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domingo, 8 de noviembre de 2020

Escuela de Sanidad Divina - Leccion 1


Lección 1 
La Sanidad y la Redención 

Muchas personas no logran recibir su sanidad porque nos saben lo que Dios piensa de la enfermedad, lo cual se revela claramente en la Biblia. 

Si leemos la Biblia desde el principio veremos que Dios nunca ha estado a favor de la enfermedad, ya que Él no la creo ni tampoco se encuentra en el cielo.

Debemos entender que Dios es un Dios que no cambia y lo que el piensa de la enfermedad sigue siendo lo mismo. 

En Éxodo 3:13-­14 cuando Dios se reveló a Moisés le dijo esto: “Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.” 

Dios se reveló a Moisés como el que es. Jehová significa: El que es, el que era, y el que ha de venir. Dios no ha cambiado, Él es el eterno presente. Dios siempre ha sido el mismo.

En Malaquías 3:6 dice: “Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.” En Santiago 1:17 dice: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.” 

Dios no ha cambiado, El siempre ha sido el mismo. Él es un buen Dios, que siempre esta dando buenas cosas. 

En Mateo 7:11 dice: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto mas vuestro Padre Celestial dará buenas cosas a los que les pidan?” Otra vez nos encontramos con que Dios está listo para darnos cosas buenas. 

¿Será la enfermedad una cosa buena? 

En Mateo 6:9­-13 Jesús nos enseño la oración que llamamos El Padrenuestro, en el verso 10 Jesús nos dijo que oremos así: “Venga tu reino, hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” 

¿Cuál es la voluntad de Dios en el Cielo? Para saber la respuesta debemos ver lo que dice la Biblia. En Apocalipsis 21:4 dice: “Enjugará Dios toda lagrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá mas llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.” 

El dolor y la muerte son dos consecuencias de la enfermedad, y en este pasaje dice que ya no existirán más, porque las primeras cosas pasaron. Es decir, en el Cielo no habrá más enfermedad. 

Si la voluntad de Dios es que no haya enfermedades en el Cielo, Su voluntad es que no haya enfermedades en la tierra. 

Sin embargo, la enfermedad existe en la tierra debido al pecado que entró en la tierra por causa de Adán. 

Nuestra pregunta es: ¿De que forma proveyó sanidad en la tierra? 

Por la obra que Jesús hizo en la redención. 

Veamos lo que dice Mateo 18:16 en la Versión Amplificada dice: “Pero si no te escucha, anda con uno o dos mas, para que toda palabra sea confirmada y sostenida por el testimonio de dos o tres testigos.” 

En este capitulo vamos ha ver a tres testigos: Isaías, Mateo y Pedro; que testificaran que en la obra de la redención, Jesús tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias. 

Primero veamos que cosa es la redención. 

El diccionario define la palabra redención de esta manera: 
  • 1. Rescatar de la esclavitud a un cautivo mediante un precio. 
  • 2. Comprar de nuevo una cosa que se había poseído antes. 
  • 3. Dejar libre una cosa sujeta a una carga u obligación que pesa sobre ella. 
  • 4. Librar de una obligación, o extinguirla. 
Para dar un ejemplo de la redención contare la historia de El Barco de Pepito: 
Pepito tenía un barquito de madera, que su padre le había construido. Estaba muy orgulloso de él, porque su padre se lo había regalado y porque era muy hermoso. Todos los días iba al río para jugar con él.
Pero un día vino una corriente de agua que se lo llevó muy lejos, y no lo pudo ver más. Se fue triste a su casa y se lo contó a su padre. 
Varios días después, el padre vio el barquito en el escaparate de una juguetería. Compro el barquito y se lo volvió ha dar a Pepito. Ese día Pepito recuperó su barquito. 
Esto mismo es lo que hizo Jesús. Cuando Adán pecó, le dio todo el dominio a Satanás, y trajo el pecado, la enfermedad y la muerte al mundo. Pero Dios nos compró por la sangre de Jesucristo, y al aceptar la obra que Jesús hizo por nosotros somos hechos libres. 

Veamos ahora a nuestros tres testigos: Nuestro primer testigo es Isaías. 

En Isaías 53:4-­5 se ve el primer testimonio de que Jesús nos redimió de la enfermedad: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.” 

