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martes, 15 de mayo de 2018

Evangelización Para Discípulos (Andrew Wommack Ministries) Nivel 1 - Clase 14


Nivel 1
LECCIÓN 14

EL PODER DE UNA VIDA LLENA DEL ESPÍRITU SANTO

Por Don Krow

Marcos 16:15-16 es un pasaje que se conoce como la Gran Comisión. Jesucristo les dijo a sus discípulos: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será condenado”. En Hechos 8, versículos 5 y 12, vemos cómo esta encomienda se realizó por medio de la predicación de Felipe en Samaria. “Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo… Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba las buenas nuevas del reino de Dios y el nombre de Cristo Jesús, se bautizaban, tanto hombres como mujeres”.

La pregunta es ésta: ¿Esas personas de Samaria se hicieron Cristianos de acuerdo a Marcos 16:15-16? Sí, sí se hicieron. Felipe fue a la ciudad de Samaria, predicó a Jesucristo, y por medio de la fe en Cristo, se bautizaron, tanto hombres como mujeres. De acuerdo a la Gran Comisión, podríamos decir que esas personas fueron salvas, pero, ¿habían recibido el bautismo en el Espíritu Santo?

La Biblia habla de que Juan bautizaba en agua, pero que solamente Jesucristo podía bautizarte con el Espíritu Santo. De acuerdo a las Escrituras, la gente creía, era salva, y bautizada en agua, pero nunca habían recibido el bautismo en el Espíritu Santo. Hechos 8:14-17 dice: “Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan, quienes descendieron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo, pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; sólo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo”.

Podemos ver con base en estos versículos que el solo hecho de que una persona ha creído, ha sido bautizada, y salva no quiere decir que también recibió el Bautismo en el Espíritu Santo. El Espíritu Santo había llegado a sus vidas—en Juan 20:22 vemos que el Espíritu Santo regeneró a los discípulos—pero fue en el día de Pentecostés cuando fueron bautizados con el Espíritu Santo y cuando Dios los llenó de poder. Hay una diferencia entre la vivificación del Espíritu Santo en la salvación y el bautismo en el Espíritu Santo cuando éste desciende sobre un individuo. Hay una inmersión en el Espíritu Santo que viene sobre las personas y las llena de poder. Aunque una persona haya sido salva, eso no quiere decir que ha sido bautizada en el Espíritu Santo.

Hechos 19:1-2 dice: “Y aconteció que mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo, habiendo recorrido las regiones superiores, llegó a Efeso y encontró a algunos discípulos, y les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le respondieron: No, ni siquiera hemos oído si hay un Espíritu Santo”. Pablo preguntó: “¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis?” Ellos contestaron: “Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo”. Pablo preguntó: “¿Si no fueron bautizados en el Espíritu Santo cuando creyeron, en qué pues fueron bautizados?” Ellos contestaron: “Fuimos bautizados en el bautismo de Juan”. Yo creo que Pablo les explicó con más detalle acerca de que Jesucristo es el Cristo, y entonces esos creyentes se identificaron con Jesús por medio del bautismo en agua. En los versículos 6 - 7 dice: “Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en lenguas y profetizaban. Eran en total unos doce hombres”.

Aunque esas personas eran discípulos que creían en el Mesías por venir, no habían sido bautizados en el Espíritu Santo. Una persona puede ser vuelta a nacer y haberse bautizado en agua sin haber sido bautizada en el Espíritu Santo. El bautismo en el Espíritu Santo es una experiencia separada y distinta de la conversión.

Aunque yo puedo bautizar a una persona en agua, no puedo bautizarla en el Espíritu Santo; sólo Jesucristo puede hacer eso. Si tú nunca le has pedido a Jesucristo que te bautice en el Espíritu Santo, ¿por qué no se lo pides ahora? Lucas 11:13 dice: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” ¿Por qué no se lo pides hoy?



