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miércoles, 27 de agosto de 2014

Principios Bíblicos Financieros 5

¿Cuándo es que Jesús fue Pobre?
Isaías 53:3-10
3 Despreciado y desechado entre los hombres,  varón de dolores,  experimentado en quebranto;  y como que escondimos de él el rostro,  fue menospreciado,  y no lo estimamos.
4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades,  y sufrió nuestros dolores;  y nosotros le tuvimos por azotado,  por herido de Dios y abatido.
5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones,  molido por nuestros pecados;  el castigo de nuestra paz fue sobre él,  y por su llaga fuimos nosotros curados.
6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,  cada cual se apartó por su camino;  mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
7 Angustiado él,  y afligido,  no abrió su boca;  como cordero fue llevado al matadero;  y como oveja delante de sus trasquiladores,  enmudeció,  y no abrió su boca.
8 Por cárcel y por juicio fue quitado;  y su generación,   ¿quién la contará?  Porque fue cortado de la tierra de los vivientes,  y por la rebelión de mi pueblo fue herido.
9 Y se dispuso con los impíos su sepultura,  mas con los ricos fue en su muerte;  aunque nunca hizo maldad,  ni hubo engaño en su boca.
10 Con todo eso,  Jehová quiso quebrantarlo,  sujetándole a padecimiento.  Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado,  verá linaje,  vivirá por largos días,  y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
En este gran capítulo de la redención vemos como se conectan la salvación, la sanidad, y la prosperidad con la obra del calvario.
En el verso 5 dice que el castigo de nuestra paz fue sobre él.
La palabra “paz” en este verso es “shalom” que significa: “seguridad, bien, felicidad, bienestar, salud, prosperidad y descanso.”
Entonces en la cruz cuando Él estaba llevando el castigo de nuestra paz, es estaba pagando el precio para que podamos ser prosperados.
Gálatas 3:13-14
13  Cristo nos redimió de la maldición de la ley,  hecho por nosotros maldición  (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),
14  para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles,  a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.
En la cruz fue cuando Jesús se hizo maldición por nosotros para que no tuviésemos que llevar nosotros la maldición; fue en ese momento que Él se hizo pobre para que nosotros pudiésemos ser enriquecidos.
Por ese motivo cuando estudiamos la Biblia de manera apropiada y si lentes religiosos podemos ver a Jesús tal como vivió su vida terrenal.
Mateo 2:11
11  Y al entrar en la casa,  vieron al niño con su madre María,  y postrándose,  lo adoraron;  y abriendo sus tesoros,  le ofrecieron presentes: oro,  incienso y mirra.
Desde el mismo principio de su vida, Jesús fue una persona próspera. Aquí vemos como los reyes del oriente le trajeron presentes valiosos; recuerden que los regalos fueron sacados de sus bolsas de tesoros.
El oro, el incienso y la mirra eran objetos muy valiosos en su época, y eso fue lo que Jesús recibió.
Veamos el significado de la palabra incienso para conocer su valor:
libanos (gr.) procedente de un verbo semítico que significa ser blanco, es una resina vegetal, amarga y brillante, que se obtiene de incisiones en la corteza del arbor thuris, árbol del incienso, y especialmente importado de Arabia. Se utilizaba para quemar en sacrificios (Éxodo 30:7, etc.), o para perfumar (Cantares 3:6). La variedad de la India recibe el nombre de looban. Se encontraba entre las ofrendas traídas por los sabios del Oriente (Mateo 2:11). 
Veamos ahora lo que la mirra:
