martes, 22 de octubre de 2013

La Trinidad 3 - Evidencias de la Existencia de Dios

Evidencias Bíblicas de la Existencia de Dios


Desde el principio mismo de la Biblia, en su primer libro, capítulo y verso encontramos está inequívoca e indubitable afirmación:

Génesis 1:1
1  En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

La Biblia no se propone demostrar la existencia de Dios por medio de argumentos lógicos, da por sentado su existencia como un hecho plenamente razonable; que depende de la fe.  
La Biblia no responde todas las preguntas humanas acerca de Dios ya que Dios es.
Cuando Dios se revela a Moisés en el desierto le dice que Él es el que es:

Éxodo 3:13-14
13  Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel,  y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros.  Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?,  ¿qué les responderé?
14  Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY.  Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.es.

No hay más que decir, Dios 

Fe en la Revelación Divina

El creyente acepta por fe la verdad de Dios y su existencia de acuerdo a la revelación bíblica; es decir, no desde la perspectiva de una fe ciega, sino como una fe fundamentada en la Biblia como la Palabra inspirada por Dios.

En Hebreos 11:6 dice: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios;  porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay,  y que es galardonador de los que le buscan.” 

La Biblia nos revela la misma esencia y naturaleza de Dios.

En Génesis 1:1 lo muestra como creador de todas las cosas: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”

En Hebreos 1:2-3 lo muestra como el sustentador de todo: “En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo,  a quien constituyó heredero de todo,  y por quien asimismo hizo el universo; el cual,  siendo el resplandor de su gloria,  y la imagen misma de su sustancia,  y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder,  habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo,  se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.”

En el Salmo 22:28 lo muestra como el Señor del destino de individuos y naciones: “Porque de Jehová es el reino, y él regirá las naciones.”

En Efesios 1:11 dice que Dios hace todas las cosas según el designio de su voluntad, revelando gradual de su gran y eterno propósito de redención.

Efesios 4:11
11  En él asimismo tuvimos herencia,  habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.

Esta revelación de Dios en Su Palabra es el fundamento de nuestra fe en Su existencia; además, nuestra fe es edificada cuando aceptamos de corazón el contenido de la Biblia como inspirado por Dios.

Recordemos que Jesucristo dijo en Juan 7:17 que: “el que quiera hacer la voluntad de Dios,  conocerá si la doctrina es de Dios,  o si yo hablo por mi propia cuenta.”

Oseas tenía en mente esto cuando dijo: “Y conoceremos,  y proseguiremos en conocer a Jehová;  como el alba está dispuesta su salida,  y vendrá a nosotros como la lluvia,  como la lluvia tardía y temprana a la tierra” (Oseas 6:3), el intenso conocimiento que resulto de su íntima con Dios.


Evidencias Racionales de la Existencia de Dios 

Durante el paso de los siglos, los filósofos y pensadores han presentado argumentos racionales sobre la existencia de Dios.

Algunos de estos argumentos vienen de los filósofos griegos Platón y Aristóteles, quienes vivieron unos 300 años antes de Cristo; otros argumentos han sido formulados en los tiempos recientes por los estudiosos de filosofía y religión.

Veamos algunos de estos argumentos.

El argumento cosmológico

Viene del griego cosmología (cosmos, orden y logia, discurso), es el estudio a gran escala de la estructura y la historia del Universo  en su totalidad y, por extensión, del lugar de la humanidad en él.

Este argumento ha sido enunciado de varias maneras; en general encierra la idea de que todo lo que existe en el mundo debe tener una primera causa o razón de ser.

El filósofo alemán Emanuel Kant indicó que si todo lo que existe tiene razón de existir, debe tener su punto de origen en Dios. Es decir, debe haber un agente único que equilibre y armonice en sí todas las cosas.

El argumento teleológico

El término teleología viene del griego telos, fin, y logía, discurso; por eso es el estudio de los fines o propósitos de algún objeto o algún ser, o bien literalmente, a la doctrina filosófica de las causas finales.

Este argumento es prácticamente una extensión del anterior; demuestra que muchas cosas del mundo revelan inteligencia, orden y propósito. De ahí se deduce que su creador debe haber sido un ser sumamente sabio.

