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jueves, 28 de agosto de 2014

Principios Bíblicos Financieros - 6

El Propósito de la Prosperidad
1. Nuestro Ejemplo
Hemos visto que Jesús fue próspero. Sin embargo, Su prosperidad no se midió por la acumulación de grandes riquezas ni posesiones. Él no vivió en un palacio con habitaciones llenas de oro, vigilando sus campos de ganado y ovejas. Su vida no fue pomposa ni extravagante, ni fue dirigida por la codicia y la avaricia.
Aunque estaba en un país pequeño dominado por el poderoso poder romano, donde la mayoría de las personas eran oprimidas y explotadas, las necesidades personales de Jesús fueron cubiertas. Él se podía permitir moverse por el país libremente, haciendo los negocios de Su Padre. Era incluso capaz de sostener doce discípulos que viajaban con Él alrededor de Galilea y de las regiones vecinas.
¿Por qué tenía Jesús esos relativamente abundantes recursos? Esos recursos lo capacitaban para hacer la voluntad de Dios.
El propósito de la prosperidad de los cristianos es que hagan la obra y voluntad de Dios.
¿Cuál es la voluntad de Dios? Juan 3:16 y 17 lo expresa de manera muy simple:
Juan 3:16-17
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
El interés principal de Dios es salvar a los perdidos. Esa es la razón por la que envió a Su Hijo.
La Biblia también es muy clara acerca de lo que Jesús hizo cuando vino a la tierra.
Mateo 9:35
35 Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Jesús es nuestro gran ejemplo. Deberíamos hacer lo que El hizo. Su propósito debería ser nuestro propósito. Jesús dijo: “Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre” (Juan 14:12 NVI)
2. Los Creyentes deben Prosperar Para Cumplir con la Gran Comisión
¿Podemos esperar ser prósperos? Si, podemos, tal como Jesús lo fue. Pero eso significa que nuestros motivos para ser prósperos deben ser los mismos que los de Él.
Él quiere que Su pueblo, incluyendo sus predicadores, tengan lo suficiente para ser capaces de ir a enseñar, predicar y sanar a los enfermos en todo rl mundo o para ayudar a otros a ir. En la economía de Dios, la prosperidad es el medio para un fin, el evangelismo mundial.
Como cristianos, podemos esperar ser bendecidos y prosperar si buscamos la prosperidad como un medio para cumplir con la voluntad y propósito de Dios.
Jesús dijo de si mismo: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10)
Jesús comisionó a todos los creyentes a llevar la misma misión.
Marcos 16:15
15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
Ciertamente necesitamos caminar en prosperidad para lograr conseguir los fondos para realizarlo.
3. El Diezmar, El Plan de Dios para Financiar la Iglesia y sus Alcances
A lo largo de la Biblia, vemos que la obra de Dios se ha financiado por los diezmos y ofrendas de su pueblo. El diezmo es el diez por ciento de la cosecha, el grano o el incremento recibido.  El dar del pueblo de Dios se encarga del cuidado de la casa de Dios y de los que trabajan y además proveen los fondos para realizar Su obra en la tierra.
Malaquías 3:10-12
10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.
12 Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.
En este pasaje vemos que el diezmo    está conectado con la prosperidad. La Palabra de Dios dice que si diezmamos de nuestros ingresos al Señor, el derramara bendiciones desmedidas. Fíjese que Dios dice que bendecirá al diezmador de dos formas: En una abundancia de incremento y en la protección de la pérdida de sus bienes. En el verso 11 dice: “Reprenderé también por vosotros al devorador....”
¿Por qué diezmamos? Ciertamente no es porque Él necesite el dinero o cualquier cosa que pudiésemos ofrecerle. No, el diezmar es una poderosa manera de conectarnos con lo que Dios está haciendo en el mundo. El diezmo combinado de una congregación provee los fondos para apoyar los alcances de la iglesia: salvar gente, edificar el Cuerpo de Cristo, ministrar a los pobres, apoyar misiones, quizás patrocinar el Evangelio en la radio o televisión, y ayudar a proveer un sustento para el pastor y su equipo ministerial.
Como principio general, cada creyente debería diezmar a sus iglesias locales. Todos los otros ministerios pueden y deberían ser apoyados por ofrendas y y otras formas de apoyo financiero por parte de individuos e iglesias. Pero en la mayoría de los casos los diezmos deberían ir a la iglesia local.
El ser capaces de ser parte del plan de Dios es la razón y propósito por el que damos nuestros diezmos y nuestras ofrendas.
Entonces, vemos que diezmamos y ofrendamos para ayudar a expandir el reino de Dios en esta tierra.
4. Por qué debemos dar
Por medio del diezmar a la iglesia local y ofrendar a ministerios dignos, podemos ser parte de lo que Dios está haciendo hoy en el mundo. Nuestro motivo para dar debe ser puro y falto de egoísmo.
1. Deberíamos dar porque amamos a Dios. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado.” Y nosotros deberíamos dar igual; deberíamos darle porque le amamos.
2. Deberíamos darle a Dios en obediencia a su Palabra. La Biblia dice que debemos darle al Señor y sostener Su obra. Además de las escrituras que ya hemos examinado, hay muchas otras que son inequívocas en su instrucción de dar.
3. Deberíamos dar para ayudar a cumplir con la Gran Comisión de Cristo y sostener el trabajo de todos aquellos que están yendo por todo el mundo con el Evangelio.
4. Deberíamos dar porque queremos que la gente sea bendecida. Nuestros diezmos y ofrendas ayudan a sostener los alcances de la iglesia local y otras organizaciones que ministran a los pobres, evangelizan a los perdidos e inalcanzados, y edifican a los santos mientras los prepara para el servicio cristiano.