En este pasaje Isaías esta dando una mirada hacia el futuro. 800 años antes del nacimiento de Jesús, nos da una imagen de la obra de Jesús. Podemos ver la doble obra de la redención: El perdón de pecados y la sanidad de nuestros cuerpos. Notemos que ambas van de la mano; Dios colocó la salvación y la sanidad en un mismo paquete. En la cruz Jesús pagó el precio de nuestra salvación y sanidad. 

Nuestro segundo testigo es Mateo. 

En Mateo 8:17, nos da su testimonio citando a Isaías: “Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias.” 

Mateo nos da una mirada al presente; recordemos que él fue un testigo presencial del ministerio de Jesús. Él nos está declarando que Jesús tomó nuestras enfermedades en su cuerpo. 

Nuestro tercer testigo es Pedro. 

En 1 Pedro 2:24, nos da su testimonio diciendo: “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis curados.” 

Pedro nos da una mirada hacia el pasado; aunque fue un testigo presencial de la obra de Jesús, aquí esta recordando las cosas que sucedieron unos treinta años antes. 

De estos pasajes podemos tomar estas conclusiones: 

1. La obra de la redención fue doble: Jesús perdonó nuestros pecados y sanó nuestras enfermedades. 
2. La sanidad sigue vigente el día de hoy. En Hebreos 13:8 dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” Es decir Jesús no ha cambiado. Isaías, 800 años antes; Mateo, mientras Jesús vivió: y, Pedro 30 años después dan testimonio de ello. Jesús sigue siendo el mismo, la sanidad sigue vigente.  
3. En estos tres pasajes, se habla de la sanidad en tiempo pasado: “Él llevó,” “Él sufrió,” “Por sus llagas fuimos”; estas cosas nos hablan de un hecho en el pasado, por tanto, la sanidad es un hecho consumado.  
4. Tu ya estas sanado, como Jesús ya completo su obra, solo debes de recibir lo que te pertenece. 
Estaba predicando en una iglesia de Viña del Mar en Chile, cuando al final llegó una hermana con un rostro completamente decaído. 

Le pregunté que tenía y me dijo que hacía cinco años tenía una migraña constante que no le pasaba con nada; había ido a muchos médicos y tomado todo tipo de medicinas pero nada mejoraba. El dolor era tan intenso que en cinco años había bajado veinticinco kilos. 

Esa noche había predicado de la sanidad en la redención, así que le leí los versos de Isaías, Mateo y 1 Pedro, y le pregunte: “¿En que tiempo están estos versos?” Y ella me respondió: “En tiempo pasado.” Le volví a preguntar: “Si están en tiempo pasado, ¿Cómo está Ud.?" Vi que una luz se encendió en su rostro y me dijo: “Estoy sana.” Le dije: “Si esta sana empiece a dar gracias por su sanidad, de gracias porque Jesús la sano en su obra redentora.” 

Ella levantó las manos y empezó a dar gracias porque Jesús la había sanado en su obra redentora. Cuando terminó de hacerlo le pregunte como se sentía, y ella me dijo que el dolor se había quitado totalmente. 

Lo que no pudieron hacer los médicos ni las pastillas lo hizo Jesús cuando esta mujer se enteró lo que Él había hecho en la cruz. 

Jesús ya terminó la obra de la redención, solo debes acercarte a Él y recibir lo que es tuyo. 


Ricardo Botto

martes, 24 de abril de 2018

Evangelización Para Discípulos (Andrew Wommack Ministries) Nivel 1 - Clase 5




Nivel 1
LECCIÓN 5

LA NATURALEZA DE DIOS

Por Andrew Wommack

Para tener una relación positiva con el Señor, debemos conocer Su naturaleza y Su verdadero carácter. ¿Él está enojado por nuestro pecado, o es un Dios misericordioso que quiere darnos Su vida y Su bendición, independientemente de nuestro comportamiento? Las Escrituras de hecho nos dan dos perspectivas diferentes de Dios, sin que eso signifique que alguna vez Él ha cambiado o que ha hecho algo violando sus normas. Hubo un período de tiempo en el que dicho con la terminología que se usa en la Biblia, Dios “acusó a los hombres por su pecado”.

