miércoles, 25 de abril de 2018

Evangelización Para Discípulos (Andrew Wommack Ministries) Nivel 1 - Clase 6


Nivel 1
LECCIÓN 6

EL ARREPENTIMIENTO

Por Don Krow

Algunas personas tienen una idea equivocada de lo que es el arrepentimiento. El arrepentimiento no es la perfección sino un cambio de dirección. Vamos a hablar de la parábola del hijo pródigo, o del hijo perdido. Jesucristo relata una historia que ilustra perfectamente qué significa que un individuo se arrepienta. En Lucas 15:11-12 Jesucristo dijo: Cierto hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos le dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde”. Y él les repartió sus bienes.

El hijo menor quería recibir su herencia antes de que su padre muriera, lo cual es algo insólito, pero su padre le concedió su petición y les dio a sus hijos su herencia. El versículo 13 dice: “No muchos días después, el hijo menor, juntándolo todo, partió a un país lejano, y allí malgastó su hacienda viviendo perdidamente”. El hijo menor tomó toda su fortuna, su parte de la herencia, se fue a un país lejano, y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Una traducción dice: “Parrandeando y gastándose el dinero con prostitutas”.

Los versículos 14-15 dicen: “Cuando lo había gastado todo, vino una gran hambre en aquel país, [La tierra había caído en miseria y la gente se estaba muriendo de hambre], y comenzó a pasar necesidad. Entonces fue y se acercó a uno de los ciudadanos de aquel país, y él lo mandó a sus campos a apacentar cerdos”.(los corchetes son míos). Él consiguió empleo trabajando para un hombre de ese país y lo mandaron a alimentar los cerdos. El versículo 16 dice: “Y deseaba llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada”. Tenía mucha hambre, casi se moría de inanición, y él dijo: “Denme la comida de los cerdos—lo que sea”, pero no hubo quien le diera algo. Él había desperdiciado toda su herencia. El versículo 17 continúa diciendo: Entonces, volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos de los trabajadores de mi padre tienen pan de sobra, pero yo aquí perezco de hambre!” Una versión dice: “Cuando recobró el juicio”. Dicho en otras palabras, los trabajadores de su padre tenían más comida de la que necesitaban, y él se estaba muriendo de hambre.

Él tomó una decisión; se arrepintió. El arrepentimiento es un cambio de manera de pensar, un cambio de actitud que hace que una persona mejore su comportamiento y que tome una nueva dirección. En los versículos 18 y 19, él dijo: “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; hazme como uno de tus trabajadores’”. Padre, hazme un esclavo. He pecado en contra de ti, he desperdiciado tus bienes, y he pecado en contra de Dios. Sólo te pido que me hagas como un esclavo. Entonces él se levantó y fue a su padre. El arrepentimiento es más que un simple cambio de actitud, un cambio en la manera de pensar, o un cambio de opinión; conduce a una persona a actuar con base en lo que cree, a que mejore su comportamiento (que dé marcha atrás) y que tome una nueva dirección. Todos nos hemos alejado de Dios, nuestro Padre, y del cielo, nuestro hogar. La Biblia dice en Isaías 53:6 que “todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino”, pero Dios en Su misericordia tomó nuestros pecados y los cargó sobre Jesucristo. 

La historia continúa en los versículos 20-24. “Y levantándose, fue a su padre”. Una noche yo le platiqué esta historia a un hombre que nunca antes la había escuchado, y él supuso que cuando el hijo regresó, el padre le dijo: “Hijo, mira lo que hiciste. Malgastaste toda mi fortuna, todo lo que había acumulado en mi vida. Serás uno de mis esclavos”. Es probable que la mayoría de los padres terrenales estuvieran muy enojados y que tuvieran una actitud como ésa, pero fíjate en la actitud de este padre: “Y cuando aún estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, [el amor surgió desde su corazón para su hijo], y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó”. Y el hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo”. Pero el padre dijo a sus siervos: “Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies; y traed el becerro engordado, matadlo, y comamos y regocijémonos; porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado”. Y comenzaron a regocijarse. (los corchetes son míos). Empezaron a celebrar.

En otra ocasión le dije eso a un hombre que comentó: “Veo lo que Jesús estaba diciendo. Si yo me acerco al Padre celestial buscando misericordia y digo ‘Padre, he pecado contra ti, y no soy digno de ser tu hijo,’ Él me aceptará’”. Nuestro Padre celestial tendrá compasión, y no te convertirá en un esclavo. Él restaurará totalmente tu relación filial con Él. Dios está esperando. ¿Te has alejado? ¿Por qué no te acercas hoy a Dios, tu padre, y al cielo, que es tu hogar?


PREGUNTAS ACERCA DE LA LECCIÓN



1. Defina el arrepentimiento.
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2. Lea Lucas 13:1-5. ¿Qué debe hacer alguien para no perecer?
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3. Lea 2 Pedro 3:9. ¿Cuál es el deseo de Dios para toda la gente?
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4. Lea Lucas 16:19-31. En Lucas 16:28, ¿Por qué quería el hombre rico que alguien regresara de entre  los muertos y le hablara a sus hermanos?
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5. Lea Lucas 16:30. ¿Qué deben hacer esos hermanos para poder evadir el lugar de tormento (el infierno)?
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6. Lea Hechos 26:18. Aunque no lo dice específicamente, este versículo está hablando del arrepentimiento. ¿Qué le sucederá a aquellos que se arrepientan?
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7. Lea Hechos 26:20. En la última parte de este versículo, se expresan tres cosas que los gentiles deberían hacer. ¿Cuáles son esas tres cosas?

