su gracia (que es el favor y la buena voluntad de Dios hacia nosotros) provista por medio de la redención cumplida en Jesucristo (el Salvador Ungido)
25 quien fue puesto por Dios como instrumento de propiciación por medio de su propia sangre, a través de la fe.
26 De esa manera, Dios ha querido mostrar su justicia al haber pasado por alto en su paciencia nuestros pecados pasados para demostrar en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea el justo y el justificador del que tiene fe en Jesús.
Estas 4 grandes palabras son gracia, propiciación, redención y justificación.
La gracia nos habla de la provisión gratuita de Dios para proveernos la salvación, la propiciación de la víctima sacrificial que Dios uso para proveerla, la redención del pago para lograrla y la justificación del efecto en los que la reciben.
1. Gracia
La primera gran palabra en cuanto a la salvación es la gracia.
A lo largo de mi vida cristiana he visto personas que tratan de justificarse ante Dios por medio de sus acciones. Buscan cumplir una serie de requisitos para alcanzar el favor de Dios, el problema es que no pueden cumplirlos.
Efesios 2:8-9 es uno de los versículos más conocidos en cuanto a la salvación: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; por obras, para que nadie se gloríe.”
El regalo de Dios es la salvación, la cual nos viene por gracia, no por medio de las obras, o es lo que nosotros hagamos sino lo que Dios proveyó para nosotros, lo cual lo recibimos por medio de la fe.
En Romanos 4 Pablo explica más acerca de esto:
Romanos 4:1-8
1 ¿Qué,  pues,  diremos que halló Abraham,  nuestro padre según la carne?
2 Porque si Abraham fue justificado por las obras,  tiene de qué gloriarse,  pero no para con Dios.
3 Porque  ¿qué dice la Escritura?  Creyó Abraham a Dios,  y le fue contado por justicia.
4 Pero al que obra,  no se le cuenta el salario como gracia,  sino como deuda;
5 mas al que no obra,  sino cree en aquel que justifica al impío,  su fe le es contada por justicia.
6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras,
7 diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos.
8 Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.
El otro día debatía con una persona en internet que decía que una persona para ser llamada cristiana tenía que cumplir ciertos requisitos y mostrar el fruto. Yo le decía que si para ser cristiano tenías que mostrar frutos antes de convertirte por demás murió Cristo. El fruto viene como resultado de la salvación, no antes.
Eso es lo que nos muestra el ejemplo de Abraham, que nuestra justificación no es un asunto de obras sino de gracia; no es lo que nosotros hagamos sino lo que el proveyó.
Si fuese por nuestras obras o las cosas que hagamos ya no sería algo gratuito sino de un pago por las cosas que hemos hecho. Entonces podríamos hacer lo que dice Efesios 2:9, gloriarnos porque lo hemos logrado por nuestros propios medios.

2. Propiciación
La segunda gran palabra es la propiciación.
Hace un tiempo vi una película en la que en Hawaii trataban de tirar a una persona en un volcán y detener la ira de su Dios para que ese volcán no erupcione y destruya la isla.
Ese es el significado de la palabra propiciación, sacrificar una víctima para aplacar la ira de un Dios.
En Primera de Juan podemos ver dos pasajes en cuanto a la propiciación:
1 Juan 2:2, 4:10
2:2  Y él es la propiciación por nuestros pecados;  y no solamente por los nuestros,  sino también por los de todo el mundo.
4:10  En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios,  sino en que él nos amó a nosotros,  y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.
Jesucristo es la víctima que Dios eligió como propiciación por nuestros pecados.
Vayamos a Génesis para ver la promesa de un sacrificio por nuestros pecados:
Génesis 22:1-14
1 Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
3 Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.
4 Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos.
5 Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos,  y volveremos a vosotros.
6 Y tomó Abraham la leña del holocausto,  y la puso sobre Isaac su hijo,  y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos.
7 Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?
8 Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.
9 Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña.
10 Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.
11 Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo,  tu único.
13 Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.
14 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.
En esta historia vemos la figura de la sustitución. Dios le había pedido a Abraham que le sacrifique su hijo Isaac. Y Abraham en obediencia fue para hacerlo. Al momento del sacrificio Dios le dijo que se detenga porque se había provisto de un cordero para hacerlo.