smurna (gr.) de donde procede el nombre de Esmirna, es término de origen semítico; en hebreo mor, de una raíz que significa amargo. Es una resina gomosa de un arbusto que crece en el Yemen y en regiones circundantes en África. El fruto es liso y un poco más grande que un guisante. El color de la mirra varía desde un amarillo rojizo pálido hasta un marrón rojizo o rojo. Su sabor es amargo, y tiene propiedades astringentes, usándose como antiséptico y estimulante. Se usaba como perfume (Salmo 45:8, donde el lenguaje habla figuradamente de las gracias del Mesías; Proverbios 7:17; Cantares 1:13; 5.5). Era uno de los ingredientes del «aceite de la santa unción» para los sacerdotes (Éxodo 30:23; «mirra excelente»). Se usaba también para la purificación de las mujeres (Ester 2:12); para embalsamar (Juan 19:39); como calmante. Fue uno de los presentes de los magos (Mateo 2:11).
Lo que Dios estaba haciendo era suplir el dinero que iban a necesitar durante su huida a Egipto, debido a la persecución de Herodes.
Lucas 8:1-3
1 Aconteció después,  que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas,  predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios,  y los doce con él,
2 y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María,  que se llamaba Magdalena,  de la que habían salido siete demonios,
3 Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.
En este verso vemos que Jesús tenía muchos socios en su ministerio que aportaban para sus necesidades; aquí vemos que Lucas nombra a algunas de ellas; y dice que había muchas más; que aportaban de sus bienes.
Aquí la palabra que se usa es polis, que significa una gran cantidad numérica; “no pocas”. Así que Jesús tenía grandes cantidades de mujeres que lo apoyaban económicamente en su ministerio.
Lucas 9:51-58
51  Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba,  afirmó su rostro para ir a Jerusalén.
52  Y envió mensajeros delante de él,  los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos.
53  Mas no le recibieron,  porque su aspecto era como de ir a Jerusalén.
54  Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan,  dijeron: Señor,  ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo,  como hizo Elías,  y los consuma?
55  Entonces volviéndose él,  los reprendió,  diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois;
56  porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres,  sino para salvarlas.  Y se fueron a otra aldea.
57  Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas.
58  Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas,  y las aves de los cielos nidos;  mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.
¿Jesús no tenía casa donde vivir? ¿De eso habla este pasaje?
Leyendo este pasaje en contexto podemos ver lo que Jesús realmente dijo: “En este momento de mi vida, estoy en movimiento, estoy siguiendo mi camino para cumplir mi misión. No me estoy estableciendo aquí en la tierra, sino estoy en camino para ir al cielo.” 
Hay varios versos que demuestran que Jesús tuvo una casa.
Mateo 4:12-13
12 Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso,  volvió a Galilea;
13 y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí.
En este pasaje vemos que cuando dejó Nazaret se fue a vivir a Capernaum.
La palabra habitar que se usa en este verso es katoikeo que significa literalmente establecerse en una habitación; o fijarse un lugar para habitar.
Vine dice que katoikeo, es el verbo más frecuente con este significado (habitar), y significa propiamente establecerse en una morada, morar fijamente en un lugar.
Es decir, tenía una casa en Capernaúm.
Mateo 9:1
1 Entonces,  entrando Jesús en la barca,  pasó al otro lado y vino a su ciudad.
Mateo 9:1 (Nuevo Testamento de Arcas y Fernandez)
1 Después de esto, Jesús volvió a la barca, atravesó el lago y llegó a la ciudad donde vivía.
Mateo 9:1 (Reina Valera Actualizada)
1 Habiendo entrado en la barca, Jesús pasó a la otra orilla y llegó a su propia ciudad.