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8. Lea Mateo 7:21-23. ¿Qué fue lo que Jesús dijo que esas personas hacían en vez de la voluntad de Dios?
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9. ¿Qué te enseña esto sobre la importancia del verdadero arrepentimiento comparado con un compromiso superficial? 
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10. Lea Isaías 55:7. ¿Qué debe hacer el impío?______________________________________________

11. ¿Cuáles son las dos cosas que debe hacer el injusto?
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12. ¿Qué hará Dios por la persona que haga las cosas mencionadas en la pregunta anterior?
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13. Lea Lucas 15:7. ¿Cuál es la reacción del cielo cuando un pecador se arrepiente?
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14. Lea Hechos 3:19. ¿Si te arrepientes y te conviertes, qué le pasará a tus pecados?
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VERSÍCULOS RELACIONADOS CON LAS PREGUNTAS


LUCAS 13:1-5 – [1] En esa misma ocasión había allí algunos que le contaron acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con la de sus sacrificios. [2] Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque sufrieron esto? [3] Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. [4] ¿O pensáis que aquellos dieciocho, sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, eran más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalén? [5] Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

2 PEDRO 3:9 – El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan [procedan] al arrepentimiento.

LUCAS 16:19-23 – [19] Había cierto hombre rico que se vestía de púrpura y lino fino, celebrando cada día fiestas con esplendidez. [20] Y un pobre llamado Lázaro yacía a su puerta cubierto de llagas, [21] ansiando saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; además, hasta los perros venían y le lamían las llagas. [22] Y sucedió que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico y fue sepultado. [23] En el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio a Abraham a lo lejos, y a Lázaro en su seno.

LUCAS 16:24-31 – [24] Y gritando, dijo: “Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, pues estoy en agonía en esta llama.” [25] Pero Abraham le dijo: “Hijo, recuerda que durante tu vida recibiste tus bienes, y Lázaro, igualmente, males; pero ahora él es consolado aquí, y tú estás en agonía. [26] “Y además de todo esto, hay un gran abismo puesto entre nosotros y vosotros, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros no puedan, y tampoco nadie pueda cruzar de allá a nosotros.” [27] Entonces él dijo: “Te ruego, pues, padre, que lo envíes a la casa de mi padre, [28] pues tengo cinco hermanos, de modo que él los prevenga, para que ellos no vengan también a este lugar de tormento.” [29] Pero Abraham dijo: “Ellos tienen a Moisés y a los profetas; que los oigan.” [30] Y él dijo: “No, padre Abraham, sino que si alguno va a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.” [31] Mas Abraham le contestó: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán si alguno se levanta de entre los muertos”. 

HECHOS 26:18 – Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados. RVR 1960

HECHOS 26:20 – Sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. RVR 1960

MATEO 7:21-23 – No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. [22] Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” [23] Y entonces les declararé: “Jamás os conocí; APARTAOS DE MI, LOS QUE PRACTICAIS LA INIQUDAD”.

ISAÍAS 55:7 – Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. RVR 1960

LUCAS 15:7 – Os digo que de la misma manera, habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento.
HECHOS 3:19 – Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Señor.







martes, 24 de abril de 2018

Evangelización Para Discípulos (Andrew Wommack Ministries) Nivel 1 - Clase 5




Nivel 1
LECCIÓN 5

LA NATURALEZA DE DIOS

Por Andrew Wommack

Para tener una relación positiva con el Señor, debemos conocer Su naturaleza y Su verdadero carácter. ¿Él está enojado por nuestro pecado, o es un Dios misericordioso que quiere darnos Su vida y Su bendición, independientemente de nuestro comportamiento? Las Escrituras de hecho nos dan dos perspectivas diferentes de Dios, sin que eso signifique que alguna vez Él ha cambiado o que ha hecho algo violando sus normas. Hubo un período de tiempo en el que dicho con la terminología que se usa en la Biblia, Dios “acusó a los hombres por su pecado”.

Esto se puede comparar con la crianza de los hijos. Cuando son muy pequeños, no es posible razonar con ellos, ni explicarles por qué deben comportarse correctamente o por qué no deben ser egoístas ni deben quitarles los juguetes a sus hermanos y hermanas. Se les deben dar reglas, y si las quebrantan, deben ser disciplinados. Las reglas deben hacerse cumplir aunque ellos no tienen conocimiento de Dios ni del diablo, ni de que le están dando lugar al diablo cuando son egoístas. Quizá no entienden los conceptos, pero sí pueden entender que si repiten la acción, serán castigados.

En cierto sentido, eso es lo que el Señor hizo con el Antiguo Testamento. Antes de que la gente naciera de nuevo, no tenía la percepción que nosotros tenemos bajo el Nuevo Pacto, así que Él tuvo que dar leyes y tuvo que apoyar el cumplimiento de las mismas con el castigo, algunas veces incluso con la muerte, para que desistieran del pecado. Como Satanás estaba destruyendo a la gente por medio del pecado, se le tuvieron que poner limitaciones al pecado, y éstas tuvieron que hacerse cumplir. Aunque esto dejó la falsa impresión de que Dios, por nuestro pecado, en realidad no nos amaba, eso no es lo que la Palabra de Dios enseña. Romanos 5:13 dice: “Porque hasta la ley, el pecado estaba en el mundo; pero no se imputa pecado no habiendo ley” RVA. “Hasta la ley” significa antes de la época de Moisés cuando Dios dio los Diez Mandamientos y otras leyes ceremoniales que se aplicaban a la nación Judía. Hasta esa época, el pecado estaba en el mundo pero no se estaba imputando. La palabra imputar es un término de contabilidad; por ejemplo, si tú vas a la tienda a comprar algo y dices: “Ponlo en mi cuenta”. Cuando lo ponen en tu cuenta, se registra y se hace un cargo en contra de tu cuenta, y se te imputa la compra. Si dejaran de imputarte la compra, eso significaría que no fue registrada ni se te tomó en cuenta.