En los versículos 7 y 8 cuando Isaac le pregunta a su padre: “Donde está el cordero para el sacrificio”; Abraham le respondió: “Dios se proveerá un cordero para el sacrificio.”
Y eso es lo que hizo Dios, se proveyó de un Cordero para sacrificarlo como pago por nuestros pecados.

3. Redención
La tercera gran palabra que encontramos es redención.
Aquí la palabra redención es apolutrosis, esta palabra griega significa redención en pleno o liberación total contra el pago de un precio.
En la Biblia encontramos cuatro palabras griegas para redención: agorazo que significa el comprar en un mercado de esclavos; exagorazo que signica comprar para sacar del mercado de esclavos; lutroo que significa liberar mediante el pago de un precio; y, apolutrosis que significa la redención total mediante el pago de un precio.
Antes de venir Jesús, Satanás tenía el control del mercado de esclavos; ahora hemos sido redimidos; pero las personas que rechazan a Jesús siguen en ese mercado.
Veamos Romanos 6:17-20 para ver esto de manera más clara: “Pero gracias a Dios, ustedes, después de haber sido esclavos del pecado, han obedecido de corazón a la regla de doctrina que les ha sido transmitida y ahora, habiendo sido liberados del pecado, han llegado a ser esclavos de la justicia. Voy a hablarles en términos humanos, teniendo en cuenta la debilidad natural de su carne. Si antes entregaron sus miembros físicos, haciéndolos esclavos de la impureza y de la iniquidad cada vez mayor, pónganlos ahora al servicio de la justicia que lleva a la santificación. Porque cuando eran esclavos del pecado, ustedes estaban libres con respecto de la justicia” (Biblia Expandida de Fe).
Este pasaje nos da una idea muy clara de lo que pasaba antes de conocer a Jesús, estábamos en ese mercado de esclavo; esclavizados completamente al pecado; pero al recibir a Jesús y nacer de nuevo hubo un cambio; fuimos quitados de ese mercado y dejamos de ser esclavos del pecado; ahora somos esclavos de la justicia.
Wuest nos dice de la palabra exagorazo: “La segunda palabra que Pablo usa (para redención) es exagorazo; el comprar a un esclavo sacándolo del mercado. El esclavo de nacimiento del Señor Jesús es comprado no solo para ser su esclavo, sino que es comprado para salir del mercado de esclavos, para nunca volver a ponerlo en venta en ningún mercado de esclavos. Se vuelve esclavo del Señor Jesús por el tiempo y la eternidad.”
En Gálatas 3:13 podemos ver la aplicación de esta palabra: “Cristo compró nuestra libertad [redimiéndonos] de la maldición (el destino funesto) de la Ley [y su condenación] por [Si mismo] al hacerse maldición por nosotros, como está escrito [en las Escrituras], Maldito todo el que es colgado de un árbol (es crucificado)” (Biblia Amplificada).
Cristo nos sacó de la maldición de la ley para que nunca más volviéramos a estar en ella, es decir nos hizo completamente libres.
En 1 Pedro 1:18-19 dice: “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.”
La palabra rescatar es lutroo que como vimos significa redimir. Hemos sido redimidos por un gran precio, la sangre de Jesucristo.
En los mercados de esclavos, estos eran comprados con monedas de oro o plata, pero para sacarnos de la esclavitud del reino de tinieblas en el cual vivíamos, Jesucristo mismo derramó su sangre y murió por nosotros.
En Efesios 1:7 dice: “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.”
Aquí la palabra redención es apolutrosis y nos muestra la liberación total de la culpa por los pecados, es decir, nuestra completa y total libertad del pecado por el pago del gran precio que fue la sangre de Jesucristo.
En Hebreos 9:15 dice: “Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.”
Aquí la palabra remisión es apolutrosis y nos muestra, que a diferencia del primer pacto donde solo eran cubiertos los pecados de sacrificio en sacrificio, por medio de la muerte de Jesús no solo hemos sido hechos libres de las consecuencias del pecado, sino del pecado mismo.
