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viernes, 22 de agosto de 2014

Principios Bíblicos Financieros 4

La Radiografía del Hombre Próspero
Salmo 112
1  Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera.
2  Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita.
3  Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre.
4  Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos; es clemente,  misericordioso y justo.
5  El hombre de bien tiene misericordia,  y presta; gobierna sus asuntos con juicio,
6  Por lo cual no resbalará jamás; en memoria eterna será el justo.
7  No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme,  confiado en Jehová.
8  Asegurado está su corazón;  no temerá, hasta que vea en sus enemigos su deseo.
9  Reparte,  da a los pobres; su justicia permanece para siempre; su poder será exaltado en gloria.
10  Lo verá el impío y se irritará; crujirá los dientes,  y se consumirá. el deseo de los impíos perecerá.
En este salmo podemos ver la radiografía del hombre próspero.
El verso 1 nos da la clave de su prosperidad, el teme (reverentemente) a Dios y se deleta en gran manera en Su Palabra.
Como dice el Salmo 1:
Salmo 1:1-3
1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
2  Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.
3  Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace,  prosperará.
Una de las claves principales de la prosperidad es que Dios y Su Palabra son lo primero en su vida; como vimos antes en Deuteronomio 8:18: “Sino acuérdate de Jehová tu Dios,  porque él te da el poder para hacer las riquezas.”
El hombre próspero sabe que Dios es la raíz y la fuente de su autoridad y por eso hace las cosas que Él dice en Su Palabra.
En el verso 2 vemos que su descendencia será poderosa y bendita.
Como decía el salmista en el Salmo 37:25: “No he visto justo desamparado ni su descendencia que mendigue pan.”
En el verso 3 dice: “Bienes y riquezas hay en su casa.”
Dios no quiere que pasemos necesidad; ni que vivamos una vida de segunda clase; como dice en Filipenses 4:19: “Él suple todas nuestras necesidades”.
El Salmo 34:10 dice que los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.
Salmo 34:10
34 Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.
Salmo 34:10 (Nueva Versión Internacional)
34 Los leoncillos se debilitan y tienen hambre, pero a los que buscan al Señor nada les falta. 
Salmo 34:10 (Palabra de Dios Para Todos)
34 Hasta los más poderosos sufren de hambre porque les falta la comida. Pero a la gente que busca ayuda en el Señor nada le hará falta.
Todo lo que queramos está a nuestra disposición; como dijo Pablo en 1 Timoteo 6:17, Dios nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.
1 Timoteo 6:17 (Nuevo Testamento de Arcas y Fernández)
17 A los ricos de este mundo incúlcales que no sean arrogantes. Que no pongan su esperanza en algo tan inseguro como el dinero, sino en Dios, que nos concede disfrutar de todo en abundancia.
1 Timoteo 6:17 (Biblia de Jerusalén)
17 A los ricos de este mundo recomiéndales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en lo inseguro de las riquezas sino en Dios, que nos provee espléndidamente de todo para que lo disfrutemos
En los versos 4 y 5 vemos el carácter de la persona justa: es clemente, misericordioso y justo; es una persona compasiva con el necesitado.
Proverbios 19:17
17 A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.
Proverbios 19:17 (Palabra de Dios Para Todos)
17 Ayudar al pobre es hacerle un préstamo al Señor; Dios mismo te recompensará.
Proverbios 19:17 (Biblia en Lenguaje Sencillo)
17 Prestarle al pobre es como prestarle a Dios. ¡Y Dios siempre paga sus deudas!
Eso es lo que hace una persona prospera.
En los versos 5 y 6 vemos que el hombre justo es una persona práctica e inteligente, alguien que gobierna sus asuntos con criterio; lo cual hace que no resbale jamás; pues no hace las cosas de manera alocada,
En los versos 7 y 8 vemos que es un hombre que camina confiado en el Señor; su corazón está firme y seguro a pesar de las circunstancias.
Y en el verso 9 vemos que es una persona dadora; es alguien que reparte y da a las personas en necesidad.
La persona prospera tiene estas características.
2 Corintios 8:9 (La Biblia de las Américas)
9 Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de su pobreza llegarais a ser ricos.
2 Corintios 8:9 (Nueva Versión Internacional)
9 Ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo,  que aunque era rico,  por causa de ustedes se hizo pobre,  para que mediante su pobreza ustedes llegaran a ser ricos.
Veamos el significado de las palabras pobreza y riqueza en este pasaje:
La palabra pobreza es ptoqueia, que según Vine significa: “Miseria. Se utiliza de la pobreza que Cristo experimentó voluntariamente en favor nuestro”
La palabra pobre es ptoqueuo que significa: “Ser tan pobre como un mendigo”
La palabra rico es plouteo que significa: “Ser rico; del enriquecimiento de los creyentes por cuanto Él se hizo pobre (2 Corintios 8:9; expresando el tiempo aoristo lo completo de la acción, con resultados permanentes).”
Jesús pagó el precio en la cruz para que seamos esa clase de persona.
Filipenses 2:5-8
5  Haya,  pues,  en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
6  el cual,  siendo en forma de Dios,  no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
7  sino que se despojó a sí mismo,  tomando forma de siervo,  hecho semejante a los hombres;
8  y estando en la condición de hombre,  se humilló a sí mismo,  haciéndose obediente hasta la muerte,  y muerte de cruz.
Jesús no era pobre, Él se hizo pobre para poder hacernos personas prósperas.