Este versículo dice que hasta que llegaron los Diez Mandamientos, a la gente no se le inculpó de pecado. Ésta es una declaración sorprendente. Considera Génesis 3 y 4. La mayoría de la gente tiene el concepto de que cuando Eva y Adán pecaron contra Dios, como Él era santo y el hombre ya era pecador, Él no podía relacionarse con la humanidad pecadora. Piensan que Dios sacó al hombre del huerto para alejarlo de Su presencia porque un Dios santo no podía relacionarse con el hombre malvado. Además piensan que hasta que mejores tu comportamiento por medio de buenas obras, Dios no puede tener ningún tipo de relación contigo. Eso es contrario al mensaje que Jesucristo trajo. Romanos 5:8 dice que Dios mostró Su amor por ti, en que siendo aún pecador, Cristo murió por ti; así que el Nuevo Testamento enseña que Dios mostró Su amor por ti cuando todavía estabas viviendo en pecado, y no esperó hasta que tú mejoraras tu comportamiento. Una de las grandes verdades del Evangelio que cambiará tu vida es que Dios te ama tal y como eres. Él te ama tanto que si recibes Su amor, tú no vas a querer seguir siendo como eres. Tú cambiarás, pero cambiarás a consecuencia del amor de Dios y no con el fin de obtener Su amor.

En Génesis 4 puedes ver que Dios todavía estaba conviviendo con el hombre, y que inclusive continuaba platicando con Eva y Adán aun después de que pecaron. Él platicaba con Caín y Abel, y cuando se presentaron para ofrecerle sacrificios, Dios les contestó con una voz audible. Por su reacción, podemos darnos cuenta de que ellos estaban acostumbrados a escuchar Su voz, y no los asustaba. Cuando Caín mató a su hermano Abel y se convirtió en el primer homicida sobre la tierra, la voz audible de Dios vino del cielo: “¿Dónde está tu hermano Abel?” Caín le mintió a Dios, aparentemente sin sentir remordimiento. Eso solamente puede suceder si la persona está tan acostumbrada a escuchar la voz de Dios que ésta le resulta muy familiar y no le tiene miedo. Todo esto revela que Dios continuaba conviviendo con la humanidad y que no había terminado la amistad, como comúnmente se cree. Dios no le estaba imputando sus pecados al hombre. ¿Significa eso que Él excusó sus pecados o que no tenían nada de malo? No; ésa es la razón por la que finalmente Él dio la ley. Dios tuvo que dar la Ley para regresar al hombre a un estándar correcto. Dios tuvo que mostrarle al hombre que necesita un Salvador y que tiene que llenarse de humildad y recibir el perdón como un regalo.
Lamentablemente, la religión mal entendida ha manipulado y controlado estas cosas para enseñar que la Ley fue dada para que puedas observarla y por ello ganarte el perdón de Dios y su aceptación. 

¡No! El propósito de la Ley del Antiguo Testamento era magnificar tu pecado a tal grado que eso hiciera que te desesperaras porque nunca podrías salvarte a ti mismo y que dijeras: “Dios, si éste es tu estándar de santidad, no puedo con él. Perdóname, ten misericordia de mí”. Toda la naturaleza de Dios siempre ha sido el amor. 


PREGUNTAS ACERCA DE LA LECCIÓN

1. Lea Romanos 5:13. ¿Qué significa la palabra “imputar”?
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2. Lea Romanos 7:7. ¿Cuál era el propósito de la Ley?
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3. Lea Gálatas 3:24. De acuerdo a este versículo, ¿cuál era el propósito de la ley?
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4. Lea Juan 8:1-11. ¿Cómo trató Jesús a la mujer que fue sorprendida en adulterio?
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5. ¿Las palabras y las acciones de Jesucristo reflejaron la verdadera naturaleza de Dios? Ver Juan 3:34
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6. Lea 1 Juan 4:8. De acuerdo a este versículo, ¿cuál es la verdadera naturaleza de Dios?
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7. Lea Romanos 5:6. El amor de Dios vino a nosotros cuando ¿éramos qué?
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8. Lea Romanos 5:8. Dios nos amó ¿cuando éramos qué?
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9. Lea Romanos 5:10. Dios nos amó ¿cuando todavía éramos qué?
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10. Si tú le pidieras a Jesucristo que te perdonara y que fuera tu Salvador y Señor, confiando en el sacrificio de Jesucristo como el pago por tu pecado, ¿Dios te mostraría Su verdadera naturaleza de misericordia y gracia? 
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VERSÍCULOS RELACIONADOS CON LAS PREGUNTAS


ROMANOS 5:13 – Porque hasta la ley, el pecado estaba en el mundo; pero no se imputa pecado no habiendo ley. RVA

ROMANOS 7:7 – ¿Qué diremos entonces? ¿Es pecado la ley? ¡De ningún modo! Al contrario, yo no hubiera llegado a conocer el pecado si no hubiera sido por medio de la ley; porque yo no hubiera sabido lo que es la codicia, si la ley no hubiera dicho: NO CODICIARAS.

GÁLATAS 3:24 – De manera que la ley ha venido a ser nuestro ayo para conducirnos a Cristo, a fin de que seamos justificados por la fe.

JUAN 8:1-7 – [1] Pero Jesús se fue al Monte de los Olivos. [2] Y al amanecer, vino otra vez al templo, y todo el pueblo venía a El; y sentándose, les enseñaba. [3] Los escribas y los fariseos trajeron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio, [4] le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo del adulterio. [5] Y en la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿tú, pues, qué dices? [6] Decían esto, probándole, para tener de qué acusarle. Pero Jesús se inclinó y con el dedo escribía en la tierra. [7] Pero como insistían en preguntarle, Jesús se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra.

JUAN 8:8-11 – [8] E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. [9] Pero al oír ellos esto, se fueron retirando uno a uno comenzando por los de mayor edad, y dejaron solo a Jesús y a la mujer que estaba en medio. [10] Enderezándose Jesús, le dijo: Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te ha condenado? [11] Y ella respondió: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.

JUAN 3:34 – Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida. RVR 1960

1 JUAN 4:8 – El que no ama, no conoce a Dios; porque Dios es amor.

ROMANOS 5:6 – Porque mientras aún éramos débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos.