PREGUNTAS DE LA LECCIÓN

1. Lea Marcos 16:16. Ahora lea Hechos 8:5, 12. ¿Se hicieron Cristianas las personas mencionadas en Hechos 8:12?
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2. Lea Hechos 8:14-16. ¿Esas personas habían recibido el bautismo en el Espíritu Santo?
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3. Lea Hechos 19:1-5. ¿Eran creyentes esas personas?
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4. Lea Hechos 19:6-7. ¿Habían recibido el Bautismo en el Espíritu Santo?
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5. Lea Lucas 11:13. ¿Qué dice Lucas 11:13 que tenemos que hacer para recibir al Espíritu Santo?
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6. Lea 1 Corintios 14:2. Cuando una persona habla en lenguas, ¿qué está haciendo?
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7. Lea 1 Corintios 14:14.  Cuando una persona habla en lenguas, ¿qué está haciendo?
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8. Lea 1 Corintios 14:16-17. Cuando una persona habla en lenguas, ¿qué está haciendo?
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9. Lea Hechos 2:4. Cuando alguien habla en lenguas, ¿es el Espíritu Santo o la persona la que habla?
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10. Lea Hechos 2:4. ¿Quién le da la capacidad de hablar a la persona?
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VERSÍCULOS RELACIONADOS CON LAS PREGUNTAS

MARCOS 16:16 – El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. 

HECHOS 8:5,12 – [5] Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. [12] Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

HECHOS 8:14-16 – [14] Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; [15] los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; [16] porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sólo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 

HECHOS 19:1-5 – [1] Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, [2] les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. [3] Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. [4] Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. [5] Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.RVR1960

HECHOS 19:6-7 – [6] Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. [7] Eran por todos unos doce hombres.

LUCAS 11:13 – Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

1 CORINTIOS 14:2 – Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. RVR 1960

1 CORINTIOS 14:14 – Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.

1 CORINTIOS 14:16-17 – [16] De otra manera, si bendices sólo en[a] el espíritu, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias el que ocupa el lugar del que no tiene ese don, puesto que no sabe lo que dices? [17] Porque tú das gracias bien, pero el otro no es edificado.

HECHOS 2:4 – Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse.

martes, 18 de marzo de 2014

El Bautismo con el Espíritu 7 - Como Ministrar a Otros El Bautismo con el Espíritu Santo - Parte 1

Como Ministrar a Otros El Bautismo con el Espíritu Santo

Hemos estado viendo lo que es el Bautismo con el Espíritu Santo y su evidencia inicial que es el hablar en otras lenguas.

Como todas las cosas de Dios el bautismo con el Espíritu Santo se recibe por medio de la fe. Y ¿cómo llegamos a tener fe? Por el oír y el oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17).

La pregunta el ¿Cómo podemos ministrar a un hermano para que reciba el bautismo con el Espíritu Santo?


Primer Paso
Debemos Enseñarle Que la Biblia Dice Que Dios Ya Ha Derramado El Espíritu Santo.

Debemos enseñarles que no deben suplicarle a Dios, Él ya derramó el Espíritu Santo y la promesa es para ellos.

Hechos 8:14-16 (RV60)

14  Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios,  enviaron allá a Pedro y a Juan;
15  los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo;
16  porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos,  sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús.

En Samaria no lloraron y suplicaron a Dios; sencillamente oraron para que recibiesen el Espíritu Santo.

Ya habían recibido la primera obra del Espíritu Santo, habían sido bautizados en el nombre de Jesús, habían nacido de nuevo y tenían el Espíritu Santo dentro de ellos; pero algo les faltaba.

Faltaba que el Espíritu Santo viniese sobre ellos, faltaba la segunda obra del Espíritu Santo; así que cuando Pedro y Juan oraron por ellos; recibieron el Espíritu Santo.

¿Cual fue la oración de Pedro y Juan? ¿”Señor, si es tu voluntad dales el Espíritu Santo”?
¡No! El Espíritu Santo ya había sido derramado el día de Pentecostés, sencillamente oraron para que reciban la promesa que le había sido dada, para que reciban el Espíritu Santo.

En Hechos 19 vemos un caso similar:

Hechos 8:14-16 (RV60)

1  Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto,  Pablo,  después de recorrer las regiones superiores,  vino a Efeso,  y hallando a ciertos discípulos,
2  les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis?  Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.
3  Entonces dijo: ¿En qué,  pues,  fuisteis bautizados?  Ellos dijeron: En el bautismo de Juan.
4  Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento,  diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él,  esto es,  en Jesús el Cristo.
5  Cuando oyeron esto,  fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.
6  Y habiéndoles impuesto Pablo las manos,  vino sobre ellos el Espíritu Santo;  y hablaban en lenguas,  y profetizaban.
7  Eran por todos unos doce hombres.