La pregunta es cuándo es que se hizo pobre.

martes, 19 de agosto de 2014

Principios Bíblicos Financieros - 3

¿Qué es la Prosperidad?
1. Prosperidad Integral
3 Juan 2
2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
La intención y significado de lo Juan oró se refería a las tres áreas distintas de la vida; material, física y espiritual. Su deseo ferviente era que nosotros deberíamos florecer y fructificar, o prosperar en cada en cada aspecto de nuestro ser. Esta es la aplicación correcta de la prosperidad; balanceada, integral, completa e incluso enfatizada.
La palabra griega traducida como “prosperado” es “euodoo”. Euodoo consiste en las palabras “hodos”, que significa un camino, y “eu”, que significa bueno. Es por es que la palabra griega euodoo (traducida “prosperar”) significa literalmente un buen camino o un buen viaje.
Esta misma palabra la encontramos en 1 Corintios 16:2 donde se le da el sentido específico de finanzas:
1 Corintios 16:2
2 Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.
Podemos ver que la palabra prosperar puede ser y es usada en la Escritura para referirse a la prosperidad financiera.
2. El Lugar del Dinero en Nuestras Vidas
A lo largo de los años me he encontrado con personas que dicen que tener dinero es malo, que si lo tienen los conducirá al pecado.
Un cristiano en Chile me dijo una vez: “No quiero dinero porque si lo tengo me volveré loco.”
1 Timoteo 6:6-10
6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;
7 porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.
8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.
9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición;
10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
Este pasaje no nos dice que la pobreza produce piedad, lo que nos habla es acerca de la motivación que nuestro corazón.
Lo que nos hace daño no es el dinero sino el amor al dinero. El dinero no tiene moral, somos nosotros lo que le damos la moral según el uso que le demos.
Pero también nos habla del lugar en nuestro corazón, el amor al dinero, es decir la codicia es la raíz de todos los males.
Mateo 6:19-21, 24
19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;
20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
Aquí Jesús nos explica de manera más clara, el asunto no es el dinero, el asunto es el lugar que le ponemos en nuestro corazón; si amamos el dinero, nuestro corazón está ahí.
A Dios no le molesta que tengamos dinero, el asunto es cuál es el lugar que le ponemos en nuestra vida.
1 Timoteo 6:17
17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.
1 Timoteo 6:17 (Dios Habla Hoy)
17 A los que tienen riquezas de esta vida, mándales que no sean orgullosos ni pongan su esperanza en sus riquezas, porque las riquezas no son seguras. Antes bien, que pongan su esperanza en Dios, el cual nos da todas las cosas con abundancia y para nuestro provecho.
Nuestra esperanza, nuestra confianza, no debe estar en el dinero, sino en Dios. Él es quien nos prospera y nos da las cosas en abundancia para que las disfrutemos.
Entonces vemos que no es el dinero lo que es malo, sino el lugar que le ponemos en nuestro corazón.
3. ¿Dios Quiere Que Sus Hijos Sean Pobres?
Al igual que hay gente que ama al dinero, hay personas que se van al otro lado y piensan que todo lo que sea prosperidad es malo.
He escuchado a muchos predicadores decir: “No quiero ninguno de los bienes de este mundo,” porque pensaban que era malo tener los bienes del mundo.
He conocido iglesias que tenían esta actitud hacia sus pastores, no tanto por cuestión de tacañería sino por mala instrucción.