ROMANOS 5:8 – Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

ROMANOS 5:10 – Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida.





lunes, 23 de abril de 2018

Evangelización Para Discípulos (Andrew Wommack Ministries) Nivel 1 - Clase 4

Nivel 1
LECCIÓN 4 

LA AMISTAD CON DIOS

Por Andrew Wommack



Uno de los aspectos más importantes de la amistad es familiarizarse con la persona con la que se va a establecer esa relación, y eso también se aplica a Dios. Tú necesitas entender la naturaleza esencial del carácter de Dios para poder tener una relación sana con Él. 

Malinterpretar Su carácter y naturaleza es una de las razones por las que mucha gente no tiene una relación positiva con Él. Esto es exactamente lo que sucedió en el huerto del Edén cuando Eva y Adán fueron tentados por la serpiente. Ellos sucumbieron a la tentación, y finalmente desobedecieron a Dios, y hundieron a toda la raza humana en el pecado. Su falta de entendimiento de la naturaleza de Dios fue, de hecho, parte de la tentación.

La mayoría de la gente está familiarizada con la historia de Génesis 3:1-5: “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” RVR 1960.

Aquí hay una afirmación muy sutil de Satanás que dice que en realidad Dios no es un Dios bueno…que Él estaba tratando de retenerles algo a Eva y Adán…que Él no quería que ellos tuvieran éxito…que Él no quería que fueran como Él…y que la razón por la que Él dio el mandamiento de que no comieran del árbol del conocimiento del bien y del mal era porque quería obstaculizarlos o lastimarlos. En cierto sentido, Satanás atacó la mismísima naturaleza y el carácter de Dios cuando él lo injurió al decir que Dios no quería lo mejor para ellos. Es exactamente lo mismo lo que le está sucediendo a la gente hoy en día. Satanás les dice: “Si tú obedeces a Dios y no experimentas con todas estas cosas que son contrarias a Su Palabra, nunca experimentarás la verdadera felicidad. La vida será aburrida…te estancarás”. La triste realidad es que la gente se da cuenta a posteriori de que las drogas, el alcohol, el sexo, la rebelión, el satisfacerse a sí mismos, el éxito en el trabajo, y todas las otras cosas que prueban no les dan satisfacción. Para cuando se dan cuenta de eso, ya destruyeron sus vidas, sus familias, y su salud.

La verdad es que Dios es un Dios bueno, y que Su voluntad para nosotros solamente es buena. Pero hoy Satanás usa con nosotros las mismas tentaciones que le resultaron efectivas con Eva y Adán en el huerto del Edén, y básicamente la implicación es que Dios no es un Dios bueno. Aquellos que solamente tienen una comprensión limitada de la Biblia podrían adquirir esa impresión porque hay instancias en la Palabra en las que Dios trató a la gente de una manera dura y cruel. En Números 15:32-36, un hombre recogió leña en el día de Reposo y fue apedreado hasta morir porque dejó de observar el día de Reposo. Eso suena muy duro, pero había un propósito detrás de esos castigos, aunque no es algo que sea obvio para la mayoría de la gente por medio de una lectura superficial de las Escrituras. Un estudio cuidadoso revela que la Ley del Antiguo Testamento fue dada para hacer que el pecado que habíamos cometido llegara a ser sobremanera pecaminoso, como lo dice Pablo en Romanos 7:13. El propósito fue que la gente no se había dado cuenta de lo mortíferas que eran sus transgresiones y que eran una ofensa en contra de Dios. Cometieron el error de compararse entre ellos mismos y de valorar sus acciones en función de las de los demás.

Si alguien cometía un pecado y no caía muerto, los demás pensaban que el pecado no era algo tan malo, y rebajaban sus estándares. Habían perdido la perspectiva de lo que era bueno y de lo que era malo. Dios tuvo que volver a enderezar a la humanidad, de acuerdo a un estándar correcto de lo que significaba vivir con rectitud, para que así ellos rechazaran al diablo y sus tentaciones y reconocieran cuál sería el resultado final de las malas decisiones. Entonces, cuando Él hizo eso, tuvo que hacer cumplir la Ley que Él dio.

Dios no dio los mandamientos del Antiguo Testamento con el propósito de decir: “Mientras no hagas todas estas cosas, no puedo aceptarte ni amarte”. Ésa no es Su naturaleza ni Su carácter. Más bien, Él los dio para hacer que nuestra noción de lo bueno y lo malo fuera más aguda y para regresarnos a la realidad de que necesitamos un Salvador. El problema ha sido que la gente pensó que Dios estaba exigiendo perfección como requisito para que Él pudiera amarlos, lo cual produjo la actitud que muchos tienen de que Su amor por ellos es directamente proporcional a su comportamiento. Sienten que hasta que ellos se esfuercen por hacer todo perfectamente, no serán aceptados por Dios; pero ése no es el mensaje de la Biblia.

Dios está en la disposición de ánimo de reconciliar a la humanidad con él, no de juzgarla…ni la está haciendo responsable por su pecado…ni le está reclamando por su pecado. Ésa era la disposición de ánimo de Dios para la gente en la Biblia y también es Su disposición de ánimo para ti hoy. Tú tienes que comprender Su verdadera disposición, la cual es que “Dios es amor” (1 Juan 4:8). Lo que Él busca es quitar tus pecados y cualquier cosa que pudiera separarte de Él. Él ya lo hizo por medio de Jesucristo, y hoy te está ofreciendo una relación, no con base en tu comportamiento sino con base en tu fe y en el hecho de que aceptes que Jesucristo llevó tus pecados. Hoy tú puedes tener amistad con Dios a pesar de las fallas de tu vida. Todo lo que Él pide es que pongas tu fe en el Señor Jesucristo.