Estos doce discípulos de Juan, pasaron por las dos obras del Espíritu Santo, primero nacieron de nuevo al ser bautizados en el nombre del Señor Jesús y luego recibieron la segunda obra, el bautismo con el Espíritu Santo cuando Pablo les impuso las manos.

Ellos no oraron, ni pidieron, ni suplicaron. Lo único que hicieron fue recibir lo promesa que dios ya les había dado.

Pablo les había explicado claramente, así que solo recibieron cuando fueron ministrados.

Dentro de este punto veamos una creencia popular acerca del Bautismo con el Espíritu Santo.

Hechos 8:14-16 (RV60)

4  Y estando juntos,  les mandó que no se fueran de Jerusalén,  sino que esperasen la promesa del Padre,  la cual,  les dijo,  oísteis de mí.

5  Porque Juan ciertamente bautizó con agua,  mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

 

Hechos 8:14-16 (Castillian)

4  En cierto momento, mientras comía juntamente con ellos, les mandó que no se alejaran de Jerusalén, sino que esperasen el cumplimiento de la promesa del Padre de enviar al Espíritu Santo, tal como Jesús mismo les había anunciado que tenía que suceder. Se lo recordó diciéndoles:

5  Juan os bautizó con agua, pero dentro de pocos días seréis bautizados con el Espíritu Santo.


Mucha gente al leer este verso piensa que debe esperar por el Espíritu Santo hasta ser bautizados con Él.

Hay gente que se pasa años esperando al Espíritu Santo, incluso hay gente que se ha pasado más de 50 años por el Espíritu Santo.

Un hermano se acercó a un ministro y le dijo con orgullo: “Hace 20 años que estoy esperando al Espíritu Santo, y se todo acerca de esperar al Espíritu Santo, no hay nadie que me pueda enseñar nada acerca del tema.”

El ministro le contesto: “Puede que sepas todo acerca de esperar pero no sabes nada acerca de recibir”.

Y eso es lo que pasa con muchísima gente porque han malentendido estos versos.

Yo le he dicho a mucha gente: “Si quieres ser verdaderamente bíblico, deberías irte a Israel a esperar, porque ese es el lugar donde Jesús le dijo que debían esperar; quizás ese sea el motivo que tu esperar no haya tenido fruto.”

Si leemos bien el verso veremos que las instrucciones que les dio Jesús es que esperasen en Jerusalén hasta que llegase el Espíritu Santo, lo cual ocurrió el día de Pentecostés tal como vemos en el capítulo 2 de Hechos.

Hechos2:1-4 (NVI)

4  Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar.

2 Y de repente sobrevino del cielo un ruido, como de un viento que irrumpe impetuosamente, y llenó toda la casa en la que se hallaban.

3 Entonces se les aparecieron unas lenguas como de fuego, que se dividían y se posaban sobre cada uno de ellos.

4 Quedaron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les hacía expresarse.


En ese momento, en Pentecostés, fue que el Espíritu Santo llegó y desde que llegó no se ha ido; se ha quedado con nosotros.

Como Jesús dijo en Juan 14; el Espíritu Santo iba a venir para quedarse con nosotros para siempre.

Juan 14:15-17 (NVI)

15  "Si ustedes me aman,  obedecerán mis mandamientos.

16  Y yo le pediré al Padre,  y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre:

17  el Espíritu de verdad,  a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes.


El Espíritu Santo, el Consolador, vino para quedarse, para estar siempre con nosotros.

Por ese motivo es que esta objeción no tiene sentido, no podemos esperar que llegue alguien que ya está con nosotros.


Hechos 2:32-33 (NVI)

32  A este Jesús,  Dios lo resucitó,  y de ello todos nosotros somos testigos.

33  Exaltado por el poder de Dios,  y habiendo recibido del Padre el Espíritu Santo prometido,  ha derramado esto que ustedes ahora ven y oyen.


Jesús ya envió el Espíritu Santo, ya lo derramó sobre nosotros, solo nos toca recibir lo que el ya nos dio.


Segundo Paso
Debemos Mostrarle que Cumple con los Requisitos; 
Una Vez que ha Nacido de Nuevo Ya está Listo Para Recibir el Espíritu Santo

Muchas veces debido a la mala enseñanza y las tradiciones de la iglesia, los creyentes creen que necesitan hacer ciertas cosas antes de recibir.

