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viernes, 20 de enero de 2017

¿Que nos justifica ante Dios? ¿La fe o la ley?

¿Que nos justifica ante Dios? ¿La fe o la ley?

La pregunta de hoy es que nos justifica delante de Dios, ¿el cumplimiento de la Torah o la fe en Jesucristo?


En estos días varios mesiánicos me sacan el versículo Romanos 2:13 para tratar de justificar sus creencias en cuanto a la ley de Moisés.

Romanos 2:13 
13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. 

Lo que me dicen de manera invariable es que los hacedores de la ley son los que serán justificados, y yo les respondo que la Biblia se lee en contexto, no sacando un versículo por ahí y otro por allá sin ver toda la idea de lo que se habla.

Luego les digo que los dos primeros capítulos de Romanos demuestran la imposibilidad del hombre por salvarse mediante el cumplimiento de la ley.

De ahí pasamos al capítulo 3:

Romanos 3:9 
9 ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. 

Pablo dice aquí que ya demostró que tanto judíos como gentiles están en pecado, y esta por empezar el tema de la justificación del hombre.

Antes de continuar definamos brevemente lo que es la justificación:

La justificación es el acto legal por el cual el hombre es declarado inocente y hecho justo.

¿Como es que el hombre es justificado? ¿Por la Torah o por la fe?

Sigamos avanzando por Romanos 3:

Romanos 3:19-20
19  Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; 
20  ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. 

Algo que me llama la atención es que todo lo que dice la ley es para los que están bajo la ley.

¿Quienes estaban bajo la ley?

Dios le dio la ley al pueblo de Israel, las leyes y ordenanzas en cuanto al culto y la vida diaria se las dio a ellos.

Pero luego les dice que por las obras de la ley ningún hombre será justificado ante Dios.

Gálatas 3:10 
10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. 
11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;
12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.

Gálatas nos da un poco más de luz al respecto, todo el que quiera depender de las obras de la ley para su justificación está bajo maldición.

¿Cuál es la maldición de la ley?

Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. 

Esta pasaje viene de la Torah que tanto aman los judaizantes:

Deuteronomio 27:26 
26 Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: Amén.

La maldición de la ley se recibía por no cumplir con ella de manera irreprensible, y como es obvio nadie podía cumplirla, así que todos los hombres que intentaban depender de ella caían bajo maldición.

Luego Pablo dice que evidente que la ley no justifica al hombre porque el justo por la fe vivirá.

Este pasaje viene también del Antiguo Testamento de Habacuc 2:4, y se repite en el Nuevo Testamento en Romanos 1:17 y Hebreos 10:38.

Pero volvamos a Romanos 3:

En el versículo 20 dice: ". . . por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado."

Si las obras de la ley no nos justifican, ¿que lo hace?

Rom 3:21-26 
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo,para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 
24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 
26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. 

Aparte de la ley, Dios ha manifestado su justicia, la cual fue testificada a lo largo del Antiguo Testamento, esta justicia viene por medio de la fe en Jesucristo.

Aquí Pablo nos muestra claramente que la justificación es por medio de la fe en Jesús y que es para todo aquel que cree.

Pero, ¿cómo es esto?

No hay diferencia, tanto judíos que dependían de la ley como gentiles que no tenían ley habían pecado y estaban separados de Dios, pero Dios les dio una salida.

Dios justificó al hombre gratuitamente por Su gracia, mediante la redención, que es la obra completa de Cristo en la cruz.

Jesús fue el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo, a los ojos de Dios en esa cruz fueran satisfechas sus justas demandas y el pecado fue quitado.

¿Cómo es que el hombre recibe esta justificación que Dios le proveyó?

Romanos 3:27-28
27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 
28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. 

La justificación no viene por el cumplimiento de la ley, si hay una ley que nos justifica es la de la fe.