PREGUNTAS DE LA LECCIÓN

1. Lea Génesis 3:1. ¿Cuál fue la pregunta que Satanás le hizo a Eva?
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2. Lea Génesis 2:17 y Génesis 3:3. ¿Qué palabra o palabras añadió Eva a lo que Dios le dijo en realidad a Adán? ______________________________________________

3. Lea Génesis 3:6. Una vez que Satanás fue capaz deinculcar la duda en la mente de Eva en relación a la Palabra de Dios, ¿qué fue lo que ella hizo en este versículo?
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4. Lea Génesis 3:9-10. Después de que Eva y Adán pecaron, ¿Dios continuó comunicándose y fomentando la amistad con ellos?
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5. Lea Génesis 3:22-24. ¿Por qué fue que Dios sacó a Eva y Adán del huerto del Edén?
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6. ¿Puedes darte cuenta de que este era un acto demisericordia de parte de Dios y no un castigo?
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7. Lea Romanos 5:17. ¿Cómo obtenemos la abundancia de la gracia de Dios y el don de la justicia?
A. Comprando
B. Ganando
C. Recibiendo

8. Lea Romanos 6:23. ¿Qué es lo que verdaderamente nos merecemos si pecamos?
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9. En cambio, por gracia, ¿qué es lo que Dios nos da?
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10. Lea Romanos 10:3. Si tratamos de establecer nuestra justicia propia ante Dios ¿qué dejamos de hacer?
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11. Lea 1 Juan 1:9 (véase Romanos 4:3). ¿Qué es lo que Dios promete hacer con TODOS nuestros pecados e iniquidades que hemos cometido contra Él si solamente creemos?
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12. ¿Qué te dice esto del carácter de Dios?
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VERSÍCULOS RELACIONADOS CON LAS PREGUNTAS

GÉNESIS 3:1 – Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? RVR 1960

GÉNESIS 2:17 – Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. RVR 1960

GÉNESIS 3:3 – Pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. RVR 1960

GÉNESIS 3:6 – Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió.

GÉNESIS 3: 9-10 – [9] Y el SEÑOR Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás? [10] Y él respondió: Te oí en el huerto, y tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí.

GÉNESIS 3:22-24 – [22] Entonces el SEÑOR Dios dijo: He aquí, el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal; cuidado ahora no vaya a extender su mano y tomar también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre. [23] Y el SEÑOR Dios lo echó del huerto del Edén, para que labrara la tierra de la cual fue tomado. [24] Expulsó, pues, al hombre; y al oriente del huerto del Edén puso querubines, y una espada encendida que giraba en todas direcciones, para guardar el camino del árbol de la vida.

ROMANOS 5:17 – Porque si por la transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

ROMANOS 6:23 – Porque la paga del pecado es muerte: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. RVA

ROMANOS 10:3 – Pues desconociendo la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios.

1 JUAN 1:9 – Si confesamos 
nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.

domingo, 22 de abril de 2018

Evangelización Para Discípulos (Andrew Wommack Ministries) Nivel 1 - Clase 3



Nivel 1
LECCIÓN 3
LA JUSTICIA POR MEDIO DE LA GRACIA
Por Don Krow

Hoy vamos a estudiar el tema de la justicia por medio de la gracia. Romanos 3:21-23 dice: “Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, atestiguada por la ley y los profetas; es decir, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen; porque no hay distinción; por cuanto todos pecaron, y no alcanzan [están privados de] la gloria de Dios” (los corchetes son míos).

Fíjate que este versículo dice: “Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada”. En una ocasión yo le pregunté a un señor: “¿Qué crees que tienes que hacer para poder irte al cielo?” Él respondió que debería observar los diez mandamientos, serle fiel a su esposa, vivir una vida virtuosa, más otras cosas. Yo le dije: “¿Sabes qué tienes que hacer para poder irte al cielo, estar en la presencia de Dios o en Su reino? Tú tendrías que tener una justicia que sea igual a la justicia de Dios”. Él contestó: “¿Qué dice?  ¡No hay nadie que pueda tener una justicia que iguale la de Dios. Solamente hubo un hombre que tuvo una justicia así, y ese hombre es Jesucristo!” Yo le dije: “¡Le diste al clavo! ¡Eso es correcto! Nunca ninguno de nosotros por nuestra propia cuenta hemos observado los diez mandamientos de manera perfecta, ni externa ni internamente, pero necesitamos una justicia que iguale a la de Dios para poder ser aceptados ante Él”.

Esto es exactamente lo que se dice en los versículos 21-22, “Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado… la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen…” La clase de justicia que Dios nos ofrece a ti y a mí es una justicia que es “por medio de la fe en Jesucristo”, para todos los que creen. Hay dos clases de justicia—la justicia del hombre y la justicia de Dios. La justicia del hombre es el mejor comportamiento de una persona y las buenas obras que hace, pero eso no puede hacerte aceptable ante Dios. Tú necesitas una justicia que iguale la de Dios, y Él te la está ofreciendo a ti—la justicia de Dios que es aparte de la ley.

En el griego, no hay artículo determinado, lo cual significa que este texto en realidad está diciendo que Dios está ofreciendo Su propia justicia sin Ley. Una justicia que está de acuerdo a la Ley es una justicia de hacer, ganar, y realizar cosas para poder ser aceptado ante Dios. Hoy todas las religiones del mundo piensan que tú tienes que hacer, ganar, y realizar cosas para que Dios te acepte. La palabra “Evangelio” significa “Buena Nueva”, y la buena nueva del Evangelio es que Dios está ofreciendo Su propia justicia y aceptación a todos los que crean en lo que Jesucristo suministró—Su muerte en la cruz por nuestros pecados, acreditándonos una justicia que iguala la Ley. Ésta es la justicia de Dios que es aparte de la Ley, que no requiere que nosotros hagamos, ganemos, ni que realicemos cosas; y viene por medio de la fe en Jesucristo.