En este verso dice que Jesús vino a su ciudad; sabemos que nuestra ciudad es la ciudad en la cual vivimos, en la que se encuentra nuestra casa.
Marcos 2:1
1 Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días;  y se oyó que estaba en casa.
La gente escuchó que Jesús estaba en su casa en Capernaum.
Juan 1:35-40
35  El siguiente día otra vez estaba Juan,  y dos de sus discípulos.
36  Y mirando a Jesús que andaba por allí,  dijo: He aquí el Cordero de Dios.
37  Le oyeron hablar los dos discípulos,  y siguieron a Jesús.
38  Y volviéndose Jesús,  y viendo que le seguían,  les dijo: ¿Qué buscáis?  Ellos le dijeron: Rabí  (que traducido es,  Maestro),  ¿dónde moras?
39  Les dijo: Venid y ved.  Fueron,  y vieron donde moraba,  y se quedaron con él aquel día;  porque era como la hora décima.
40  Andrés,  hermano de Simón Pedro,  era uno de los dos que habían oído a Juan,  y habían seguido a Jesús.
Aquí se puede ver más claramente; Jesús llevó a los dos discípulos de Juan a su casa.
Podemos concluir que Jesús tenía una casa en Capernaum.
Veamos ahora como Jesús caminaba en prosperidad aun cuando no tuviera dinero en ese momento.
Mateo 17:24-27
24 Cuando llegaron a Capernaum,  vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas,  y le dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?
25 Él dijo: Sí. Y al entrar él en casa,  Jesús le habló primero,  diciendo: ¿Qué te parece,  Simón?  Los reyes de la tierra,  ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos?  ¿De sus hijos,  o de los extraños?
26 Pedro le respondió: De los extraños. Jesús le dijo: Luego los hijos están exentos.
27 Sin embargo,  para no ofenderles,  ve al mar,  y echa el anzuelo,  y el primer pez que saques,  tómalo,  y al abrirle la boca,  hallarás un estatero;  tómalo,  y dáselo por mí y por ti.
Aquí hay otra prueba de que Jesús no fue pobre; cuando era necesario, Jesús utilizaba su poder sobrenatural para satisfacer sus necesidades y las de otros.
Mateo 14:15-21
15  Cuando anochecía,  se acercaron a él sus discípulos,  diciendo: El lugar es desierto,  y la hora ya pasada;  despide a la multitud,  para que vayan por las aldeas y compren de comer.
16  Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse;  dadles vosotros de comer.
17  Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.
18  Él les dijo: Traédmelos acá.
19  Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba;  y tomando los cinco panes y los dos peces,  y levantando los ojos al cielo,  bendijo,  y partió y dio los panes a los discípulos,  y los discípulos a la multitud.
20  Y comieron todos,  y se saciaron;  y recogieron lo que sobró de los pedazos,  doce cestas llenas.
21  Y los que comieron fueron como cinco mil hombres,  sin contar las mujeres y los niños.
Mateo 15: 32-39
32 Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino.
33  Entonces sus discípulos le dijeron: ¿De dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto,  para saciar a una multitud tan grande?
34 Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete,  y unos pocos pececillos.
35 Y mandó a la multitud que se recostase en tierra.
36 Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud.
37 Y comieron todos,  y se saciaron;  y recogieron lo que sobró de los pedazos,  siete canastas llenas.
38 Y eran los que habían comido,  cuatro mil hombres,  sin contar las mujeres y los niños.
39 Entonces,  despedida la gente,  entró en la barca,  y vino a la región de Magdala.
En Mateo 14 Jesús alimento cinco mil hombres con 5 panes y 2 pescados; en Mateo 15 a cuatro mil hombres con 7 panes y unos cuantos pescados.
En su ministerio terrenal, Jesús demostró una y otra vez que los recursos necesarios estaban a su disposición.
Juan 13: 27-29
27 Y después del bocado,  Satanás entró en él.  Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer,  hazlo más pronto.
28 Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto.
