lunes, 8 de noviembre de 2021

¡Hey! ¡Para ti también!

¡Hey! ¡Para ti también!



11 Porque como dice la Escritura: Todo el que confíe y crea en Él no será jamás defraudado, decepcionado, confundido, humillado ni avergonzado.
12 Esto quiere decir que no hay distinción ni diferencia porque a Dios no le importa si uno es judío o griego; ya que Él mismo Señor es Señor de todos; quien es rico, generoso y bendice abundantemente a todos los que le invocan pidiéndole ayuda.
13 Porque: Todo aquel que invoque el nombre del señor será salvo.

- Romanos 10:11-13


La idea de ser avergonzado por el Señor Jesús no está en la mente de Pablo. 

Lo que está diciendo es que el pecador que pone su fe en el Señor Jesús no será derrotado, decepcionado, ni sufrirá un rechazo en su vida. 

El creyente no debe temer que la Palabra de salvación no funcione. Debe estar confiado en el Señor que las cosas que dijo, las hará.

A veces tememos ser rechazados por nuestro trasfondo, raza, estudios, posición social o nacionalidad; pero vemos que eso no tiene nada que ver con nuestra salvación; es para todos.

Pedro se encontró en problemas en Hechos 11 cuando el concilio quiso condenarlo por predicarle a los gentiles de la casa de Cornelio, pues los judíos creían que la salvación era para ellos, pero al final salió airoso cuando los creyentes se dieron cuenta que la salvación era para todos.

A lo largo de mi vida cristiana he conocido grupos que decían que la salvación era solo para ellos, pero aquí vemos que no hay distinción, la salvación es ofrecida a todos los hombres.

Que sencillo es el método de Dios, todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo; la salvación depende de a quien pongamos como señor de nuestras vidas.

Como vimos en Romanos 10:9-10: "Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación."

Es tan sencillo recibir la salvación; cree que Dios resucitó a Jesús y confiésalo como Señor de tu vida.

¡La salvación es para ti también!



Ricardo Botto

domingo, 7 de noviembre de 2021

El Núcleo de Nuestra Predicación


El Núcleo de Nuestra Predicación 

Pero, ¿Qué afirman entonces las Escrituras? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que anunciamos (por ser el núcleo mismo de nuestra predicación):
Porque, si confiesas con tu boca (reconociendo abierta y públicamente) que Jesús es Señor y crees en tu corazón (con plena confianza) que Dios le resucitó (levantándole) de entre los muertos, serás salvo. 
Porque con el corazón se cree para ser justificado (es decir, declarado inocente y hecho justo), pero con la boca se confiesa (declarando su fe con sus palabras) para ser salvo.
- Romanos 10:8-10

El núcleo es el componente principal o esencial de algo, al que se suman o acoplan otros elementos para conformar una totalidad o un conjunto.

En el versículo 8, Pablo está por decirnos que cosa es lo más importante de su mensaje, la palabra de fe que él predicaba.

Ya en los capítulos anteriores nos ha mostrado que el hombre tiene dos maneras de alcanzar la justificación, hacerlo por medio del cumplimiento de la ley de Moisés (aplicándolo a nosotros por nuestras buenas acciones) o por medio de la fe en la obra de Jesús.

El problema es que nadie puede justificarse porque nadie es capaz de cumplirla, por eso Dios proveyó la justificación por medio de la fe.  

En Romanos 3:19-26 vemos que Dios aparte de la ley ha manifestado la justificación por medio de la fe en Jesucristo, por medio de esa preciosa obra en la que Él derramó su sangre por nosotros en la cruz.

En Juan 19:30 vemos las palabras finales de Jesús, veamos en la versión The Message (El Mensaje):"Después de tomar el vino, Jesús dijo: 'Está hecho... completo.' Y doblando su cabeza entregó su espíritu."

La obra de Jesús está hecha, está completa. El precio ya fue pagado, a los ojos de Dios ya no hay nada más que hacer, hemos sido redimidos.

1 Pedro 1:18-19 (Biblia Textual)
18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, que vuestros padres os legaron, no con cosas corruptibles, como la plata o el oro; 
19 sino con la sangre preciosa del Mesías, como de un cordero sin mancha y sin defecto.

La palabra redención nos habla de libertad de la esclavitud; más concretamente de un mercado de esclavos. 

Los esclavos eran comprados por monedas de plata y oro; pero Jesús nos compró por algo más precioso, por su sangre. Pero no lo hizo para esclavizarnos nuevamente sino para hacer totalmente libres por siempre. Libres de la potestad del diablos, libres del pecado, libres de la muerte espiritual. 