Fíjate en lo que dice el versículo 22: la justicia de Dios que es por medio de la fe en Jesucristo para todos. ¿Por qué les está ofreciendo Su gracia Dios a todos? “Porque no hay distinción; Por cuanto todos pecaron, y no alcanzan [están privados de] la gloria de Dios” (los corchetes son míos). Tú has pecado, yo he pecado, y todos estamos destituidos del estándar de Dios o de Su perfección. Por nuestro pecado lo que más necesitamos es la aceptación, una amistad íntima, y una relación correcta con Dios…y Dios ha ofrecido esto no por medio de  las obras de la Ley sino por medio de la fe en Jesucristo. La justicia de Dios no viene por medio de tu trabajo, de tu esfuerzo, de tu mérito, o de tus intentos para tener éxito; viene por medio de la fe, de estar en manos y depender del Señor Jesucristo.

¿Cómo fue salvo Abraham (el antepasado de los judíos)? La Biblia dice que él le creyó a Dios—creyó en la promesa que Dios le dio—y entonces se le abonó la justicia a su cuenta. El hecho de que Abraham fuera declarado justo ante Dios por medio de su fe no fue solamente para él. Leemos en Romanos 3:21-22 que un hombre es declarado justo por medio de su fe en Jesucristo. La Biblia dice que por el pago que Cristo hizo en la cruz cuando Él derramó Su sangre por nuestro pecado, la justicia (una relación correcta) le será acreditada a su cuenta a cualquier persona que crea en Jesús.

Romanos 5:17 dice: “Porque si por la transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia” (el énfasis es mío). Dios te está ofreciendo el regalo de la justicia, el regalo de una relación correcta con Él. Un regalo sí cuesta algo pero no le cuesta a la persona que lo recibe. Si tú me dieras un regalo y me pidieras que te lo pagara, entonces no sería un regalo, pero a ti sí te habría costado algo. Dios puso a nuestro alcance la justicia como un regalo, y este regalo de justicia, de absolución y de una relación correcta con Dios viene por medio de la fe en Jesucristo. 


PREGUNTAS DE LA LECCIÓN

1. Lea Tito 3:5. ¿La justicia que necesitamos, es una justicia que nosotros podemos lograr?
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2.Lea 2 Corintios 5:21 ¿Qué clase de justicia necesitamos?
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3. Lea Romanos 3:22  ¿Cómo recibimos esta justicia?
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4. Lea Filipenses 3:9 ¿Qué es la justicia de la Ley?
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5. Lea Gálatas 2:21 ¿Cómo podemos desechar la gracia de Dios?
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6. Lea Romanos 5:17. ¿La justicia de Dios se recibe como qué? 
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VERSÍCULOS RELACIONADOS CON LAS PREGUNTAS

TITO 3:5 – El nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo.

2 CORINTIOS 5:21 – Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.

ROMANOS 3:22 – Es decir, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen; porque no hay distinción.

FILIPENSES 3:9 – Y ser hallado en El, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe.

GÁLATAS 2:21 – No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo. RVA

ROMANOS 5:17 – Porque si por la transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.




sábado, 21 de abril de 2018

Evangelización Para Discípulos (Andrew Wommack Ministries) Nivel 1 - Clase 2

Nivel 1
LECCIÓN 2
LA SALVACIÓN POR MEDIO DE LA GRACIA
Por Don Krow


 
Jesucristo en muchas ocasiones usó parábolas, historias que ilustraban verdades espirituales. Lucas 18:9-14 empieza así: “Refirió también esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como justos, y despreciaban a los demás”. Jesucristo se estaba dirigiendo a un público en particular: a aquellos que creían que eran justos y que automáticamente despreciaban y miraban con desdén a todos los demás. Él dijo esta parábola a las personas que confiaban en las cosas que hacían. Nosotros los llamaríamos fariseos, que es de lo que Jesucristo estaba hablando cuando Él dijo que veían a todos con desdén diciendo: “¡Yo soy mejor que tú!” 
 
En el versículo 10, Jesucristo dice: “Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro recaudador de impuestos”. Nosotros diríamos en lenguaje contemporáneo que fueron a la iglesia a orar, y que uno era un fariseo. Un fariseo era una persona muy religiosa. De hecho la palabra fariseo en realidad significa “separado”, alguien que era tan religioso que en cierto sentido es como si dijera: “¡No me contamines! ¡No te acerques a mí! ¡No soy como los otros hombres! ¡Soy mejor que todos los demás!” El otro hombre que Jesucristo mencionó era un publicano. Los publicanos eran recaudadores de impuestos y tenían una fama de ser gente muy mala, gente pecadora que engañaba y hacía fraude. Recaudaban impuestos por cualquier medio posible, metían mucho de ese dinero en sus bolsillos, y le daban una parte al gobierno romano, de manera que tenían mala fama entre los conciudadanos.
 
La historia continúa en el versículo 11: El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos”. Quiero que te des cuenta de algo, ¿a quién le estaba dirigiendo su oración? De hecho el fariseo estaba orando para consigo mismo aunque estaba diciendo “Dios” y estaba usando las palabras correctas. Dios no aceptó su oración, y más adelante veremos que así fue. Fíjate que él oró así: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres. No soy pecador. No soy ladrón, injusto, ni adúltero, y no soy como este publicano que vino a orar”. Te das cuenta, él despreciaba y veía con desdén a otros porque pensaba que era mejor que ellos.
 
En el versículo 12, el fariseo dijo: “Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano”. Él estaba diciendo: “¿Te das cuenta de lo que hago?” ¿Sabes qué significa ayunar? De hecho significa abstenerse de la comida. Él también daba dinero a la iglesia. Él era una de esas personas que decían: “¡No me molesten! ¡Vivo una vida virtuosa! ¡Doy donativos! ¡Le doy dinero a la iglesia!” 