La conclusión final de Pablo es que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. 

domingo, 4 de enero de 2015

Dos Sistemas Diametralmente Opuestos

Dos Sistemas Diametralmente Opuestos




Así también en el tiempo presente subsiste un remanente escogido por gracia.
 Pero si es por gracia, ya no es a base de obras ni méritos humanos, de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.
- Romanos 11:5-6

Aquí Pablo sigue hablando del pueblo de Israel, nos acaba de dar dos pruebas contundentes que Israel no ha sido rechazado por Dios y ahora nos va a dar la clave de porque aparentemente parece que fueron rechazados.

Ya en los versículos anteriores nos ha mostrado que en la época de Elías hubo un remanente de 7000 hombres que no se postraron ante Baal, y que lo mismo estaba sucediendo en el tiempo de Pablo.

Había un remanente o resto que había sido guardado por gracia, algunas personas tratan de hablar de una elección individual, pero en este pasaje está hablando de un grupo de personas.

Vine nos dice de este remanente lo siguiente: "En el versículo 5, 'un remanente escogido por gracia' se refiere a los judíos creyentes, salvados de entre la nación incrédula." 

En Hechos capítulos 2 y 3 podemos ver como esto funcionó, cuando los judíos escucharon la predicación en Pentecostés se convirtieron 3 mil hombres (no contaron mujeres y niños); y en la sanidad del cojo que se sentaba en la puerta llamada La Hermosa se convirtieron 5 mil.

Ya vimos en Romanos 10 que por todo el mundo salió la voz de ellos con un mensaje, la redención por medio de la obra de Cristo.

B. W. Johnson dice acerca de la palabra "elegidos" en este pasaje: ""La elección" significa "los elegidos", y este término se aplica a todos los creyentes. Aquí se limita a la parte del pueblo elegido, Israel, que habían aceptado a Cristo, y por lo tanto eran un remanente. Que la "elección" no significa un decreto que un individuo será salvo eternamente se muestra por 2 Pedro 1:10: "Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás." Si un individuo fue elegido antes de los siglos para la salvación eterna por un decreto divino, ninguno de sus actos podría hacer más segura su elección. La elección de las Escrituras es una que requiere diligencia de nuestra parte, y el esfuerzo para no caer "

¿Que hizo que nos encontremos con estos dos grupos, el remanente y el resto de los israelitas?

Lo que hizo la diferencia es el método que utilizaron para justificarse delante de Dios; entendiendo que al hablar de justificación nos referimos al acto de ser declarados justos e inocentes delante de Dios.

Israel trató de justificarse delante de Dios por sus propios méritos, a través del cumplimiento estricto de la ley, pero eso no los llevó a ningún lado porque por medio de la ley ningún hombre puede justificarse ante Dios.

Romanos 3:19-20 (Biblia Expandida de Fe)
19 Ahora bien, nosotros sabemos que todo lo que dice la Ley es válido para los que están bajo la Ley, a fin de que toda boca se calle y nadie pueda alegar inocencia y todo el mundo sea condenado bajo el juicio de Dios.
20 Porque ante los ojos de Dios, ningún ser humano será justificado (declarado inocente y hecho justo) por medio del cumplimiento de las obras de la Ley, ya que la Ley se limita a hacernos conocer completa y concientemente el pecado.

Lo que hacía la ley no era justificarlos sino ponerles una conciencia de pecado, demostrándoles que eran pecadores.

Lo único que hacía la ley era ponerlos en maldición:

Gálatas 3:10-13
10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;
12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.
13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero.

Los que querían justificarse mediante la ley estaban en problemas porque nadie podía justificarse ante Dios medio de la ley; y encima había una maldición para todo él que no la cumpliera intachablemente.

Pero había una solución para el hombre: Cristo nos redimió de la maldición de la ley.