No se creen lo suficientemente santo o justos como para ser dignos de recibir el Espíritu Santo.

Si esto fuera cierto, los hermanos de la iglesia de Corinto jamás hubieran recibido el Bautismo con el Espíritu, ya que eran la iglesia más carnal de todas.

Pero, ¿Qué dice la Biblia?

1 Corintios 1:4-7 (RV60)

4  Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros,  por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús;

5  porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él,  en toda palabra y en toda ciencia;

6  así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros,

7  de tal manera que nada os falta en ningún don,  esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.


A la iglesia de Corinto no le faltaba ningún don, se puede decir que si no era la más carismática de todas las iglesias, por lo menos era una de las más carismáticas.

1 Corintios 1:4-7 (RV60)

1  De manera que yo,  hermanos,  no pude hablaros como a espirituales,  sino como a carnales,  como a niños en Cristo.


Era una iglesia muy carnal, sin embargo, todos eran bautizados con el Espíritu Santo.

Si los corintios lo fueron, hay esperanza para nosotros.

Así que no nos sintamos indignos y recibamos el regalo que Dios ya nos dio.

La pregunta es: ¿Cuáles son los requisitos para recibir el Bautismo con el Espíritu Santo.

Solo uno, haber nacido de nuevo.

Hechos 2:37-39 (RV60)

37  Al oír esto,  se compungieron de corazón,  y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos,  ¿qué haremos?

38  Pedro les dijo: Arrepentíos,  y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados;  y recibiréis el don del Espíritu Santo.

39  Porque para vosotros es la promesa,  y para vuestros hijos,  y para todos los que están lejos;  para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.


Nuevamente, la promesa es para todos, el único requisito es el haber nacido de nuevo.

Por ese motivo, aunque hay mucha gente que dice que debemos ser maduros para poder recibir el Bautismo con el Espíritu Santo, en la Biblia vemos que no es así. La evidencia misma del Libro de los Hechos y la Epístola a los Corintios nos muestran que no puede haber sido así.

En los cinco casos del Libro de los Hechos: Pentecostés, los samaritanos, la casa de Cornelio, Pablo y los discípulos de Juan el Bautista en Efeso, ninguno de ellos había tenido tiempo para “madurar”, en el común de los casos eran recién convertidos.

Ya hemos comentado que la Iglesia de Corintos era todo menos una iglesia de gente madura, Pablo los llama carnales.

Veamos lo que Pablo le dice a la Iglesia de Filipos después de varios años de ministerio:

Filipenses 3:12-14 (BL95)

12 No creo haber conseguido ya la meta ni me considero un "perfecto", sino que prosigo mi carrera hasta conquistarlo, puesto que ya he sido conquistado por Cristo.

13 No, hermanos, yo no me creo todavía calificado, pero para mí ahora sólo vale lo que está adelante; y olvidando lo que dejé atrás

14  corro hacia la meta, con los ojos puestos en el premio de la vocación celestial, quiero decir, de la llamada de Dios en Cristo Jesús.

 

Filipenses 3:12-13 (Castillian)

12 No digo que haya logrado ya esa meta, ni que yo sea perfecto. Lo que pretendo es seguir adelante, tratando de ver si un día podré ser lo que Cristo, al salvarme, quiso que fuese.

13 No, hermanos, todavía no soy como debo ser; pero, eso sí, olvidando las cosas que voy dejando atrás y mirando a lo que está delante

14  procuro alcanzar la meta y recibir el premio celestial al que Dios me ha llamado por medio de Cristo Jesús.

 

Pablo no se considera “perfecto” o “maduro”, el sigue creciendo en el Señor cada día, sin embargo, ya había recibido el Bautismo con el Espíritu Santo.


No busquemos requisitos aparte del único que está establecido en la Biblia, haber nacido de nuevo. 

sábado, 8 de marzo de 2014

El Bautismo Con El Espíritu Santo 2 - Las Dos Obras del Espíritu Santo En el Creyente - Parte 2

Las Dos Obras del Espíritu Santo
En el Creyente

Segunda Obra
El Bautismo Con el Espíritu



Como vimos en el capítulo anterior; los discípulos nacieron de nuevo; pero a pesar de eso, a ellos les faltaba algo.

Lucas 24:49 (PDT)
49  Ahora les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Pero quédense en Jerusalén hasta que hayan recibido ese poder del cielo.