Después nos encontramos con el publicano en el versículo 13: "Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador" (RVR 1960). Fíjate en su actitud: “estando lejos”. Él ni siquiera recorrió todo el pasillo de la iglesia. Sentía tanta vergüenza de su vida y de las cosas que había hecho que se quedó en un rincón y ni siquiera miraba hacia arriba, ni siquiera alzaba los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho. La Biblia habla de golpearse el pecho en el Antiguo Testamento, muchas veces también de rasgarse la ropa, lo cual era una manera de decir, “¡Dios, perdón por lo que hice!” Era una muestra de arrepentimiento, de un corazón contrito, y de un espíritu quebrantado, lo cual Dios no rechazará. Ese publicano, aunque era un hombre pecador, clamó a Dios y oró: “¡Dios, ten misericordia de mí, soy un pecador!”
 
El versículo 14 dice: “Os digo que éste descendió a su casa justificado pero aquél no; porque todo el que se ensalza será humillado, pero el que se humilla será ensalzado”. El publicano se fue a su casa justificado, declarado justo ante Dios, con una relación correcta con Dios, perdonado por Dios. ¿Por qué fue perdonado? ¿Por qué fue él quien se fue a su casa absuelto por Dios y no el fariseo ritualista? Fue porque el fariseo se exaltó a sí mismo, diciendo: “¡Soy mejor que otras personas! ¡No soy pecador! No soy como otros hombres”, mientras que el recaudador de impuestos sabía que no tenía ningún mérito ante Dios, nada que pudiera ofrecerle. Él era una persona pecadora. La Biblia dice que Jesucristo no vino a salvar a las personas justas sino a los pecadores, y todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios. El publicano se llenó de humildad y encontró el perdón y el indulto. 
 
Estamos hablando de la salvación por medio de la gracia. Gracia es una palabra maravillosa, y te voy a dar una definición reconocida de lo que significa, pero la gracia significa mucho más. En la lengua griega, que es el idioma que se usó para escribir el Nuevo Testamento, gracia se dice charis. Una definición aceptable de la gracia es: el favor gratis e inmerecido de Dios hacia la gente que no lo merece. El publicano no merecía nada de parte de Dios, pero encontró el favor de Dios porque se llenó de humildad. Hay otra palabra en el griego, charisma, que es charis con el sufijo ma al final. Significa una manifestación o forma específica de la gracia de Dios, y ese publicano encontró la justificación, y una relación correcta con Dios como un regalo.
 
Romanos 5:17 dice: “Porque si por la transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia”. Dios nos ofrece a ti y a mí una relación correcta con Él como un regalo y, de acuerdo a este pasaje, el publicano encontró el regalo de la justificación, el regalo de la justicia que sólo viene por medio de Jesucristo. La Biblia dice en Juan 1:17: “Porque la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio de Jesucristo”. La gracia solamente se le ofrece a una clase de personas—a aquellos que se llenan de humildad y que saben que no tienen ningún mérito ante Dios, a los que claman a Dios por misericordia. Estas personas encontrarán la misericordia y el perdón de Dios.

PREGUNTAS DE LA LECCIÓN

1. Lea Lucas 18:9. ¿Qué es una parábola?
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2. Lea Lucas 18:9. ¿A quién le dirigió Jesucristo esta parábola?
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3. Lea Lucas 18:9 (la última parte del versículo). La gente que es farisaica siempre revela una actitud hacia los demás. De acuerdo con Lucas 18:9, ¿cuál es esa actitud?
A. Simpatizan con otras personas.
B. Desprecian o ven con desdén a otros.
C. Aman a otros.

4. Lea Lucas 18:10. Dos personas fueron a orar; si lo dijéramos en lenguaje contemporáneo, ¿a dónde fueron a orar?
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5. Lea Lucas 18:10 ¿Quiénes eran esas personas?
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6. Lea Lucas 18:11. ¿Cuál fue la oración del fariseo?
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7. Lea Lucas 18:12 ¿Qué es ayunar?
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8. Lea Lucas 18:12. ¿Qué es dar diezmos?
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9. Lea Lucas 18:13.  ¿Dónde estaba parado el publicano?¿Por qué?
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10. Lea Lucas 18:13 ¿Por qué el publicano bajó la cabeza y no alzó los ojos?
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11. Lea Lucas 18:13. ¿Cuál era la oración del publicano?
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12. Lea Lucas 18:14. ¿Cuál de estos hombres fue declarado justo ante Dios cuando se fue a su casa?
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13. Lea Lucas 18:14 ¿Por qué fue declarado justo el publicano y no el fariseo?
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14. Lea Lucas 18:14. ¿Perdonó Dios al publicano?
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15. Lea Romanos 10:13. ¿Si tú te arrodillaras en este momento y clamaras a Dios de todo corazón y le dijeras “Dios, ten misericordia de mí, un pecador”, te trataría Dios de la misma manera como trató al publicano? 
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VERSÍCULOS RELACIONADOS CON LAS PREGUNTAS

LUCAS 18:9 – Refirió también esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como justos, y despreciaban a los demás.

LUCAS 18:10 – Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro recaudador de impuestos.

LUCAS 18:11 – El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos.

LUCAS 18:12 – Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano.

LUCAS 18:13 – Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. RVR 1960

LUCAS 18:14 – Os digo que éste descendió a su casa justificado pero aquél no; porque todo el que se ensalza será humillado, pero el que se humilla será ensalzado.