Sin embargo, como pasó en la historia, muchos esclavos libres decidieron seguir siendo esclavizados bajo el yugo de sus ex-dueños. Solo tenían que salir, la puerta ya estaba abierta.

En 2 Corintios 5:19-20 Pablo nos dice esto: "Esto es, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándoles en cuenta sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros: ¡Rogamos en nombre de Cristo, reconciliaos con Dios!

Por un lado, la salvación ya esta hecha, pero por el otro, las personas deben recibirla; y este es el núcleo del mensaje de fe que predicamos: "Si con tu boca confiesas a Jesús como Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo."

Dos cosas tienes que hacer, creer y confesar.

¿Qué tienes que creer? Que Jesús no solo murió por ti sino que Dios lo resucitó de los muertos y que Él vive hoy.

Nuestro Dios no está muerto: ¡Vivo está!

Como fue escrito por los primeros cristianos en la tumba de Jesús: "Él no está aquí; ¡ha resucitado!"

Ya has creído que Jesús está vivo y que completó la obra de tu salvación, ahora te toca declarar algo: confesar que Jesús es el Señor.

John MacArthur dice algo muy interesante acerca de la palabra confesión: "Esta palabra griega significa básicamente el decir la misma cosa, o estar de acuerdo con alguien. La persona que confiesa a Jesús como Señor (Romanos 10:9) está de acuerdo con la declaración del Padre que Jesús es Señor y Salvador."  

Al confesar a Jesús como Señor te estás poniendo de acuerdo con Dios en que Jesús es tu Señor y Salvador.

Con tu corazón habías creído para ser justificado pero con tu boca estás confesando para recibir tu salvación.

Este creer y confesar son las dos caras de una misma manera, es el núcleo de esta palabra de fe que predicamos, es como recibimos la salvación que Jesús obtuvo por nosotros.

Si no has recibido hoy esta salvación, solo has dos cosas, cree que Jesús ha sido resucitado por Dios luego de habar pagado el precio por tu salvación, y luego declara públicamente que Él es tu Señor y Salvador.


Ricardo Botto

sábado, 6 de noviembre de 2021

Las Dos Caras de la Salvación

Las Dos Caras de la Salvación



Porque, si confiesas con tu boca (reconociendo abierta y públicamente que Jesús es Señor y crees en tu corazón (con plena confianza) que Dios le resucitó (levantándole) de entre los muertos, serás salvo.
(Romanos 10:9 Biblia Expandida de Fe)

Para que una moneda sea verdadera debe tener una cara y un sello; si solo tiene la cara o el sello se considera como una moneda falsa.

Cuando hablamos de la salvación muchas veces pensamos que solo por el hecho de repetir una oración la persona es salva, pero la verdad es qué esa oración, o confesión para salvación es solo una cara de la moneda.

Hay un elemento más que es el creer, creer que Jesucristo ha resucitado de los muertos.

Ya en 1 Corintios Pablo habló de la importancia de la resurrección de Jesucristo:

1 Corintios 15:12-17
12 Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? 
13 Y si no hay resurrección de muertos, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado; 
14 y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también vuestra fe. 
15 Aún más, somos hallados testigos falsos de Dios, porque hemos testificado contra Dios que El resucitó a Cristo, a quien no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. 
16 Pues si los muertos no resucitan, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado; 
17 y si Cristo no ha resucitado, vuestra fe es falsa; todavía estáis en vuestros pecados. 

Aparentemente en la iglesia de Corinto habían miembros que no creían en la resurrección de los muertos. Y Pablo les dice claramente que si no resurrección, tampoco Jesús resucitó, y si Jesús no había resucitado, su fe no les servía de nada porque aún estaban en sus pecados.

Barclay nos dice de esto: "Hay que creer que Jesucristo ha resucitado. La Resurrección de Jesucristo era una parte esencial del credo cristiano. El cristiano cree, no solamente que Cristo vivió, sino también que vive. No sólo debe saber de Cristo, sino conocerle personalmente. No se limita a estudiar un personaje histórico, por muy grande que fuera; sino que vive con una Presencia real. No sólo debe saber de Cristo el Mártir: debe también conocer a Cristo el Vencedor," 

La base para nuestra confesión para salvación es lo que nosotros creemos acerca de Jesucristo.

Por eso cuando le prediques a otro, toma un tiempo para explicarle a la persona que Jesús no solo murió por ti en la cruz sino que ha resucitado y vive hoy.

Muéstrale las dos caras de la moneda, dile lo que Jesús hizo y luego anímalo a que haga su confesión de fe para salvación.



Ricardo Botto

viernes, 5 de noviembre de 2021

La Sentencia


La Sentencia 

Porque el propósito, la finalidad y el término de la ley (es decir, la meta a la que apunta) es Cristo, para que todo aquel que crea en Él sea justificado, alcance la aprobación y sea declarado justo ante los ojos de Dios 
(Romanos 10:4 - Biblia Expandida de Fe).