Lucas 24:49 (RV60)
49  He aquí,  yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros;  pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén,  hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

Lucas 24:49 (RV2000)
49  Y he aquí, yo enviaré al Prometido de mi Padre sobre vosotros; mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de potencia de lo alto.

Ellos iban a recibir la promesa del Padre, veamos que la Reina Valera 2000 dice que iban a recibir al Prometido, alguien que los iba a llenar con el poder de lo alto.

En Hechos 1:4-5 explica más que es la promesa del Padre.

Hechos 1:4-5 (RV60)
4  Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre,  la cual,  les dijo,  oísteis de mí.
5  Porque Juan ciertamente bautizó con agua,  mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

Aquí Jesús les explica a los discípulos que la promesa del Padre es el bautismo con el Espíritu Santo.

Ellos ya habían recibido la primera obra, la salvación, cuando Jesús había soplado en ellos; ya tenían el Espíritu Santo dentro, ahora iba a venir sobre ellos para vestirlos del poder de Dios.

Juan7:37-39 (RV60)
37  En el último y gran día de la fiesta,  Jesús se puso en pie y alzó la voz,  diciendo: Si alguno tiene sed,  venga a mí y beba.
38  El que cree en mí,  como dice la Escritura,  de su interior correrán ríos de agua viva.
39  Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él;  pues aún no había venido el Espíritu Santo,  porque Jesús no había sido aún glorificado.

En la primera obra el Espíritu Santo era como una fuente o manantial de la que brotaba vida eterna, esta obra ocurre cuando nacemos de nuevo y el Espíritu Santo vive dentro de nosotros.

En la segunda obra el Espíritu Santo hace que de nuestro interior corran ríos de agua viva, es decir ya esta dentro.

Esta obra iba a ocurrir después que Jesucristo fuese glorificado, es decir, muerto resucitado, ascendido al cielo y sentado a la diestra de Dios.

Pedro lo explicó de esta manera:

Hechos 2:33 (RV60)
33  Así que,  exaltado por la diestra de Dios,  y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo,  ha derramado esto que vosotros veis y oís.

Hechos 2:33 (PDT)
33  Jesús fue llevado al cielo y ahora está a la derecha de Dios. El Padre, según su promesa, le dio el Espíritu Santo. Jesús lo ha derramado sobre nosotros; eso es lo que ustedes ven y oyen ahora.

Jesús ya fue llevado al cielo y sentado a la diestra de Dios, por eso el Padre le dio el Espíritu Santo según su promesa y Él lo derramó sobre los creyentes.

Volvamos a Juan 7:38:

Juan7:38 (BLS)
38  Ríos de agua viva brotarán del corazón de los que creen en mí. Así lo dice la Biblia.

Juan7:38 (NBLH)
38  El que cree en Mí, como ha dicho la Escritura: De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva.

Juan7:38 (LXX)
38  El que cree en mí, según dijo la Escritura; ríos de su vientre fluirán de agua viva.

Juan7:38 (LXX)
38  Las Escrituras dicen que del interior del que cree en mí saldrán ríos de agua viva.

Vemos que del corazón, interior, vientre, de lo más profundo del ser de los creyentes iban a correr, brotar, salir y fluir ríos de agua viva.

Volvamos a Lucas 24:49 para qué son esos ríos de agua viva que iban a correr de los creyentes:

Lucas 24:49 (RV60)
49  He aquí,  yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros;  pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén,  hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

Lucas 24:49 (NVI)
49  Ahora voy a enviarles lo que ha prometido mi Padre;  pero ustedes quédense en la ciudad hasta que sean revestidos del poder de lo alto.

Lucas 24:49 (Scio)
49  Y yo envío al prometido de mi Padre sobre vosotros. Mas vosotros permaneced aquí en la ciudad, hasta que seais vestidos de la virtud de lo alto".

Estamos viendo que la promesa del Padre es el Bautismo con el Espíritu Santo,

En este pasaje nos dice que ellos iban a ser investidos, vestidos y revestidos del poder y la virtud que vendría de lo alto.

Veamos primero la palabra que define poder y virtud

δύναμις dúnamis; de G1410; fuerza (lit. o fig.); espec. poder milagroso (por lo general por impl. un milagro en sí mismo):-eficacia, fuerza, impetuoso, maravilla, milagro, capacidad, dar, poder, poderosamente, potencia, potestad.

Esta palabra dunamis nos habla de tener capacidad para  poder para hacer milagros.

Veamos la palabra para investidos, vestidos y revestidos:

νδύω endúo; de G1722 y G1416 (en el sentido de hundir en un vestido); investir con ropa (lit. o fig.):-poner, revestir, vestir, investir.

Me parece que cuando habla de hundirse en un vestido, es como ponerse un vestido más grande que uno, de manera que se es cubierto completamente.

Luego vemos que este poder nos habla de una obra exterior, que nos cubre.

Antiguamente se decía que ciertos ministros tenían “mantos” que los cubrían, hablando de la unción específica que tenían para realizar el ministerio que Dios les había encomendado, recordando el manto de Elías que cayó sobre Eliseo para ser su sucesor en el ministerio.

Eso es lo que ocurre cuando recibimos el bautismo con el Espíritu Santo, el poder milagroso de Dios nos cubre como un manto que nos rodea completamente.

Los 4 evangelios relatan como Jesús recibió el bautismo con el Espíritu:

Mateo 3:13-17 (RV60)
13  Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán,  para ser bautizado por él.
14  Mas Juan se le oponía,  diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti,  ¿y tú vienes a mí?
15  Pero Jesús le respondió: Deja ahora,  porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.
16  Y Jesús,  después que fue bautizado,  subió luego del agua;  y he aquí cielos le fueron abiertos,  y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma,  y venía sobre él.
17  Y hubo una voz de los cielos,  que decía: Este es mi Hijo amado,  en quien tengo complacencia.

Este relato lo encontramos en: Marcos 1:9-11, Lucas 3:21-22 y Juan 1:32-33.

En Lucas 4 podemos ver como Jesús recibió este poder dunamis luego que fue bautizado por Juan en el Jordán.

Lucas 4:14 (RV60)
14  Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea,  y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.

Aquí la palabra poder es dunamis; veamos en que consistía este dunamis:

Lucas 4:16-21 (RV60)
16  Vino a Nazaret,  donde se había criado;  y en el día de reposo entró en la sinagoga,  conforme a su costumbre,  y se levantó a leer.
17  Y se le dio el libro del profeta Isaías;  y habiendo abierto el libro,  halló el lugar donde estaba escrito:
18  Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;
19  A predicar el año agradable del Señor.
20  Y enrollando el libro,  lo dio al ministro,  y se sentó;  y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21  Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

En el verso 18 vemos que el Espíritu Santo estaba sobre Él para ungirlo para que realice el ministerio que Dios le había encomendado.

Otra cosa que vemos es que Jesús no hizo ningún milagro hasta ser Bautizado con él Espíritu Santo. Jesús fue vestido con el manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo; nosotros también seremos vestidos con ese manto de poder luego de recibir el Espíritu Santo.

Ese es el mismo poder que viene sobre nosotros cuando recibimos el Bautismo con el Espíritu Santo

Hechos 1:8 (RV60)
8  Pero recibiréis poder,  cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo,  y me seréis testigos en Jerusalén,  en toda Judea,  en Samaria,  y hasta lo último de la tierra.

Hechos 1:8 (Castillian)
8 Sin embargo, cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros, recibiréis la fuerza necesaria para ser mis testigos en todas partes: en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta el último rincón de la tierra.

Hechos 1:8 (EUNSA)
8  Sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.

Cuando recibimos el Espíritu Santo recibimos el poder milagroso de Dios sobre nosotros, el dunamis, para ser testigos.

Notemos que no dice dentro sino sobre, no es algo interior sino algo exterior.

En Hechos 2 podemos ver como los discípulos recibieron el bautismo con el Espíritu:

Hechos 2:1-4 (RV60)
1  Cuando llegó el día de Pentecostés,  estaban todos unánimes juntos.
2  Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba,  el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;
3  y se les aparecieron lenguas repartidas,  como de fuego,  asentándose sobre cada uno de ellos.
4  Y fueron todos llenos del Espíritu Santo,  y comenzaron a hablar en otras lenguas,  según el Espíritu les daba que hablasen.

Mientras ellos oraban en el Aposento Alto el Espíritu Santo se asentó sobre ellos, y todos fueron llenos (o bautizados) con el Espíritu Santo.

Como dijo Pedro más adelante eso fue lo que profetizó el profeta Joel.