Me recuerdo en Chile de un pastor anciano donde estaba predicando al cual encontré en la calle vendiendo relojes. El trabajo no es algo malo, pero este pastor tenía una congregación regular.
Proverbios 22:4
2 Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.
La humildad no es sinónimo de pobreza, aquí vemos que su remuneración es riquezas, honra y vida.
Que diferente es la forma de pensar de Dios que la del mundo, ellos colocan valores diferentes a las cosas que las que le pone Dios.
Salmo 50:10-12
10 Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados.
11 Conozco a todas las aves de los montes, y todo lo que se mueve en los campos me pertenece.
12  Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y su plenitud.
Mientras los creyentes piensan que es malo tener los bienes de este mundo, Dios nos dice que de Él es el mundo y su plenitud.
Hageo 2:8
8 Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.
Aquí Dios es más explícito, de Él es la plata y el oro.
Tenemos que cambiar nuestra forma de pensar, y quitarle la gloria que la religión y el pensamiento del mundo le ha dado a la pobreza.
Durante años le he dicho a muchas personas: “Si piensas que las riquezas son malas, ¿por qué te esfuerzas en ganarlas trabajando?”
No, lo malo no son las riquezas, es la codicia, el amor al dinero es lo que lo es.
4. ¿Qué pasó con los siervos de Dios en el Antiguo Testamento?
La idea que Dios quiere que Sus hijos sean pobres, sin tener cosas materiales, es totalmente antibíblica. La Biblia tiene mucho que decir acerca del dinero; acerca de recibirlo para suplir nuestras necesidades materiales, el dar para sostener la obra de Dios y el bendecir a otros.
Es significativo que la mayoría de los siervos de Dios a lo largo de la Biblia tuvieron riquezas. No solo digo que fueron espiritualmente prósperos, sino que también, ¡financieramente ricos!
Veamos el caso de Abraham:
Génesis 13:2
2  Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro.
Podemos ver claramente que Abraham era una persona muy rica.
Veamos ahora el testimonio del siervo de Abraham cuando fue a buscar esposa para Isaac:
Génesis 24:34-35
34 Entonces dijo: Yo soy criado de Abraham.
24:35 Y Jehová ha bendecido mucho a mi amo, y él se ha engrandecido; y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos.
Job también era muy rico.
La Palabra de Dios dice que antes de sufrir su prueba: “Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales” (Job 1:3).
Durante las pruebas y sufrimientos que soportó, Job perdió su gran riqueza. Pero la historia no terminó ahí, al final Dios no solo le restauró su riqueza, sino que le dio mucho más.
Job 42:12
12 Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas.
En el capítulo 10 de Primera de Reyes dice que la reina de Saba fue a visitar la Rey Salomón para ver si era tan sabio y rico como había oído. Luego de examinarlo, y después de hacerle muchas preguntas difíciles, le dijo: “Pero yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto que ni aun se me dijo la mitad; es mayor tu sabiduría y bien, que la fama que yo había oído.” (1 Reyes 10:7).
2 Crónicas 26:3-5
3 De dieciséis años era Uzías cuando comenzó a reinar, y cincuenta y dos años reinó en Jerusalén. El nombre de su madre fue Jecolías, de Jerusalén.
4 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho Amasías su padre.
5  Y persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías, entendido en visiones de Dios; y en estos días en que buscó a Jehová, él le prosperó.
En este pasaje vemos que durante el tiempo que el Rey Uzias buscó a Dios, Dios lo prosperó. Parece claro que Dios no está contra la prosperidad; de otro modo, habría violado sus propios principios al prosperar al Rey Uzias y a los demás.