Por ejemplo, el hombre para vivir necesita inhalar el aire, del cual recibe oxígeno, pero exhala dióxido de carbono, el cual es inútil para el hombre. Por otra parte, las plantas consumen dióxido de carbono como un elemento esencial, y producen oxígeno, el cual a su vez es consumido por el hombre.

El argumento moral

Para este argumento, Kant partió del raciocinio de la existencia de un Supremo Legislador y Juez, con derecho absoluto de gobernar y corregir al hombre.

Este filósofo sostenía la opinión de que este argumento era superior a todos los demás para probar la existencia de Dios.

La teología moderna utiliza este argumento afirmando que el reconocimiento de un bien supremo por parte del hombre y su deseo de una moral superior, indican la existencia de un Dios que puede convertir ese ideal en realidad.

El argumento de la creencia universal

La exposición principal de este argumento es el siguiente:

Entre todos los pueblos y tribus existe la evidencia común de que el hombre es un ser religioso en potencia. Siendo universal este fenómeno debe ser parte constituyente de la naturaleza del hombre. Y si la naturaleza del hombre tiende a la práctica religiosa, ésta solo encuentra explicación en la existencia de un ser superior.

Es por eso que millones ignoran al único y verdadero Dios pero practican alguna religión.

Conclusión

El estudio de estos argumentos puede fortalecer la fe de un creyente ya que le hace ver que su fe no está en contra de la razón.

Puede ayudarle a saber dialogar con personas que no aceptan la Biblia pero que están dispuestas a razonar acerca de los interrogantes filosóficos con respecto al origen del mundo.


El Testimonio del Espíritu Santo en la Vida del Creyente

1 Corintios 2:9-12
9  Antes bien,  como está escrito: cosas que ojo no vio,  ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.
10  Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu;  porque el Espíritu todo lo escudriña,  aun lo profundo de Dios.
11  Porque  ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre,  sino el espíritu del hombre que está en él?  Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios,  sino el Espíritu de Dios.
12  Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo,  sino el Espíritu que proviene de Dios,  para que sepamos lo que Dios nos ha concedido 
Para nosotros, los creyentes, nos es difícil como ciertas personas niegan tan fácilmente la existencia de Dios.

Maestros afamados, científicos, filósofos, pensadores y hasta teólogos refutan la idea de la existencia de un Dios Eterno, real y personal.

Esas personas han cerrado los ojos a las abundantes evidencias de la existencia de Dios contenidas en la Biblia y en la naturaleza; aceptando la mentira en lugar de la verdad.

¿Cómo probar la realidad de Dios?

No se puede probar la existencia de Dios por medios naturales tal como se prueba la exactitud de un teorema matemático o una realidad química, cuyos resultados son siempre los mismos.

En cuanto a la realidad de Dios, podemos apropiarla por fe, pero también por los rastros que el dejó en nuestro espíritu; tenemos la poderosa operación del Espíritu Santo que habita en nosotros para iluminarnos en nuestra búsqueda.

En Romanos 8:16 dice: “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu,  de que somos hijos de Dios.”

viernes, 18 de octubre de 2013

La Trinidad 2 - Acerca de la Existencia de Dios

La Existencia de Dios

Para nosotros, como creyentes, la existencia de Dios es el principio de toda sana teología.

El hablar de su existencia solo tiene sentido si creemos que Él existe; en este sentido la Biblia es muy abundante, clara y definida; ella no solo supone que hay algo, alguna idea, o tendencia a la que se le debe dar el nombre de Dios; sino que el testimonio innegable e irrefutable de la Biblia es que Dios existe.

Dios es el ser supremo que existe por sí mismo. Es un ser personal, vivo y activo, del cual depende todo en el espacio y en el tiempo. La Biblia lo revela como un Dios eterno, amoroso y poderoso.

La Biblia y el testimonio interno del Espíritu Santo son nuestra base principal para creer la existencia de Dios.

La Biblia fue destinada para toda la humanidad, incluso para las personas que niegan la existencia de Dios.

Los ateos afirman que no creen en la existencia de Dios porque no puede descubrirlo en el mundo material; pero no se dan cuenta  de que Dios siendo Espíritu no pertenece a la categoría de la materia y por eso no puede ser descubierto por la ciencia.

La Biblia revela desde Génesis hasta Apocalipsis a un Dios vivo, santo, omnipotente y amoroso que tiene sus ojos abiertos, oídos atentos y brazos extendidos hacia la humanidad.

En 2 Corintios 5:19 nos encontramos con una declaración asombrosa acerca de la existencia de Dios: “Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo,  no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados,  y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.” 

Esta misma verdad podemos verla en otros pasajes:

Hebreos 1:3
3 el cual,  siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.

Colosenses 1:3
3 Siempre orando por vosotros,  damos gracias a Dios,  Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Juan 1:18
18 A Dios nadie le vio jamás;  el unigénito Hijo,  que está en el seno del Padre,  él le ha dado a conocer.

Juan 14:9
9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido,  Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo,  pues,  dices tú: Muéstranos el Padre?

La existencia de Dios se ve también en las evidencias racionales o de la naturaleza que nos rodean, y el testimonio del Espíritu Santo al ser interior de cada creyente.


Argumentos en Contra de la Existencia de Dios

Los estudiosos de las religiones nos dicen que la creencia de la existencia de Dios es casi universal. Esta creencia se encuentra profundamente arraigada entre las naciones y las tribus menos civilizadas.

Sin embargo, hay muchas personas que niegan la existencia del Dios de la Biblia; otros, aceptan la existencia de Dios pero no como lo enseña la Biblia, lo que es una forma de negar la existencia de Dios.

La negación de Dios ha sido muy variada durante la historia, así que veamos las principales corrientes:

1. El Ateísmo

Esta es una corriente que niega totalmente la existencia de Dios.

Hace un tiempo hablaba con un amigo ateo y le dije: “¿Sabes que la Biblia habla de ti?” Él me respondió, “No.” Le mostré el Salmo 14:1 y le leí: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios.”

Existen 2 clases de ateos; el ateo práctico y el ateo teórico.

El ateo práctico no reconoce a Dios en su vida diaria; como dice la segunda parte del Salmo 10:4, “No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.”

El ateo teórico es más de tipo intelectual; basan su negación de Dios en sus argumentos racionales. Intentan probar por medios que ellos consideran racionales y conclusivos que Dios no existe.


El profesor Flint distingue 3 clases de ateos teóricos:

1. El ateo dogmático, que desde el comienzo niega la existencia de un Ser divino

2. El ateo escéptico, que duda de la capacidad humana para admitir si es que hay Dios o no

3. El ateo capcioso, que sostiene que no existe prueba válida de la existencia de Dios.
El propósito del ateísmo es suprimir la persona de Dios del corazón y la mente del hombre.


2. El Agnosticismo

La palabra agnosticismo viene del término griego agnosis que viene de a (sin) y gnosis (conocimiento); que significa “no saber" o “no tener conocimiento”.

El agnóstico cree que ni la creación, ni los hechos prueban la existencia de Dios, ni puede revelarlo a Él; el adepto a esa teoría cree que solo hay que creer en lo que se puede ver o palpar.

Varias veces cuando le predico a este tipo de personas les pregunto: “Cómo sabes que tuviste antepasados si nunca los has visto.”

Estas personas creen que todo lo que no sea palpable o visible es relativo, lo cual incluye la fe en Dios; por eso, para ellos el hombre no puede saber nada acerca de Dios pues las pruebas de su existencia están fuera del dominio de las cosas materiales.


3. El Deísmo

El deísmo es una postura religiosa que acepta la existencia y la naturaleza de Dios a través de la razón y la experiencia personal pero niega por completo su revelación a la humanidad.

La mención de Dios para los deístas se refiere más a un Creador u Organizador (un demiurgo) que al Dios de la Biblia.

El deísmo es una religión natural que solo se basa en la razón humana.

El deísmo cobró notoriedad en los siglos XVII y XVIII durante la Ilustración, especialmente en Inglaterra, Francia y los Estados Unidos, principalmente entre aquellas personas educadas como cristianas que vieron que no podían creer ni en la Trinidad divina, la divinidad  de Jesús, los milagros ni en la infalibilidad de la Biblia; pero que sí creían en un solo dios.

El deísta es una persona que cree en Dios a su manera.


4. El Materialismo

El materialismo es una corriente filosófica que resuelve la cuestión fundamental de la filosofía dándole preeminencia al mundo material; resumidamente, El pensamiento es producto de la materia (el cerebro).

El materialismo declara que la única realidad es la materia; y que el hombre por ser solo un animal no es responsable de sus actitudes y hechos.

Enseña que el hombre no tiene porque ni a quien rendirle cuenta de sus actos porque sus diferentes conductas físicas y psíquicas son producto de la materia.

Esta forma de pensar niega la existencia de Dios por ser inmaterial.


5. El Panteísmo

El panteísmo enseña que en el universo Dios es todo y todo es Dios.

Dios no es solamente parte del universo sino que es el mismo universo.

El hinduismo y las religiones orientales enseñan esta doctrina.

El panteísmo confunde al creador con su creación.


Conclusión

Emery Bancroft escribe en su libro "Teología Elemental", hablando de estas formas de pensamiento que niegan la existencia de Dios:

Para aseverar categóricamente que Dios no existe, el hombre procura usurpar prerrogativas divinas como son la sabiduría y la omnipresencia de Dios. Tendría que explorar hasta los confines del universo para estar seguro de que Dios no está allí. También tendría que interrogar a todas las generaciones de la humanidad y a todas las jerarquías del cielo, para estar seguro que nunca han oído hablar de Dios.  

jueves, 17 de octubre de 2013

La Trinidad 1- Introducción

Introducción


El curso de la Trinidad pertenece a la Teología Sistemática y en él estudiaremos la doctrina de Dios.

La palabra “teología” es una composición de dos palabras griegas: THEOS (Dios) y LOGIA (estudio, palabra, narración, mensaje).

Por eso podemos definir la teología como el “Estudio de Dios.”

Aunque la Biblia nos habla esencialmente de Dios y su relación con el hombre, su objetivo principal no es demostrar la existencia de Dios; debido a que su existencia es un hecho indiscutible, que se ve implícitamente a través de toda la narración bíblica.

Al igual que la Biblia, la teología sana no se propone hacer un análisis minucioso del ser de Dios sino presentarlo a un nivel que pueda ser comprendido por el hombre.

Siendo Dios un ser eterno, omnisciente, omnipresente, omnipotente y santo, no puede ser explicado en su plenitud por el hombre que tiene una capacidad muy limitada.  

Lo que si podemos hacer es aprender mucho acerca de Dios, lo cual nos ayudara a conocerlo mejor y establecernos con más firmeza en la vida cristiana.

El propósito de este curso es que al terminarlo podamos:
  1. Presentar varios argumentos tomados de la Biblia y la naturaleza a favor de la existencia de Dios.
  2. Mostrar los diferentes tipos de la revelación de Dios en el transcurso de los siglos, principalmente aquellos que abarcan tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento.
  3. Mencionar los principales aspectos de la naturaleza de Dios como un ser dotado de personalidad y auto existencia, o sea, capacidad de existir en sí y por sí mismo.
  4. Explicar la veracidad, justicia, sabiduría, soberanía y bondad como atributos morales de Dios.
  5. Describir la santidad de Dios a la luz de la revelación en ambos Testamentos.
  6. Citar el mayor número posible de pasajes bíblicos que muestren la misericordia y la fidelidad de Dios a través de las Escrituras y en nuestros días.
  7. Distinguir entre el significado de las palabras “eros”, “phileo” y “ágape”, señalando cual de ellas expresa el amor de Dios demuestra el amor de Dios demostrado en la obra terminada de Cristo en la cruz.
  8. Definir la Trinidad según la enseñanza bíblica.

Sabemos que este curso será muy provechoso para afirmarnos en nuestras creencias acerca de Dios.

domingo, 13 de octubre de 2013

El Ministerio Presente de Jesucristo 4 - Jesús es Nuestro Pastor

Jesús es mi Pastor


En Juan 10:11-16 Jesús dijo: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.  Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por mis ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”

En este pasaje Jesús se revela como el buen pastor. El dio su vida por las ovejas en la cruz. El murió para que nosotros pudiésemos tener vida.

Además es quien nos protege del ataque del diablo. Nos ha dado su nombre, su autoridad y todas las armas espirituales para detener el ataque del diablo en contra nuestra y poder alcanzar la victoria.

Jesús nos conoce y nosotros también le conocemos, por eso es que podemos ser pastoreados por El.

Como dice la primera canción que aprendí a tocar en guitarra: “Jesús me pastorea, yo voy con él por siempre. Siempre, siempre, yo voy con él por siempre.”

Otra cosa para resaltar es que el unió a dos rebaños, a los judíos y a los gentiles, para hacer uno solo, la iglesia.

Por último, el nos guía, haciéndonos oír su voz a través de Su Palabra y Su Espíritu.

En el Salmo 23 podemos ver mas acerca de su ministerio como pastor: “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.”

Jehová es mi pastor, nada me faltará

Es interesante ver que varias versiones como la Biblia al Día, Dios Habla Hoy, la Biblia de Jerusalén y la Nueva Versión Internacional dicen: “El Señor es mi Pastor, nada me falta”.

Si nada me falta es porque todo lo tengo; eso significa satisfacción plena. No tendremos necesidad de nada, porque todo lo tenemos. Es Dios supliendo todas nuestras necesidades. 

En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará

Esto nos habla de una vida de comunión intima con Él; lo cual trae paz a nuestras vidas.

Confortará mi alma; me guiara por sendas de justicia por amor de su nombre

La Biblia al Día lo dice así: “me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia por amor a su nombre.” La Versión Dios Habla Hoy de esta manera: “me da nuevas fuerzas y me lleva por caminos rectos, haciendo honor a su nombre.” La Biblia de las Américas lo traduce así: Él restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de su nombre.”

Esto nos habla del ministerio del Espíritu Santo, como nuestro Consolador y Guía.

Aunque ande en sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento

Jesús dijo en Mateo 28:20: “...he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

No debemos temer el ataque del enemigo, Jesús esta con nosotros; además nos a dado todas las armas que necesitamos para tener victoria sobre el enemigo.

Aderezas mesa delante de mi en presencia de mis angustiadores

La Biblia al Día dice: “Dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos.” La Dios Habla Hoy dice: “Me has preparado un banquete ante los ojos de mis enemigos.” 

Esta mesa es la Palabra de Dios. Cada vez que viene un enemigo tenemos una serie de pasajes de la Biblia que nos proveen la victoria sobre el.

Si viene un enemigo con enfermedad, tu tomas un plato de sanidad y le dices: No puedes hacerme nada porque soy sano por las llagas de Jesús; El mismo tomó mis enfermedades  y dolencias  (Isaías 53:4-5; Mateo 8:17; 1 Pedro 2:24).

Si viene un enemigo con pobreza, tomas un plato de prosperidad y le dices: Mi Dios suple todas mis necesidades se acuerdo a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús, El me ha dado todas las cosas en abundancia para que las disfrute (Filipenses 4:19, 1 Timoteo 6:17).

Si viene un enemigo diciéndote que no eres salvo tomas tu plato de salvación y le dices: Dios me dio Su Palabra para que sepa que tengo vida eterna y crea en el nombre de Jesús (1 Juan 5:13).

No importa cual sea el angustiador que venga para atacarte, tu tienes un plato de la Palabra de Dios para cualquier tipo de ataque.

Unges mi cabeza con aceite; mi copa esta rebosando

Esto nos habla del bautismo del Espíritu, y de vivir siendo continuamente lleno del Espíritu.

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida

La Dios Habla Hoy lo escribe así: “Tu bondad y tu amor me acompañan a lo largo de mis días.” La Biblia de Jerusalén lo describe así: “Sí, dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida.”

Cada día de nuestra vida nos seguirá el bien, la bondad, el amor, la dicha, la gracia y la misericordia del Señor. No dice que nos seguirán las cosas malas como la enfermedad, la pobreza, o la muerte. Todo lo contrario, Dios es un buen Dios, y como buen Dios nos da cosas buenas.

Además nos seguirá su misericordia, si le fallamos y pecamos, siempre está disponible su misericordia para que seamos perdonados.

Y en la casa de Jehová moraré por largos días

Es decir, al final de nuestras vidas, tenemos la seguridad que iremos al cielo; por el hecho de haber recibido a Jesús en nuestros corazones.

Realmente tenemos el mejor pastor que existe.

Esto es que Jesús está haciendo hoy por nosotros a la diestra de Dios.


viernes, 11 de octubre de 2013

El Ministerio Presente de Jesucristo 3 - Jesús es Nuestro Abogado

Jesús es Nuestro Abogado


En 1Juan 1:9-2:2 dice: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestro pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.”

1 Juan 2:1-2 (Palabra de Dios Para Todos)
1 Hijitos míos, les escribo esto para que no pequen. Pero si alguno peca, tenemos un defensor ante Dios: Jesucristo, el Justo.
2 Él sacrificó su vida para quitar nuestros pecados y no sólo los nuestros, sino los de todo el mundo.

Este es el ministerio de Jesús que trata con el perdón de pecados.

Cuando cometemos un pecado, Jesús como nuestro abogado defensor se encarga de defendernos. Por otro lado, cuando el diablo intenta acusarnos ante Dios; Jesús presenta nuestra defensa ante Dios, y su ataque queda sin efecto.

En mis primeros años de creyente, había una canción que cantábamos: “Yo tengo un abogado que mucho me ama, el nunca pierde un caso, todo los gana, el se llama Cristo....”

Ese es nuestro abogado, Jesús. Ya que Jesús está defendiéndonos en el cielo, no debemos creer las mentiras que el diablo trae a nuestra vida.

Una de sus mentiras favoritas es decirnos que Dios no nos va ha perdonar por haberle fallado.

Conocí un joven en 1980 que había conocido al Señor, su cambio fue tan radical, que a la semana siguiente de su conversión más de cien jóvenes de su promoción del colegio empezaron a ir al grupo de jóvenes y le entregaron su vida al Señor.

Sin embargo, dos semanas después cometió un pecado, y el diablo le empezó a decir que Dios nunca lo iba a perdonar. El creyó esa mentira, y nunca pudo recuperarse. Se alejó del Señor.

No se dio cuenta de que tenía un abogado que podía presentarle su caso a Dios.

Dios es un Dios que nos ama y perdona nuestros pecados, y no solo eso, sino que también los olvida.

En Miqueas 7:18-19 dice: “¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.”

El mundo dice: “Yo perdono pero no olvido.” Pero Dios es totalmente diferente. Cuando Dios perdona el olvida.

En Hebreos 10:16-17 vemos más de esto: “Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré, añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.” 

Aquí volvemos a ver que Dios no se acuerda de los pecados que perdona. Somos nosotros los que no nos perdonamos cuando hacemos algo incorrecto. No sacamos el pecado de nuestra mente, y estamos pensando una y otra vez en él permitiendo que la conciencia de pecado actúe en nuestras vidas; y como resultado volvemos a pecar, y entramos en un círculo vicioso, no podemos ser libres.

Es tiempo de ponerle un alto a esa actitud; debemos darnos cuenta que cuando Dios nos perdonó, nos hace libres del pecado. 

Hermano, ¡tú ya eres libre!

Ya no camines más en esa conciencia de pecado sino en la conciencias de justicia que viene por conocer lo que Cristo hizo por ti.

Otra cosa que debemos de hacer, es no escuchar las palabras de condenación que algunos hermanos traen sobre otros.

Aunque Dios nos perdona muchas veces las personas no lo hacen; y están listos para condenarnos y acusarnos a la menor oportunidad.

En Gálatas 6:1 dice: “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tu también seas tentado.”

Una vez compartiendo con un hermano que tenía cuatro meses de creyente, me contó que un creyente con varios años en el Señor, lo estaba condenando porque aún no había dominado su lenguaje.

Es cierto que debemos cuidar nuestra forma de hablar, pero no podemos esperar que un creyente nuevo, sea perfecto. Debemos tener paciencia y esperar que madure. 

En lugar de condenar a los hermanos debemos restaurarlos en espíritu de mansedumbre.

Jesús es nuestro abogado, Él presenta nuestro caso a Dios, y Dios nos perdona inmediatamente. Y luego de perdonarnos Dios olvida lo que hicimos.

Así que, deja de condenarte y empieza a caminar en la dimensión de su perdón.

domingo, 6 de octubre de 2013

El Ministerio Presente de Jesucristo 2 - Jesús es Nuestro Intercesor

Jesús es Nuestro Intercesor

“Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:14-16).

Hebreos 4:14-16 (EUNSA)
14 Ya que tenemos un Sumo Sacerdote que ha entrado en los cielos -Jesús, el Hijo de Dios-, mantengamos firme nuestra confesión de fe.
15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino que, de manera semejante a nosotros, ha sido probado en todo, excepto en el pecado.
16 Por lo tanto, acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, para que alcancemos misericordia y encontremos la gracia que nos ayude en el momento oportuno.

Otro ministerio que Jesús tiene hoy es el de Intercesor. El es el Sumo Sacerdote mediador entre Dios y el hombre; ningún hombre puede llegar al Padre sino por medio de Cristo.