Hechos 2:14-18 (RV60)
14  Entonces Pedro,  poniéndose en pie con los once,  alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos,  y todos los que habitáis en Jerusalén,  esto os sea notorio,  y oíd mis palabras.
15  Porque éstos no están ebrios,  como vosotros suponéis,  puesto que es la hora tercera del día.
16  Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:
17  Y en los postreros días,  dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños;
18  Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu,  y profetizarán.

Esta profecía se encuentra en Joel 2:28-32:

Joel 2:28-32 (RV60)
28  Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne,  y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas;  vuestros ancianos soñarán sueños,  y vuestros jóvenes verán visiones.
29  Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.
30  Y daré prodigios en el cielo y en la tierra,  sangre,  y fuego,  y columnas de humo.
31  El sol se convertirá en tinieblas,  y la luna en sangre,  antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.
32  Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo;  porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación,  como ha dicho Jehová,  y entre el remanente al cual él habrá llamado.

Joel estaba profetizando que habría un gran mover de Dios en los últimos tiempos; que el Espíritu Santo y como consecuencia de eso habría un gran mover de salvación.

Eso es lo que estaba ocurriendo, el poder de Dios para testificar estaba siendo derramado y ese día se convirtieron tres mil personas.




martes, 25 de febrero de 2014

El Espíritu Santo 8 - Los Nombres del Espíritu Santo – Parte 3

Los Nombres del Espíritu Santo – Parte 3


Nombre #11
El Espíritu de Verdad

Juan 14:17 (RV60)
17 El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

Juan 14:17 (Castillian)
17  Que es el Espíritu que conduce a la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo busca ni lo conoce; pero vosotros sí lo conocéis, porque él está ahora con vosotros, y un día estará en vosotros.

Juan 15;26 (RV60)
26  Pero cuando venga el Consolador,  a quien yo os enviaré del Padre,  el Espíritu de verdad,  el cual procede del Padre,  él dará testimonio acerca de mí.

El Espíritu Santo es llamado el Espíritu de Verdad porque su trabajo es comunicar, impartir y conducir a la verdad a las personas que reciben a Jesús.

Juan 16:13 (RV60)
13  Pero cuando venga el Espíritu de verdad,  él os guiará a toda la verdad;  porque no hablará por su propia cuenta,  sino que hablará todo lo que oyere,  y os hará saber las cosas que habrán de venir.

Juan 16:13 (BLS)
13  Cuando venga el Espíritu Santo, él les dirá lo que es la verdad y los guiará para que siempre vivan en la verdad. Él no hablará por su propia cuenta, sino que les dirá lo que oiga de Dios el Padre, y les enseñará lo que van a pasar.

Juan 16:13 (JER)
13  Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.

La verdad completa se encuentra en el Espíritu Santo; por eso, cuando somos enseñados por Él, conocemos toda la verdad.


Nombre #12
El Espíritu de Vida

Romanos 8:2 (RV60)
2  Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Romanos 8:2 (BL95)
2  En Cristo Jesús la ley del Espíritu de vida te ha liberado de la ley del pecado y de la muerte.

El Espíritu de Vida ha quitado de nuestras vidas las consecuencias del pecado y de la muerte.

La misma vida de Dios ha sido impartida en nosotros por el Espíritu de Vida; por eso, la muerte, la enfermedad, la pobreza y todas las obras producidas por el pecado y la muerte legalmente ya no nos afectan.


Nombre #13
El Espíritu de Gracia

Hebreos 10:29 (RV60)
29  ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios,  y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado,  e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?

Este nombre nos muestra que es el Espíritu Santo quien tiene el trabajo de administrar y aplicar la gracia de Dios.

Es por la obra del Espíritu Santo en nuestros corazones nos capacita para apropiarnos de la plenitud de la gracia en nuestros corazones.


Nombre #14
El Espíritu de Gracia y Oración

Zacarías 12:10 (RV60)
10  Y derramaré sobre la casa de David,  y sobre los moradores de Jerusalén,  espíritu de gracia y de oración;  y mirarán a mí,  a quien traspasaron,  y llorarán como se llora por hijo unigénito,  afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.

Zacarías 12:10 (LBLA)
10  Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén, el Espíritu de gracia y de súplica, y me mirarán a mí, a quien han traspasado. Y se lamentarán por El, como quien se lamenta por un hijo único, y llorarán por El, como se llora por un primogénito.