Es importante que nos demos cuenta que Dios no está en contra de las riquezas ni de la prosperidad; pero, Él está en contra de que la gente sea codiciosa.

lunes, 18 de agosto de 2014

Principios Financieros Bíblicos - 2

La Voluntad de Dios en cuanto a nuestras Finanzas

1. Dios quiere que nosotros prosperemos
3 Juan 2
2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

3 Juan 2 (Castillian)
2 Querido hermano, ruego a Dios que en todo te vaya bien: que tengas salud, así como prospera tu alma.

3 Juan 2 (Nueva Versión Internacional)
2 Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente.
En este pasaje podemos ver la voluntad de Dios acerca de nosotros. Dios quiere que seamos bendecidos en cada área de nuestras vidas.
Recordemos que Juan escribió inspirado por el Espíritu Santo; por eso podemos decir que el deseo u oración de Juan para que su amigo Gayo sea prosperado es el deseo del Espíritu para nosotros.
Aquí vemos que la bendición es triple: Bendición financiera, bendición física y bendición espiritual. Dios no solo quiere que nuestro espíritu prospere sino que también prosperen nuestro cuerpo y nuestras finanzas.
1 Corintios 16:2
2 Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.
En este pasaje vemos que Dios estaba prosperando económicamente a los creyentes corintios  de modo que ellos pudieran participar en la ofrenda para los santos que vivían en Jerusalén.
2. Si Dios prosperó a Israel siendo sus siervos, cuanto más a nosotros que somos Sus Hijos
Salmo 35:27
27 Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, Y digan siempre: Sea exaltado Jehová, Que ama la paz de su siervo.

Salmo 35:27 (Nueva Versión Internacional)
27 Pero lancen voces de alegría y regocijo los que apoyan mi causa,  y digan siempre: “Exaltado sea el Señor, quien se deleita en el bienestar de su siervo."