Hemos sido hechos totalmente libres del pecado y sus consecuencias.
Nosotros estábamos en el mercado de esclavos de Satanás, muertos espiritualmente y viviendo y viviendo bajo maldición; Cristo nos redimió, pagando con su preciosa sangre, para que nunca más tengamos que volver a estar bajo el yugo de Satanás. 

4. Justificación
Nuestra cuarta palabra es justificación.
Vine define la justificación de esta manera: “La justificación la absolución legal y formal de toda culpa por parte de Dios como Juez, siendo el pecador pronunciado justo al creer en el Señor Jesucristo.”
A los ojos de Dios nosotros ya no somos culpables sino inocente; legalmente Dios nos declaró inocentes y nos hizo justos.
En 2 Corintios 5:21 dice: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”
En el derecho existe la figura legal de la cosa juzgada, es decir, si una persona fue juzgada y condenada por un delito, otra persona no puede ser juzgada y condenada por el mismo delito, ya es una cosa juzgada.
Jesús que no conoció pecado por nosotros fue hecho pecado para que Dios pudiera declararnos inocentes y hacernos justos.
Dos hermanos gemelos vivían en un país donde estaba vigente la pena de muerte.
Uno de los dos era una persona tranquila y honrada, jamás había tenido un problema con la ley, pero el otro era todo lo contrario, problemático, vividor delincuente.
Un día el hermano problemático llegó a la casa de su hermano asustado, con la camisa llena de sangre y un cuchillo en la mano, acababa de matar a otra persona; sin preguntar el hermano tranquilo le dijo: “Dame tu camisa y el cuchillo y escóndete en mi cuarto.” Su hermano hizo lo que le dijo, y cuando se escondió, el otro se puso la camisa ensangrentada y agarró el cuchillo.
De pronto la policía llegó a su casa y al verlo con la camisa ensangrentada y el cuchillo lo encarcelaron.
Al día siguiente lo llevaron ante el juez y él se negó a responder las preguntas. Llegaron los testigos y lo reconocieron, tenían además la camisa ensangrentada y el cuchillo con que se cometió el crimen.
Por el peso de las pruebas rápidamente fue condenado a muerte, pena que se cumplió al día siguiente.
Cuando se enteró el hermano asesino, fue a entregarse arrepentido, diciendo: “Condénenme a mí también, yo fui el verdadero asesino.”
El juez le dijo: “Ya no se puede hacer nada, dos personas no pueden recibir el mismo castigo por el mismo castigo, es cosa juzgada.”
En 2 Corintios 5:21 dice: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él.”  
Por medio de la obra completa de Cristo en la cruz es que nosotros fuimos justificados para con Dios.
La justificación es el acto legal por medio del cual Dios nos declaró inocentes y nos hizo justos, lo que nos hizo estar en una posición correcta con Dios por medio de la obra consumada de Jesucristo.
No tiene para nada que ver con nuestros propios méritos, nada que hayamos hecho sería capaz de justificarnos, es por medio de la “cosa juzgada” que nosotros fuimos hechos libres del pecado y sus consecuencias.
Hebreos 10:19-22
19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,
20 por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,
21 y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,
22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.
Ahora que tenemos libertad y pleno acceso para entrar a la misma presencia de Dios por la obra de Jesucristo en la cruz entremos confiadamente porque ya no hay nada que nos separe de Dios. El pecado y la culpa ya fueron quitados, Dios ya nos declaró inocentes y nos hizo justos.

jueves, 28 de agosto de 2014

Principios Bíblicos Financieros - 6

El Propósito de la Prosperidad
1. Nuestro Ejemplo
Hemos visto que Jesús fue próspero. Sin embargo, Su prosperidad no se midió por la acumulación de grandes riquezas ni posesiones. Él no vivió en un palacio con habitaciones llenas de oro, vigilando sus campos de ganado y ovejas. Su vida no fue pomposa ni extravagante, ni fue dirigida por la codicia y la avaricia.