Esto se puede comparar con la crianza de los hijos. Cuando son muy pequeños, no es posible razonar con ellos, ni explicarles por qué deben comportarse correctamente o por qué no deben ser egoístas ni deben quitarles los juguetes a sus hermanos y hermanas. Se les deben dar reglas, y si las quebrantan, deben ser disciplinados. Las reglas deben hacerse cumplir aunque ellos no tienen conocimiento de Dios ni del diablo, ni de que le están dando lugar al diablo cuando son egoístas. Quizá no entienden los conceptos, pero sí pueden entender que si repiten la acción, serán castigados.

En cierto sentido, eso es lo que el Señor hizo con el Antiguo Testamento. Antes de que la gente naciera de nuevo, no tenía la percepción que nosotros tenemos bajo el Nuevo Pacto, así que Él tuvo que dar leyes y tuvo que apoyar el cumplimiento de las mismas con el castigo, algunas veces incluso con la muerte, para que desistieran del pecado. Como Satanás estaba destruyendo a la gente por medio del pecado, se le tuvieron que poner limitaciones al pecado, y éstas tuvieron que hacerse cumplir. Aunque esto dejó la falsa impresión de que Dios, por nuestro pecado, en realidad no nos amaba, eso no es lo que la Palabra de Dios enseña. Romanos 5:13 dice: “Porque hasta la ley, el pecado estaba en el mundo; pero no se imputa pecado no habiendo ley” RVA. “Hasta la ley” significa antes de la época de Moisés cuando Dios dio los Diez Mandamientos y otras leyes ceremoniales que se aplicaban a la nación Judía. Hasta esa época, el pecado estaba en el mundo pero no se estaba imputando. La palabra imputar es un término de contabilidad; por ejemplo, si tú vas a la tienda a comprar algo y dices: “Ponlo en mi cuenta”. Cuando lo ponen en tu cuenta, se registra y se hace un cargo en contra de tu cuenta, y se te imputa la compra. Si dejaran de imputarte la compra, eso significaría que no fue registrada ni se te tomó en cuenta.

Este versículo dice que hasta que llegaron los Diez Mandamientos, a la gente no se le inculpó de pecado. Ésta es una declaración sorprendente. Considera Génesis 3 y 4. La mayoría de la gente tiene el concepto de que cuando Eva y Adán pecaron contra Dios, como Él era santo y el hombre ya era pecador, Él no podía relacionarse con la humanidad pecadora. Piensan que Dios sacó al hombre del huerto para alejarlo de Su presencia porque un Dios santo no podía relacionarse con el hombre malvado. Además piensan que hasta que mejores tu comportamiento por medio de buenas obras, Dios no puede tener ningún tipo de relación contigo. Eso es contrario al mensaje que Jesucristo trajo. Romanos 5:8 dice que Dios mostró Su amor por ti, en que siendo aún pecador, Cristo murió por ti; así que el Nuevo Testamento enseña que Dios mostró Su amor por ti cuando todavía estabas viviendo en pecado, y no esperó hasta que tú mejoraras tu comportamiento. Una de las grandes verdades del Evangelio que cambiará tu vida es que Dios te ama tal y como eres. Él te ama tanto que si recibes Su amor, tú no vas a querer seguir siendo como eres. Tú cambiarás, pero cambiarás a consecuencia del amor de Dios y no con el fin de obtener Su amor.

En Génesis 4 puedes ver que Dios todavía estaba conviviendo con el hombre, y que inclusive continuaba platicando con Eva y Adán aun después de que pecaron. Él platicaba con Caín y Abel, y cuando se presentaron para ofrecerle sacrificios, Dios les contestó con una voz audible. Por su reacción, podemos darnos cuenta de que ellos estaban acostumbrados a escuchar Su voz, y no los asustaba. Cuando Caín mató a su hermano Abel y se convirtió en el primer homicida sobre la tierra, la voz audible de Dios vino del cielo: “¿Dónde está tu hermano Abel?” Caín le mintió a Dios, aparentemente sin sentir remordimiento. Eso solamente puede suceder si la persona está tan acostumbrada a escuchar la voz de Dios que ésta le resulta muy familiar y no le tiene miedo. Todo esto revela que Dios continuaba conviviendo con la humanidad y que no había terminado la amistad, como comúnmente se cree. Dios no le estaba imputando sus pecados al hombre. ¿Significa eso que Él excusó sus pecados o que no tenían nada de malo? No; ésa es la razón por la que finalmente Él dio la ley. Dios tuvo que dar la Ley para regresar al hombre a un estándar correcto. Dios tuvo que mostrarle al hombre que necesita un Salvador y que tiene que llenarse de humildad y recibir el perdón como un regalo.
Lamentablemente, la religión mal entendida ha manipulado y controlado estas cosas para enseñar que la Ley fue dada para que puedas observarla y por ello ganarte el perdón de Dios y su aceptación. 