Salmo 35:27 (Versión Moderna)
27 ¡Canten de gozo y alégrense los que se complacen en mi justicia! y digan siempre: ¡Sea ensalzado Jehová, que se complace en la prosperidad de su siervo!
El término hebreo para “ama” y “se deleita” es “kjaféts” que significa: “agradado, complacido con, amar, complacer, desear, favor, querer, voluntario”.
El término hebreo que se usa para “paz” y “bienestar” es “shalom” que significa: “seguro, bien, feliz, amistoso, bienestar, salud, prosperidad, paz, completo, dichoso, pacíficamente, propicio, prosperidad, salvo, victorioso”.
Y el término para “siervo” es “ebed” que significa: “esclavo, siervo, sirviente, cortesano, criado, jornalero, servidor, servidumbre”.
En este verso vemos todo lo que Dios quiere de nosotros, lo que le complace y le agrada, lo que ama y quiere, lo que es su voluntad.
La voluntad y deseo de Dios es que estemos seguros, que estemos bien, felices, que estemos completos, que tengamos bienestar y prosperidad, que tengamos salud y paz, que vivamos en victoria.
Notemos que este deseo era para Sus esclavos o sirvientes. En el Antiguo Pacto Dios no tenía hijos sino esclavos.
En Hebreos 8:6 dice: “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo,  cuanto es mediador de un mejor pacto,  establecido sobre mejores promesas.”
Si en el Antiguo Pacto el deseo de Dios era que Su “shalom” o paz (con todas sus implicancias) lo recibiesen sus esclavos o siervos, cuanto más en el Nuevo Pacto donde ya no somos esclavos sino hijos.
Gálatas 4:7
7 Así que ya no eres esclavo,  sino hijo;  y si hijo,  también heredero de Dios por medio de Cristo.
Como hijos Dios quiere que recibamos todas las cosas que el ya proveyó para nosotros gratuitamente en Cristo.
Efesios 2:13-14
13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno,  derribando la pared intermedia de separación
Cristo es nuestra paz, Él es nuestro “shalom”, por eso es que por medio de Él recibimos la paz, la salud, la prosperidad, el bienestar, en Él estamos completos.
Efesios 1:17-19
17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,
18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,
19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza.
Pablo está orando la intención del Espíritu Santo en este pasaje; que tengamos una revelación de quienes somos en Cristo y cuales son las riquezas de de gloria que tenemos en Cristo Jesús.
2 Pedro 1:3
3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia.
2 Pedro 1:3 (Biblia en Lenguaje Sencillo)
3 Dios utilizó su poder para darnos todo lo que necesitamos, y para que vivamos como él quiere. Dios nos dio todo eso cuando nos hizo conocer a Jesucristo. Por medio de él nos eligió para que seamos parte de su reino maravilloso.
2 Pedro 1:3 (Nueva Versión Internacional)
3 Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y potencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda.
Dios nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, es decir todas las cosas materiales como las cosas espirituales; y ciertamente la prosperidad es algo material.
Dios nos dio todo lo que necesitamos para que podamos vivir la clase de vida que Dios manda, una vida más alta y bendecida de lo que nos podemos imaginar.
Isaías 55:8-11
8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos,  ni vuestros caminos mis caminos,  dijo Jehová.
9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
10 Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,
11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.
Hay un tipo de vida más alta, que va más allá que nuestras más poderosas oraciones, nuestros mayores deseos, pensamientos, esperanzas o sueños.
Es la vida de prosperidad que Dios nos ofrece al caminar en Su Palabra.
La prosperidad es algo que nos pertenece, Dios ya nos la dio, no es algo reservado para el futuro cuando estemos en el cielo, es para el día de hoy.
1 Corintios 2:9-12
9 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.
10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.
Las bendiciones materiales no son solo para cuando estemos en el cielo, sino que también son para ahora que estamos en la tierra.
Dios nos ha dado el Espíritu para saber las cosas que nos ha concedido. Todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad que nos sirven para vivir como Dios manda.
Deuteronomio 8:17-18
17 y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza.
18 Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.
Dios nos ha dado el poder para hacer las riquezas, lo cual es la confirmación del pacto que tenemos con Él.
3. Ejemplos de la prosperidad de Dios
A lo largo de la Biblia podemos ver como Dios bendijo a las personas que estuvieron en pacto con Él.
Por ejemplo en Génesis 13:2 dice: “Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro”
También su hijo Isaac, el hijo de la promesa caminó en riquezas.
Génesis 26:12-16
12 Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová.
13 El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso.
14 Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los filisteos le tuvieron envidia.
15 Y todos los pozos que habían abierto los criados de Abraham su padre en sus días, los filisteos los habían cegado y llenado de tierra.
16 Entonces dijo Abimelec a Isaac: Apártate de nosotros, porque mucho más poderoso que nosotros te has hecho.
Tal era la bendición de Isaac, que la gente de la ciudad en que habitaba como extranjero le tuvo envidia y lo hecho porque se hizo más poderoso que ellos.
Su hijo Jacob también fue prosperado:
Génesis 32:3-5, 13-15
3 Y envió Jacob mensajeros delante de sí a Esaú su hermano, a la tierra de Seir, campo de Edom.
4 Y les mandó diciendo: Así diréis a mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: Con Labán he morado, y me he detenido hasta ahora;
5 y tengo vacas, asnos, ovejas, y siervos y siervas; y envío a decirlo a mi señor, para hallar gracia en tus ojos.
13 Y durmió allí aquella noche, y tomó de lo que le vino a la mano un presente para su hermano Esaú:
14 doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros,
15 treinta camellas paridas con sus crías, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez borricos.
Notemos que el verso 13 dice que Jacob tomo un presente de lo que le vino a la mano; que tal bendición tenía que le envió solamente lo que estaba mas cerca de él.
Veamos qué pasó con José el hijo de Jacob:
Génesis 41:38-44
38 y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios?
39 Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú.
40 Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú.
41 Dijo además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.
42 Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y lo hizo vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello;
43 y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: ¡Doblad la rodilla!; y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.
44 Y dijo Faraón a José: Yo soy Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.
Notemos que debido al pacto, José llegó a ser la segunda persona más poderosa de Egipto, la potencia mundial de su época.
Salmo 105:37
37 Los sacó con plata y oro; Y no hubo en sus tribus enfermo.
Debido al pacto es que el pueblo de Israel salió con oro y plata de Egipto.
Y tiempo nos falta para hablar de David y de Salomón, quien fue la persona más rica del planeta.