Aunque estaba en un país pequeño dominado por el poderoso poder romano, donde la mayoría de las personas eran oprimidas y explotadas, las necesidades personales de Jesús fueron cubiertas. Él se podía permitir moverse por el país libremente, haciendo los negocios de Su Padre. Era incluso capaz de sostener doce discípulos que viajaban con Él alrededor de Galilea y de las regiones vecinas.
¿Por qué tenía Jesús esos relativamente abundantes recursos? Esos recursos lo capacitaban para hacer la voluntad de Dios.
El propósito de la prosperidad de los cristianos es que hagan la obra y voluntad de Dios.
¿Cuál es la voluntad de Dios? Juan 3:16 y 17 lo expresa de manera muy simple:
Juan 3:16-17
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
El interés principal de Dios es salvar a los perdidos. Esa es la razón por la que envió a Su Hijo.
La Biblia también es muy clara acerca de lo que Jesús hizo cuando vino a la tierra.
Mateo 9:35
35 Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Jesús es nuestro gran ejemplo. Deberíamos hacer lo que El hizo. Su propósito debería ser nuestro propósito. Jesús dijo: “Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre” (Juan 14:12 NVI)
2. Los Creyentes deben Prosperar Para Cumplir con la Gran Comisión
¿Podemos esperar ser prósperos? Si, podemos, tal como Jesús lo fue. Pero eso significa que nuestros motivos para ser prósperos deben ser los mismos que los de Él.
Él quiere que Su pueblo, incluyendo sus predicadores, tengan lo suficiente para ser capaces de ir a enseñar, predicar y sanar a los enfermos en todo rl mundo o para ayudar a otros a ir. En la economía de Dios, la prosperidad es el medio para un fin, el evangelismo mundial.
Como cristianos, podemos esperar ser bendecidos y prosperar si buscamos la prosperidad como un medio para cumplir con la voluntad y propósito de Dios.
Jesús dijo de si mismo: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10)
Jesús comisionó a todos los creyentes a llevar la misma misión.
Marcos 16:15
15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
Ciertamente necesitamos caminar en prosperidad para lograr conseguir los fondos para realizarlo.
3. El Diezmar, El Plan de Dios para Financiar la Iglesia y sus Alcances
A lo largo de la Biblia, vemos que la obra de Dios se ha financiado por los diezmos y ofrendas de su pueblo. El diezmo es el diez por ciento de la cosecha, el grano o el incremento recibido.  El dar del pueblo de Dios se encarga del cuidado de la casa de Dios y de los que trabajan y además proveen los fondos para realizar Su obra en la tierra.
Malaquías 3:10-12
10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.
12 Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.
En este pasaje vemos que el diezmo    está conectado con la prosperidad. La Palabra de Dios dice que si diezmamos de nuestros ingresos al Señor, el derramara bendiciones desmedidas. Fíjese que Dios dice que bendecirá al diezmador de dos formas: En una abundancia de incremento y en la protección de la pérdida de sus bienes. En el verso 11 dice: “Reprenderé también por vosotros al devorador....”
¿Por qué diezmamos? Ciertamente no es porque Él necesite el dinero o cualquier cosa que pudiésemos ofrecerle. No, el diezmar es una poderosa manera de conectarnos con lo que Dios está haciendo en el mundo. El diezmo combinado de una congregación provee los fondos para apoyar los alcances de la iglesia: salvar gente, edificar el Cuerpo de Cristo, ministrar a los pobres, apoyar misiones, quizás patrocinar el Evangelio en la radio o televisión, y ayudar a proveer un sustento para el pastor y su equipo ministerial.
Como principio general, cada creyente debería diezmar a sus iglesias locales. Todos los otros ministerios pueden y deberían ser apoyados por ofrendas y y otras formas de apoyo financiero por parte de individuos e iglesias. Pero en la mayoría de los casos los diezmos deberían ir a la iglesia local.
El ser capaces de ser parte del plan de Dios es la razón y propósito por el que damos nuestros diezmos y nuestras ofrendas.
Entonces, vemos que diezmamos y ofrendamos para ayudar a expandir el reino de Dios en esta tierra.
4. Por qué debemos dar
Por medio del diezmar a la iglesia local y ofrendar a ministerios dignos, podemos ser parte de lo que Dios está haciendo hoy en el mundo. Nuestro motivo para dar debe ser puro y falto de egoísmo.