Pablo está discutiendo dos sistemas exclusivos para obtener nuestra justificación, es decir, para ser declarados justos, uno (la ley) está basado en el hacer, el otro (la fe) en el creer. 

El sistema de la fe, representada por Cristo, ocasiona el fin y la exclusión del sistema de la ley. Por ese motivo, los Judíos, que estaban sostenidos por el sistema de la ley, dejan de alcanzar la justicia que es por la fe.

Esto nos deja bien claro la imposibilidad de obtener la justificación por medio de nuestras obras; ya que la ley misma tiene su cumplimiento en Cristo.

Como dice la Nueva Traducción Viviente en este pasaje: "Pero Cristo ya cumplió el propósito por el cual se entregó la ley. Como resultado, a todos los que creen en él se les declara justos a los ojos de Dios."

Como resultado de nuestra fe en Cristo hemos recibido nuestra sentencia: Dios nos ha declarado justos.


Ricardo Botto

jueves, 4 de noviembre de 2021

Dos Clases de Justicia

Dos Clases de Justicia

Romanos 10:5-8
5 Porque Moisés, haciendo referencia a la justicia que se obtiene por medio del cumplimiento de la ley, escribió: El hombre que practique y cumpla cabalmente todas las disposiciones y mandamientos de la ley, vivirá por ellas.
6 Pero la justicia que procede de la fe afirma: No digas (ni tengas este mal pensamiento) en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para hacer bajar a Cristo),
7 Ni tampoco digas, ¿quién bajará al abismo? (Esto es, para volver a traer a Cristo de los muertos).
8 Pero, ¿Qué afirman entonces las Escrituras? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que anunciamos (por ser el núcleo mismo de nuestra predicación).

En este pasaje nos encontramos con dos clases de justicia, la justicia que se obtiene por cumplir con las obras de la ley y la justicia que se obtiene por medio de la fe en Cristo.

En Gálatas nos volvemos a encontrar con estas 2 clases de justicia.

Gálatas 3:10-14
10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; 
12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.
13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero, 
14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu. 

El que quiere justificarse por medio del cumplimiento de la ley se encuentra en graves problemas ya que si no la cumple completamente está bajo maldición. Y para el hombre esto es totalmente imposible, ninguno es capaz cumplirla.

Pero Cristo se hizo cargo de esto al hacerse maldición por nosotros en esa cruz, tomando nuestro pecado y dándonos su justicia.

Como dice en 2 Corintios 5:21: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él."

Ahora el hombre no tiene que hacer algo imposible como descender al abismo o subir al cielo para traer a Cristo y recibir esa justicia.

Es sencillamente la justicia que procede de la fe, creer en la obra que Cristo hizo por nosotros.

Por eso es que la palabra de fe, que es el núcleo de nuestra predicación, la encontramos en los siguientes versículos de Romanos 10:

Romanos 10:9-10
9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 
10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

La justicia que es por la fe la recibimos por creer en nuestro corazón la obra de Jesús por nosotros y declararlo como nuestro Señor.

Es tu decisión el recibir la justicia de Dios, si lo intentas por medio del cumplimiento de la ley no lo lograrás, pero si lo haces a la manera que Dios estableció en Su Palabra, es decir por medio de la fe, la recibirás.


Ricardo Botto

miércoles, 3 de noviembre de 2021

No entendiendo como Dios nos hace justos

No entendiendo como 
Dios nos hace justos


Pues desconociendo e ignorando la justicia de Dios (por no entender la manera de Dios para alcanzar Su favor y aprobación) y procurando establecer su propia justicia por medio de las obras de la ley (es decir, aferrándose a sus propios medios para lograrlo), no se sometieron ni se sujetaron a la justicia de Dios (que es Su manera para alcanzar Su favor y aprobación).
- Romanos 10:3 (Biblia Expandida de Fe)


En este pasaje vemos como es que Israel no entendió cual era el plan de Dios para la justificación del hombre.

Ellos intentaban de alcanzar el favor y la aprobación de Dios por sus propias acciones mediante el cumplimiento de la ley mosaica.

Como dice la Nueva Traducción Viviente de este versículo; "Pues no entienden la forma en que Dios hace justas a las personas con él. Se niegan a aceptar el modo de Dios y, en cambio, se aferran a su propio modo de hacerse justos ante él tratando de cumplir la ley." 

La ley en si no es mala, pero se convierte en algo malo cuando tratamos de utilizarla para justificarnos delante de Dios.

Pero los judios no se dieron cuenta de lo que Romanos 3:20 nos explica: "Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado." 

