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sábado, 29 de abril de 2017

SÉ QUE ME QUEDARÉ

SÉ QUE ME QUEDARÉ


El Apóstol Pablo se encontraba en un momento de suma dificultad, había pasado muchas persecuciones y ahora estaba en la prisión bajo el reinado de Nerón.
Lo más fácil era rendirse ante tanto sufrimiento e ir al cielo, que era muchísimo mejor, pero miren lo que escribe:
Filipenses 1:21-26
21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.
22 Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger.
23 Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor;
24 pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.
25 Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe,
26 para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros.

Pablo decidió vivir, sabía que esa prisión era algo pasajero, y que un día iba a salir de ella (la historia nos dice que salió y continuó viajando), y que continuaría siendo de bendición para la iglesia.
Habían iglesias que visitar, lugares nunca alcanzados donde ir, epístolas que escribir, tanta gente que alcanzar, su ministerio aún no había terminado así que no se rendiría.
Como creyentes a veces pasamos situaciones que pensamos que mejor sería terminar todo e irnos al cielo, esa es la solución más fácil, pero aún hay mucho que hacer, tu servicio para el Señor aún no ha terminado.
Quizás estés pasando un situación imposible, una enfermedad que los doctores te dicen no hay nada que hacer, un gran problema en el hogar, una deuda imposible de pagar, el rechazo de la gente, que se yo Y tu piensas "mejor terminar todo e irme al cielo que es muchísimo mejor."
Pero, aún no has terminado, hay mucho por hacer; Dios ya te dio la victoria, Él te lleva de triunfo en triunfo en Cristo. Tus imposibilidades son posibilidades para Dios, porque para él que está con Dios nada le es imposible, y tú estás con Dios.
Así que levántate y no te rindas, párate firme y enfrenta el problema, recuerda que ya tienes la victoria porque Cristo ya venció por ti.
Aún no es tiempo que vayas al cielo, aún tienes mucho que hacer.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Sanidad Divina 17 - Porque Algunos No Llegan a Recibir su Sanidad 2

Porque Algunos No Llegan a Recibir su Sanidad


Otro motivo para no recibir sanidad es el no querer ser sanado.

Hay gente que prefiere mantenerse enferma porque es la única manera que se interesen en ella. Cuando está sana nadie la visita pero al enfermarse se ve rodeada de gente.

También hay personas que por la pena de perder un ser querido, o por una decepción amorosa se deprimen y se dejan morir

Hace años cuando predicaba en los hospitales, a una joven del grupo, le tocó ministrar a una señora; al orar por ella la mujer empezó a mejorar. Yo fui con ella la siguiente vez, y mientras compartíamos la Palabra, ella decía que prefería morir. Nos dijo que estaba bien la sanidad, pero ella prefería morir; pues, su esposo había fallecido y ella se sentía sola.

Aunque la guiamos a que recibiera a Jesús, nada pudimos hacer por ella; a las pocas semanas partió con el Señor.

No podemos ir en contra de la voluntad de la voluntad de alguien; Dios nos ha dado libertad de elección.

Desde la creación Dios le dio poder de decisión al hombre. En Génesis 2:15-17 dice: “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de el comieres, ciertamente morirás.”

El hombre tenía la decisión de vivir o morir; Dios no iba tomar la decisión por él.

Dios nos respeta, no toma decisiones por nosotros.

En Deuteronomio 30:19 dice: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante de la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida para que vivas tu y tu descendencia.”

El deseo de Dios es que nosotros escojamos la vida; pero El no hará nada en contra de lo que decidamos.

En Marcos 15:16 dice: “El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

Aun en la salvación, Dios le da al hombre la decisión de salvarse. Nosotros somos los que decidimos.

La sanidad divina no es una excepción de esto; Dios no pasará por encima de tu voluntad. Si quieres ser sano lo serás; pero si no quieres, Dios respetara tu voluntad y no hará nada al respecto.

En 1987 en servicio de mitad de semana de la Iglesia La Palabra de Fe, llevaron a una mujer ciega que mendigaba en las calles.

Cuando llamaron a la gente que deseaba ser sanada, ella paso adelante. Cuando oraron por ella, al instante fue sanada. Por primera vez en su vida pudo ver; pudo distinguir los colores, ver los rostros alegres de la gente al verla sana.