Romanos 3:21-26 (Biblia Expandida de Fe)

21 Pero ahora, aparte e independientemente de la Ley, se ha manifestado abiertamente la justicia de Dios que es testificada y confirmada por la Ley y los Profetas;
22 la justicia de Dios, que es por la fe en Jesucristo, para todos los que creen. Porque no existe ninguna distinción ni diferencia
23 porque todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, 
24 pero son justificados (declarados inocentes y hechos justos) gratuitamente por medio de su gracia (que es el favor y la buena voluntad de Dios hacia nosotros) provista por medio de la redención cumplida en Jesucristo (el Salvador Ungido) 
25 quien fue puesto por Dios como instrumento de propiciación por medio de su propia sangre, a través de la fe. 
26 De esa manera, Dios ha querido mostrar su justicia al haber pasado por alto en su paciencia nuestros pecados pasados para demostrar en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea Él justo y el justificador del que tiene fe en Jesús. 

El remanente se dio cuenta que esta justificación ya había sido anunciada por la Ley y los Profetas, que el Mesías, Jesucristo, venía al mundo para morir por todos los hombres y darles vida eterna.

Se dieron cuenta que no era por medio del cumplimiento de la Ley que serían justificados sino por la gracia de Dios, a través de la fe en Jesucristo.

Efesios 2:8-9
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
9 no por obras, para que nadie se gloríe. 

No eran las obras las que traería este regalo que es la salvación sino la misma gracia de Dios, su favor inmerecido, ese amor sin limites que Dios tiene hacia los hombres.

Por ese motivo Israel estaba equivocado al tratar de justificarse ante Dios por sus obras.

Romanos 3:27-28 (Biblia Expandida de Fe)
27 Entonces, ¿en qué se fundamenta la jactancia? Ha sido excluida y eliminada. Pero, ¿en virtud de qué ley se excluye ese derecho? ¿Por la ley de las obras? No, sino por la ley de la fe.
28 Por eso concluimos y afirmamos que el hombre es justificado por la fe con independencia total de las obras de la Ley.

El remanente se dio cuenta de esto, la fe en Jesucristo, la fe en esa obra de gracia por nosotros es lo que los haría justos ante Dios.

Entonces vemos que de estos dos métodos solamente uno nos justifica ante Dios, la salvación gratuita de Dios por medio de la fe en Jesucristo.

Y tú, ¿te estas justificando delante de Dios por tus obras o por medio de la fe en Jesucristo?

viernes, 12 de diciembre de 2014

Dos Clases de Justicia

Dos Clases de Justicia


Romanos 10:5-8
5 Porque Moisés, haciendo referencia a la justicia que se obtiene por medio del cumplimiento de la ley, escribió: El hombre que practique y cumpla cabalmente todas las disposiciones y mandamientos de la ley, vivirá por ellas.
6 Pero la justicia que procede de la fe afirma: No digas (ni tengas este mal pensamiento) en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para hacer bajar a Cristo),
7 Ni tampoco digas, ¿quién bajará al abismo? (Esto es, para volver a traer a Cristo de los muertos).
8 Pero, ¿Qué afirman entonces las Escrituras? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que anunciamos (por ser el núcleo mismo de nuestra predicación).

En este pasaje nos encontramos con dos clases de justicia, la justicia que se obtiene por cumplir con las obras de la ley y la justicia que se obtiene por medio de la fe en Cristo.

En Gálatas nos volvemos a encontrar con estas 2 clases de justicia.

Gálatas 3:10-14
10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; 
12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.
13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero, 
14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu. 

El que quiere justificarse por medio del cumplimiento de la ley se encuentra en graves problemas ya que si no la cumple completamente está bajo maldición. Y para el hombre esto es totalmente imposible, ninguno es capaz cumplirla.

Pero Cristo se hizo cargo de esto al hacerse maldición por nosotros en esa cruz, tomando nuestro pecado y dándonos su justicia.

Como dice en 2 Corintios 5:21: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él."