1. Deberíamos dar porque amamos a Dios. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado.” Y nosotros deberíamos dar igual; deberíamos darle porque le amamos.
2. Deberíamos darle a Dios en obediencia a su Palabra. La Biblia dice que debemos darle al Señor y sostener Su obra. Además de las escrituras que ya hemos examinado, hay muchas otras que son inequívocas en su instrucción de dar.
3. Deberíamos dar para ayudar a cumplir con la Gran Comisión de Cristo y sostener el trabajo de todos aquellos que están yendo por todo el mundo con el Evangelio.
4. Deberíamos dar porque queremos que la gente sea bendecida. Nuestros diezmos y ofrendas ayudan a sostener los alcances de la iglesia local y otras organizaciones que ministran a los pobres, evangelizan a los perdidos e inalcanzados, y edifican a los santos mientras los prepara para el servicio cristiano.

5. Y, finalmente, muy por debajo, deberíamos dar con expectativas, creyendo que Dios honrará las promesas que hay en Su Palabra de bendecidnos y prosperarnos. Fíjese que he enumerado cinco razones para dar, y creo que el orden de esta lista refleja prioridades que son muy importantes. Me parece que muchos predicadores están sobre enfatizando la número cinco y presentando como la mayor razón por la que la gente debe dar.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Principios Bíblicos Financieros 5

¿Cuándo es que Jesús fue Pobre?
Isaías 53:3-10
3 Despreciado y desechado entre los hombres,  varón de dolores,  experimentado en quebranto;  y como que escondimos de él el rostro,  fue menospreciado,  y no lo estimamos.
4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades,  y sufrió nuestros dolores;  y nosotros le tuvimos por azotado,  por herido de Dios y abatido.
5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones,  molido por nuestros pecados;  el castigo de nuestra paz fue sobre él,  y por su llaga fuimos nosotros curados.
6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,  cada cual se apartó por su camino;  mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
7 Angustiado él,  y afligido,  no abrió su boca;  como cordero fue llevado al matadero;  y como oveja delante de sus trasquiladores,  enmudeció,  y no abrió su boca.
8 Por cárcel y por juicio fue quitado;  y su generación,   ¿quién la contará?  Porque fue cortado de la tierra de los vivientes,  y por la rebelión de mi pueblo fue herido.
9 Y se dispuso con los impíos su sepultura,  mas con los ricos fue en su muerte;  aunque nunca hizo maldad,  ni hubo engaño en su boca.
10 Con todo eso,  Jehová quiso quebrantarlo,  sujetándole a padecimiento.  Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado,  verá linaje,  vivirá por largos días,  y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
En este gran capítulo de la redención vemos como se conectan la salvación, la sanidad, y la prosperidad con la obra del calvario.
En el verso 5 dice que el castigo de nuestra paz fue sobre él.
La palabra “paz” en este verso es “shalom” que significa: “seguridad, bien, felicidad, bienestar, salud, prosperidad y descanso.”
Entonces en la cruz cuando Él estaba llevando el castigo de nuestra paz, es estaba pagando el precio para que podamos ser prosperados.
Gálatas 3:13-14
13  Cristo nos redimió de la maldición de la ley,  hecho por nosotros maldición  (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),
14  para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles,  a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.
En la cruz fue cuando Jesús se hizo maldición por nosotros para que no tuviésemos que llevar nosotros la maldición; fue en ese momento que Él se hizo pobre para que nosotros pudiésemos ser enriquecidos.
Por ese motivo cuando estudiamos la Biblia de manera apropiada y si lentes religiosos podemos ver a Jesús tal como vivió su vida terrenal.
Mateo 2:11
11  Y al entrar en la casa,  vieron al niño con su madre María,  y postrándose,  lo adoraron;  y abriendo sus tesoros,  le ofrecieron presentes: oro,  incienso y mirra.
Desde el mismo principio de su vida, Jesús fue una persona próspera. Aquí vemos como los reyes del oriente le trajeron presentes valiosos; recuerden que los regalos fueron sacados de sus bolsas de tesoros.