Pero, también vio otra cosa, miro la lata donde recibía limosnas; posiblemente pensó que iba ha hacer ahora, de que iba a vivir. Luego volvió a mirar a la gente; y de nuevo volvió a mirar su lata. Entonces tomó una decisión, no quiso su sanidad, ella salió del servicio ciega.

Ella tomó una decisión basada en el dinero; no se dio cuenta que el Dios que la había sanado era rico para prosperarla; y perdió su sanidad.

Dios es un caballero; el respetará tus decisiones, elige la vida, elige ser sanado.

Hay otros motivos que la gente no llega a recibir su sanidad como la falta de perdón o el seguir las tradiciones de hombres.

viernes, 1 de noviembre de 2013

La Trinidad 7 - la Naturaleza de Dios 1

La Naturaleza de Dios


La gente quiere conocer y entender la naturaleza de Dios, pero nosotros siendo finitos no podemos entender lo infinito, entonces debemos encontrar el medio de conocerlo.

Creemos en Dios en la medida de nuestra fe; y la fe se basa en la Palabra de Dios (Romanos 10:17), entonces para llegar a conocerlo y entenderlo debemos ir a la Biblia para ver qué cosas dice de Él.

Por eso es que podemos aprender de la naturaleza de Dios si es que encontramos sus cualidades en la Biblia.

Los teólogos llaman a estas cualidades y características, “atributos de Dios”, eso veremos en esta clase.


1. La Vida de Dios

La vida de Dios está íntimamente unida al hecho de su existencia. Hay objetos que existen pero no tienen vida, como Machu Picchu, los andes, el monte Everest, entre otros. Pero Dios no solo existe sino que está vivo.

Juan 5:26
26  Porque como el Padre tiene vida en sí mismo,  así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo.

Dios es la misma vida; de Él emana todo, para Él fue creado todo.

El Testimonio de la Biblia

La Biblia en su conjunto revela a Dios como un ser supremo, vivo, todopoderoso que ha hecho todas las cosas que existieron de acuerdo con su soberano decreto.

Jeremías 10:10-16
10  Mas Jehová es el Dios verdadero;  él es Dios vivo y Rey eterno;  a su ira tiembla la tierra,  y las naciones no pueden sufrir su indignación.
11  Les diréis así:  Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra,  desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos.
12  El que hizo la tierra con su poder,  el que puso en orden el mundo con su saber,  y extendió los cielos con su sabiduría;
13  a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo,  y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra;  hace los relámpagos con la lluvia,  y saca el viento de sus depósitos.
14  Todo hombre se embrutece,  y le falta ciencia;  se avergüenza de su ídolo todo fundidor,  porque mentirosa es su obra de fundición,  y no hay espíritu en ella.
15  Vanidad son,  obra vana;  al tiempo de su castigo perecerán.
16  No es así la porción de Jacob;  porque él es el Hacedor de todo,  e Israel es la vara de su heredad;  Jehová de los ejércitos es su nombre.

En el Antiguo Testamento era común que los profetas hablaran de la existencia de Dios contrastándola con la falta de vida de los dioses paganos; por ejemplo, veamos el Salmo 115:

Salmo 115:1-7
1 No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia,  por tu verdad.
2  ¿Por qué han de decir las gentes: ¿Dónde está ahora su Dios?
3 Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho.
4 Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres.
5 Tienen boca,  mas no hablan; tienen ojos,  mas no ven;
6 Orejas tienen,  mas no oyen; tienen narices,  mas no huelen;
7 Manos tienen,  mas no palpan; tienen pies,  mas no andan; no hablan con su garganta.
Moisés dijo que el Dios vivo habla en medio del fuego.

Deuteronomio 5:26
26  Porque  ¿qué es el hombre,  para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego,  como nosotros la oímos,  y aún viva?

David dijo que Goliat enfrentaba al ejército del Dios viviente.

1 Samuel 7:36
36  Fuese león,  fuese oso,  tu siervo lo mataba;  y este filisteo incircunciso será como uno de ellos,  porque ha provocado al ejército del Dios viviente.