Ahora el hombre no tiene que hacer algo imposible como descender al abismo o subir al cielo para traer a Cristo y recibir esa justicia.

Es sencillamente la justicia que procede de la fe, creer en la obra que Cristo hizo por nosotros.

Por eso es que la palabra de fe, que es el núcleo de nuestra predicación, la encontramos en los siguientes versículos de Romanos 10:

Romanos 10:9-10
9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 
10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

La justicia que es por la fe la recibimos por creer en nuestro corazón la obra de Jesús por nosotros y declararlo como nuestro Señor.

Es tu decisión el recibir la justicia de Dios, si lo intentas por medio del cumplimiento de la ley no lo lograrás, pero si lo haces a la manera que Dios estableció en Su Palabra, es decir por medio de la fe, la recibirás.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

No entendiendo como Dios nos hace justos

No entendiendo como Dios nos hace justos


Pues desconociendo e ignorando la justicia de Dios (por no entender la manera de Dios para alcanzar Su favor y aprobación) y procurando establecer su propia justicia por medio de las obras de la ley (es decir, aferrándose a sus propios medios para lograrlo), no se sometieron ni se sujetaron a la justicia de Dios (que es Su manera para alcanzar Su favor y aprobación).
- Romanos 10:3 (Biblia Expandida de Fe)

En este pasaje vemos como es que Israel no entendió cual era el plan de Dios para la justificación del hombre.

Ellos intentaban de alcanzar el favor y la aprobación de Dios por sus propias acciones mediante el cumplimiento de la ley mosaica.

Como dice la Nueva Traducción Viviente de este versículo; "Pues no entienden la forma en que Dios hace justas a las personas con él. Se niegan a aceptar el modo de Dios y, en cambio, se aferran a su propio modo de hacerse justos ante él tratando de cumplir la ley." 

La ley en si no es mala, pero se convierte en algo malo cuando tratamos de utilizarla para justificarnos delante de Dios.

Pero los judios no se dieron cuenta de lo que Romanos 3:20 nos explica: "Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado." 

El cumplir las obras de la ley no los hacía justos, Dios tenía otro plan para el hombre.

Romanos 3:21-25
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 
24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.

Dios tenía un plan, una manera de justificarnos, una manera que es aparte de la ley; es Su propia justicia que se recibe por medio de la fe en Jesucristo.

El plan de Dios era la obra de redención de Jesús en la cruz, Él tomando nuestro pecados y a cambio dándonos su justicia.

Como dice 2 Corintios 5:21: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él."

El plan de Dios nunca fue hacernos justos por medio del cumplimiento de las obras de la ley sino hacerlo por medio de la fe en Jesús.

Por eso, entendamos cual es el plan de Dios para recibir por la fe lo que Dios ya hizo por nosotros por medio de la obra de Jesucristo, nuestra justificación.

jueves, 27 de noviembre de 2014

¿Que nos justifica ante Dios? ¿La fe o la ley?

La pregunta de hoy es que nos justifica delante de Dios, ¿el cumplimiento de la Torah o la fe en Jesucristo?


En estos días varios mesiánicos me sacan el versículo Romanos 2:13 para tratar de justificar sus creencias en cuanto a la ley de Moisés.

Romanos 2:13 
13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. 

Lo que me dicen de manera invariable es que los hacedores de la ley son los que serán justificados, y yo les respondo que la Biblia se lee en contexto no sacando un versículo por ahí y otro por allá sin ver toda la idea de los que se habla.

Luego les digo que los dos primeros capítulos de Romanos demuestran la imposibilidad del hombre por salvarse mediante el cumplimiento de la ley.

De ahí pasamos al capítulo 3:

Romanos 3:9 
9 ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. 

Pablo dice aquí que ya demostró que tanto judíos como gentiles están en pecado, y esta por empezar el tema de la justificación del hombre.

Antes de continuar definamos brevemente lo que es la justificación:

La justificación es el acto legal por el cual el hombre es declarado inocente y hecho justo.