El oro, el incienso y la mirra eran objetos muy valiosos en su época, y eso fue lo que Jesús recibió.
Veamos el significado de la palabra incienso para conocer su valor:
libanos (gr.) procedente de un verbo semítico que significa ser blanco, es una resina vegetal, amarga y brillante, que se obtiene de incisiones en la corteza del arbor thuris, árbol del incienso, y especialmente importado de Arabia. Se utilizaba para quemar en sacrificios (Éxodo 30:7, etc.), o para perfumar (Cantares 3:6). La variedad de la India recibe el nombre de looban. Se encontraba entre las ofrendas traídas por los sabios del Oriente (Mateo 2:11). 
Veamos ahora lo que la mirra:
smurna (gr.) de donde procede el nombre de Esmirna, es término de origen semítico; en hebreo mor, de una raíz que significa amargo. Es una resina gomosa de un arbusto que crece en el Yemen y en regiones circundantes en África. El fruto es liso y un poco más grande que un guisante. El color de la mirra varía desde un amarillo rojizo pálido hasta un marrón rojizo o rojo. Su sabor es amargo, y tiene propiedades astringentes, usándose como antiséptico y estimulante. Se usaba como perfume (Salmo 45:8, donde el lenguaje habla figuradamente de las gracias del Mesías; Proverbios 7:17; Cantares 1:13; 5.5). Era uno de los ingredientes del «aceite de la santa unción» para los sacerdotes (Éxodo 30:23; «mirra excelente»). Se usaba también para la purificación de las mujeres (Ester 2:12); para embalsamar (Juan 19:39); como calmante. Fue uno de los presentes de los magos (Mateo 2:11).
Lo que Dios estaba haciendo era suplir el dinero que iban a necesitar durante su huida a Egipto, debido a la persecución de Herodes.
Lucas 8:1-3
1 Aconteció después,  que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas,  predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios,  y los doce con él,
2 y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María,  que se llamaba Magdalena,  de la que habían salido siete demonios,
3 Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.
En este verso vemos que Jesús tenía muchos socios en su ministerio que aportaban para sus necesidades; aquí vemos que Lucas nombra a algunas de ellas; y dice que había muchas más; que aportaban de sus bienes.
Aquí la palabra que se usa es polis, que significa una gran cantidad numérica; “no pocas”. Así que Jesús tenía grandes cantidades de mujeres que lo apoyaban económicamente en su ministerio.
Lucas 9:51-58
51  Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba,  afirmó su rostro para ir a Jerusalén.
52  Y envió mensajeros delante de él,  los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos.
53  Mas no le recibieron,  porque su aspecto era como de ir a Jerusalén.
54  Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan,  dijeron: Señor,  ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo,  como hizo Elías,  y los consuma?
55  Entonces volviéndose él,  los reprendió,  diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois;
56  porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres,  sino para salvarlas.  Y se fueron a otra aldea.
57  Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas.
58  Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas,  y las aves de los cielos nidos;  mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.
¿Jesús no tenía casa donde vivir? ¿De eso habla este pasaje?
Leyendo este pasaje en contexto podemos ver lo que Jesús realmente dijo: “En este momento de mi vida, estoy en movimiento, estoy siguiendo mi camino para cumplir mi misión. No me estoy estableciendo aquí en la tierra, sino estoy en camino para ir al cielo.” 
Hay varios versos que demuestran que Jesús tuvo una casa.
Mateo 4:12-13
12 Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso,  volvió a Galilea;
13 y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí.
En este pasaje vemos que cuando dejó Nazaret se fue a vivir a Capernaum.
La palabra habitar que se usa en este verso es katoikeo que significa literalmente establecerse en una habitación; o fijarse un lugar para habitar.
Vine dice que katoikeo, es el verbo más frecuente con este significado (habitar), y significa propiamente establecerse en una morada, morar fijamente en un lugar.
Es decir, tenía una casa en Capernaúm.
Mateo 9:1
1 Entonces,  entrando Jesús en la barca,  pasó al otro lado y vino a su ciudad.
Mateo 9:1 (Nuevo Testamento de Arcas y Fernandez)
1 Después de esto, Jesús volvió a la barca, atravesó el lago y llegó a la ciudad donde vivía.
Mateo 9:1 (Reina Valera Actualizada)
1 Habiendo entrado en la barca, Jesús pasó a la otra orilla y llegó a su propia ciudad.
En este verso dice que Jesús vino a su ciudad; sabemos que nuestra ciudad es la ciudad en la cual vivimos, en la que se encuentra nuestra casa.
Marcos 2:1
1 Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días;  y se oyó que estaba en casa.
La gente escuchó que Jesús estaba en su casa en Capernaum.
Juan 1:35-40
35  El siguiente día otra vez estaba Juan,  y dos de sus discípulos.
36  Y mirando a Jesús que andaba por allí,  dijo: He aquí el Cordero de Dios.
37  Le oyeron hablar los dos discípulos,  y siguieron a Jesús.
38  Y volviéndose Jesús,  y viendo que le seguían,  les dijo: ¿Qué buscáis?  Ellos le dijeron: Rabí  (que traducido es,  Maestro),  ¿dónde moras?
39  Les dijo: Venid y ved.  Fueron,  y vieron donde moraba,  y se quedaron con él aquel día;  porque era como la hora décima.
40  Andrés,  hermano de Simón Pedro,  era uno de los dos que habían oído a Juan,  y habían seguido a Jesús.
Aquí se puede ver más claramente; Jesús llevó a los dos discípulos de Juan a su casa.
Podemos concluir que Jesús tenía una casa en Capernaum.
Veamos ahora como Jesús caminaba en prosperidad aun cuando no tuviera dinero en ese momento.
Mateo 17:24-27
24 Cuando llegaron a Capernaum,  vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas,  y le dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?
25 Él dijo: Sí. Y al entrar él en casa,  Jesús le habló primero,  diciendo: ¿Qué te parece,  Simón?  Los reyes de la tierra,  ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos?  ¿De sus hijos,  o de los extraños?
26 Pedro le respondió: De los extraños. Jesús le dijo: Luego los hijos están exentos.
27 Sin embargo,  para no ofenderles,  ve al mar,  y echa el anzuelo,  y el primer pez que saques,  tómalo,  y al abrirle la boca,  hallarás un estatero;  tómalo,  y dáselo por mí y por ti.
Aquí hay otra prueba de que Jesús no fue pobre; cuando era necesario, Jesús utilizaba su poder sobrenatural para satisfacer sus necesidades y las de otros.
Mateo 14:15-21
15  Cuando anochecía,  se acercaron a él sus discípulos,  diciendo: El lugar es desierto,  y la hora ya pasada;  despide a la multitud,  para que vayan por las aldeas y compren de comer.
16  Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse;  dadles vosotros de comer.
17  Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.
18  Él les dijo: Traédmelos acá.
19  Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba;  y tomando los cinco panes y los dos peces,  y levantando los ojos al cielo,  bendijo,  y partió y dio los panes a los discípulos,  y los discípulos a la multitud.
20  Y comieron todos,  y se saciaron;  y recogieron lo que sobró de los pedazos,  doce cestas llenas.
21  Y los que comieron fueron como cinco mil hombres,  sin contar las mujeres y los niños.
Mateo 15: 32-39
32 Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino.
33  Entonces sus discípulos le dijeron: ¿De dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto,  para saciar a una multitud tan grande?
34 Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete,  y unos pocos pececillos.
35 Y mandó a la multitud que se recostase en tierra.
36 Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud.
37 Y comieron todos,  y se saciaron;  y recogieron lo que sobró de los pedazos,  siete canastas llenas.
38 Y eran los que habían comido,  cuatro mil hombres,  sin contar las mujeres y los niños.
39 Entonces,  despedida la gente,  entró en la barca,  y vino a la región de Magdala.
En Mateo 14 Jesús alimento cinco mil hombres con 5 panes y 2 pescados; en Mateo 15 a cuatro mil hombres con 7 panes y unos cuantos pescados.
En su ministerio terrenal, Jesús demostró una y otra vez que los recursos necesarios estaban a su disposición.