29 Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta;  o que diese algo a los pobres.
Notemos que cuando Judas traicionó a Jesús los discípulos pensaban que estaba yendo a comprar cosas que faltaban para la fiesta o para dar limosnas a los pobres.
Para cualquiera de estas dos cosas se necesitaba dinero.
Juan 12: 6
6  Pero dijo esto,  no porque se cuidara de los pobres,  sino porque era ladrón,  y teniendo la bolsa,  sustraía de lo que se echaba en ella.
Otra cosa que podemos ver es que Jesús tenía un tesorero que a menudo tomaba del dinero que había en la bolsa.
Si hubiera habido poco dinero, los discípulos se hubieran dado cuenta que faltaba con solo verla; pero evidentemente había una gran cantidad pues los discípulos no se daban cuenta del robo de Judas.
Juan 12: 8
8  Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros,  mas a mí no siempre me tendréis.
Juan 12:8 (Biblia Castilian)
8 A los pobres podéis ayudarlos cuando queráis, porque siempre los tendréis cerca; pero a mí no me tendréis por mucho tiempo entre vosotros.
Juan 12:8 (Palabra de Dios Para Todos)
8 Ustedes siempre tendrán cerca a los pobres, pero no siempre me tendrán a mí.
Notemos las palabras de Jesús: “A los pobres siempre los tendréis, pero a mí no.”
Jesús hizo una clara distinción entre los pobres y él. Notemos que no dijo “siempre tendréis a los pobres como yo.”
Jesús les estaba diciendo; “Yo no soy pobre como ellos.”
Juan 12:1-8
1  Seis días antes de la pascua,  vino Jesús a Betania,  donde estaba Lázaro,  el que había estado muerto,  y a quien había resucitado de los muertos.
2  Y le hicieron allí una cena;  Marta servía,  y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él.
3  Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro,  de mucho precio,  y ungió los pies de Jesús,  y los enjugó con sus cabellos;  y la casa se llenó del olor del perfume.
4  Y dijo uno de sus discípulos,  Judas Iscariote hijo de Simón,  el que le había de entregar:
5  ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios,  y dado a los pobres?
6  Pero dijo esto,  no porque se cuidara de los pobres,  sino porque era ladrón,  y teniendo la bolsa,  sustraía de lo que se echaba en ella.
7  Entonces Jesús dijo: Déjala;  para el día de mi sepultura ha guardado esto.
8  Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros,  mas a mí no siempre me tendréis.
Aquí hay otra prueba que Jesús no era pobre; el dejó que se derramase sobre el un perfume que valía el salario de un año. Aquí en el Perú de hoy sería unos 2000 dólares.
Jesús ni se inmuto, sencillamente dijo que se había hecho una buena obra en él.
Lucas 22:35
35  Y a ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa,  sin alforja,  y sin calzado,  ¿os faltó algo?  Ellos dijeron: Nada.
Lucas 22:35 (Biblia en Lenguaje Sencillo)
35 Luego, Jesús les preguntó a sus discípulos: --¿Recuerdan cuando los envié a anunciar las buenas noticias y les dije que no llevaran dinero, ni mochila ni sandalias? Díganme, ¿les hizo falta algo? Ellos le respondieron: --No Señor, nada nos faltó.
Los discípulos de Jesús testificaron que cuando fueron enviados no les faltó nada. Es decir cuando fueron enviados con la misión de predicar el evangelio todas sus necesidades fueron suplidas.
Juan 19: 23-24
23  Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús,  tomaron sus vestidos,  e hicieron cuatro partes,  una para cada soldado.  Tomaron también su túnica,  la cual era sin costura,  de un solo tejido de arriba abajo.
24  Entonces dijeron entre sí: No la partamos,  sino echemos suertes sobre ella,  a ver de quién será.  Esto fue para que se cumpliese la Escritura,  que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Y así lo hicieron los soldados.
Aún la ropa que Jesús usaba era tan fina que los soldados romanos echaron suertes por ellas.