Ezequías dijo que Rabsaces, el mensajero del rey asirio, desafiaba al Dios viviente.

2 Reyes 19:4
4  Quizá oirá Jehová tu Dios todas las palabras del Rabsaces,  a quien el rey de los asirios su señor ha enviado para blasfemar al Dios viviente,  y para vituperar con palabras,  las cuales Jehová tu Dios ha oído;  por tanto,  eleva oración por el remanente que aún queda.

Los hijos de Coré dijeron en el Salmo 84:2: “Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.”

Jeremías denunció a los falsos profetas como aquellos que torcían la palabra del Dios viviente:

Jeremías 23:36
36  Y nunca más os vendrá a la memoria decir:  Profecía de Jehová;  porque la palabra de cada uno le será por profecía;  pues pervertisteis las palabras del Dios viviente,  de Jehová de los ejércitos,  Dios nuestro.

Darío llamó a Daniel el siervo del Dios viviente:

Daniel 6:20
20  Y acercándose al foso llamó a voces a Daniel con voz triste,  y le dijo:  Daniel,  siervo del Dios viviente,  el Dios tuyo,  a quien tú continuamente sirves,   ¿te ha podido librar de los leones?

Oseas dijo acerca de Israel: “Sois hijos del Dios viviente” (Oseas 1:10)

Pedro declaró que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente:

Mateo 16:16
16  Respondiendo Simón Pedro,  dijo:  Tú eres el Cristo,  el Hijo del Dios viviente.

Pablo exhorto a los habitantes de Listra que se convirtieran al Dios viviente:

Hechos 14:15
15  Y diciendo: Varones,  ¿por qué hacéis esto?  Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros,  que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo,  que hizo el cielo y la tierra,  el mar,  y todo lo que en ellos hay.

También dijo que los cristianos tesalonicenses habían dejado los ídolos y se habían convertido al Dios verdadero:

1 Tesalonicenses 1:9
9  porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis,  y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios,  para servir al Dios vivo y verdadero.

Pablo también escribió que la Iglesia le pertenece al Dios viviente y que tenemos nuestra esperanza en Él.

1 Timoteo 3:15
15  Para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.

1 Timoteo 4:10
10  Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios,  porque esperamos en el Dios viviente,  que es el Salvador de todos los hombres,  mayormente de los que creen.

Una definición limitada de vida

En la teología elemental de Bancroft, el Dr. Mullins dice:

Vida es un término que no puede ser plenamente definido. La ciencia lo define como una correlación entre los órganos y el ambiente. Pero en cuanto a Dios significa mucho más que eso. . .La vida de Dios es la actividad de su pensamiento, sentimiento y voluntad. Es el movimiento total e íntimo de su ser que lo capacita a formar propósitos sabios, santos y amorosos y a ejecutarlos.


2. La Espiritualidad de Dios

Juan 4:20-24
20  Nuestros padres adoraron en este monte,  y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
21  Jesús le dijo:  Mujer,  créeme,  que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
22  Vosotros adoráis lo que no sabéis;  nosotros adoramos lo que sabemos;  porque la salvación viene de los judíos.
23  Mas la hora viene,  y ahora es,  cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad;  porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
24  Dios es Espíritu;  y los que le adoran,  en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Dios es Espíritu con personalidad plena. El piensa, siente y habla. Tiene comunión directa con sus criaturas hechas a la imagen suya. Siendo Espíritu, Dios no está sujeto a las limitaciones de los seres humanos dotados de cuerpos físicos.

Su persona no está compuesta de elementos naturales y por eso su persona no está sujeta a las condiciones del mundo natural. No puede ser visto ni percibido por los ojos ni sentidos naturales.

Esta verdad se opone al materialismo que trata de explicar todas las cosas a la luz de las realidades, actividades y leyes de la sustancia física o material.

El hecho de que Dios sea Espíritu no significa que Dios tenga una existencia indefinida o irreal.

En Juan 5:37 Jesús se refirió al “aspecto de Dios”: “También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto.”

En Filipenses 2:6 Pablo habla de la forma de Dios: “El cual,  siendo en forma de Dios,  no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse.”

Dios es una persona real, pero de naturaleza tan infinita que no se puede captar plenamente por el conocimiento humano, ni tampoco se puede describir con el lenguaje humano.