El cumplir las obras de la ley no los hacía justos, Dios tenía otro plan para el hombre.

Romanos 3:21-25
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 
24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.

Dios tenía un plan, una manera de justificarnos, una manera que es aparte de la ley; es Su propia justicia que se recibe por medio de la fe en Jesucristo.

El plan de Dios era la obra de redención de Jesús en la cruz, Él tomando nuestro pecados y a cambio dándonos su justicia.

Como dice 2 Corintios 5:21: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él."

El plan de Dios nunca fue hacernos justos por medio del cumplimiento de las obras de la ley sino hacerlo por medio de la fe en Jesús.

Por eso, entendamos cual es el plan de Dios para recibir por la fe lo que Dios ya hizo por nosotros por medio de la obra de Jesucristo, nuestra justificación.


Ricardo Botto

martes, 2 de noviembre de 2021

¿Qué nos justifica ante Dios? ¿La fe o la ley?

¿Qué nos justifica ante Dios? ¿La fe o la ley?


La pregunta de hoy es que nos justifica delante de Dios, ¿el cumplimiento de la Torah o la fe en Jesucristo?

En estos días varios mesiánicos me sacan el versículo Romanos 2:13 para tratar de justificar sus creencias en cuanto a la ley de Moisés.

Romanos 2:13 
13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. 

Lo que me dicen de manera invariable es que los hacedores de la ley son los que serán justificados, y yo les respondo que la Biblia se lee en contexto no sacando un versículo por ahí y otro por allá sin ver toda la idea de los que se habla.

Luego les digo que los dos primeros capítulos de Romanos demuestran la imposibilidad del hombre por salvarse mediante el cumplimiento de la ley.

De ahí pasamos al capítulo 3:

Romanos 3:9 
9 ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. 

Pablo dice aquí que ya demostró que tanto judíos como gentiles están en pecado, y esta por empezar el tema de la justificación del hombre.

Antes de continuar definamos brevemente lo que es la justificación:

La justificación es el acto legal por el cual el hombre es declarado inocente y hecho justo.

¿Como es que el hombre es justificado? ¿Por la Torah o por la fe?

Sigamos avanzando por Romanos 3:

Romanos 3:19-20
19  Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; 
20  ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. 

Algo que me llama la atención es que todo lo que dice la ley es para los que están bajo la ley.

¿Quiénes estaban bajo la ley?

Dios le dio la ley al pueblo de Israel, las leyes y ordenanzas en cuanto al culto y la vida diaria se las dio a ellos.

Pero luego les dice que por las obras de la ley ningún hombre será justificado ante Dios.

Gálatas 3:10-12 
10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. 
11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;
12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.

Gálatas nos da un poco más de luz al respecto, todo el que quiera depender de las obras de la ley para su justificación está bajo maldición.

¿Cuál es la maldición de la ley?

Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. 

Esta pasaje viene de la Torah que tanto aman los judaizantes:

Deuteronomio 27:26 
26 Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: Amén.

La maldición de la ley se recibía por no cumplir con ella de manera irreprensible, y nadie podía cumplirla, así que todos los hombres que intentaban depender de ella caían bajo maldición.

Luego Pablo dice que evidente que la ley no justifica al hombre porque el justo por la fe vivirá.

Este pasaje viene también del Antiguo Testamento de Habacuc 2:4, y se repite en el Nuevo Testamento en Romanos 1:17 y Hebreos 10:38.

Pero volvamos a Romanos 3.

En el versículo 20 dice: ". . . por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado."

Si las obras de la ley no nos justifican, ¿que lo hace?

Romanos 3:21-26
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo,para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 
24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 
26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. 

Aparte de la ley, Dios ha manifestado su justicia, la cual fue testificada a lo largo del Antiguo Testamento, esta justicia viene por medio de la fe en Jesucristo.

Aquí Pablo nos muestra claramente que es por medio de la fe en Jesús y que es para todo aquel que cree.

Pero, ¿cómo es esto?

No hay diferencia, tanto judíos que dependían de la ley como gentiles que no tenían ley habían pecado y estaban separados de Dios, pero Dios les dio una salida.

Dios justificó al hombre gratuitamente por Su gracia, mediante la redención, que es la obra completa de Cristo en la cruz.

Jesús fue el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo, a los ojos de Dios en esa cruz fueran satisfechas sus justas demandas y el pecado fue quitado.

¿Cómo es que el hombre recibe esta justificación que Dios le proveyó?

Romanos 3:27-28
27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 
28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. 

La justificación no viene por el cumplimiento de la ley, si hay una ley que nos justifica es la de la fe.

La conclusión final de Pablo es que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. 


Ricardo Botto