En este pasaje vemos la operación del Espíritu de Gracia para guiarnos ha hacer la oración de súplica.

Veamos la definición de esta oración de súplica del diccionario Strong’s en español.

H8469
תַּחֲנוּן takjanún; o (fem.)
תַּחֲנוּנָה takjanuá; de 2603; oración ferviente:-misericordia, oración, ruego, súplica.

La oración de súplica es una oración intensa y ferviente que se hace por otra persona.

Judas 1:20 (RV60)
20  Pero vosotros,  amados,  edificándoos sobre vuestra santísima fe,  orando en el Espíritu Santo.

Judas 1:20 (BLS)
20  Pero ustedes, queridos hermanos, sigan confiando siempre en Dios. Esa confianza es muy especial. Cuando oren, dejen que el Espíritu Santo les diga lo que deben decir.

Judas 1:20 (PDT)
20  Pero ustedes, estimados hermanos, fortalézcanse unos a otros en su fe santísima. Oren por medio del Espíritu Santo.

Nuestra oración siempre debe ser en el Espíritu Santo, dejando que nos diga lo que debemos orar.

Romanos 8:26-27 (RV60)
26  Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad;  pues qué hemos de pedir como conviene,  no lo sabemos,  pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
27  Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu,  porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

Romanos 8:26-27 (PDT)
26 De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, cuando no sabemos qué pedirle a Dios, el Espíritu mismo le pide a Dios por nosotros. El Espíritu le habla a Dios a través de gemidos imposibles de expresar con palabras.
27 Pero Dios nos conoce a fondo y entiende lo que el Espíritu quiere decir, porque el Espíritu ruega a favor de su pueblo santo de acuerdo a la voluntad de Dios.

Romanos 8:26-27 (Castillian)
26 De igual manera, el Espíritu Santo nos ayuda a superar nuestra humana debilidad; porque ni siquiera sabemos qué debemos pedir ni cómo pedirlo, y es el Espíritu Santo el que ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.
27 Y el Padre, que conoce hasta lo más íntimo del corazón, sabe lo que el Espíritu dice, porque el Espíritu intercede por nosotros de acuerdo con la voluntad de Dios.

Muchas veces no sabemos como orar, que orar, que pedir como conviene, en esos momentos el Espíritu de Gracia y Oración (Súplica) acude en nuestra ayuda intercediendo juntamente con nosotros.

El doctor T.J. McCrossan, que fue un famoso profesor de Griego de principios del Siglo XX, explicó este verso en su libro “Bodily Healing and the Atonement” (La Sanidad del Cuerpo y la Expiación),

...nótese bien que la palabra aquí traducida como "ayuda" (sunantilambanetai). Este es el tiempo presente, tercera persona singular, del verbo transitivo neuto sunantilambanomai, y viene de sun, junto con; anti, contra; y lambano, me agarró de. Por consiguiente, esta palabra significa "agarrarse junto con…en contra  de.”

De esta manera, Romanos 8:26 nos dice que el Espíritu Santo “se agarra junto con” alguna persona (con nosotros), “en contra de” nuestra debilidad.

Entonces vemos que el Espíritu de Gracia y Oración cuando no sabemos como orar “se agarra juntamente con” nosotros, “en contra” de nuestra debilidad (no saber orar como orar como debemos).

¿Cómo lo hace? Intercediendo a través de nosotros con gemidos indecibles, con gemidos que no pueden ser expresados con palabras, es decir, por medio de la oración en lenguas.

1 Corintios 14:14 (RV60)
14  Porque si yo oro en lengua desconocida,  mi espíritu ora,  pero mi entendimiento queda sin fruto.

1 Corintios 14:14 (AMP)
14  Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu, por el Espíritu Santo en mi ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.

Cuando oramos en lenguas nuestro espíritu ora por el Espíritu Santo que esta morando en nosotros; eso es lo que hace el Espíritu de Gracia y Oración, cuando oramos en el Espíritu, el se agarra o junta con nosotros a través de la oración en lenguas, en contra de nuestra debilidad, que es el no saber orar como debemos.

Nuestro entendimiento queda sin fruto pero nuestro espíritu y las palabras en lenguaje desconocido oran de acuerdo a la voluntad de Dios.

Aprendamos a tomar ventaja del Espíritu de Gracia y Oración.