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lunes, 1 de mayo de 2017

¿FUE PABLO EL VERDADERO SUCESOR DE JUDAS?

¿FUE PABLO EL VERDADERO SUCESOR DE JUDAS?

Aquí nos encontramos con un tema en el que muchos creyentes sinceros se han equivocado, incluso Kenyon, por no entender bien que hay distintas clases de apóstoles.
Vayamos a Hechos para ver la sucesión de Judas:
Hechos 1:15-26
15 En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (y los reunidos eran como ciento veinte en número), y dijo:
16 Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús,
17 y era contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio.
18 Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron.
19 Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua, Acéldama, que quiere decir, Campo de sangre.
20 Porque está escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitación, Y no haya quien more en ella; y: Tome otro su oficio. 
21 Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros,
22 comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección.
23 Y señalaron a dos: a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías.
24 Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido,
25 para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar.
26 Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.

La argumentación principal para rechazar la elección de Matías fue que los apóstoles echaron suertes para elegirlo, y que debieron esperar el elegido por Dios que era Pablo.
El asunto es si el método de suertes fue usado antes por Israel, y bajo que circunstancias para ver su validez.
En Números 33:51-54 Dios le dice a Israel que echen suertes acerca de la heredad que debían ocupar en Canaán.
En 1 Samuel 14:42 vemos como el Rey Saúl pregunto a Dios y echó suertes y Dios le respondió.
En 1 Crónicas 24 (todo el capítulo) vemos como el Rey David y el Sumo Sacerdote Sadoc echaron suertes para distribuir los turnos de los sacerdotes.
Entonces, el método de echar suertes antes de Pentecostés era un método válido.
Otro punto a tomar en cuenta es que no comprenden que hay varias clases de apóstoles, es más en la Biblia se nombran por lo menos 25 por nombre, y esta elección fue especial, para elegir un Apóstol del Cordero.
Veamos los requisitos para tomar el lugar de Judas:
"Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección."
Es evidente que Pablo no cumplía esos requisitos, no estuvo con ellos todo el tiempo, no estuvo cuando Jesús fue bautizado por Juan, ni estuvo con ellos hasta que Jesús ascendió al cielo. En especial no fue un testigo de la resurrección.
Y notemos que un apóstol es alguien que es enviado, y el mensaje con e que fueron enviados era que fueron testigos de la resurrección de Cristo.
Y hablando de Pablo, Jesús no se le apareció sino hasta Hechos 9, unos 10 años después de la resurrección.
Lo tercero que es obvio es que no hay ningún versículo del Nuevo Testamento que diga que la elección de Matías fue un error.
Dejemos tranquilo a Matías como el doceavo Apóstol del Cordero, y dejemos a Pablo tranquilo como el Apóstol de los Gentiles.

Y finalmente, recordar que desde la venida del Espíritu Santo ya no es un método válido.

lunes, 24 de abril de 2017

Lo que enseñaron predicadores clásicos acerca de la fe y los sentidos físicos en la sanidad divina


Cuando hablamos de fe y sanidad divina nos encontramos con la disyuntiva de en quien confiar, en la Palabra de Dios o en lo que dicen nuestros sentidos físicos cuando estamos enfermos.

Veamos lo que dijeron A. B. Simpson, Andrew Murray, Maria Woodworth-Etter, F. F. Bosworth, Carrie Judd Montgomery y E. W. Kenyon:

A. B. Simpson decía que nuestra fe en sí misma no es nada más que simplemente tomar del regalo gratuito de la gracia.

Así que ven y reclama Su promesa; Y habiendo hecho esto, cree según su Palabra que la haz recibido.

Tenga cuidado de no empezar a mirar el resultado o ver los síntomas, o ver si te paras. Debes ignorar todos los síntomas y ver solo a Él allí delante de ti, todopoderoso para sostenerte y salvarte de caer.

Prepárate para las pruebas de fe. No busques siempre la eliminación inmediata de los síntomas. No pienses en ellos. Simplemente ignóralos y sigue adelante, reclamando la realidad detrás de todos los síntomas. Sea el síntoma que sea, debes creer firmemente que detrás de todos los síntomas Dios está elaborando Su propia gran restauración.

Andrew Murray dijo esto en cuanto a la sanidad y los sentidos físicos:

Considerar el cuerpo da lugar a las dudas, mientras que aferrarse a la promesa de Dios y estar ocupado sólo con Él da entrada al camino de la fe, el camino de la sanidad divina, que glorifica a Dios.

Consideremos las palabras de otra ministra de sanidad divina acerca de los sentidos físicos y la sanidad divina, la evangelista Maria Woodworth-Etter.

En la búsqueda de la curación para nuestros cuerpos, somos tan aptos para mirar sensaciones, o síntomas; Y creemos que estamos curados justo en proporción a la cantidad que vemos y sentimos. Cuando en realidad estamos curados cuando creemos. "Las cosas que deseéis, cuando oréis, creed que las recibisteis, y las tendréis".

F. F. Bosworth escribió:

En la medida en que basamos la fe en nuestra mejora, o somos afectados por lo que vemos o sentimos, en lugar de por solo la palabra de Dios, de esa manera mostramos que nuestra fe no es real. Estar ocupado enlo que vemos o sentimos es exactamente revertir la condición que Dios establece para que podamos seguir. "Todo aquel que lo mire vivirá", significa simplemente que todo aquel que, como Abraham, se ocupa de la promesa de Dios de que ya no está afectado por los síntomas, "se recuperará". Significa que la palabra de Dios (no lo que vemos o sentimos) será la base de nuestra fe. Nuestro "mirar hacia la promesa de Dios" debe ser mantenido hasta que seamos sanados.

Carrie Judd Montgomery enseñó sobre la evidencia de los sentidos de esta manera:

En lugar de que tener la evidencia de nuestros sentidos con respecto a un asunto, aceptamos la evidencia de la fe.

Tener fe en Dios es creer en Su Palabra sin mirar probabilidades o posibilidades, como humanamente vistas; Sin considerar las circunstancias naturales; Sin considerar ningún obstáculo aparente en el camino de cumplir Sus promesas ...

Es la fe que no se tambalea ante cualquier complicación de circunstancias adversas.

Nuestra fe en Dios debe ser tan firme que incluso si la evidencia de todos nuestros sentidos niega Su palabra, debemos considerarla como que está engañándonos, y aún así continuaremos sosteniendo Su fidelidad.

Tal fe nunca fracasa en mover, tarde o temprano, la montaña de la dificultad o duda.

Kenyon dijo:

No deberíamos necesitar la evidencia de los sentidos. Descansemos en la Palabra. La fe se aferra a la confesión de la Palabra. El conocimiento del sentido se aferra a la confesión de la evidencia física. Si acepto evidencia física en contra de la Palabra de Dios, anulo la Palabra en lo que a mí respecta.

De estos predicadores del siglo pasado, anteriores al movimiento de fe, podemos encontrar una gran verdad, si hemos creído que hemos sido sanados por la obra de Cristo en la cruz, y no hemos visto aún la manifestación de nuestra sanidad, no debemos considerar lo que dicen nuestros sentidos físicos, lo que vemos o sentimos, sino considerar la Palabra de Dios y la obra que Cristo hizo por nosotros en la cruz.