¡No! El propósito de la Ley del Antiguo Testamento era magnificar tu pecado a tal grado que eso hiciera que te desesperaras porque nunca podrías salvarte a ti mismo y que dijeras: “Dios, si éste es tu estándar de santidad, no puedo con él. Perdóname, ten misericordia de mí”. Toda la naturaleza de Dios siempre ha sido el amor. 


PREGUNTAS ACERCA DE LA LECCIÓN

1. Lea Romanos 5:13. ¿Qué significa la palabra “imputar”?
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2. Lea Romanos 7:7. ¿Cuál era el propósito de la Ley?
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3. Lea Gálatas 3:24. De acuerdo a este versículo, ¿cuál era el propósito de la ley?
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4. Lea Juan 8:1-11. ¿Cómo trató Jesús a la mujer que fue sorprendida en adulterio?
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5. ¿Las palabras y las acciones de Jesucristo reflejaron la verdadera naturaleza de Dios? Ver Juan 3:34
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6. Lea 1 Juan 4:8. De acuerdo a este versículo, ¿cuál es la verdadera naturaleza de Dios?
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7. Lea Romanos 5:6. El amor de Dios vino a nosotros cuando ¿éramos qué?
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8. Lea Romanos 5:8. Dios nos amó ¿cuando éramos qué?
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9. Lea Romanos 5:10. Dios nos amó ¿cuando todavía éramos qué?
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10. Si tú le pidieras a Jesucristo que te perdonara y que fuera tu Salvador y Señor, confiando en el sacrificio de Jesucristo como el pago por tu pecado, ¿Dios te mostraría Su verdadera naturaleza de misericordia y gracia? 
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VERSÍCULOS RELACIONADOS CON LAS PREGUNTAS


ROMANOS 5:13 – Porque hasta la ley, el pecado estaba en el mundo; pero no se imputa pecado no habiendo ley. RVA

ROMANOS 7:7 – ¿Qué diremos entonces? ¿Es pecado la ley? ¡De ningún modo! Al contrario, yo no hubiera llegado a conocer el pecado si no hubiera sido por medio de la ley; porque yo no hubiera sabido lo que es la codicia, si la ley no hubiera dicho: NO CODICIARAS.

GÁLATAS 3:24 – De manera que la ley ha venido a ser nuestro ayo para conducirnos a Cristo, a fin de que seamos justificados por la fe.

JUAN 8:1-7 – [1] Pero Jesús se fue al Monte de los Olivos. [2] Y al amanecer, vino otra vez al templo, y todo el pueblo venía a El; y sentándose, les enseñaba. [3] Los escribas y los fariseos trajeron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio, [4] le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo del adulterio. [5] Y en la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿tú, pues, qué dices? [6] Decían esto, probándole, para tener de qué acusarle. Pero Jesús se inclinó y con el dedo escribía en la tierra. [7] Pero como insistían en preguntarle, Jesús se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra.

JUAN 8:8-11 – [8] E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. [9] Pero al oír ellos esto, se fueron retirando uno a uno comenzando por los de mayor edad, y dejaron solo a Jesús y a la mujer que estaba en medio. [10] Enderezándose Jesús, le dijo: Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te ha condenado? [11] Y ella respondió: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.

JUAN 3:34 – Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida. RVR 1960

1 JUAN 4:8 – El que no ama, no conoce a Dios; porque Dios es amor.

ROMANOS 5:6 – Porque mientras aún éramos débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos.

ROMANOS 5:8 – Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

ROMANOS 5:10 – Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida.