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domingo, 13 de octubre de 2013

El Ministerio Presente de Jesucristo 4 - Jesús es Nuestro Pastor

Jesús es mi Pastor


En Juan 10:11-16 Jesús dijo: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.  Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por mis ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”

En este pasaje Jesús se revela como el buen pastor. El dio su vida por las ovejas en la cruz. El murió para que nosotros pudiésemos tener vida.

Además es quien nos protege del ataque del diablo. Nos ha dado su nombre, su autoridad y todas las armas espirituales para detener el ataque del diablo en contra nuestra y poder alcanzar la victoria.

Jesús nos conoce y nosotros también le conocemos, por eso es que podemos ser pastoreados por El.

Como dice la primera canción que aprendí a tocar en guitarra: “Jesús me pastorea, yo voy con él por siempre. Siempre, siempre, yo voy con él por siempre.”

Otra cosa para resaltar es que el unió a dos rebaños, a los judíos y a los gentiles, para hacer uno solo, la iglesia.

Por último, el nos guía, haciéndonos oír su voz a través de Su Palabra y Su Espíritu.

En el Salmo 23 podemos ver mas acerca de su ministerio como pastor: “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.”

Jehová es mi pastor, nada me faltará

Es interesante ver que varias versiones como la Biblia al Día, Dios Habla Hoy, la Biblia de Jerusalén y la Nueva Versión Internacional dicen: “El Señor es mi Pastor, nada me falta”.

Si nada me falta es porque todo lo tengo; eso significa satisfacción plena. No tendremos necesidad de nada, porque todo lo tenemos. Es Dios supliendo todas nuestras necesidades. 

En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará

Esto nos habla de una vida de comunión intima con Él; lo cual trae paz a nuestras vidas.

Confortará mi alma; me guiara por sendas de justicia por amor de su nombre

La Biblia al Día lo dice así: “me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia por amor a su nombre.” La Versión Dios Habla Hoy de esta manera: “me da nuevas fuerzas y me lleva por caminos rectos, haciendo honor a su nombre.” La Biblia de las Américas lo traduce así: Él restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de su nombre.”

Esto nos habla del ministerio del Espíritu Santo, como nuestro Consolador y Guía.

Aunque ande en sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento

Jesús dijo en Mateo 28:20: “...he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

No debemos temer el ataque del enemigo, Jesús esta con nosotros; además nos a dado todas las armas que necesitamos para tener victoria sobre el enemigo.

Aderezas mesa delante de mi en presencia de mis angustiadores

La Biblia al Día dice: “Dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos.” La Dios Habla Hoy dice: “Me has preparado un banquete ante los ojos de mis enemigos.” 

Esta mesa es la Palabra de Dios. Cada vez que viene un enemigo tenemos una serie de pasajes de la Biblia que nos proveen la victoria sobre el.

Si viene un enemigo con enfermedad, tu tomas un plato de sanidad y le dices: No puedes hacerme nada porque soy sano por las llagas de Jesús; El mismo tomó mis enfermedades  y dolencias  (Isaías 53:4-5; Mateo 8:17; 1 Pedro 2:24).

Si viene un enemigo con pobreza, tomas un plato de prosperidad y le dices: Mi Dios suple todas mis necesidades se acuerdo a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús, El me ha dado todas las cosas en abundancia para que las disfrute (Filipenses 4:19, 1 Timoteo 6:17).

Si viene un enemigo diciéndote que no eres salvo tomas tu plato de salvación y le dices: Dios me dio Su Palabra para que sepa que tengo vida eterna y crea en el nombre de Jesús (1 Juan 5:13).

No importa cual sea el angustiador que venga para atacarte, tu tienes un plato de la Palabra de Dios para cualquier tipo de ataque.

Unges mi cabeza con aceite; mi copa esta rebosando

Esto nos habla del bautismo del Espíritu, y de vivir siendo continuamente lleno del Espíritu.

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida

La Dios Habla Hoy lo escribe así: “Tu bondad y tu amor me acompañan a lo largo de mis días.” La Biblia de Jerusalén lo describe así: “Sí, dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida.”

Cada día de nuestra vida nos seguirá el bien, la bondad, el amor, la dicha, la gracia y la misericordia del Señor. No dice que nos seguirán las cosas malas como la enfermedad, la pobreza, o la muerte. Todo lo contrario, Dios es un buen Dios, y como buen Dios nos da cosas buenas.

Además nos seguirá su misericordia, si le fallamos y pecamos, siempre está disponible su misericordia para que seamos perdonados.

Y en la casa de Jehová moraré por largos días

Es decir, al final de nuestras vidas, tenemos la seguridad que iremos al cielo; por el hecho de haber recibido a Jesús en nuestros corazones.