¿Jesús fue pobre o rico?

lunes, 18 de agosto de 2014

Principios Financieros Bíblicos - 2

La Voluntad de Dios en cuanto a nuestras Finanzas

1. Dios quiere que nosotros prosperemos
3 Juan 2
2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

3 Juan 2 (Castillian)
2 Querido hermano, ruego a Dios que en todo te vaya bien: que tengas salud, así como prospera tu alma.

3 Juan 2 (Nueva Versión Internacional)
2 Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente.
En este pasaje podemos ver la voluntad de Dios acerca de nosotros. Dios quiere que seamos bendecidos en cada área de nuestras vidas.
Recordemos que Juan escribió inspirado por el Espíritu Santo; por eso podemos decir que el deseo u oración de Juan para que su amigo Gayo sea prosperado es el deseo del Espíritu para nosotros.
Aquí vemos que la bendición es triple: Bendición financiera, bendición física y bendición espiritual. Dios no solo quiere que nuestro espíritu prospere sino que también prosperen nuestro cuerpo y nuestras finanzas.
1 Corintios 16:2
2 Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.
En este pasaje vemos que Dios estaba prosperando económicamente a los creyentes corintios  de modo que ellos pudieran participar en la ofrenda para los santos que vivían en Jerusalén.
2. Si Dios prosperó a Israel siendo sus siervos, cuanto más a nosotros que somos Sus Hijos
Salmo 35:27
27 Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, Y digan siempre: Sea exaltado Jehová, Que ama la paz de su siervo.

Salmo 35:27 (Nueva Versión Internacional)
27 Pero lancen voces de alegría y regocijo los que apoyan mi causa,  y digan siempre: “Exaltado sea el Señor, quien se deleita en el bienestar de su siervo."