Las Teofanías

En Juan 1:18 dice: “A Dios nadie le vio jamás.” Sin embargo en Éxodo 24:10 vemos Moisés y algunos ancianos vieron al Dios de Israel.

Aquí no hay contradicción; Juan está diciendo que ningún hombre ha visto a Dios en su esencia; pero por otro lado, sabemos que Dios puede aparecerse en forma corpórea, lo que llamamos, teofanía.

En el Antiguo Testamento Dios se apareció varias veces en forma de ángel:

Génesis 16:9
9  Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora,  y ponte sumisa bajo su mano.

Malaquías 3:1
1  He aquí,  yo envío mi mensajero,  el cual preparará el camino delante de mí;  y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis,  y el ángel del pacto,  a quien deseáis vosotros.  He aquí viene,  ha dicho Jehová de los ejércitos.

Hablando de la espiritualidad de Dios, Hodge habla en el libro Teología Elemental de Bancroft: “La verdad de la espiritualidad de Dios es tenuemente revelada en nuestro ser espiritual.  Dios no sólo es nuestro Creador, sino también el Padre de nuestro espíritu.  Somos su generación (Juan 4:24; Hechos 17: 28-29) Todas las características esenciales de nuestro espíritu pueden ser atribuidas a El en grado infinito, pues El es un ser que distingue con infinita precisión entre lo que es verdadero y lo que es falso; es un ser moral que distingue entre lo cierto y lo errado; y es un agente libre con acción autodeterminada por su propia voluntad”

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Cristología 7 - Vida y Ministerio Terrenal de Jesús

Vida y Ministerio Terrenal de Jesús


¿Qué pasó en los “años perdidos” de Jesús? Nada especial. 

“Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él” (Lucas 2:39-40).

Aquí vemos que Jesús regresó a su ciudad natal, Nazaret de Galilea, en la parte norte de Israel, luego de cumplirse todo lo estipulado por la ley.

Si vamos mas allá en la Biblia veremos que Jesús no se movió de Galilea, excepto los tiempos que la Ley estipulaba que debía viajar a Jerusalén.

“Salió Jesús de allí y vino a su tierra, y le seguían sus discípulos. Y llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? ¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él. Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa” (Marcos 6:1-4).

Jesús creció y vivió en Nazaret, tomando la profesión de su padre, siendo carpintero. La gente lo conocía y estaban sorprendidos porque no había demostrado nada sobrenatural hasta que cumplió 30 años.

“Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia” (Lucas 3:21-22).

Ese día fue el cambio, es el momento del inicio de su ministerio.

En Hechos 10:38 vemos la confirmación de esto: “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”

En los evangelios apócrifos (escondidos, ocultos) y otros escritos y tradiciones orales, dicen que Jesús hizo una serie de milagros en su niñez, pero vemos que las sanidades y milagros vinieron después de su bautismo con el Espíritu Santo. Recordemos que Jesús era conocido como carpintero, no como milagrero.

Además en Juan 2:1-11 dice que su primera señal (o milagro) fue el convertir el agua en vino en las bodas de Caná, que es un acontecimiento posterior a su bautismo con el Espíritu.

Otra cosa que podemos ver es que Jesús no hizo las sanidades y milagros por ser el Hijo de Dios, sino que el esperó ser lleno del Espíritu Santo para recién empezar ha hacerlos. Es decir, el hizo las sanidades y milagros como cualquier creyente lleno del Espíritu Santo y el poder de Dios.

Por eso es que Él dijo en Juan 14:12: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.”

Jesús es nuestro modelo, el ejemplo que debemos seguir.

Para entender el alcance del ministerio público o terrenal de Jesús, debemos darnos cuenta a quien fue enviado a ministrar. En Mateo 15:24 mientras hablaba con la mujer sirofenicia, Jesús dijo estas palabras: “El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”

El carácter universal de su ministerio vino con su muerte y resurrección, cuando el murió por los pecados de todos los hombres.