5. Y, finalmente, muy por debajo, deberíamos dar con expectativas, creyendo que Dios honrará las promesas que hay en Su Palabra de bendecidnos y prosperarnos. Fíjese que he enumerado cinco razones para dar, y creo que el orden de esta lista refleja prioridades que son muy importantes. Me parece que muchos predicadores están sobre enfatizando la número cinco y presentando como la mayor razón por la que la gente debe dar.

martes, 19 de agosto de 2014

Principios Bíblicos Financieros - 3

¿Qué es la Prosperidad?
1. Prosperidad Integral
3 Juan 2
2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
La intención y significado de lo Juan oró se refería a las tres áreas distintas de la vida; material, física y espiritual. Su deseo ferviente era que nosotros deberíamos florecer y fructificar, o prosperar en cada en cada aspecto de nuestro ser. Esta es la aplicación correcta de la prosperidad; balanceada, integral, completa e incluso enfatizada.
La palabra griega traducida como “prosperado” es “euodoo”. Euodoo consiste en las palabras “hodos”, que significa un camino, y “eu”, que significa bueno. Es por es que la palabra griega euodoo (traducida “prosperar”) significa literalmente un buen camino o un buen viaje.
Esta misma palabra la encontramos en 1 Corintios 16:2 donde se le da el sentido específico de finanzas:
1 Corintios 16:2
2 Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.
Podemos ver que la palabra prosperar puede ser y es usada en la Escritura para referirse a la prosperidad financiera.
2. El Lugar del Dinero en Nuestras Vidas
A lo largo de los años me he encontrado con personas que dicen que tener dinero es malo, que si lo tienen los conducirá al pecado.
Un cristiano en Chile me dijo una vez: “No quiero dinero porque si lo tengo me volveré loco.”
1 Timoteo 6:6-10
6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;
7 porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.
8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.
9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición;
10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
Este pasaje no nos dice que la pobreza produce piedad, lo que nos habla es acerca de la motivación que nuestro corazón.
Lo que nos hace daño no es el dinero sino el amor al dinero. El dinero no tiene moral, somos nosotros lo que le damos la moral según el uso que le demos.
Pero también nos habla del lugar en nuestro corazón, el amor al dinero, es decir la codicia es la raíz de todos los males.
Mateo 6:19-21, 24
19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;
20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
Aquí Jesús nos explica de manera más clara, el asunto no es el dinero, el asunto es el lugar que le ponemos en nuestro corazón; si amamos el dinero, nuestro corazón está ahí.
A Dios no le molesta que tengamos dinero, el asunto es cuál es el lugar que le ponemos en nuestra vida.
1 Timoteo 6:17
17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.
1 Timoteo 6:17 (Dios Habla Hoy)
17 A los que tienen riquezas de esta vida, mándales que no sean orgullosos ni pongan su esperanza en sus riquezas, porque las riquezas no son seguras. Antes bien, que pongan su esperanza en Dios, el cual nos da todas las cosas con abundancia y para nuestro provecho.
Nuestra esperanza, nuestra confianza, no debe estar en el dinero, sino en Dios. Él es quien nos prospera y nos da las cosas en abundancia para que las disfrutemos.
Entonces vemos que no es el dinero lo que es malo, sino el lugar que le ponemos en nuestro corazón.
3. ¿Dios Quiere Que Sus Hijos Sean Pobres?
Al igual que hay gente que ama al dinero, hay personas que se van al otro lado y piensan que todo lo que sea prosperidad es malo.
He escuchado a muchos predicadores decir: “No quiero ninguno de los bienes de este mundo,” porque pensaban que era malo tener los bienes del mundo.