Salmo 35:27 (Versión Moderna)
27 ¡Canten de gozo y alégrense los que se complacen en mi justicia! y digan siempre: ¡Sea ensalzado Jehová, que se complace en la prosperidad de su siervo!
El término hebreo para “ama” y “se deleita” es “kjaféts” que significa: “agradado, complacido con, amar, complacer, desear, favor, querer, voluntario”.
El término hebreo que se usa para “paz” y “bienestar” es “shalom” que significa: “seguro, bien, feliz, amistoso, bienestar, salud, prosperidad, paz, completo, dichoso, pacíficamente, propicio, prosperidad, salvo, victorioso”.
Y el término para “siervo” es “ebed” que significa: “esclavo, siervo, sirviente, cortesano, criado, jornalero, servidor, servidumbre”.
En este verso vemos todo lo que Dios quiere de nosotros, lo que le complace y le agrada, lo que ama y quiere, lo que es su voluntad.
La voluntad y deseo de Dios es que estemos seguros, que estemos bien, felices, que estemos completos, que tengamos bienestar y prosperidad, que tengamos salud y paz, que vivamos en victoria.
Notemos que este deseo era para Sus esclavos o sirvientes. En el Antiguo Pacto Dios no tenía hijos sino esclavos.
En Hebreos 8:6 dice: “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo,  cuanto es mediador de un mejor pacto,  establecido sobre mejores promesas.”
Si en el Antiguo Pacto el deseo de Dios era que Su “shalom” o paz (con todas sus implicancias) lo recibiesen sus esclavos o siervos, cuanto más en el Nuevo Pacto donde ya no somos esclavos sino hijos.
Gálatas 4:7
7 Así que ya no eres esclavo,  sino hijo;  y si hijo,  también heredero de Dios por medio de Cristo.
Como hijos Dios quiere que recibamos todas las cosas que el ya proveyó para nosotros gratuitamente en Cristo.
Efesios 2:13-14
13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno,  derribando la pared intermedia de separación
Cristo es nuestra paz, Él es nuestro “shalom”, por eso es que por medio de Él recibimos la paz, la salud, la prosperidad, el bienestar, en Él estamos completos.
Efesios 1:17-19
17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,
18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,
19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza.
Pablo está orando la intención del Espíritu Santo en este pasaje; que tengamos una revelación de quienes somos en Cristo y cuales son las riquezas de de gloria que tenemos en Cristo Jesús.
2 Pedro 1:3
3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia.
2 Pedro 1:3 (Biblia en Lenguaje Sencillo)
3 Dios utilizó su poder para darnos todo lo que necesitamos, y para que vivamos como él quiere. Dios nos dio todo eso cuando nos hizo conocer a Jesucristo. Por medio de él nos eligió para que seamos parte de su reino maravilloso.
2 Pedro 1:3 (Nueva Versión Internacional)
3 Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y potencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda.
Dios nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, es decir todas las cosas materiales como las cosas espirituales; y ciertamente la prosperidad es algo material.
Dios nos dio todo lo que necesitamos para que podamos vivir la clase de vida que Dios manda, una vida más alta y bendecida de lo que nos podemos imaginar.
Isaías 55:8-11
8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos,  ni vuestros caminos mis caminos,  dijo Jehová.
9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
10 Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,
11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.
Hay un tipo de vida más alta, que va más allá que nuestras más poderosas oraciones, nuestros mayores deseos, pensamientos, esperanzas o sueños.
Es la vida de prosperidad que Dios nos ofrece al caminar en Su Palabra.
La prosperidad es algo que nos pertenece, Dios ya nos la dio, no es algo reservado para el futuro cuando estemos en el cielo, es para el día de hoy.
1 Corintios 2:9-12
9 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.
10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.
Las bendiciones materiales no son solo para cuando estemos en el cielo, sino que también son para ahora que estamos en la tierra.
Dios nos ha dado el Espíritu para saber las cosas que nos ha concedido. Todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad que nos sirven para vivir como Dios manda.
Deuteronomio 8:17-18
17 y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza.
18 Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.
Dios nos ha dado el poder para hacer las riquezas, lo cual es la confirmación del pacto que tenemos con Él.
3. Ejemplos de la prosperidad de Dios
A lo largo de la Biblia podemos ver como Dios bendijo a las personas que estuvieron en pacto con Él.
Por ejemplo en Génesis 13:2 dice: “Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro”
También su hijo Isaac, el hijo de la promesa caminó en riquezas.
Génesis 26:12-16
12 Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová.
13 El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso.
14 Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los filisteos le tuvieron envidia.
15 Y todos los pozos que habían abierto los criados de Abraham su padre en sus días, los filisteos los habían cegado y llenado de tierra.
16 Entonces dijo Abimelec a Isaac: Apártate de nosotros, porque mucho más poderoso que nosotros te has hecho.
Tal era la bendición de Isaac, que la gente de la ciudad en que habitaba como extranjero le tuvo envidia y lo hecho porque se hizo más poderoso que ellos.
Su hijo Jacob también fue prosperado:
Génesis 32:3-5, 13-15
3 Y envió Jacob mensajeros delante de sí a Esaú su hermano, a la tierra de Seir, campo de Edom.
4 Y les mandó diciendo: Así diréis a mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: Con Labán he morado, y me he detenido hasta ahora;
5 y tengo vacas, asnos, ovejas, y siervos y siervas; y envío a decirlo a mi señor, para hallar gracia en tus ojos.
13 Y durmió allí aquella noche, y tomó de lo que le vino a la mano un presente para su hermano Esaú:
14 doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros,
15 treinta camellas paridas con sus crías, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez borricos.
Notemos que el verso 13 dice que Jacob tomo un presente de lo que le vino a la mano; que tal bendición tenía que le envió solamente lo que estaba mas cerca de él.
Veamos qué pasó con José el hijo de Jacob:
Génesis 41:38-44
38 y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios?
39 Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú.
40 Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú.
41 Dijo además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.
42 Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y lo hizo vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello;
43 y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: ¡Doblad la rodilla!; y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.
44 Y dijo Faraón a José: Yo soy Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.
Notemos que debido al pacto, José llegó a ser la segunda persona más poderosa de Egipto, la potencia mundial de su época.
Salmo 105:37
37 Los sacó con plata y oro; Y no hubo en sus tribus enfermo.
Debido al pacto es que el pueblo de Israel salió con oro y plata de Egipto.
Y tiempo nos falta para hablar de David y de Salomón, quien fue la persona más rica del planeta.

Dios nos ha dado el poder para hacer las riquezas; y eso no fue para hacernos caer en un lazo sino para que disfrutemos de  la prosperidad financiera.