En Romanos 8:34 dice: “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.”

Debemos darnos cuenta que Cristo, quien esta a la diestra de Dios es el que intercede por nosotros.

En Hebreos 7:25 dice: “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, VIVIENDO SIEMPRE PARA INTERCEDER POR ELLOS.”

Vemos que Jesús en su ministerio intercesor está viviendo para interceder por nosotros. 

En 1 Timoteo 2:5 dice: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.”

Un intercesor es un mediador, es decir alguien que está al medio.

Jesús está al medio entre nosotros y Dios. El está a la diestra de Dios presentando nuestra causa, y ante nosotros presentando la causa de Dios.

miércoles, 2 de octubre de 2013

El Ministerio Presente de Jesucristo 1 - Jesús Nuestro Sumo Sacerdote

El Ministerio Presente de Jesucristo

Jesús no ha parado su obra a favor nuestro; hay cuatro cosas principales que esta haciendo hoy por nosotros.


Jesús es Nuestro Sumo Sacerdote


En Hebreos 3:1 dice: “Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús.”

Hebreos 3:1 (EUNSA)
1 Por tanto, hermanos santos que sois partícipes de una vocación celestial, fijad vuestra atención en Jesús, Apóstol y Sumo Sacerdote de la fe que confesamos.

Hebreos 3:1 (Reina Valera Actualizada)
1 Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad a Jesús, el apóstol y sumo sacerdote de nuestra confesión.

Es interesante notar que la palabra traducida como profesión es el término griego homologeo, que se traduce en otros lugares como confesión, como vemos en las versiones EUNSA y Reina Valera Actualizada.

Jesucristo es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión, es decir, es quien se encarga de que las cosas que hablamos ocurran en nuestras vidas.

¿Qué está haciendo Jesús por nosotros en su ministerio como Sumo Sacerdote?

En primer lugar, como nos dice este pasaje el entregó su sangre para nuestra redención.

En Juan 20:11,15-17 dice: “Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?  Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro). Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.”

Esta primera ascensión no era para sentarse a la diestra del Padre. El propósito que tenía era presentar su sangre en el Lugar Santísimo Celestial, como sacrificio eterno por nuestros pecados.

Como dijo Juan el Bautista (Juan 1:29), Jesucristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

En Hebreos 2:14-17 dice: “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos las que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.”

Jesucristo, como nuestro Sumo Sacerdote, se identificó con nosotros; Él se hizo hombre, para poder entregar su vida por nosotros.

En Hebreos 9:11,12 dice: “Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.”

Hebreos 9:11-12 (Castillian)
11 Pero ahora Cristo ya ha venido, y lo ha hecho como sumo sacerdote de los bienes prometidos. Porque él entró en el santuario celestial, más amplio y perfecto, que no fue hecho por manos humanas ni pertenece a este mundo,
12 y llevó sangre al Lugar Santísimo, una sola vez y para siempre; pero no sangre de machos cabríos o de becerros, sino su propia sangre, con la que aseguró nuestra eterna redención.

Bajo el Antiguo Pacto, se sacrificaba cada año un cordero por los pecados de todo el pueblo. Esta sangre cubría el pecado del pueblo durante un año, al cabo del cual, se volvía ha hacer un nuevo sacrificio. 

Sin embargo Jesucristo fue el sacrificio perfecto por nuestros pecado, pues, con un solo sacrificio el obtuvo eterna redención por nosotros.

En Hebreos 9:24-28 dice: “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. Y de la manera que está establecido que los hombres mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.”

En este pasaje vemos dos cosas importantes.

Lo primero que vemos es que Jesús trató con el problema del pecado, no de los pecados, sino del pecado; es decir, la naturaleza del hombre. En 2 Corintios 5:21 dice: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”

Jesús se hizo pecado por nosotros para que nuestra naturaleza fuese cambiada. Ya no tenemos una naturaleza de pecado sino una naturaleza de justicia.

Lo segundo que vemos es que su sacrificio por el pecado fue hecho una sola vez y para siempre. Eso significa que ya no habrá otro sacrificio por nuestro pecado, ese fue el único y último. 

Es decir, la obra de la redención está completa, ya no hay más sacrificio por el pecado, no necesitamos nada más que la sangre de Jesús.

Jesús nuestro sumo sacerdote, con un solo sacrificio completo la obra de nuestra redención.