He conocido iglesias que tenían esta actitud hacia sus pastores, no tanto por cuestión de tacañería sino por mala instrucción.
Me recuerdo en Chile de un pastor anciano donde estaba predicando al cual encontré en la calle vendiendo relojes. El trabajo no es algo malo, pero este pastor tenía una congregación regular.
Proverbios 22:4
2 Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.
La humildad no es sinónimo de pobreza, aquí vemos que su remuneración es riquezas, honra y vida.
Que diferente es la forma de pensar de Dios que la del mundo, ellos colocan valores diferentes a las cosas que las que le pone Dios.
Salmo 50:10-12
10 Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados.
11 Conozco a todas las aves de los montes, y todo lo que se mueve en los campos me pertenece.
12  Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y su plenitud.
Mientras los creyentes piensan que es malo tener los bienes de este mundo, Dios nos dice que de Él es el mundo y su plenitud.
Hageo 2:8
8 Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.
Aquí Dios es más explícito, de Él es la plata y el oro.
Tenemos que cambiar nuestra forma de pensar, y quitarle la gloria que la religión y el pensamiento del mundo le ha dado a la pobreza.
Durante años le he dicho a muchas personas: “Si piensas que las riquezas son malas, ¿por qué te esfuerzas en ganarlas trabajando?”
No, lo malo no son las riquezas, es la codicia, el amor al dinero es lo que lo es.
4. ¿Qué pasó con los siervos de Dios en el Antiguo Testamento?
La idea que Dios quiere que Sus hijos sean pobres, sin tener cosas materiales, es totalmente antibíblica. La Biblia tiene mucho que decir acerca del dinero; acerca de recibirlo para suplir nuestras necesidades materiales, el dar para sostener la obra de Dios y el bendecir a otros.
Es significativo que la mayoría de los siervos de Dios a lo largo de la Biblia tuvieron riquezas. No solo digo que fueron espiritualmente prósperos, sino que también, ¡financieramente ricos!
Veamos el caso de Abraham:
Génesis 13:2
2  Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro.
Podemos ver claramente que Abraham era una persona muy rica.
Veamos ahora el testimonio del siervo de Abraham cuando fue a buscar esposa para Isaac:
Génesis 24:34-35
34 Entonces dijo: Yo soy criado de Abraham.
24:35 Y Jehová ha bendecido mucho a mi amo, y él se ha engrandecido; y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos.
Job también era muy rico.
La Palabra de Dios dice que antes de sufrir su prueba: “Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales” (Job 1:3).
Durante las pruebas y sufrimientos que soportó, Job perdió su gran riqueza. Pero la historia no terminó ahí, al final Dios no solo le restauró su riqueza, sino que le dio mucho más.
Job 42:12
12 Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas.
En el capítulo 10 de Primera de Reyes dice que la reina de Saba fue a visitar la Rey Salomón para ver si era tan sabio y rico como había oído. Luego de examinarlo, y después de hacerle muchas preguntas difíciles, le dijo: “Pero yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto que ni aun se me dijo la mitad; es mayor tu sabiduría y bien, que la fama que yo había oído.” (1 Reyes 10:7).
2 Crónicas 26:3-5
3 De dieciséis años era Uzías cuando comenzó a reinar, y cincuenta y dos años reinó en Jerusalén. El nombre de su madre fue Jecolías, de Jerusalén.
4 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho Amasías su padre.
5  Y persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías, entendido en visiones de Dios; y en estos días en que buscó a Jehová, él le prosperó.
En este pasaje vemos que durante el tiempo que el Rey Uzias buscó a Dios, Dios lo prosperó. Parece claro que Dios no está contra la prosperidad; de otro modo, habría violado sus propios principios al prosperar al Rey Uzias y a los demás.