Realmente tenemos el mejor pastor que existe.

Esto es que Jesús está haciendo hoy por nosotros a la diestra de Dios.


lunes, 23 de septiembre de 2013

Cristología 5 - Testimonios Acerca de Jesús

Testimonios Acerca de Jesús


Una de las cosas de mayor importancia en el cristianismo es conocer verdad acerca de la identidad de Jesucristo; para poder establecerlo veremos los testimonios bíblicos acerca de lo que Él dijo de si mismo y de lo que la gente dijo de Él.

Durante mi vida cristiana de más de 30 años muchísima gente; no uno solo sino varios, me han dicho de que Jesús nunca dijo haber sido Dios, eso demuestra que nunca se han tomado tiempo para leer la Biblia y averiguar que dijo Jesús de si mismo.

En Juan 5:31-39 Jesús muestra cuatro testigos que hablan por Él:

Juan 5:31-39
31  Si yo doy testimonio acerca de mí mismo,  mi testimonio no es verdadero.
32  Otro es el que da testimonio acerca de mí,  y sé que el testimonio que da de mí es verdadero.
33  Vosotros enviasteis mensajeros a Juan,  y él dio testimonio de la verdad.
34  Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno;  mas digo esto,  para que vosotros seáis salvos.
35  El era antorcha que ardía y alumbraba;  y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz.
36  Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan;  porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese,  las mismas obras que yo hago,  dan testimonio de mí,  que el Padre me ha enviado.
37  También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí.  Nunca habéis oído su voz,  ni habéis visto su aspecto,
38  ni tenéis su palabra morando en vosotros;  porque a quien él envió,  vosotros no creéis.
39  Escudriñad las Escrituras;  porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna;  y ellas son las que dan testimonio de mí

En este pasaje Jesús no apela al testimonio de si mismo para demostrarle a los judíos que Él era quien decía ser, el declara acerca de cuatro testigos que lo respaldan:

1. Juan el Bautista

2. La obras que el hacía

3. Dios el Padre

4. Las Escrituras (el Antiguo Testamento)

Pero a pesar de esto, Jesús dijo muchas cosas acerca de si mismo:

En Marcos 14:61-62 dijo claramente en Su juicio: “Mas él callaba, y nada respondía.  El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo: ¿Eres tú el Cristo,  el Hijo del Bendito? Y Jesús le dijo: Yo soy;  y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.”

Que declaración más poderosa, Jesús está diciendo claramente que Él es el Cristo, el Mesías que estaban esperando los judíos.

Anteriormente, al principio de su ministerio Él lo había dicho también:

Lucas 4:16-21
16  Vino a Nazaret,  donde se había criado;  y en el día de reposo entró en la sinagoga,  conforme a su costumbre,  y se levantó a leer.
17  Y se le dio el libro del profeta Isaías;  y habiendo abierto el libro,  halló el lugar donde estaba escrito:
18  Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;
19  A predicar el año agradable del Señor.
20  Y enrollando el libro,  lo dio al ministro,  y se sentó;  y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21  Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

Como dice un viejo dicho: “A buen entendedor pocas palabras”; aquí Jesús esta leyendo una profecía mesiánica que se encuentra en Isaías 61:1-2, y dice: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.”

Lo que le estaba diciendo es que ellos estaban en ese momento con el Mesías que estaban esperando.

En Juan 6:38 Jesús dijo abierta y públicamente de donde venía: “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.”

Aquí Jesús está declarando su origen divino.

En Juan 8:42 Jesús siguió dando más luz acerca de esto: “Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais;  porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo,  sino que él me envió.”

En Juan 5:17-18 Jesús dio otra afirmación que fue claramente entendida por los judíos: “Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.”

Jesús no tenía ningún temor de decir que era el hijo de Dios, lo decía de tal manera que los judíos lo entendiesen claramente.

Pero en Juan 10:30 Jesús fue más allá cuando dijo: “Yo y el Padre uno somos.”

Varias Biblias (Biblia del Pueblo de Dios, Nacar Colunga, Latinoamericana, Reina Valera 2000 entre otras) dice: “Yo y el Padre somos la misma cosa.”

Si Jesús y el Padre son la misma cosa, entonces Jesús es Dios.

En Juan 14:7-9 mientras Jesús habla con Felipe hace un declaración que reafirma lo anterior: “Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais;  y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Felipe le dijo: Señor,  muéstranos el Padre,  y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?”

Si el que ha visto a Jesús ha visto al Padre y Jesús y el Padre son lo mismo, entonces Jesús es Dios.

Durante su vida Jesús no tuvo problemas en recibir la adoración de la gente, ni tampoco que le dijeran Dios.

En Mateo 14:33 dice: “Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron,  diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.” Aquí Jesús permitió que la gente le adorara y que le dijeran Dios; el no se molestó cuando lo adoraron diciendo: “No me adoren, yo no soy Dios solo soy un hombre.”

En Mateo 28:8-9 Jesús dejó que las mujeres le adoraran: “Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo:  ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron.”

En Juan 5:23 Jesús dijo que lo debían adorar como lo hacían con el Padre: “para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.”

La palabra honrar es el término griego timao que significa reverenciar.

Si Jesús exigió reverencia y aceptó la adoración de la gente es porque Él sabía claramente que era Dios.

Veamos lo que la gente dijo acerca de Jesús.

Citemos primeramente a Juan el Bautista.

En Juan 1:32-34 dijo claramente: “También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.”

El testimonio de Juan el clarísimo: Jesús es el Hijo de Dios.

Veamos ahora lo que dijo Pedro:

“Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos,  diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:13-16).

Aquí Jesús le está preguntando a sus discípulos que decía la gente de Él; y luego les pregunta quienes piensan ello que es Él, y Pedro dice claramente: Tu eres el Cristo, es decir, el Mesías, el Hijo de Dios.

Veamos ahora lo que le dijo Marta:

“Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo” (Juan 11:27).

Marta se dio cuenta de que Jesús era el Mesías, el Hijo de Dios.

Tomás también hablo de Jesús:

“Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío,  y Dios mío!” (Juan 20:24-28).

Tomás llamó a Jesús Dios.

Ahora veamos lo que dijo Pablo de Jesús:

“Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13).

Pablo dice que Jesús era su Gran Dios y Salvador.

Los judíos se dieron cuenta rápidamente de quien era Jesús:

“Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios” (Juan 10:33).

Finalmente veamos lo que dijo el Centurión Romano en Mateo 27:54: “El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto,  y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios.”

En los Evangelios podemos ver una mayor cantidad de comentarios de la gente acerca de Jesús, estos nos sirven para demostrar que Jesús dijo y la gente entendió claramente que era el Hijo de Dios.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Cristología 2

El Nombre de Jesús


El nombre de Jesús es el más precioso de todos los nombres. Como decía una canción antigua: “Nombre sobre todo nombre es el nombre de mi Cristo.” Y otra decía: “Jesús, sobre todos los nombres.”

En Filipenses 2:5-11 dice: “Haya,  pues,  en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual,  siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo,  tomando forma de siervo,  hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” 

No hay nombre que sea más poderoso que el de Jesús, es el nombre que está sobre todo nombre, ante ese nombre se dobla toda rodilla de los que están en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra; o como dice la Versión de Junemann: “para que, en el nombre de Jesús, toda rodilla se doble de celestiales, y terrenales e infernales.

Toda esfera o reino, sea espiritual, terrenal o infernal está sujeto a ese nombre glorioso, que es el nombre de Jesús.

Desde el mismo inicio de la iglesia el nombre de Jesús ha sudo usado para traer salvación al mundo.

En Hechos 4:12 Pedro dijo: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”

No hay ni existe en toda la creación un nombre aparte del de Jesús por medio del cual el hombre pueda recibir salvación.

En Mateo 1:21 dice: “Y dará a luz un hijo,  y llamarás su nombre JESÚS,  porque él salvará a su pueblo de sus pecados.”

El nombre Jesús proviene de los nombres hebreos Josué y Oseas que significan salvación.

Ese nombre glorioso nos habla acerca del propósito por el que Jesús vino al mundo, para salvarnos del pecado.

El mundo estaba condenado a la muerte espiritual debido al pecado de Adán en el huerto del Edén.

Dios le había dicho: “De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.”

Pero el no obedeció la voz de Dios, y comió del fruto del árbol que Dios le había prohibido, muriendo espiritualmente y trayendo la maldición al mundo.

En Romanos 5:12 vemos como el efecto de esa muerte espiritual pasando de Adán a todos los hombres que vinieron después de él: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte,  así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”

Ese fue el motivo por el que Jesús vino al mundo, vino para morir por nosotros y librarnos del pecado.

Como está escrito en Romanos 5:8: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Es ese amor tan grande, el que hizo que Jesús viniese al mundo a morir por nosotros y obtuviese nuestra eterna redención.

En Romanos 3:21-24 está escrito: “Pero ahora,  aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios,  testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.  Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.” 

Si, es por su gracia, que es su favor inmerecido e incondicional hacia nosotros, que hemos sido redimidos del pecado.

Es ese nombre glorioso el que nos ha traído la salvación y vida eterna.