Juan 13: 27-29
27 Y después del bocado,  Satanás entró en él.  Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer,  hazlo más pronto.
28 Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto.
29 Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta;  o que diese algo a los pobres.
Notemos que cuando Judas traicionó a Jesús los discípulos pensaban que estaba yendo a comprar cosas que faltaban para la fiesta o para dar limosnas a los pobres.
Para cualquiera de estas dos cosas se necesitaba dinero.
Juan 12: 6
6  Pero dijo esto,  no porque se cuidara de los pobres,  sino porque era ladrón,  y teniendo la bolsa,  sustraía de lo que se echaba en ella.
Otra cosa que podemos ver es que Jesús tenía un tesorero que a menudo tomaba del dinero que había en la bolsa.
Si hubiera habido poco dinero, los discípulos se hubieran dado cuenta que faltaba con solo verla; pero evidentemente había una gran cantidad pues los discípulos no se daban cuenta del robo de Judas.
Juan 12: 8
8  Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros,  mas a mí no siempre me tendréis.
Juan 12:8 (Biblia Castilian)
8 A los pobres podéis ayudarlos cuando queráis, porque siempre los tendréis cerca; pero a mí no me tendréis por mucho tiempo entre vosotros.
Juan 12:8 (Palabra de Dios Para Todos)
8 Ustedes siempre tendrán cerca a los pobres, pero no siempre me tendrán a mí.
Notemos las palabras de Jesús: “A los pobres siempre los tendréis, pero a mí no.”
Jesús hizo una clara distinción entre los pobres y él. Notemos que no dijo “siempre tendréis a los pobres como yo.”
Jesús les estaba diciendo; “Yo no soy pobre como ellos.”
Juan 12:1-8
1  Seis días antes de la pascua,  vino Jesús a Betania,  donde estaba Lázaro,  el que había estado muerto,  y a quien había resucitado de los muertos.
2  Y le hicieron allí una cena;  Marta servía,  y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él.
3  Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro,  de mucho precio,  y ungió los pies de Jesús,  y los enjugó con sus cabellos;  y la casa se llenó del olor del perfume.
4  Y dijo uno de sus discípulos,  Judas Iscariote hijo de Simón,  el que le había de entregar:
5  ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios,  y dado a los pobres?
6  Pero dijo esto,  no porque se cuidara de los pobres,  sino porque era ladrón,  y teniendo la bolsa,  sustraía de lo que se echaba en ella.
7  Entonces Jesús dijo: Déjala;  para el día de mi sepultura ha guardado esto.
8  Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros,  mas a mí no siempre me tendréis.
Aquí hay otra prueba que Jesús no era pobre; el dejó que se derramase sobre el un perfume que valía el salario de un año. Aquí en el Perú de hoy sería unos 2000 dólares.
Jesús ni se inmuto, sencillamente dijo que se había hecho una buena obra en él.
Lucas 22:35
35  Y a ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa,  sin alforja,  y sin calzado,  ¿os faltó algo?  Ellos dijeron: Nada.
Lucas 22:35 (Biblia en Lenguaje Sencillo)
35 Luego, Jesús les preguntó a sus discípulos: --¿Recuerdan cuando los envié a anunciar las buenas noticias y les dije que no llevaran dinero, ni mochila ni sandalias? Díganme, ¿les hizo falta algo? Ellos le respondieron: --No Señor, nada nos faltó.
Los discípulos de Jesús testificaron que cuando fueron enviados no les faltó nada. Es decir cuando fueron enviados con la misión de predicar el evangelio todas sus necesidades fueron suplidas.
Juan 19: 23-24
23  Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús,  tomaron sus vestidos,  e hicieron cuatro partes,  una para cada soldado.  Tomaron también su túnica,  la cual era sin costura,  de un solo tejido de arriba abajo.
24  Entonces dijeron entre sí: No la partamos,  sino echemos suertes sobre ella,  a ver de quién será.  Esto fue para que se cumpliese la Escritura,  que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Y así lo hicieron los soldados.
Aún la ropa que Jesús usaba era tan fina que los soldados romanos echaron suertes por ellas.

¿Jesús fue pobre o rico?