Es importante que nos demos cuenta que Dios no está en contra de las riquezas ni de la prosperidad; pero, Él está en contra de que la gente sea codiciosa.

viernes, 25 de julio de 2014

Principios Financieros Bíblicos - 1

Capítulo 1
Definición de Prosperidad
1. Dios quiere que su pueblo tenga lo suficiente para suplir sus necesidades.
1. Dios suplió milagrosamente las necesidades de los israelitas cuando los sacó de Egipto
Los alimentó:
Éxodo 16:13-15
13 Y venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento; y por la mañana descendió rocío en derredor del campamento.
14 Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra.
15 Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer.
Josué 5:10-12
10 Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó.
11 Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas.
12 Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.
Proveyó milagrosamente el agua cuando la necesitaban:
Éxodo 17:1-7
1 Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin por sus jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidim; y no había agua para que el pueblo bebiese.
2 Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová?
3 Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?
4 Entonces clamó Moisés a Jehová, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? De aquí a un poco me apedrearán.
5 Y Jehová dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de Israel; y toma también en tu mano tu vara con que golpeaste el río, y ve.
6 He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel.
7 Y llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?
La ropa de los israelita no se echó a perder ni de desgastó durante los cuarenta años que estuvieron en el desierto.
Deuteronomio 29:5
5 Y yo os he traído cuarenta años en el desierto; vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni vuestro calzado se ha envejecido sobre vuestro pie.
Elías es un ejemplo de la provisión de Dios:
1 Reyes 17:1-16
1 Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.
2 Y vino a él palabra de Jehová, diciendo:
3 Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
4 Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer.
5 Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue y vivió junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
6 Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo.
7 Pasados algunos días, se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la tierra.
8 Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo:
9 Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.
10 Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba.
11 Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano.
12 Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.
13 Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo.
14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.
15 Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días.
16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.
2. En el Nuevo Pacto también Vemos el Deseo de Dios de que Su Pueblo sea Prosperado
Mucha gente piensa que las promesas materiales fueron solo para Israel, pero en las Epístolas podemos ver claramente el deseo de Dios de que Su iglesia también sea prosperada.
3 Juan 2
2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
No solo Juan nos habló de este deseo de Dios, Pablo también nos habla de ello.
Filipenses 4:19
19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Cuando nos habla de la ofrenda para los santos de Jerusalén vuelve a tocar el tema.
2 Corintios 9:7-11
7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.
8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;
9 como está escrito: Repartió, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre.
10 Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia,
11 para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

Podemos ver entonces que el deseo de Dios es tener una iglesia próspera.