Por ese motivo, no es de sorprenderse la fuerte oposición de los judaizantes de la iglesia judía contra el mensaje de Pablo a lo largo del Libro de Hechos, acerca del carácter universal del ministerio, ya que ellos pensaron en primer momento que el evangelio era solo para los judíos (el caso de la conversión de Cornelio en Hechos 10 y 11), y luego la necesidad de circuncidarse y cumplir toda la Ley de Moisés para poder ser salvos (tema del Concilio de Jerusalén en Hechos 15 y la ocasión del libro de Gálatas). 

Pero pasemos a lo que estamos viendo del ministerio público de Jesús.

En Mateo 9:35 vemos en que consistió el ministerio terrenal de Jesús: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.”

Son tres cosas principales las que Jesús hizo:
  1. Enseñar
  2. Predicar
  3. Sanar a los enfermos

Por ejemplo, los evangelios están llenos de las enseñanzas de Jesús, tenemos el Sermón del Monte (Mateo 5, 6 y 7); las parábolas (Marcos 4); o las enseñanzas que dio a sus discípulos en la última cena (Juan 13,14, 15 y 16), entre muchas otra más.

El enseñaba con tal autoridad que la gente podía ver la diferencia.

En Marcos 1:27 dice: “Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?”

En Mateo 7:28-29 dice: “Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.”

Aun sus enemigos reconocían que su enseñanza era diferente a cualquier otra: “Los alguaciles vinieron a los principales sacerdotes y a los fariseos; y éstos les dijeron: ¿Por qué no le habéis traído? Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!” (Juan 7:45-46).

Otra cosa en cuanto a su enseñanza fue que su auditorio principal, a quien les enseñaba al detalle todas las cosas era a sus discípulos: “Con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír. Y sin parábolas no les hablaba; aunque a sus discípulos en particular les declaraba todo” (Marcos 4:33-34).

Jesús no le enseñaba todo a la gente, solo lo que podían oír, es a sus discípulos a quienes les declaraba todo.

En cuanto a su predicación veamos lo que dice Lucas 4:16-21, cuando Jesús fue a Nazaret: “Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.”

Este pasaje, al inicio del ministerio de Jesús, nos dice que una parte primordial del ministerio terrenal de Jesús es la predicación de la Palabra de Dios.

Es interesante que Jesús cita esta profecía de Isaías 61:1-2, en la cual Él afirma que es el Mesías, cuando dice: “Hoy se cumple esta escritura delante de ustedes.”

Recordemos que Jesús empezó su ministerio predicando en la tierra de Zabulón y Neftalí tal como se había profetizado en Isaías 9:1-2: “Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea; y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí, para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; el pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de sombra de muerte, luz les resplandeció. Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentios, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:12-17).

Jesús tuvo un ministerio de predicación.

Finalmente podemos ver que Jesús tuvo un ministerio de sanidades y milagros.

A lo largo de los evangelios podemos ver como la gente venia para oírle y recibir sanidad: “Descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades” (Lucas 6:17).

En Mateo 8:16-17 dice: “Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.”

Este ministerio de sanidades era una de las marcas del Mesías y este verso en particular es el cumplimiento de la profecía hecha en Isaías 53:4-5.

Podemos ver que Jesús tuvo un ministerio de sanidades.

Una cosa más para ver, en cuanto al ministerio público de Jesús, es que Él llamó discípulos en los cuales multiplicarse.

Desde el mismo llamado de Pedro y Andrés en Mateo 4:18-19, Jesús les estaba mostrando el carácter del ministerio al cual los estaba llamando, para alcanzar el mundo: “Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.”

Vemos que en los tres años y medio de su ministerio público Jesús anduvo con sus discípulos por todos lados, enseñándoles en privado y dándoles ejemplo en público. 

En Marcos 3:13-19 vemos el grupo principal de discípulos que llamó Jesús y el propósito te este llamado: “Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa.”

Aquí vemos el propósito del llamado de los doce:
  1. Estar con Jesús
  2. Enviarlos a predicar
  3. Darles autoridad

Es interesante que el primer ministerio de los doce era estar con Jesús. Y es que para poder reproducirse en ellos, lo primero era instruirlos de una manera personal.

Lo segundo que hizo fue darles una misión, los envió a predicar.

Y lo tercero es darles la provisión, o los medios para cumplir con su misión, es decir. Les dio autoridad.

En el Libro de Hechos podemos ver lo bien que aprendieron su trabajo.