Dios nos ha dado el poder para hacer las riquezas; y eso no fue para hacernos caer en un lazo sino para que disfrutemos de  la prosperidad financiera.

viernes, 25 de julio de 2014

Principios Financieros Bíblicos - 1

Capítulo 1
Definición de Prosperidad
1. Dios quiere que su pueblo tenga lo suficiente para suplir sus necesidades.
1. Dios suplió milagrosamente las necesidades de los israelitas cuando los sacó de Egipto
Los alimentó:
Éxodo 16:13-15
13 Y venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento; y por la mañana descendió rocío en derredor del campamento.
14 Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra.
15 Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer.
Josué 5:10-12
10 Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó.
11 Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas.
12 Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.
Proveyó milagrosamente el agua cuando la necesitaban:
Éxodo 17:1-7
1 Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin por sus jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidim; y no había agua para que el pueblo bebiese.
2 Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová?
3 Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?
4 Entonces clamó Moisés a Jehová, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? De aquí a un poco me apedrearán.
5 Y Jehová dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de Israel; y toma también en tu mano tu vara con que golpeaste el río, y ve.
6 He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel.
7 Y llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?
La ropa de los israelita no se echó a perder ni de desgastó durante los cuarenta años que estuvieron en el desierto.
Deuteronomio 29:5
5 Y yo os he traído cuarenta años en el desierto; vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni vuestro calzado se ha envejecido sobre vuestro pie.
Elías es un ejemplo de la provisión de Dios:
1 Reyes 17:1-16
1 Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.
2 Y vino a él palabra de Jehová, diciendo:
3 Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
4 Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer.
5 Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue y vivió junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
6 Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo.
7 Pasados algunos días, se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la tierra.
8 Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo:
9 Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.
10 Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba.
11 Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano.
12 Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.
13 Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo.
14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.
15 Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días.
16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.
2. En el Nuevo Pacto también Vemos el Deseo de Dios de que Su Pueblo sea Prosperado
Mucha gente piensa que las promesas materiales fueron solo para Israel, pero en las Epístolas podemos ver claramente el deseo de Dios de que Su iglesia también sea prosperada.
3 Juan 2
2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
No solo Juan nos habló de este deseo de Dios, Pablo también nos habla de ello.
Filipenses 4:19
19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Cuando nos habla de la ofrenda para los santos de Jerusalén vuelve a tocar el tema.
2 Corintios 9:7-11
7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.
8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;
9 como está escrito: Repartió, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre.
10 Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia,
11 para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

Podemos ver entonces que el deseo de Dios es tener una iglesia próspera.