¿Como es que el hombre es justificado? ¿Por la Torah o por la fe?

Sigamos avanzando por Romanos 3:

Romanos 3:19-20
19  Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; 
20  ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. 

Algo que me llama la atención es que todo lo que dice la ley es para los que están bajo la ley.

¿Quienes estaban bajo la ley?

Dios le dio la ley al pueblo de Israel, las leyes y ordenanzas en cuanto al culto y la vida diaria se las dio a ellos.

Pero luego les dice que por las obras de la ley ningún hombre será justificado ante Dios.

Gálatas 3:10 
10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. 
11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;
12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.

Gálatas nos da un poco más de luz al respecto, todo el que quiera depender de las obras de la ley para su justificación está bajo maldición.

¿Cuál es la maldición de la ley?

Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. 

Esta pasaje viene de la Torah que tanto aman los judaizantes:

Deuteronomio 27:26 
26 Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: Amén.

La maldición de la ley se recibía por no cumplir con ella de manera irreprensible, y nadie podía cumplirla, así que todos los hombres que intentaban depender de ella caían bajo maldición.

Luego Pablo dice que evidente que la ley no justifica al hombre porque el justo por la fe vivirá.

Este pasaje viene también del Antiguo Testamento de Habacuc 2:4, y se repite en el Nuevo Testamento en Romanos 1:17 y Hebreos 10:38.

Pero volvamos a Romanos 3.

En el versículo 20 dice: ". . . por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado."

Si las obras de la ley no nos justifican, ¿que lo hace?

Rom 3:21-24 
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo,para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 
24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 
26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. 

Aparte de la ley, Dios ha manifestado su justicia, la cual fue testificada a lo largo del Antiguo Testamento, esta justicia viene por medio de la fe en Jesucristo.

Aquí Pablo nos muestra claramente que es por medio de la fe en Jesús y que es para todo aquel que cree.

Pero, ¿cómo es esto?

No hay diferencia, tanto judíos que dependían de la ley como gentiles que no tenían ley habían pecado y estaban separados de Dios, pero Dios les dio una salida.

Dios justificó al hombre gratuitamente por Su gracia, mediante la redención, que es la obra completa de Cristo en la cruz.

Jesús fue el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo, a los ojos de Dios en esa cruz fueran satisfechas sus justas demandas y el pecado fue quitado.

¿Cómo es que el hombre recibe esta justificación que Dios le proveyó?

Romanos 3:27-28
27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 
28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. 

La justificación no viene por el cumplimiento de la ley, si hay una ley que nos justifica es la de la fe.

La conclusión final de Pablo es que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. 


miércoles, 26 de noviembre de 2014

¿Cual es la ley que Dios escribió en nuestros corazones?


Jeremías 31:31-33
31 He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.
32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.
33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.

Debatiendo con una mujer mesiánica acerca de la ley y la justificación ella me sacaba una y otra vez el versículo 33 de Jeremías 31, y decía que el hombre se justificaba por las obras de la ley porque Dios había escrito el Torah en sus corazones.

Bien le dije, ¿cual es la ley que Dios escribe en el corazón del creyente?

La llevé a Romanos 5:5

Romanos 5:5
5 y la esperanza no averguenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Lo que Dios derrama en el nuevo nacimiento en el creyente es Su amor.

¿Pero el amor es una ley?

1 Corintios 9:20-21
20 Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley;
21 a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley.

Aquí nos habla que hay una ley de Cristo.

Gálatas 6:2 
2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. 

Nos encontramos otra vez aquí con la ley de Cristo.

Pero, ¿que es la ley de Cristo?

Juan 13:34-35
34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.
35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

La ley de Cristo es el amor, ese amor que Dios derramó en nosotros.

Entonces, en el Nuevo Pacto, la ley que Dios escribió en nuestros corazones no es la Torah sino el amor.