ROMANOS 10:13 – Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. RVA

1 JUAN 1:8-9 – [8] Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. [9] Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad






viernes, 20 de abril de 2018

Evangelización Para Discípulos (Andrew Wommack Ministries) Nivel 1 - Clase 1





LECCIÓN 1

LA VIDA ETERNA

Por Andrew Wommack


Uno de los pasajes más conocidos de las Escrituras es Juan 3:16. Parece que todo el mundo conoce este versículo desde una edad temprana, sin embargo yo creo que se ha malinterpretado y aplicado equivocadamente. Juan 3:16 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna”.
Tradicionalmente, este versículo se ha usado para enseñar que Jesucristo vino y murió por nuestros pecados para que no nos perdiéramos. Aunque eso es verdad, este versículo está diciendo que el verdadero propósito que Jesucristo tenía al venir a la tierra y morir por nosotros era que pudiéramos tener vida eterna. El problema era que nuestros pecados eran un obstáculo que se interponía entre nosotros y la vida eterna.
Es verdad que Jesucristo murió por nuestros pecados, y es verdad que si creemos en Jesús, no nos perderemos, pero el Evangelio abarca mucho más que eso. El verdadero mensaje del Evangelio es que Dios quiere darte vida eterna. Ahora bien permíteme explicar esto.
La noche anterior a su crucifixión, Jesucristo estuvo orando, y Él dijo esto: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3).
Esto dice que la vida eterna es conocer al Padre, el único Dios verdadero, y conocer a Jesucristo, a quien Él ha enviado. Ésa es la vida eterna. Mucha gente piensa que la vida eterna es vivir para siempre. Pues bien, todo el mundo vive para siempre. Es una idea equivocada pensar que cuando una persona muere deja de existir. El espíritu y el alma regresan a Dios. El cuerpo se descompone en la tumba. La verdad es que, toda persona que ha vivido en la faz de la tierra continuará viviendo en una forma espiritual. Por lo tanto decir que la vida eterna es vivir para siempre no es toda la verdad—todo el mundo vive para siempre. Este versículo deja muy claro que no a todos se les da la vida eterna.
Algunas personas dicen: “La vida eterna es vivir en el cielo para siempre  que es lo contrario de vivir en el infierno para siempre”. Pero la vida eterna es lo que Jesucristo dijo en Juan 17:3— conocer a Dios y a Jesucristo. Es algo más que un conocimiento intelectual. La palabra “conocer” se usa a lo largo de las Escrituras para describir la relación más íntima y personal que pudieras tener.
El verdadero propósito de la salvación no es vivir en el cielo, aunque eso será maravilloso. El verdadero propósito de la salvación es tener intimidad—una relación personal con el Señor Dios. Hay multitudes que han clamado a Dios pidiendo el perdón de sus pecados pero que nunca han tenido el objetivo de tener una amistad íntima con Dios.
Si no explicamos el verdadero propósito de la salvación, le estamos haciendo un perjuicio al Evangelio. Cuando presentamos la salvación como algo que trata de cosas espirituales que solamente nos beneficiarán en el futuro, en la eternidad, no le estamos ayudando a la gente. Algunas personas están viviendo en un verdadero infierno aquí en la tierra. Muchos están deprimidos, viviendo en pobreza, batallando con la desavenencia, con el rechazo, el dolor, y el divorcio. La gente está tratando de sobrevivir día a día. Nada más están tratando de evitar que el agua les llegue más arriba del cuello. Al hacer de la salvación algo que solamente trata del futuro, mucha gente aplaza su decisión porque están muy ocupados tratando de sobrevivir el día de hoy.
La verdad es que Jesucristo no solamente vino para influir en nuestro destino eterno de manera que podamos vivir por siempre en el cielo con bendición en vez de vivir con el castigo y la maldición del infierno, sino que Jesucristo también vino para librarnos del presente siglo malo (Gálatas 1:4). Jesucristo vino para darte intimidad y una relación personal con Dios Padre hoy.
Jesucristo vino para que vuelvas a tener una relación cercana, y personal con Él. Jesucristo te ama. Jesucristo quiere conocerte personalmente. Jesucristo quiere darte una calidad de vida que es superior a cualquier cosa que tú pudieras obtener por otros medios.
Jesucristo lo dijo de esta manera en Juan 10:10: “El ladrón [refiriéndose a Satanás] sólo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (los corchetes son míos). Dios quiere darte vida eterna. Dios quiere darte una vida abundante, y yo creo que hoy por hoy tú la necesitas—y también que eso es lo que tú quieres. Cristo no solamente murió para perdonar tus pecados, sino también para acercarte a Él. Si tú no conoces al Señor, debes conocerlo con este propósito. Si ya has vuelto a nacer, tienes que avanzar más allá de la fase en la que tus pecados te son perdonados y debes entrar a la vida eterna con el Padre.


 LOS HECHOS DE LA VIDA ETERNA
A. El propósito del Evangelio es la vida eterna. 
(Juan 3:16).

B. La vida eterna es conocer a Dios. 
(Juan 17:3).

C. Conocer a Dios significa tener una relación íntima. 
(1 Corintios 6:16-17).

D. La vida eterna está disponible ahora. 
(1 Juan 5:12).

E. Dios quiere tener una relación personal contigo. 
(Apocalipsis 3:20).



PREGUNTAS PARA EL DISCIPULADO

1. Lea Juan 3:16. ¿Cuál fue el propósito que Dios tuvo cuando envió a Jesús al mundo?
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2. En la Biblia la palabra “conocer” se usa con elsignificado de tener una relación íntima, y personal con una persona (Génesis 4:1). Lea Juan 17:3. ¿Qué es la vida eterna/sempiterna, según este versículo?
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3. Lea 1 Juan 5:11-12. ¿Según estos versículos, cuándo empieza la vida eterna, o sempiterna?
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4. Lea Juan 10:10. ¿Qué clase de vida nos dio Jesucristo cuando vino?
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5. Explica con tus propias palabras la calidad o los atributos de una vida abundante.
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6. ¿Crees que Dios envió a Su hijo Jesucristo al mundo a morir por los pecados del mundo, y que por eso nos dio a los que creemos vida eterna/sempiterna?
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7. ¿Está claro para ti que la vida eterna/sempiterna no es solamente la cantidad de tiempo (la eternidad) sino que también es la calidad y la cantidad de vida?
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VERSÍCULOS RELACIONADOS CON LAS PREGUNTAS

JUAN 3:16 – Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna.
GÉNESIS 4:1 – Y el hombre conoció a Eva, su mujer, y ella concibió y dio a luz a Caín[a], y dijo: He adquirido varón con la ayuda del Señor.
JUAN 17:3 – Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

1 JUAN 5:11-12 – [11] Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. [12] El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.

JUAN 10:10 – El ladrón sólo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.